
La titular del juzgado de Instrucción número 33 de Barcelona, Elisabeth Castelló, decretó ayer el cierre cautelar por seis meses de los clubs Saratoga y Riviera, ubicados los dos en la autovía de Castelldefels (Baix Llobregat). En sus autos de cierre, firmados ayer, la magistrada atiende a las tesis de los fiscales anticorrupción que solicitaron la clausura de los dos prostíbulos, como mínimo, durante el tiempo que dure la instrucción de la causa, que se mantiene secreta.
Conviene retroceder al miércoles de la semana pasada para entender, paso a paso, qué ha ocurrido en el devenir de estos dos polémicos prostíbulos, sin duda, los más conocidos de Barcelona. Ese día, los Mossos d’Esquadra detuvieron a Carmelo Sanz y John Hawer Madrid Angulo, director y encargado, respectivamente, del Saratoga, y a Salah Elasri Malki, director del Riviera. Tras 48 horas en los calabozos, el viernes la magistrada decretó la prisión sin fianza para Sanz, por los delitos de prostitución ilegal, contra los derechos de los trabajadores, trata de blancas y cohecho –soborno–. Tras declarar en la comisaría, Madrid Angulo y Elasri quedaron en libertad sin pasar por el juzgado, según precisaron ayer sus letrados, pero igualmente acusados.
FISCALÍA ANTICORRUPCIÓN
Tras el encarcelamiento de Sanz –ya recurrido–, la jueza ordenó a los Mossos la entrada, registro y cierre cautelar de los dos clubs. El dispositivo policial se realizó por sorpresa y de madrugada y en el marco de una compleja investigación policial que en el último año ha dirigido la magistrada junto a dos fiscales anticorrupción y un grupo de la División de Investigación Criminal (DIC) de los Mossos.
Tras el cierre, la magistrada convocó a los propietarios de las dos salas el lunes pasado en su despacho de la quinta planta de los juzgados de Barcelona para celebrar una vistilla. Los letrados de las salas defendieron la legalidad de la actividad de los dos clubs. Argumentaron “el grave perjuicio” que se generaba dejando en la calle y sin trabajo a las más de 60 personas que estaban contratadas laboralmente –49 en el Riviera y el resto en el Saratoga–, sin contar a las mujeres que se hospedaban en las habitaciones de los dos hoteles y ejercían las prostitución.
En el caso del Saratoga, el abogado aseguró que la sala había realizado “reformas importantes” para adaptarse al decreto que en su día la Generalitat aprobó para legislar el ejercicio de la prostitución. Y que por tanto, no entendía cómo se podía proceder al cierre si la actividad se ajustaba a la normativa. El letrado del Riviera añadió en su defensa que la jueza ordenó el cierre antes de que se practicara una redada en la que los investigadores no descubrieron “ni una sola anomalía”.
Sin embargo, parece que los argumentos de la magistrada y la fiscalía van por otros derroteros más allá de las cuestiones administrativas del ejercicio de la prostitución. En su auto de cierre, –que será impugnado por las dos salas–, la jueza argumenta que los dos prostíbulos se habían convertido en una herramienta necesaria e imprescindible en el ejercicio de unas prácticas, a su juicio ilegales, y que pasan por el consentimiento de la explotación sexual. Sin olvidar que el director del Saratoga está encarcelado acusado, entre otros delitos, de cohecho.
Los cierres han pillado tan de sorpresa a todo el mundo que, de momento, hasta el Ayuntamiento de Castelldefels guarda silencio.
La jutge tanca els prostíbuls Saratoga i Riviera durant 6 mesos
La titular del jutjat d’Instrucció número 33 de Barcelona, Elisabeth Castelló, va decretar ahir el tancament cautelar per sis mesos dels clubs Saratoga i Riviera, ubicats tots dos a l’autovia de Castelldefels (Baix Llobregat). En les ordres de tancament, firmades ahir, la magistrada atén les tesis dels fiscals anticorrupció que van sol.licitar la clausura dels dos prostíbuls, com a mínim, durant el temps que duri la instrucció de la causa, que es manté secreta.
Convé retrocedir a dimecres passat per entendre, pas per pas, què ha passat en aquests dos polèmics prostíbuls, sens dubte, els més coneguts de Barcelona. Aquell dia, els Mossos d’Esquadra van detenir Carmelo Sanz i John Hawer Madrid Angulo, director i encarregat, respectivament, del Saratoga, i Salah Elasri Malki, director del Riviera. Després de 48 hores als calabossos, divendres la magistrada va decretar la presó sense fiança per a Sanz, pels delictes de prostitució il.legal, contra els drets dels treballadors, tràfic de blanques i suborn. Després de declarar a la comissaria, Madrid Angulo i Elasri van quedar en llibertat sense passar pel jutjat, segons van precisar ahir els seus lletrats, però igualment acusats.
FISCALIA ANTICORRUPCIÓ
Després de l’empresonament de Sanz –ja recorregut–, la jutge va ordenar als Mossos l’entrada, el registre i tancament cautelar dels dos clubs. El dispositiu policial es va realitzar per sorpresa i de matinada, i en el marc d’una complexa investigació policial que en l’últim any ha dirigit la magistrada, juntament amb dos fiscals anticorrupció i un grup de la Divisió d’Investigació Criminal (DIC) dels Mossos.
