
Título: El negocio del sexo
Autor: Lucía Martín
Editorial: Arcopress
Páginas: 176
Precio: 15 euros
El sexo mueve pasiones, anula voluntades, ciega razones, arrolla a los más templados y desmadra a los más discretos. Hay mucha literatura en torno al sexo. Pero se olvida que éste es también un inmenso negocio, que sólo en España genera unos 470 millones de euros. Una floreciente -y dinámica- industria que en su libro Lucía Martín radiografía con un valioso caudal de información
PREPUBLICACIÓN
Son algo más de las nueve de una fría noche de otoño cuando llegamos a un recóndito chalet de Pozuelo de Alarcón, en las afueras de Madrid. El ambiente en las amplias habitaciones de la casa es bastante fresco, salvo en la cocina, donde tres actores se aprestan a realizar las consabidas y tradicionales escenas acrobáticas de película X: túmbate aquí mientras yo te cojo por detrás y entre tanto tú le tocas a ella, todo con batidora Minipimer como decorado de fondo. El rodaje comenzó a las nueve de la mañana y ésta es ya la tercera escena de sexo del día (…) Junto a los protagonistas de la historia están uno de los directores del filme y dos cámaras, que van siguiendo de cerca las proezas sexuales de los amantes. Fuera de la habitación y visualizando lo que sucede a través de un monitor se hallan el otro director, el maquillador, el productor, Antonio Marcos, propietario de X Canal, esta periodista, que asiste por primera vez a un rodaje de película porno y un amigo que me acompaña para defenderme (o salir corriendo, seguramente) en el caso hipotético de que los «depravados» sujetos que están detrás de toda producción X quieran secuestrarme para cometer toda clase de aberraciones sexuales conmigo.
Tras haber visualizado varias películas de este género, fundamentalmente destinadas al público masculino y dirigidas a su vez, por hombres, se imponía conocer cómo era entre bastidores. (…)
Lógicamente una acude por primera vez a semejante representación con muchos interrogantes, grandes dosis de expectación y un poco de pudor, todo hay que decirlo (…) Si tuviese que calificar este rodaje diría que era muy profesional y sobre todo, aséptico. A pesar de llevar a cabo escenas de sexo (…) y toda una parafernalia inimaginable de posturas (nuestros héroes eran dos chicas y un chico), con sus consiguientes gritos, gemidos y gestos de placer, visualizarlo de esta manera resulta frío, mecánico, nada que ver con lo que puede transmitir el producto una vez editado y visualizado a través de una pantalla. (….)
Llevan una hora y media con la cuestión (el maquillador me explica que las escenas sexuales duran tanto porque se graban muchos planos) y ahí siguen, estoicos, como si no pasase el tiempo: ellas sin calambres en sus partes nobles y él con el miembro viril erecto. En un descanso una de las chicas aprovecha para salir de la cocina (desnuda, evidentemente) mientras el chico y su otra compañera permanecen dentro (…)
Bajo coste de producción
Este rodaje es rompedor comparado con los habituales en el género: ha durado unas dos semanas, aparte de una de ensayos, algo inédito en las grabaciones X, que se realizan en mucho menos tiempo. Se trata de una nueva serie, una producción a largo plazo, que reproduce los entresijos de una productora porno combinando humor y sexo (…) Rodar una película X en España oscila entre los 18.000 y 60.000/70.000 euros, aunque el coste medio de una cinta es inferior, de 12.000 y 18.000 euros. (…) Bienvenidos al fantasioso, carnal, libidinoso y divertido circo del porno, sector que requeriría de un libro para sí solo.
(…)
Jesús Franco fue el primer director oficial de cine porno en España, con su título «La comtesse noire», estrenado tres meses y medio después de la apertura de las salas X. Otros que por una u otras razones han sido figuras pioneras han sido el director José María Ponce, la estrella María Bianco y Antonio Marcos, productor (…)
El coloso del porno a nivel mundial es Private Media Group (www.prvt.com), con sede en Sant Cugat, Barcelona. Este emporio, de origen sueco, cotiza en el Nasdaq estadounidense, mercado bursátil donde se compran y venden los títulos de empresas tecnológicas. La compañía produce entre diez y doce películas mensuales. (…). Sus ventas netas fueron de 7,5 millones de euros hasta finales del tercer trimestre de 2007, obteniendo un beneficio después de impuestos de 457.000 euros.
El rey del negocio
Berth Milton, hijo del fundador, es el rey de la pornografía que está detrás del negocio, un empresario de cincuenta años que iba para ingeniero naval. (…) Private se encuentra sabiamente posicionada en todos los nichos que generan dinero en el sector del entretenimiento para adultos y venden sus películas en dvd por Internet, a canales de televisión, a móviles (…) Conocedores de que el soporte dvd está prácticamente muerto (las ventas de la compañía, así como las de las publicaciones en papel, descendieron un 18% en el tercer trimestre de 2007, tendencia que se repite a nivel general en otras compañías), se están lanzando con celeridad hacia las plataformas digitales, según sus propias declaraciones. (…) Al parecer, «los salarios del país, más bajos que los de otros, hacen que el español no compre dvd sino que prefiera alquilarlos o verlos en la cabina de un sex shop», especifica Hirst. Mientras esta rama de negocio decrece, la de ventas a móviles se dispara: creció un 19% en el tercer trimestre de 2007. (…).
