Me parece fenomenal que se dispense la píldora poscoital a las jóvenes, en Francia se hace desde los años ochenta y no hay más abortos que en España»
VALÉRIE TASSO Sexóloga, escritora y ex prostituta
Myriam MANCISIDOR
Provocativa, escandalosa, seductora, promiscua… Valérie Tasso, al borde de la cuarentena, es sexóloga, autora de cuatro libros de éxito -entre otros, «Diario de una ninfómana»- y ex prostituta. Esta francesa de familia adinerada, licenciada en Ciencias Económicas y en Lenguas Extranjeras Aplicadas, decidió dejar su profesión al frente de distintas multinacionales para encontrarse personalmente a través del sexo. Lo logró. Tasso, colaboradora ahora en distintos medios de comunicación con programas sexológicos, habla sin tapujos, llama a las cosas por su nombre y explora con más inteligencia que timidez la geografía oculta del cuerpo. Ayer ofreció una conferencia en Avilés enmarcada en el primer curso de verano de la Universidad de Oviedo que se prolongará toda la semana y lleva por título «Sexología y educación». Tasso disertó sobre el discurso normativo del sexo.
-¿Qué es el discurso normativo del sexo?
-Es una expresión que me inventé tomando como referencia al filósofo francés Michel Foucault. A mi juicio, todo lo que no nos molesta del sexo lo contamos pero lo que no nos gusta, lo ocultamos. Es decir, nunca hablamos de sexo sino de lo sexualmente correcto.
-Pero el sexo está en muchas conversaciones…
-La gente habla pero casi siempre acaba diciendo tonterías. Antes la sexualidad estaba en manos de los sacerdotes que eran los que decían que era pecado; luego, la sexualidad pasó a la clínica y los médicos eran los que decían si el sexo era o no saludable. Todo esto ha desembocado en el espectáculo del sexo, en el sexo mediatizado. Los medios de comunicación nos enseñan unos criterios de belleza que ninguna mujer puede llegar a tener, crean mujeres multiorgásmicas que no existen, lo que existe es el orgasmo secuencial o muy largo… Nos están vendiendo espectáculo y cómo nos tenemos que comportar en la cama.
-Los jóvenes están más informados que nunca, ¿o no?
-Lo que está pasando hoy en día con los jóvenes tiene que ver con la democratización de la opinión con internet, que no el conocimiento. Cuando un adolescente busca información en la red va a ir a las páginas que tienen más visitas aunque ésas no sean las mejores. Es más importante saber decir bien las cosas en un momento dado que dar continuamente una cantidad ingente de información. Ahora mismo los jóvenes sólo necesitan saber que si van a tener relaciones sexuales con coito deben usar un preservativo.
-El sexo a veces parece un problema…
-Cierto. Los medios, de nuevo, crean mucha alarma. En lugar de referirse al sexo como un valor lo hacen como un problema. Cualquier artículo relacionado con el sexo siempre, desgraciadamente, va adherido a un delito. Hoy por hoy hablamos de abusos, ya no hace falta que digas sexuales porque está implícito. Alguien debería reflexionar… nos quieren controlar.
-¿Cómo?
-El sexo es el terreno más fértil para conocernos, para saber cuáles son nuestros límites y nuestros miedos… Lo que se busca es que seamos seres temerosos porque un ser con miedo es un ser manejable.
-Pero usted trabaja en los medios…
-Y en muchos trabajos me he sentido frustrada y los abandoné porque, perdona la expresión, creía que estaba haciendo el gilipollas.
-¿Qué opina de la pederastia?
-Confundimos pedofilia con pederastia y a mí me da mucho coraje. Quien dice que tal persona es pedófila y que debería estar en la cárcel se olvida de la raíz etimológica de la palabra, que significa enseñanza a los niños. La pederastia va más allá y contra quien hay que luchar es contra esas personas que abusan de los niños con penetración, malos tratos… Pedofilia y pederastia no tienen nada que ver: pedofilia es amar al niño y, si se ama, no se le hace daño. Pocas personas se atreven a aclarar estos términos. Estos días se habla mucho de Michael Jackson al que algunos acusan de pedofilia… cuando de ser algo sería pederasta.
-¿Y de los transexuales?
-En un programa de radio un chaval me dijo que mantenía una relación con una transexual pero que, en la cama, cuando se desnudaba, la chica era un hombre. Este joven estaba mezclando homosexualidad, travestismo y transexualidad. Hay mucho desconocimiento. Yo defiendo la transexualidad y me da rabia que la sociedad, que es muy sabia, cuando hay elementos perturbadores que se salen de la norma, los incorpore y les permita vivir siguiendo el modelo heterosexual para, luego, banalizarlos.
-¿Pasa lo mismo con los gays y lesbianas?
-Así es. También pasó con los primeros «punk» y no tiene nada que ver con el sexo. Cuando surgieron los «punk» en Inglaterra con sus crestas los diseñadores crearon la moda «punk» y entonces todo el mundo podía ser «punk», ya no llamaban la atención.
-Usted trabajó de prostituta. ¿Cómo está ahora este oficio?
-Yo entré en la prostitución para romperme, conocerme y saber de qué estaba hecha. Lo hice de manera libre. Siempre he defendido el derecho a la libertad individual: si una mujer quiere dedicarse a la prostitución me parece fenomenal. No soporto a la gente que dice que una prostituta vende su cuerpo porque no es verdad, la prostituta alquila un saber hacer sexual pero esto para las feministas radicales, las mismas que defendieron la libertad individual, no vale. Aún así la prostitución no es bonita. Cada día recibo muchos e-mail de gente que quiere entrar en la prostitución y me niego a ayudarles porque lo que me ha ido bien a mí necesariamente no te va a ir bien a ti.
-¿Influye la crisis?
-Mucho. La crisis tiene un fuerte impacto en el sexo de pago y se resiente en los precios: te cuesta igual una copa que ir a una carretera de provincias a pasar un buen rato con una chica que tal vez tiene a su chulo detrás, mirando. Yo reivindico la libertad individual, pero cuando esta libertad está coartada por segundas o terceras personas que te obligan a hacer algo es un delito, una barbaridad. Yo no hago proselitismo de la prostitución, solo digo que me ha ido bien, me ha permitido descubrirme.
-¿Está de acuerdo con que las adolescentes de 16 años tengan acceso a la píldora postcoital y puedan abortar?
-Me parece fenomenal. En Francia y Holanda existe desde los años ochenta y esto no significa que más chicas vayan a utilizarla. En Francia no hay más abortos que en España. Lo que ocurre es que la gente mezcla la postcoital con la RU486 que es una píldora abortiva, el equivalente químico al aborto por aspiración. Imagínate a una pobre chica a la que se le rompió el condón… La píldora postcoital es efectiva si se toma inmediatamente después del incidente. También estoy a favor del aborto, repito, de la libertad individual.
-¿Cómo explica el éxito de «Diario de una ninfómana»?
-En la sinceridad y en haber dado la cara. Con este libro me jugué la piel, mi muerte social. No pensé que iba a tener tanto éxito.
«Una prostituta no vende su cuerpo, esto es falso; la prostituta alquila un saber hacer sexual, pero esto para las feministas no vale»
«La sociedad ha incorporado a los transexuales, gays o lesbianas para luego banalizarlos igual que pasó con los punk»
«Confundimos pedofilia y pederastia: lo primero es amor por los niños, y quien ama a un niño jamás le hará daño»







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