El té sensual y otras hierbas

Me viene de mi abuela. Me encantan las hierbas. Y estoy hablando de las infusiones, que ya sé que cada vez que sale a colación la palabra de marras a mucha gente le da por pensar en Bob Marley y el buen rollito. No, hablo de cómo la gente de campo solía echar mano de todo tipo de ejemplares del reino vegetal para solucionar sus problemas de salud, reales o imaginarios.

Recuerdo de mi infancia aquellos antiguos herbolarios, cuyos dependientes solían acumular más años y sabiduría que las estanterías y los botes que adornaban sus paredes. Siempre me viene a la memoria una señora dependienta, en concreto, tan y tan viejecita que presentaba una desviación de columna tal que provocaba que su cuerpo encajara perfectamente con el mostrador tras el que se protegía. La de años que llevaba esa mujer ahí detrás… Servidor y algunos cabroncetes más del barrio entrábamos en su tienda para alucinar con el espectáculo y, para disimular, comprar caramelos de miel. La infancia, que es así de mona.

El caso es que actualmente pocos herbolarios quedan, sobre todo en el sentido clásico del término. La mayoría de ellos se han convertido en un ‘totum revolutum’ de productos naturales, filosofías orientales y artículos dietéticos. Es lo que hay. Bueno, y en algún mercadillo medieval (de estos que pone el ayuntamiento) siempre es posible encontrar algún puestecillo de un neo-jipi en el que se pueden adquirir hierbas para la migraña, el colesterol o para purificar el hígado. Algo es algo.

Soltaba yo el rollo este de los herbolarios porque de un tiempo a esta parte no dejo de oír por la radio una campaña de un producto llamado ‘The sensual tea’. Según la publicidad, se basa en una tradicional fórmula china para estimular el vigor en hombres y mujeres. Viniendo de China, y teniendo en cuenta el crecimiento vegetativo del gigante asiático, hay que otorgarle al menos el beneficio de la duda. Otra cosa es lo de la sensualidad. No sé por qué, pero los chinos no suelen ser muy sensuales que digamos, al menos no lo exteriorizan como nosotros. Lo llevarán dentro, sin duda.

La nueva hora del té.La nueva hora del té.

Teniendo en cuenta que el té sensual viene avalado por el registro sanitario alimenticio correspondiente, he decidido que voy a probarlo. En la caja leo que es recomendable tomarlo simultáneamente con la pareja (para no ir frotándose con los cantos de la mesa inútilmente, digo yo) y sólo hay que ingerir una dosis al día 60 minutos antes de empezar el pim-pam-pum. Prometo informaros sobre los resultados, sin excesivos detalles, que ya sé que algunos leéis esto mientras hacéis un kit-kat laboral y os coméis una concha Codan o una bolsa de gusanitos (o lo que quiera Dios que haya en la máquina de vending de vuestro centro de trabajo).

Como siempre he sido de leer los prospectos, observo que en la composición de este té figura, además de otras muchas plantas o especias, el famoso ginseng, una raíz de origen asiático cuyas propiedades fundamentales son incrementar el flujo sanguíneo y favorecer la vasodilatación, además de estimular poderosamente el sistema nervioso. Vamos, que puede considerarse como la viagra milenaria. También lleva canela, una especia que, como sabréis todos los que habéis visto la película griega ‘Un toque de canela’, provoca que los que la toman se miren a los ojos… En fin, que entre unas cosas y otras nos encontramos ante un compendio de sustancias que tradicionalmente han sido identificadas como afrodisíacas.

Sin ánimo de enmendarle a nadie la plana, y mucho menos arruinar una posibilidad de negocio (tal y como están los tiempos), sí me gustaría reflexionar un poquito. Aunque los beneficios que aportan a nuestro sistema circulatorio o cardiovascular estos elementos son indiscutibles (y, por lo tanto, pueden influir positivamente en nuestra vida sexual), no hay que esperar que actúen de manera inmediata y mágica como por arte de encantamiento. Vamos, que té de las cinco y ¡zas! erección al canto, nada de nada. Unos buenos hábitos de salud y alimenticios, a los que pueden ayudar algunos complejos que encontramos en farmacias o herboristerías, son la mejor garantía para tener una vida sexual satisfactoria. Pero sin la estimulación adecuada, nanay. Este tipo de cosas todavía tendrán que esperar. Ya os contaré qué tal ha ido el experimento…

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/06/18/camaredonda/1245342437.html

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