Recuerdo cuando en España todo el mundo afirmaba no ser racista. Básicamente porque nuestra condición de país en el furgón de cola de Europa había propiciado que muy pocos extranjeros quisieran buscarse la vida por estos pagos. Vamos, que eran cuatro y a la gente incluso le parecía curioso y simpático tener a un vecino originario de Guinea Ecuatorial. Además, en otras épocas históricas pretéritas, el problema de la diversidad cultural, racial y religiosa siempre se había resuelto por la vía rápida (véase expulsión de judíos o moriscos).
No todo el mundo es sexo-racista.Total, que excepto algún que otro tarado, en España la condena del racismo era unánime y éste parecía un fenómeno que sólo padecían los demás, sobre todo los alemanes (por tradición) y los norteamericanos blancos (por deporte). Bueno, si no tenemos en cuenta el españolísimo racismo mutuo (en ambas direcciones) entre payos y gitanos, claro…
Por supuesto, las cosas han cambiado mucho en poco tiempo. El aluvión de emigrantes se ha convertido en un problema en muchos barrios y ciudades y mucha gente ya no se corta un pelo a la hora de afirmarse y reivindicarse como racista. Curioso como un país de emigrantes se convierte en xenófobo. Bien mirado es como el refrán: “dale un carguito y sabrás quién es fulanito”, pero en colectivo. Lo mismo.
En todo caso, y como no iba a ser menos, el racismo también se refleja en nuestros hábitos sexuales. Por lo que respecta al titular del post de hoy (‘Los españoles somos sexo-racistas’), debo aclarar que se trata de una afirmación de los responsables del Cuarto Estudio sobre Conductas y preferencias sexuales de los usuarios de internet en España.
El Test del Sexo, impulsado por el portal sexole.com, arroja este año un dato especialmente sorprendente: un 75% de españolas y un 62% de españoles son sexo-racistas con al menos una etnia de las que viven en nuestro país. Por lo menos los más de setenta mil internautas que han participado en la encuesta. Por lo que respecta a las chicas, un 63% no se acostaría nunca con un hombre de raza árabe, un 48% con un asiático, un 45% con un hindú y un 27% con un hombre de raza negra. Los hombres son sensiblemente más abiertos, al menos en estas circunstancias: un 59% no se acostaría nunca con una mujer de raza árabe, un 52% con una hindú y un 28% con una negra. Sin embargo, atención, un 85% estaría encantado de acostarse con una asiática.
Personalmente me sorprende la seguridad con que mucha gente se maneja por el mundo. “Nunca” es una palabra que no me gusta nada, sobre todo aplicada a cualquier circunstancia relacionada con la vida, y, menos aún, con el sexo. Vamos, la de ‘yo nunca’ que te llegas a tragar con el paso de los años, ¿verdad? La psicóloga clínica Virgina Crener, especialista en sexo e impulsora del estudio, en las conclusiones a la encuesta, destaca lo paradójico que resulta tanto rechazo y racismo sexual en un país en el que, en los últimos ocho años, los matrimonios mixtos han aumentado un 186%.
Atracción hacia lo diferente.Sin ánimo de enmendar la plana a los responsables del estudio, me gustaría hacer un par de reflexiones. La primera tiene que ver con el número de uniones mixtas. Deberíamos tener en cuenta la cantidad de estos matrimonios que se producen, de manera altruista o como negocio, para facilitar ‘papeles’ de ciudadanía a muchos inmigrantes ilegales. Sí, ya sé que las autoridades ahora lo comprueban más y someten a ridículos tests de empatía y conocimiento mutuo a los contrayentes, pero alguno se les escapa. Creedme, sé de lo que hablo. Por otro lado, tales prácticas parapoliciales me parecen lo peor, sobre todo cuando los afectados se quieren de verdad y tienen que vencer recelos raciales en la calle y en los despachos para vivir su amor de una manera libre.
Por lo que respecta al tema del racismo sexual pienso que, si bien es cierto que hay mucho cafre suelto por el mundo, las preferencias y los gustos sexuales no tienen por qué implicar racismo puro y duro. Vamos, que si tú no le encuentras ningún atractivo a la raza asiática no implica que te sientas superior o no soportes su presencia. No sé. Igual hoy me he levantado muy ‘Hello kitty’.
Pienso en mí mismo y, por ejemplo, no me gusta la gente delgada, difícilmente me acostaré con alguien a quien se le marquen las costillas, sin embargo, me parece estupendo que cada uno sea como le dé la gana (o su metabolismo obligue). En cuanto a las razas, mi experiencia sexual ha sido exclusiva y aburridamente caucásica, pero no se debe a ningún posicionamiento racial…
Bueno, ya sabéis que me encanta hablar de mí mismo, pero creo que estaría bien que comentaseis qué os parece el resultado de la encuesta en el foro. ¿Somos los españoles sexo-racistas? ¿Debemos preocuparnos porque somos unos racistas de tomo y lomo o no hay para tanto?
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/09/25/camaredonda/1253868948.html







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