Valérie Tasso: “En la prostitución de lujo no se escalan puestos como en la banca”



Autora de cuatro libros de éxito, trabajó como alta ejecutiva para distintas empresas multinacionales hasta que el llamó a su puerta. Tenía sólo 15 años cuando perdió la virginidad y el centró su vida. La bibliotecaria de su barrio le abrió las puertas del “infierno” y una década después conoció en primera persona el oficio de la prostitución de lujo. Ahora, centrada en su labor de escritora, la investigación ocupa gran parte de su tiempo, pero, como confiesa a El Confidencial, “de vez en cuando también intento echar un buen polvo, no te vayas a creer…”.

¿Comenzaste a centrar tu vida alrededor del sexo al perder la virginidad?

Fue el sexo, el muy seductor, el que centró su vida alrededor de la mía.

¿Qué sabías sobre sexo a los 15 años?

Prácticamente nada, lo que todo el mundo con esa edad; el pavor que es capaz de provocar. Si algo aprendemos pronto del sexo es a temerlo. El que la primera palabra que conozcamos referida al sexo sea el “no” (antes incluso que “hacia qué no”) tiene mucho que ver con que los adultos entendamos el sexo como un problema y no como un valor.

¿Nadie te dio ninguna lección?

En el sexo, como en la vida, todos somos autodidactas. Y de jóvenes todavía lo somos más. Recuerdo en Francia, un centro de atención primaria al que acudía con frecuencia y en el que me trataban muy bien, facilitándome sin ningún complemento de orden moral, información práctica sobre estos jugosos menesteres. Estaba también la biblioteca de barrio, donde la bibliotecaria, una mujer mayor y tremendamente comprensiva, me abrió el acceso al “infierno” (el lugar donde se guardaban los libros “sicalípticos”) con la única condición de que los leyera allí. En la biblioteca, además de Miller, Anais Nin o el Marqués de Sade, tuve acceso a textos de carácter sexológico que me resultaron de gran utilidad.

¿’’ te parece un insulto?

Se utiliza como un insulto. Las palabras, en su semántica, nunca son inocentes, arrastran consigo una valoración moral y los que dictan nuestro orden moral quieren que “puta” sea un término despreciativo (aunque luego no puedan vivir sin ellas…). En castellano hay un refrán que dice: “el que huele la albahaca, debajo tiene la mata”.

¿Por qué empezaste a ejercer la prostitución?

Tenía 30 años y quería conocerme.

¿Cómo se hace una de lujo? ¿Se empieza directamente desde lo alto?

Normalmente, cuando se ejerce la prostitución de se accede directamente a este registro, es un oficio en el que uno no escala puestos como pueda suceder en la banca.

¿Repetirías?

No, ahora no. La prostitución cumplió su propósito y ahora no tiene sentido, del mismo modo que tampoco volvería a jugar con muñecas (prefiero los muñecos articulados, ya se sabe, a cada edad un gusto…).

¿Qué buscaban los hombres en ti?

Cercanía. Pero también tuve clientes de sexo -y género- femenino.

¿Qué pedían?

Todo lo que le pediría a otro ser humano, a poco que el marco moral se lo permitiera.

¿Qué ve una prostituta cuando mira a su cliente?

Fundamentalmente una retribución, como hace un abogado cuando alguien llega a pedirle consejo, pero si su mirada está entrenada ve mucho más allá, ve a un ser humano capaz de explicarle algo con sus fragilidades, sus puntos de fractura, su miedo y sus estupideces.

¿Qué opinas de la abstinencia ?

Que es una limitación al desarrollo personal del ser humano.

¿Y de la virginidad hasta el matrimonio?

Lo mismo. La sacralización de los genitales siempre me ha parecido un asunto ridículo y si es hasta que se elimine por contrato, todavía me parece más ridículo. Siempre he sido partidaria de las relaciones prematrimoniales, aunque no estoy segura de serlo de las postmatrimoniales.

¿Del sexo únicamente para procrear?

Que es como si entendiéramos las manos sólo para comer o las palabras sólo para insultar.

¿Has sido infiel alguna vez?

Sí, con frecuencia.

¿Se puede no ser infiel?

Sí, también. Se puede no ser infiel a poco que entendamos qué es la fidelidad.

¿El amor no se puede negociar?

No, porque si se negociara, sería un acuerdo y no algo irremediable.

¿Se requiere un buen físico y una cara bonita para ejercer la

prostitución?

No, se requiere un alma grande y un cerebro operativo.

¿Crees que hablamos demasiado de sexo y que se sabe menos de lo que se

aparenta?

Creo que hablamos demasiado de sexo para decir lo que ya sabemos.

¿Por qué dejaste la prostitución?

Dejé la prostitución porque lo que podía aportarme ya lo había hecho.

¿Ahora sólo te dedicas a tu labor como escritora?

Y a todo lo que se desprende de ella; conferencias, investigación, promoción…y de vez en cuando también intento echar un buen polvo, no vayas a creer…

¿De cuál de tus cuatro libros te sientes más orgullosa?

Por lo que de subversivo tiene con De ‘Diario de una ninfómana’ y de ‘Antimanual de sexo’ por lo de subversivo que tienen.

¿De qué tratará el siguiente?

A ti te lo voy a contar…

¿Cuál es el mensaje que pretendes hacer llegar al millón de lectores que ya te han leído en todo el mundo?

El de que hay que instruirse en la vida para hacer uso de ella y no para abstenerse de vivir. Decía Nicolas de Chamfort “Gozar y hacer gozar, sin hacer daño ni a ti ni a nadie: he aquí, creo, toda la moral”. En este sentido me gusta creer que lo que intento es allanar el camino para que todos podamos entender eso tan sencillo.

Si volvieras a nacer, sabiendo lo que ya sabes…

Lo único que tengo claro es que no podría renunciar a llegar a ser la persona que ha nacido.

http://www.elconfidencial.com/cache/2009/04/13/salud_89_valerie_tasso_prostitucion_escalan_puestos_banca.html

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