Seriedad, honradez y discreción: ¡qué gran prostíbulo!

Bellvei del Penedés es un pueblo ahora mismo dividido. Dividido entre la pasta gansa que genera el prostítbulo Estel –”qué más quisiera yo que tener varias empresas como esa en el polígono”, ha dicho el alcalde del lugar- y la inconveniencia de que las fiestas mayores e incluso el equipo de fútbol infantil hayan acabado siendo patrocinados por este local de tan rentable actividad económica.

Una señora entrevistada por un canal televisivo decía que no veía en absoluto razonable que los niños llevasen el nombre que representaba a “esas señoritas” en la camiseta, siempre puntualizando que ella no tenía nada en contra de esas personas que “no han encontrado otro medio de ganarse la vida”.

A su lado, otra mujer de Bellvei se esmeraba en puntualizar que el nombre sólo aparecía en una sudadera, prenda, ojo, con la que no se salía al campo a jugar. Y que, en cualquier caso, lo que se llevaba impreso era sólo un nombre. Un nombre, eso sí, asociado pública y notoriamente al local de prostitución del pueblo.

La enviada especial del canal de televisión entrevistó además al entrenador del equipo infantil de futbol, que confesó que su hijo se encontraba entre los jugadores. Eso no cambiaba su forma de pensar: al fin y al cabo, Estel sólo aparecía en la sudadera de los pequeños, que es sólo una de tantas prendas que lleva el equipo.

Las protitutas, por su parte, en su mayoría rumanas, no mostraron su rostro ante las cámaras, porque una cosa es patrocinar un equipo de fútbol infantil y tratar de integrar el en la población “de acogida” y otra muy distinta es que el mundo entero sepa que se prostituyen. O son prostituidas. Sobre todo eso último: no vayan a reconocerlas sus familias por ahí y se les ocurra llamar a la policía.

No mostraron su rostro pero expresaron su deseo de ayudar a los niños a jugar al fútbol. Porque aunque el negocio ha bajado mucho –”Antes en un día me podía hacer mil eruos, ahora sólo la mitad”, decía una de ellas, con voz lastimera-, la renta da obviamente para marketing, relaciones públicas y, si mucho apuramos, hasta institucionales.

En el ayuntamiento, gobernado por CiU, los que están en el poder aplauden al prostíbulo. Las están legalizadas, alegan (¿?) y trabajan porque quieren. Y el club es de lo más majo, porque tiene hasta página web. Se anuncia como un establecimiento “reconocido en todo el mundo por su seriedad, honradez y discreción”.

Y si hiciéramos caso del tratamiento que la cadena de televisión le dio a la información, hasta deduciríamos que las eran las propias dueñas del local. Porque de lo contrario, tratándose de una empresa ejemplar para el ayuntamiento, querida incluso por los vecinos con hijos en el equipo de fútbol… ¿cómo es que el empresario no daba la cara y se marcaba algo como: “Este años las fiestas mayores van a ser las mejores”?

Por suerte, el plató estaba surtido de comentaristas con buena memoria y sentido común: ¿Qué estamos promocionando? ¿Que nuestros hijos de mayores se hagan ?, decía uno de ellos. Para luego añadir datos por todo el mundo conocidos (por todo el mundo que quiera recordarlos): El Club Estel fue noticia ya en 2002, cuando la policía halló allí a una mujer rusa que llevaba tres meses secuestrada y era obligada a . El dueño fue detenido por presunta colaboración con una banda de albanokosovares dedicados a la trata. Larissa, que así se llamaba la chica, aseguró ante la policía que muchas otras mujeres se encontraban en su misma situación.

Y no hace falta irse tan atrás en el tiempo. El pasado marzo, y tras meses de investigación, la policía detuvo a 15 miembros de una violenta banda de origen albanés dedicada a lo mismo. Entre los arrestados –sorpresa-, figuraban los propietarios de tres concurridos de Tarragona: los de Bellvei, Cunit y Segur de Calafell. La policía descubrió que las mujeres trabajaban bajo un férreo control de la red mafiosa, que no dudaba en ejercer la violencia. Tenían a las chicas tanto en el club como en diversas carreteras.

“Uy, poca broma con eso”, dijo la presentadora del canal televisivo. Y pasó a otro asunto, el que más nos gusta: el de cómo mujeres y hombres ven eso de la prostitución. Siempre y cuando sea voluntaria, claro, que es la maja, la buena, la sana y honrada. Y tan discreta que, a poder ser, la trata ni verla.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20090925/53792150540.html

FacebookMeneameTwitterTechnorati FavoritesHotmailYahoo BookmarksDiggDeliciousAsk.com MyStuffGoogle ReaderBlogger PostGoogle BookmarksMySpaceSphereStumbleUponShare
This entry was posted in 12 - Noticias Relacionadas and tagged , , , , , . Bookmark the permalink.

Comentarios en FaceBook:

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *

*

Puedes usar las siguientes etiquetas y atributos HTML: <a href="" title=""> <abbr title=""> <acronym title=""> <b> <blockquote cite=""> <cite> <code> <del datetime=""> <em> <i> <q cite=""> <strike> <strong>