‘El País’, la prostitución y la desvergüenza

El diario El País viene publicando una espléndida serie de artículos que constituyen una implacable denuncia de la industria criminal de la prostitución en España, de las redes de tráfico de personas que condenan a miles de mujeres a la esclavitud , y de la ineficacia de nuestras leyes para combatir esos delitos y garantizar los derechos más elementales de miles de seres humanos convertidos en objeto de compraventa.

 

Pero al mismo tiempo, ¡qué desvergüenza, qué desfachatez y qué escándalo! Porque las páginas de El País ofrecen cada día alrededor de quinientos anuncios de esa actividad delictiva y ese tráfico tan duramente criticados. Se denuncia a las mafias de la prostitución y, al mismo tiempo, se les da la bienvenida cuando pasan por caja como clientes del departamento de ‘clasificados’.

 

El siempre lúcido Enric González ha esbozado una crítica tímida –no podía ser de otra forma– en su columna del propio periódico. Apunta como inaceptable disculpa que en estos tiempos de crisis tales ingresos publicitarios resultan esenciales. Todo un criterio de empresa. Tampoco importa que tales anuncios no sean nuevos, sino que vengan de las épocas de vacas gordas. Lo que importa es que con el mismo argumento podrían insertarse anuncios de otras organizaciones dedicadas al tráfico de inmigrantes sin papeles, o de blanqueo de dinero negro… ¿Se imaginan ustedes? ‘Trabajadores clandestinos se ofrecen por debajo del salario mínimo. Hacen de todo sin limitación de horarios y duermen en un sótano’. ‘Invertimos sus sobornos en un paraíso fiscal. Rentabilidad segura. Experiencia acreditada’…

 

El País y otros diarios de prestigio tendrán que decidir si dan cabida a ésos posibles nuevos desarrollos del ‘negocio editorial’, aplicando el mismo sentido ético que emplean para aceptar publicidad de prostitución como esta: ‘Aluche, brasileñas jovencitas’, ‘Alba 18 años, especial griego y beso negro, francés tragando’, ‘Chicas de Hong Kong, nuevas’, ‘Jovencitas, sumisas, obedientes’, ‘Negritas espectaculares’…

Claro que no es sólo El País. La misma mierda mancha las manos y llena las carteras de la inmensa mayoría de los periódicos, no importa si son de tendencias progresistas, conservadoras o hasta meapilas. Se puede decir de todos ellos lo mismo que se decía del Arcipreste de Hita: que se revelan como unos moralistas puteros. Una sola excepción destaca frente a tanta incoherencia y tan poca ética: el diario Público no ensucia sus páginas con una sección de trata de blancas.

 

 

 

 

http://blogs.rtve.es/vicenteromero/2009/5/21/-el-pais-prostitucion-y-desverguenza

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