La ciudad de Barcelona cuenta actualmente con cerca de 800 pisos en los que se ofrecen actividades sexuales, una cifra que duplica los 400 que existían en 2007, según ha explicado a Efe el secretario de la Asociación Catalana de Empresas de Clubes de Alterne (ACECA), Oriol Gesse.
Gesse ha criticado los “desequilibrios” que hay actualmente, a su juicio, entre los locales de alterne y los pisos “ilegales”, pues mientras que los primeros deben cumplir las exigencias que les impone la administración, los “apartamentos prostíbulo” no disponen de una licencia oficial ni están afectados por ninguna regulación, por lo que no pagan impuestos.
En este sentido, el secretario de ACECA lamenta que la “libertad de empresa no exista para todos”, y añade que para los empresarios que quieren mantenerse dentro de la legalidad es “muy difícil competir”.
El contexto de crisis económica también incide en la prostitución. Gesse asegura que la recesión “es muy visible y afecta mucho” a cualquier negocio del sector de ocio para adultos. No obstante, subraya que los efectos tienen menos impacto en la prostitución que se ejerce en calles y pisos, ya que no tienen que hacer frente a los costes administrativos.
En el caso de los 25 locales de alterne que integran la red de ACECA en Barcelona -en Cataluña son 40-, Gesse afirma que se ha producido un descenso del 50% de la facturación en los últimos meses con relación al mismo periodo de 2008, que ha desencadenado en una caída del número de clientes y de los que éstos gastan en los clubes.
Esta disminución se debe, según el secretario, a los efectos de la crisis económica, al descenso del número de turistas y al aumento de la competencia de los servicios sexuales que se ofrecen en la calle, en pisos y a través de Internet.
Gesse ha indicado que este escenario, junto al incremento de los costes, ha llevado a varios locales a plantearse su cierre. “Nos enfrentamos a un panorama poco alentador”, señala el representante del sector, que considera que esta desigualdad puede provocar un mayor aumento todavía de la prostitución callejera y de la que se ejerce en pisos ilegales.
En esta línea, ha hecho hincapié en los costes que supone convalidar las licencias de los locales a las nuevas normativas municipales para, por ejemplo, realizar las obras que sean necesarias o contratar a un vigilante de seguridad.
Por su parte, tanto la regidora y responsable de Igualdad de CiU en el consistorio, Maite Fandos, como el regidor del PP en el distrito de Ciutat Vella, Alberto Villagrasa, han coincido en señalar que ha tenido lugar un aumento de la prostitución en las calles de Barcelona en los últimos meses, aunque reconocen que es difícil saber el número de pisos prostíbulo en la ciudad.
Fandos atribuye el incremento de la prostitución callejera al hecho de que “no es una prioridad” para el ayuntamiento, tal como demuestra, a su juicio, la “falta de sanciones e inspecciones”.
Por ello, la edil reclama que se aumenten los recursos y el personal de la Agencia de Trabajo de la Prostitución creada por el ayuntamiento, que tuvo en 2008 un presupuesto de 484.000 euros, inferior al de las fiestas de la Mercè, que fue de unos 500.000 euros, apunta la concejal nacionalista.
Por su parte, Villagrasa cree que el consistorio “ha bajado la guardia y tiene complejo a la hora de actuar” y solicita que se lleven a cabo actuaciones de carácter social y policial que acaben en este último caso con “las redes mafiosas que hay detrás de las personas que ejercen la prostitución en las calles”.
En enero de 2006 entró en vigor la ordenanza de convivencia en el espacio público de Barcelona, que prohíbe la prostitución callejera en los casos que suponen una invasión del espacio público o se producen a menos de 200 metros de un colegio.
La ordenanza establece sanciones de entre 300 y 750 euros, para el cliente y para la prostituta, por ofrecer o solicitar relaciones sexuales en la calle.
http://www.adn.es/local/lleida/20090902/NWS-0592-Barcelona-prostibulo-numero-dobla-pisos.html








