.jpg)
Este espacio no pretende otra cosa, que ser el descanso a través de la palabra escrita de quién suscribe.
Paula.
PaulaVip.
De profesión…escort. Yo misma.
La nuestra es una profesión, u oficio, (como a una amiga mía le gusta llamarlo), que por motivos obvios nos obliga a mentir a las personas que más cerca están de nosotros.
Así pues, son las que más amamos, queremos y respetamos. Obvio que les mintamos. ¿Paradójico verdad?
Pocas personas, o ninguna, en nuestro entorno, tales como padres, herman@s, hij@s, amig@s, entenderían cómo y por qué somos profesionales del sexo de pago.
Y el mentir, nos lleva a una soledad establecida, a tener que quedarse para una misma, las sensaciones, los días tristes, los tragos amargos.
Hay que enjugarse las lágrimas, hacer de tripas corazón, empujar garganta abajo ese gemido lastimero que precede a un llanto quedo y hondo. Profundo y lastimero por lo verdadero del dolor que lo ocasiona.
Y seguimos.
Seguimos porque tomamos decisiones en nuestras vidas que de un modo u otro te marcan el camino.
Seguimos porque somos luchadoras.
Seguimos porque somos independientes, y (casi) siempre sabemos lo que queremos.
Seguimos porque debemos.
Porque no todo es malo en esta profesión.
La suerte, la bendita o maldita suerte, ésa que puede echarte a perder la vida o darte un empujón, según le dé.
Porque ella es caprichosa y cruel. Maldita y generosa.
La suerte, la buena suerte, que en gran parte deberá ser trabajada por la escort cada día, te hace encontrar grandes personas en el entorno.
Me considero afortunada de contar con buenos amig@s, amig@s de verdad, que si te ven mal, lloran contigo. Y siempre, siempre, te echan una mano.
Y no hago diferencias entre sexos, porque ahí han estado algunos de mis compañeros de juego, y algunas de mis compañeras más queridas.
Y siempre hay alguna persona especial, ésa que hace que todo se sobrelleve mejor.
Ésa, a la cual quieres proteger no contándole que tuviste un mal día, y que sin embargo…lo sabe. Y te mira. Con ojos grandes, expresivos, tiernos, dulces.
Te mira. Y lo sabe. Gracias por estar ahí. Mil gracias por seguir aquí.
Ni millones de palabras surgidas del corazón, podrán nunca agradecerte tus atenciones, tus consejos, tu paciencia infinita.
Lo sé…Yo también te quiero!!!
Y a esa persona, sea pareja ó un amig@, no debemos dejar de cuidarla y atenderla, porque en muchas ocasiones, será nuestro puntal, nuestro guía. Nuestro norte.
Paula
PD: Si deseas colaborar en el Blog te lo agradezco de antemano. Para ello puedes escribirme a: paulavipbcn@hotmail.com







Hola Paula:
Suelo intervenir en algún blogs de Puta locura, concretamente en los de Herr Peter. Y es allí desde donde he conectado con tu web. He leído tu historia, enseguida me has caído bien, como a todos lo que hacen comentarios, sin embargo algo de tu historia no encaja bien. A ti te ha pasado algo parecido a lo que en su día le pasó a Carmen Maura, la diferencia está en que ella no es contable, está justificada. ¿Cómo le pueden meter semejante matute a una contable?.
Eso es lo que no encaja.
Hola Jesus
Los detalles los cuento extensamente en el libro que publiqué http://elblogdepaula.com/libro-de-paula/
A grosso modo te diré que, harto de que le preguntase por pagos que, supuestamente no se le hacían a la empresa (aunque sí cobraba a mis espaldas); de que faltasen facturas, recibos, albaranes, por los cuales yo le iba reclamando, decidió ponerlo todo en manos de una gestoría. Puesto que yo tenía mi propio trabajo y el ambiente en mi casa no era precisamente amigable, le fue relativamente sencillo apartarme de los temas económicos. “-Si pagamos (je) a una gestoría es para que ellos hagan el trabajo-” decía él. Realmente este tipo de situaciones te minan el ánimo, tus prioridades se centran en evitar broncas delante del niño y en que no se enfade al llegar a casa.
Una historia vulgar, como tantas otras, pero cuando la vives desde dentro toma tal dimensión que el resto de tu vida la vas posponiendo.
Un saludo
Paula
Hola Paula:
¡Me has convencido!, además de guapa, sensible y cariñosa eres lista. Realmente lo tienes todo a excepción quizás de “suerte” y eso según se mire. Me explico:
Está claro que con tu marido has tenido mala suerte, un individuo que te ha llevado a una situación extrema, probablemente no querría perjudicarte a propósito, pero lo hizo y eso es lo que cuenta.
A mi me pilló la crisis del 93, me echaron del trabajo, perdí mi casa, y también a mi mujer. Como puedes ver “hice un pleno”. Eso me ha servido y mucho, entre otras cosas, para afrontar esta nueva crisis, mucho más grande, por la cantidad de gente afectada, pero a mi y no quiero presumir, me ha cogido preparado.
Es cierto que las situaciones extremas sacan lo peor de la gente, pero en ocasiones también lo mejor de uno, en mi caso la pasada crisis, me vino bien para aprender a ser prudente y previsor en el tuyo tu marido te empujó al abismo y ahora eres sin duda mejor persona que antes, sobre todo mas sabia. ¡A individuos con el perfil de tu marido seguro que los cazas al vuelo!.
Te deseo un poquito de suerte que eso no viene mal y ánimo para afrontar momentos ingratos. Por cierto si tu gente próxima se entera de lo que haces para salir adelante, no debería avergonzarse, más bien al contrario. Porque sobre todo lo haces por ellos, si fuera por ti seguramente que te arreglabas con cualquier cosita.
Bueno, no era mi intención convencerte de nada, sólo explicar un poquito el por qué de una situación que, lógicamente no es aislada del resto de tu vida. Y si tu vida es reflejo mismo del infierno, el control lo lleva el demonio.
Bien sabido es que, sólo aprendemos de los errores. Somos pelín obtusos, Cuando nos va bien, no tenemos la precaución de pensar en cosas malas para el mañana.
Y efectivamente, tal como tú has aprendido a vadear la crisis actual, yo me he protegido de todo mal. Sólo hombres buenos.
Un abrazo
Paula