¡No sin mi pene!

Nochecita de lo más didáctica la pasada en La 2. ‘Prime time’ puro y duro. ¡Marchando una de guarrerías no españolas sino canadienses! Eso sí, con ese puntito de desparpajo e irreverencia tan de agradecer en los documentales de divulgación científica que, tan honestamente, facturan los ‘guiris’. ‘Penis dementia, locos por el pene’. O sea, una hora escasa sobre todo lo que hay que conocer sobre tan peliagudo tema, pero de lo más aprovechada. La hora.

¿Y Pedro Erquicia, hoy prejubilado de lujo, qué dice de todo esto? Allá que nos asomamos todos, y casi todas, en un momento u otro al ‘Documentos TV’ más bizarro que se haya visto en ese territorio dirigido por, para, hacia y a las inmensas minorías. Buscábamos. Comparábamos con el rabillo del ojo. Aprendíamos. Viva esta tele pública e impúdica que a punto está de finiquitar los ‘spots’.

Escena del documental.Escena del documental.

Nos enteramos por ejemplo, así, de sopetón, de que, al llegar a los 60, un hombre normal y corriente habrá eyaculado entre 30 y 50 litros de semen. ¡Visualizadlo, visualizadlo aunque sea en formato tetrabrick porque merece la pena! Cincuenta litros son muchos litros. ¿Cómo no va a sacarnos de nuestras casillas el hecho de constatar que cada macho Alfa lleva incorporada junto al costillar una central lechera digna de Pascual Hermanos?

Urólogos, profesores de tántrico, cirujanos plásticos, diseñadores de consoladores y el mítico actor Ron Jeremy –único hombre con tres patas-. Todos conjurados y en busca de respuestas para una batería de preguntas de lo más peculiares. ¿Cuáles son el tamaño y la forma perfectos? ¿Es mejor circuncidado que con capuchón? ¿Por qué conviene ir a la caza y captura del pene perfecto? La pregunta es: ¿Sería imaginable producir un documental parecido aquí, en España, sin caer en lo chabacano? Me temo que no.

“Muchos hombres ponen demasiado énfasis en la importancia del pene en su vida”, comenta la voz en off. “A veces no pueden pensar en otra cosa”. Pues eso. ¿Existe el pene ideal? En tal caso, ¿cómo es de grande?

“¿Necesitas que te lo recuerde?”, le pregunta un entrevistado a su chica.

“Pues yo creo que debe tener un tamaño manejable –comenta, entre risas, una entrevistada–. Se trata de que puedas cogerlo entre las manos”.

Dieciocho centímetros. Dieciséis. Dieciocho. Dieciséis. Dieciséis a la una. A las dos. ¡Y a las tres!

La cosa queda finalmente en 16 centímetros como medida idónea. Aunque yo no puedo borrar de mi cabeza la tesis de uno de los británicos encuestados. Sus palabras rozan la genialidad: “No me lo he medido nunca, porque ya sé que no alcanza los 30 centímetros“. Pues eso.

Me sorprendió también la visión de un piercing para el glande denominado Príncipe Alberto. Estoy planteándome colocarme uno igual. Y con el hecho de que el pene sea una de las escasas partes de la anatomía humana que mejor funciona cuanto mayor uso se hace del mismo. Salchicha, plátano, manguera, pepino, cucurucho, tranca, amiguito, porra, picha, cipote, y en este plan. “Salí con un hombre que no estaba circuncidado. Y no es para tanto”, comenta una mujer india a la cámara. Pues vaya.

http://www.elmundo.es/elmundo/blogs/teletridente/index.html

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