Sólo su nombre, evoca a conquistador y aventurero, pero Giacomo Casanova no fue sólo esto. Además, este aventurero veneciano tiene una basta producción literaria que no todos conocen. Además del amante entregado que todos conocemos por las leyendas, fue un amante incondicional de los libros y un escritor capaz de recrear la vida y el placer mediante las palabras.
En su autobiografía detalla que sedujo a nada más y nada menos que 132 mujeres. Así, el autor describe con la máxima precisión y franqueza sus aventuras, sus viajes y sus innumerables encuentros galantes. Hizo un relato de estilo realista sobre su vida, donde las aventuras con diversas mujeres son mostradas con elegancia, lo que hizo de él, popularmente y a través del tiempo, el prototipo de amante y aventurero. Su apellido se convirtió en prototipo del amante.
La autobiografía de Casanova, aparte de su indiscutible valor literario, es un importante documento costumbrista; puede que sea una de las obras literarias que mejor describe la vida cotidiana del siglo XVIII. En el se muestran, sobre todo, las costumbres de las clases dominantes de la época: la nobleza y la burguesía, ya que eran los mundos en los que el autor se movía. Aunque esto no es un obstáculo para mantener vivo el interés en lo concerniente a personajes menos encumbrados del entorno, sean del estrato social que fueren.

Entre cortes y salones, Casanova fue testigo involuntario de uno de los momentos más importantes en la historia europea. Se codeó con los personajes más destacados de su tiempo y dejó reseña de tales encuentros. Son así dignas de mención las páginas que tratan de Rousseau, Voltaire, Madame de Pompadour, Mozart, Catalina II de Rusia, Federico II de Prusia…
Por otra parte, Casanova, como buen seductor, dejo unos consejos para el buen seductor:
- Evita a las mujeres tristes y deprimidas.
- Muestra un talante abierto y tolerante.
- Inicia la seducción con una exquisita comida.
- Cuidado con los efectos negativos de la bebida.
- Si amas a una mujer nunca has de ponerle la mano encima.
- Las cosas más gratificantes para los hombres son la comida y la procreación.
- Nunca establecer una relación estable con una mujer italiana, demasiado bien el amor, lo mejor es hacerlo con las «frías alemanas».
- Aconseja al amante lavarse antes de hacer el amor, «porque los malos olores son enemigos de la excitación».
- Indica que para hacer capitular a una mujer reticente, de nada vale mostrarle la excitación que ha provocado.
- Por último dice que «para que una mujer te ame después de haberla abandonado, cédesela a otro, fingiendo sacrificarte».
Aunque algunos de estos consejos sean de lo más sensatos a día de hoy, como los concernientes a la higiene y al respeto a la mujer, no lo eran an absoluto en su época, lo que lo hace, en cierta manera un adelantado a su tiempo. En contraposición, Casanova fue incapaz de ver el cambio que se avecinaba en las estructuras sociales de la época. Siguió anclado en las estructuras del antiguo régimen y suspirando por no haber nacido noble, un estrato social en absoluta decadencia en esta época y que pronto pasaría a un segundo plano con el incipiente poder que ganaba la clase burguesa.
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