El segundo grupo por importancia económica en nuestro país es una empresa de capital español, International Film Grup, ifg (www.grupoifg.com), también afincada en Barcelona, que se inició en el negocio comprando derechos para la distribución de películas extranjeras. (…) La tercera empresa que merece ser citada es la compañía audiovisual X Canal (www.xcanal.es). Con sede en Madrid, esta productora, capitaneada por Antonio Marcos, es una de las pioneras en el sector del entretenimiento para adultos así como la encargada de producir el filme nacional más caro, «Por un puñado de polvos», realizado en 1998 y que costó entre 60.000 y 70.000 euros. La Asociación de Productores y Editores de Obras y Grabaciones Audiovisuales, Apeoga, pretende que los poderes públicos tomen cartas en el asunto del vacío legal existente respecto a los productos audiovisuales de Internet. También exigen que se erradique la clasificación X y se sustituya por la de «prohibido para menores de 18 años». Antonio se queja de que sigue existiendo mucha doble moral con este tema en España: «Por ejemplo, «El País» me obliga a poner los anuncios para contratar a actores y actrices porno en las páginas de contactos. Y te doy otro dato: con la nueva ley del cine nosotros no tenemos derecho a subvenciones y sin embargo tributamos igual que el resto», continúa (…)
Los mayoristas del sector estarían facturando 23,12 millones de euros anuales a los detallistas (distribuidoras de vídeo, distribución de películas de importación, kioscos, televisiones, cine y venta por correo, entre otros) (…) Producir en Hungría, (el mayor generador europeo de este tipo de contenidos), Rumanía y Polonia resulta sumamente barato. «Las chicas cobran allí por un día de trabajo lo que aquí por una escena», afirma Marcos.
Cuando se les interroga sobre si el oficio permite vivir holgadamente contestan que en España no se puede comer sólo de ser actor porno y que los que ganan más dinero son los productores. Por eso, muchos de ellos, como Max Cortés o Nacho Vidal, han ido derivando de su profesión inicial hacia otros oficios relacionados como el de productores o directores. (…) Viven, e incluso alguno malvive, del género combinando sus apariciones en películas con roles como productor y director, o incluso, llevando a cabo espectáculos de strippers y trabajando en fiestas.
El primer dato a destacar de esta profesión es que debe ser el único oficio del mundo, a mi conocimiento, en el que la mujer está mejor remunerada que el hombre por el mismo trabajo realizado y ojo, no se paga por película sino por escena de sexo. Así, y aunque va en función del caché, ellas ganan entre 300 y 1.000 euros por escena. «A los hombres se les paga entre los 150 euros que pueden cobrar al principio de su carrera hasta 500», detalla Antonio Marcos. El sexo anal es uno de los mejor remunerados y las escenas masculinas peor cotizadas son las de gang bang (en ellas participan varios hombres con una única protagonista femenina). «Puede llegar hasta 1.500 euros, por ejemplo, durante el rodaje de una película para el que se hacían dos escenas de sexo diarias y me pagaban 600 euros por cada una», cuenta Cortés (…)
Una o dos al mes
«Por mi primera escena de sexo me pagaron 600 euros. Ahora, por diez días de rodaje, saco unos 4.000», explica la actriz brasileña Dunia Montenegro, que reconoce haber rodado unas 200 escenas de sexo. (…) «Me gusta lo que hago, si no no lo haría», confiesa. ¿Es acaso una forma de hacer dinero fácil? «Yo siempre he querido trabajar una o dos veces al mes y el resto del tiempo estar tranquila. Además, me gusta mucho el sexo, cuando empecé en este género tenía un problema con el sexo, era ninfómana», cuenta la brasileña, quien detalla que en el sector uno dura de dos a tres años y que las chicas son «trozos de carne con fecha de caducidad». (…) Max Cortés empezó como stripper en despedidas de soltera. Ahora ingresa 3.000, 6.000, 20.000 ó 30.000 euros al mes… «Depende», dice risueño este chico de aspecto duro pero de sensibilidad extrema. «¿Que cuánto dinero he ganado con esto? Lo suficiente como para levantarme a las tres de la tarde», cuenta riendo Nacho Vidal.
Pero, ¿de cuánto dinero estamos hablando? La facturación anual del sector legal del sexo en España estaría en torno a los 470 millones de euros (se incluyen los sex shops, las líneas eróticas, las revistas, las películas porno…) (…) El porno estaría facturando entre 60 y 72 millones de euros anuales.
A nivel mundial se barajan dos cifras: la que proporcionó la revista AVN, la Biblia profesional del sector, que cuantificaba la industria en 60.000 millones de dólares en todo el mundo en 2005. La industria pornográfica del otro lado del charco tendría unas ganancias estimadas de entre 9.000 y 13.000 millones de dólares.
En Private dicen que el negocio movería 56.000 millones de dólares anuales. Según Forbes, los alquileres de películas X no representarían más de 1.000 millones de dólares, mientras que las ventas serían de 800, lo que en su conjunto supone 1.800 millones de dólares. La revista mantiene que el negocio de lo «obsceno» estaría entre 2.600 y 3.900 millones de dólares sólo en el mercado norteamericano.