Després del tancament, la magistrada va convocar els propietaris de les dues sales dilluns passat al seu despatx de la cinquena planta dels jutjats de Barcelona per dur-hi a terme una visteta. Els lletrats de les sales van defensar la legalitat de l’activitat dels dos clubs. Van argumentar “el greu perjudici” que es generava deixant al carrer i sense feina les més de 60 persones que estaven contractades laboralment –49 al Riviera i la resta al Saratoga–, sense comptar les dones que s’allotjaven en les habitacions dels dos hotels i hi exercien la prostitució.
En el cas del Saratoga, l’advocat va assegurar que la sala havia fet “reformes importants” per adaptar-se al decret que en el seu dia la Generalitat va aprovar per legislar l’exercici de la prostitució. I que, per tant, no entenia com es podia procedir al tancament si l’activitat s’ajustava a la normativa. El lletrat del Riviera va afegir en la defensa que la jutge va ordenar el tancament abans que es practiqués una batuda en què els investigadors no van descobrir “ni una anomalia”.
No obstant, sembla que els arguments de la magistrada i la fiscalia van més enllà de les qüestions administratives de l’exercici de la prostitució. En la seva ordre de tancament –que serà impugnada per les dues sales–, la jutge argumenta que els dos prostíbuls s’havien convertit en una eina necessària i imprescindible en l’exercici d’unes pràctiques, segons el seu parer il.legals, i que passen pel consentiment de l’explotació sexual. Sense oblidar que el director del Saratoga està empresonat amb l’acusació, entre altres delictes, de suborn.
Els tancaments han agafat tothom tant per sorpresa que, de moment, fins i tot l’Ajuntament de Castelldefels guarda silenci.









LA MODÉLICA TRANSICIÓN ESPAÑOLA,
DEL “BARRIO CHINO” AL “RIVIERA Y SARATOGA”.
Rafael del Barco Carreras
Los magníficos, más lujosos y más grandes prostíbulos de Europa, RIVIERA Y SARATOGA, funcionaban bajo la protección de la POLICÍA. La Transición y las competencias a la Generalitat no alteraron la explotación del “oficio más viejo del Mundo”, como tampoco otros “métodos policiales”. Los responsables políticos, Saura, a media voz, han soltado lo de “se depurarán responsabilidades”. Con la Prensa controlada y subvencionada el tema no se magnificará. Ni el “progre” El Periódico o “burguesa” La Vanguardia, con sus curiosos y muy rentables anuncios “putibularios”, ni menos la Tele, han publicado jamás con nombres y sus enormes cifras la íntima relación entre Policía y Prostitución, o Policía y Drogas. Con escuetas notas, acentuando tratarse de “hechos aislados”, se cubre el expediente. Esta vez nos cuentan que el ex policía y policía detenidos avisaban sobre las posibles razias, como si esas macroilegalidades con luminosos rótulos fueran unos trileros o papelineros de esquina al que se les pasa el “agua”, cuando para su funcionamiento durante décadas, y después de varias redadas y cierres, se necesita toda una red de corruptos involucrados o “disfrutando” del negocio.
Tras los sucesos de Coslada, repito unos tópicos, porque la gran hipocresía es en Barcelona una de las piedras angulares de la GRAN CORRUPCIÓN. La prohibición del Tratado de Viena, por 1956, lejos de acabar con la prostitución, en España la puso al servicio de la Policía, mejor dicho, no se podía ejercer sin el correspondiente “chulo oficial” o la “asociación” con el dueño del bar, la madame de los “masajes”, del simple “piso clandestino”, y generalizado en el celebérrimo, enorme y “zona tomada” “Barrio Chino”. Hasta en los descampados de las “tierras negras” o “pont de Marina” se pagaba. Desaparecieron los prostíbulos y nacieron una infinidad de fórmulas, que en lo único que se diferenciaban de la clásicos burdeles era que las meretrices no tenían la obligación del “carné médico” porque oficialmente no existían. Sin carné o SIN PAPELES, una de las bases de la explotación, control y hasta esclavitud.
Muerto Franco, con lo de la Democracia, los macrós franceses o mafiosos italianos pretendieron colarse en el gran negocio barcelonés de la prostitución. Acabaron en la cárcel, y por los 80 en la Modelo conocí a varios, y las redadas “limpiando” la burguesa Rambla de Cataluña. El Mercado, tan perfectamente controlado por la Policía, que cualquier intruso era detenido y cerrado su negocio. Parecido a cuando por los 72 el juez Castro cerró “media Barcelona” sin dañar los intereses “oficiales”. La Dictablanda de los 60 a los 70 había permitido cierto desmadre. Al igual ahora con las “peluquerías” chinas. La excusa, un tanto machista, del “mal menor” recluido en zonas de tolerancia, tiene gracia ante el “negocio mayor”.
No hay PROHIBICIÓN O ILEGALIDAD a la visible altura alzanzada que pueda funcionar sin la incardinación de Policía y AUTORIDADES, y explotarla es más perverso que lo prohibido. Es indiscutible que ese “supuesto pero controlado desmadre” ha hecho de Barcelona en cuanto a la Prostitución, masculina (algún hotel gay se parece al Riviera o Saratoga) o femenina, un lugar favorito en Europa, superando a Ámsterdam o Hamburgo, y con el complemento de la Droga, la “primera industria” de la Ciudad. Atentando contra la hipocresía reinante, diré sin equivocarme que atraen más turistas que el mar y sol, Gaudí y los Modernistas.