El municipio fronterizo también aplica una ordenanza contra la prostitución de carretera
La rumana Mirela deambula entre uno de los aparcamientos de camiones de La Jonquera a la caza de clientes antes de ser interceptada por una patrulla de la Policía Local. ¿No sabe que está prohibido ejercer la prostitución en la vía pública?, le pregunta la cabo Lluïsa Santos. No. ¿Me va a multar?, pregunta.
Son pocas las chicas que como Mirela dicen desconocer la prohibición de ofrecer servicios sexuales retribuidos en el espacio público que ha establecido recientemente el Ayuntamiento de La Jonquera.
La mayoría han oído hablar, aunque sea muy por encima, de la normativa. Lo demuestra el hecho de que de las 25 prostitutas que ejercían al pie de la carretera N-II, en los polígonos y aparcamientos del municipio sólo quedan cuatro o cinco. Algunas han optado por ir a clubs de carretera y otras se han desplazado a otros municipios.








