Sexo sí, pero sin dañar el planeta


Entre otros mandamientos, hay que reemplazar los lubricantes por aceite de oliva o manteca, evitar los juguetes de plástico, porque pueden contener PVC, y usar lencería de bambú o algodón orgánico. Aquí, la guía del buen «ecosexual».

En los últimos tiempos mucho se ha hablado de la contaminación ambiental y de los efectos que producen en la Tierra el calentamiento global, la lluvia ácida, el derretimiento de los glaciares, etc. Estos fenómenos, en gran parte son consecuencia de la irresponsabilidad del ser humano que ha ido destruyendo el planeta que habita. Por suerte, la conciencia ecológica hace esfuerzos sobrenaturales por imponerse. Incansables guerreros, los ecologistas creen que siempre hay que pensar: ¿Cómo puedo hacer mi vida aún más ecológica? Así, hay formas de preservar el medio ambiente desde la alimentación, la vestimenta, el transporte, ¿pero cómo hacer para no provocar daños ambientales a la hora de tener ?

«El sexo es una de esas cosas que no se estila a hablar públicamente, pero es una gran parte de nuestras vidas, y al igual que la comida, que la ropa que usamos, que los autos que manejamos, tiene un impacto sobre la Tierra», explica Jacob Gordon, el especialista en «sexo ecológico» del portal TreeHugger.com, una página que propone nuevas tendencias ambientalistas, desde un concepto moderno, en el que incluye al diseño, la moda y nuevas propuestas para preservar el medio ambiente.

«Tener una vida ecológica incluye varios aspectos. La reproducción es uno de los factores que más influencia tienen sobre el impacto del sexo en nuestro planeta. Es importante que las personas sean prudentes a la hora de tener hijos. Los seres humanos han triplicado la población mundial hacia fines del siglo pasado y seguramente superaremos los nueve billones de habitantes a mediados del siglo XXI», opina Gordon.

En Europa, Greenpeace hizo pública una lista de prácticas que se pueden hacer «para ser una bomba en la cama sin dañar al planeta». Las propuestas son variadas, desde apagar las luces para no gastar energía o mantener durante el día, hasta reemplazar los lubricantes, que contienen productos contaminantes, por otros naturales, como el aceite de oliva o la manteca. Ahorrar agua es otra máxima del ecosex, ya que se trata de un recurso natural que está castigado por la contaminación y, en muchos casos, por la escasez. Y, convengamos, no hay nada mejor y más excitante que una ducha en pareja. Si bien los preservativos de látex no son biodegradables, son el único método de protección contra las enfermedades de transmisión sexual (entre ellas, el HIV), por lo que su uso sigue siendo considerado muy importante.

A la hora de aumentar el placer, los juguetes son una alternativa. Pero en la mayoría de los casos, sus componentes son de alto riesgo para el planeta y para la salud de las personas ya que contienen químicos dañinos, como el PVC, que es una sustancia tóxica cancerígena. Pero para todo hay soluciones. La industria de los juguetes ecológicos sacó una variada gama realizada en vidrio y acero, para que todos puedan divertirse sin poner en riesgo su vida. También se recomienda probar con las frutas como una banana o un melón (basta hacer un orificio del tamaño que cada uno necesite), o algún vegetal, entre los que la zanahoria y el pepino son los más populares, por asemejarse a la forma del pene.

La sexóloga Celia Laniado asegura que «no está mal que alguna pareja para salir de la rutina utilice verduras, pero deben estar perfectamente higienizadas y hay que usarlas con preservativo y lubricante, porque algunas se deshacen. Siempre van a ser preferibles los vegetales sobre los juguetes a pilas, como los vibradores, que sacuden mucho y la persona llega fácilmente al orgasmo, pero después se acostumbra tanto a la vibración que le cuesta llegar al orgasmo manteniendo relaciones con otra persona».

En cuanto a la lencería y la ropa interior, hay toda clase de opciones sexy hechas en bambú o algodón orgánico. Otro mandamiento ecológico obliga a evitar el consumo de ostras como afrodisíaco, para colaborar en la preservación del ecosistema marino. Pero sí está permitido el chocolate, el apio, la nuez, las frutas (en especial las rojas), los higos -que al partirse al medio obtienen una forma similar a la de la vagina de la mujer- y el vino orgánico. Otra advertencia que la organización ecologista le hace a los más osados, que disfrutan de tener sexo en sus jardines, es que no usen pesticidas o fertilizantes ya que al reposar los cuerpos desnudos sobre las plantas puede ocasionarle ronchas y picazón.

«Las personas que deciden implementar el sexo ecológico, se dan cuenta, en la mayoría de los casos, que una vida ecológica es una vida mejor», resume Gordon y adhiere al último de los consejos que hay en la lista de Greenpeace: «Haz el amor, no la guerra».

Fuente: http://www.clarin.com/diario/2007/04/25/conexiones/t-01406283.htm

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