Denominamos fantasía sexual a la representación mental que son generadas por el inconsciente cuyo objeto principal son las relaciones sexuales. La fantasía sexual se genera de una manera voluntaria o de modo involuntario. Habitualmente no solemos comentar nuestras fantasías sexuales con otras personas o puede que nunca hallamos comentado con nadie nuestras fantasías sexuales. Las fantasías sexuales, que suele ser un proceso universal en todos los seres humanos, comienzan en la pubertad y nos acompañan durante toda nuestra existencia. Aunque socialmente siempre se ha considerado al varón como el más activo en este campo la investigación ha demostrado que la fantasía sexual se produce en ambos géneros casi con la misma frecuencia.

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Dado que las fantasías sexuales son producto de nuestra imaginación es muy frecuente que cuando las llevamos a cabo en la realidad habitualmente pierden el atractivo sexual que tenían cuando las pensábamos. Esto es porque la imaginación es libre, mientras que en la realidad siempre nos encontraríamos con inconvenientes a la hora de llevarlas a cabo. Que las personas tengamos fantasías sexuales no necesariamente implica que tengamos que llevarlas a cabo. Son muchas las personas que al llevar sus fantasías sexuales a la realidad descubren que estas pierden mucha de la magia que normalmente tienen en nuestra mente. Las fantasías sexuales son a fin de cuenta pensamientos que tienen una función de afrodisiaco.
Los seres humanos tendemos habitualmente a confundir las fantasías sexuales con el deseo sexual. Sin embargo mientras que las fantasías nos hablan de situaciones ficticias los deseos sexuales suelen anteceder a las prácticas sexuales. En determinadas ocasiones lo que también sucede es que las elucubraciones sexuales pueden ser el comienzo de una sensación de deseo o inclusive los prolegómenos de un encuentro sexual.







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