Sexo oral: ¿hasta dónde llegar?

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El oral resulta muy atractivo tanto para los hombres como para las mujeres. A algunas les sale espontáneamente hacerlo, pero otras no se atreven a hacerlo. Una de las razones para rechazar la felación es no saber qué hacer con el semen.

En torno al 90% de la población masculina y femenina desearía probar el sexo oral, aunque no todos logren hacerlo. Suelen practicar sexo oral con regularidad entre 50% y el 60% de la población general.

Posiblemente, una de las razones para algunas mujeres rechacen este tipo de práctica proceda de sus escrúpulos higiénicos, perfectamente legítimos.

Sin embargo, conviene señalar que los genitales limpios, si bien tienen un olor peculiar, no huelen mal.

Más aún, ese olor resulta estimulante para algunas personas. Obviamente, una persona que no cuida la higiene genital, no puede exigir (nadie puede exigir) que se le haga sexo oral.

Por respeto al otro, no sólo se tienen que tener en cuenta sus deseos, sino que cada cual debe ofrecerse en las mejores condiciones posibles; en este caso: limpio (el agua y el jabón son suficientes).

Por eso, el sexo oral no siempre resulta agradable de realizar en las relaciones esporádicas, sobre todo si no hay tiempo para elaborar una mínima maniobra higiénica.

Pero, ya tenemos a una mujer que acepta realizarle una felación a su hombre, que no siente escrúpulos higiénicos, porque él está limpio.

El sabor del pene limpio no es nada del otro mundo. El cuerpo sabe a lo que sabe el resto del cuerpo: a carne. El glande puede variar de sabor.
Habitualmente sabe como el resto del pene aunque ligeramente salado; y si está lubricado por el líquido preyaculatorio, tiene un sabor ligeramente alcalino. Aún así, la mencionada mujer sigue preguntándose, legítimamente, qué hacer con el semen.

Las cuestiones que se planteará esta mujer son: ¿lo recibo en mi boca o lo dejo caer en otra parte? ¿y si lo recibo en mi boca, me lo trago o lo escupo? Quizás conviniera pensar si existe alguna otra pregunta. Sí, sí existe: ¿a qué sabe el semen?

Conviene saber que el semen es un producto de secreción interna (conductos deferentes, vesículas seminales y, sobre todo, próstata).

Es decir, es algo elaborado en el interior del cuerpo, lo que significa que es limpio y aséptico (salvo enfermedades).

No es un producto de excreción, no es un deshecho… Por tanto, al ser un producto limpio no debe haber obstáculos para aceptarlo libremente en la boca.

Su olor es característico. Algunos lo asemejan al olor de la tierra mojada y otros al cloro o a la lejía muy diluidos. Su sabor es alcalino (como a tiza), suavizándose si se comen frutas y algunas hortalizas. Es conocido el consumo masivo de tomates que hacen algunos actores pornográficos para facilitarles la tarea a las actrices.

Sabiendo que el semen es así de inocuo e inofensivo, recibirlo en la boca o no, tragarlo o no, es cuestión de decisión propia, de los propios gustos y de lo que se quiera ofrecer al chico.

Puede hacerse cualquier cosa con tal de que sea de mutuo acuerdo.

El chico siempre se sentirá muy íntimamente aceptado en este tipo de práctica . Pero también aceptará que por los gustos personales de la chica, ésta decida derramar el semen fuera de su boca o dentro. Y si ella decide que eyacule dentro, tragarse el semen o no (no corras al baño a escupirlo, es descorazonador, hazlo en una toallita preparada previamente, allí mismo, junto a él).

Que la mujer se trague su semen añade un factor psicológico de aceptación importante para el chico, pero no influye en su placer. A los hombres les gusta que la mujer llegue hasta el final (tragarse el semen) por el significado de aceptación íntima que supone.

Téngase en cuenta que eyacular dentro de la mujer tiene para el hombre un significado de dejarse llevar, de derramarse en el interior dejando una parte muy íntima de su ser físico.

Pero no suelen hacer de eso un banderín de enganche y aceptan las otras opciones. Lo importante es llegar a un acuerdo, el que sea.

Consideraciones finales:

Hay gente que considera la coliflor, el brócoli o las judías su comida preferida. Hay personas que incluso disfruta comiendo callos. Hay gente que nunca ha probado estos platos, y cuando los prueba les gusta. Hay gente que no quiere ni probarlos. Por otro lado también hay gente que no le gusta el chocolate. Todas estas personas son igual de normales, y ninguno de ellos hace nada raro comiendo sus platos preferidos.

Con el semen sucede igual. Hay personas que no les gusta tragar el semen de su pareja, otras ni siquiera les gusta que eyaculen en su boca, y otras en cambio nunca lo han probado. Entre los que nunca lo han probado hay gente que lo probará, y gente que prefiere ni probarlo.

Ninguna de estas circunstancias se sale de lo normal. Aún así, varias anotaciones respecto a este tema:

1.- Es lógico que tu chico quiera eyacular en tu boca. Si él disfruta cuando le practicas una felación, querrá llegar al orgasmo con esa práctica que tanto placer le proporciona. Sus deseos son normales y no tienen nada de malo, y tampoco tiene nada de malo que te lo plantee.

2.- No está bien presionar a tu pareja para que te deje eyacular en su boca. Una cosa es pedírselo o proponérselo, y otra muy diferente insistir o presionar. Quien tiene la última palabra siempre tiene que ser tu pareja, y tú deberás respetarlo escrupulosamente.

3.- Sólo tú debes decidir si quieres que él eyacule en tu boca. Hay gente que ingiere el semen y les excita, gente que no le importa que eyaculen en su boca pero luego escupe el semen, y gente que no quiere ni sentir el semen dentro de su boca. También hay gente que ni siquiera lo han probado. En este último caso puedes probar y luego decidir si quieres seguir haciéndolo o no, pero si te desagrada el simple hecho de probarlo, no lo hagas.

4.- Hay personas que no es que les guste sentir como eyaculan en su boca, pero tampoco les desagrada en exceso. Vamos, que hay gente que “ni fu ni fa”. Muchas de estas personas deciden seguir con la felación hasta que él eyacule porque les gusta ver cómo él disfruta, o por el simple hecho de dar más placer a su pareja. Es una decisión tan respetable como el no hacerlo.

5.- Si no te gusta que eyaculen en tu boca o hay ocasiones que te gusta y otras que no, podéis comprar preservativos de sabores. Los podéis comprar en cualquier -shop y en algunas farmacias o grandes supermercados. Muchas parejas practican el sexo oral hasta justo antes de la eyaculación, que es cuando se ponen un preservativo de estos.

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