Odaliscas, el mito de la sensualidad de Oriente en el siglo XIX

El variado universo artístico que se articula en torno al erotismo en el siglo XIX, conforma un conjunto heterogéneo. Para interpretar todos sus matices hay que mencionar el gusto generalizado de los autores de la época por lo oriental y lo exótico. Así, numerosos pintores de la época se inspiraron en oriente al punto de desplazarse a Argelia, como hiciera Renoir,  para beber del exotismo y de la cultura islámica que inspiraron las Odaliscas de Ingrés o de Delacroix. Para ellos, cualquier gesto cotidiano de la Argelia del x.XIX, incluso los más banales, se impregnaban de repente de de ese sabor a Las mil y una noches, un halo de misterio y sensualidad de los que parecían no desprenderse.

Renoir sufría facinación por Oriente,  pero su pasión, como ya hemos dicho, era compartida por otros grandes artistas como Delacroix o Ingrés, que, tras heredar del siglo anterior el tema de la odalisca sensual y desaliñada, lo transforman en una especie de evocación del sueño oriental, en el que las suaves curvas del cuerpo femenino terminaban por confundirse con las ondulantes dunas o los cojines de raso de boudoir. La muerte de Sardanápalo, una obra maestra de Delacroix, inicia un género de gran éxito, un auténtica orgía de  sentidos, exotismo, oro, vicios y lujos dignos de un sátrapa.  Por eso Renoir pinta la Mujer de Argel con una mirada lánguida y húmeda, símbolo del oasis en el desierto.

Pero volvamos a la obra de Delacroix, donde no queremos, o no podemos, comprender si en esta tela el soberano está amando o matando a sus concubinas. Las posturas en las que el autor francés coloca a las concubinas, podrían perfectamente ser las mismas que en un encuentro y los cuchillos penetran la piel evocando ofensas más dulces.

Este cuadro supuso el triunfo definitivo de la escuela romántica en la pintura. Más allá de la historia, este cuadro aparece como un manifiesto de la rivalidad entre la pintura romántica – representada por Delacroix – y el clasicismo o el neoclasicismo- representado por Ingres. Delacroix expresa en  su obra esta relajación de las convenciones formales,cosa que rechazaban las obras clásicas (éstas no son más que las formas y los sujetos que el artista pone en valor). La Muerte de Sardanápalo es ciertamente el lienzo más romántico de Delacroix.

La muerte de Sandanápalo La muerte de Sardanápalo 

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