«Más que del oficio me arrepiento de mi miseria»

la prostitución en 24 horas

La noche sigue para Wanda. Paran unos portugueses, dos en un coche que ofrecen 10 euros cada uno por un francés. No hay acuerdo.

Para un espectador ajeno es un tema repugnante, babosos comprando . Para Wanda no es así, son su fuente de ingresos y distingue mucho las características de unos y otros. Hay de todo, solteros y casados, jóvenes y mayores, trabajadores? Muchos, dice, son muy educados, piden perdón si en el fragor las han insultado o por si molestaron. Da gusto.

Los hay impertinentes y listillos, a veces hacen el truco de la tarjeta de crédito, van a comprar tabaco y no vuelven.

La crisis se aligera cuando hay en la ciudad algún acontecimiento social que atrae a nueva gente a las calles. Ese día hay para todas, también para los travestis y transexuales. Las esquinas se pueblan de diversidad, de razas necesitadas.

La máxima ilusión de Wanda es enamorarse de un hombre que la retire. Quiere ser princesa aunque sea de un reino pequeño, necesita cariño, respeto y poco más. En la calle se enamoró de dos, le habían dado buen trato, pero la cosa no pasó de ahí. Ella lo achaca a que eran casados.

Amargura

Hay quien piensa en el glamur de la prostitución, de pintalabios y ojos marcados, de pechos al descubierto y peinado de peluquería. Esta, la mayoritaria, no es así. Ese día Wanda, abuela y madre, se ha arreglado un poco para ir al trabajo. Entrada en peso, viste como una señora, coqueta, con cara mozambiqueña, de piel oscura, lleva unas botas rojas de tacón que la ponen. No airea ni pechos ni piernas. No está el asunto para alardes. A nada que se la vea aparece la amargura y la necesidad.

«Más que de la prostitución me arrepiento de mi vida -explica-. De haber tenido hijos tan joven, de mi miseria. El trabajo es lo que hay. En el servicio doméstico no tendría para el piso ni para el hijo y los nietos. No sé hacer otra cosa. Por otra parte, tengo suerte, no he tenido enfermedades del sexo».

«Nos ayudan dos asociaciones, Alecrín y Médicos del Mundo -prosigue-; nos dan preservativos y podemos ir al centro a lavar la ropa; también nos facilitan revisiones medicas . Nos trata muy bien la policía. De vez en cuando pasan por aquí para ver si tenemos problemas, y cuando ha surgido algún conflicto siempre nos han apoyado».

«¡Claro que me gustaría que se regulase la prostitución!, tener paro y retiro, estar bajo cubierta, que el negocio se normalizase», me comenta. Ha llegado a un momento en que vender su cuerpo no le plantea problemas, no tiene importancia; cuanto más, mejor. Es su fábrica para conseguir dinero. «Yo aquí me olvido de todo, no pienso, solo me importa sacar dinero. Del futuro, ¡qué me dice!».

La humedad se instala en los cuerpos. Llega un borracho, cliente habitual que se acerca a pie, se empeña y forcejea hasta lograr llevársela. Se van a un descampado; le paga 25 euros por un servicio de 30. Es en balde, con un borracho no hay forma. Regresa pronto.

Viviendo al día, sin miedo al mañana

Llevamos 65 euros. No va mal la noche. Las dos horas siguientes serán en blanco y el día se tuerce un poco. Nada, solo un pitillo detrás de otro llenando la espera.

Vive al día, debe dos meses de renta, pero no le asusta el mañana. Vuelve a casa con 65 euros. Ni fu ni fa. Lo justo.

Hace poco compró un ordenador personal; el nieto lo utiliza para los juegos; el hijo baja películas y canciones; ella juega a las cartas contra la pantalla, haciendo solitarios.

Fuera de la calle, y aun en ella, le gusta ser una auténtica señora, que los vecinos la respeten. Que cuando la ven salir por la noche finjan creer, como su nieto, que va a cuidar enfermos. No se considera ni más ni menos que los demás.

A las 7 de la mañana, de vuelta en casa, come. Y a dormir con el insomnio habitual; medio en cama medio despierta.

Tiene miedo de que la reconozcan, me lo dice otra vez. Es una abuela modélica y no quiere defraudar. No, Wanda, no defraudas, es difícil pedirte más.

«¿Que qué pasará cuando mi nieto se entere? No sé, puede ser terrible. Yo desde luego no toleraría que mi hija fuera , eso no».

http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2009/04/18/00031240078803677884688.htm

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