Más del 90% de la ciudadanía es partidaria de regular la prostitución

EL PERIÓDICO
BARCELONA

El fenómeno de la prostitución se ha convertido este pasado verano en uno de los problemas más graves para el Ayuntamiento de Barcelona, especialmente después de la publicación de unas imágenes mostrando con toda claridad actos sexuales con prostitutas bajo los porches del mercado de la Boqueria, lo que llevó al alcalde Jordi Hereu a pedir una ley que la prohíba en la calle y derivó en un debate social alentado desde EL PERIÓDICO sobre su regulación. Algo, esta última opción, que apoya el 93,9% de los barceloneses que respondieron a la encuesta del GESOP, frente al 4,4% que la prohibiría.
Esta mayoría se repite a la hora de valorar el fenómeno en la calle, ya que ocho de cada 10 consideran que ejercerla en la vía pública es un problema muy grave. Sin embargo, no hay tanto consenso en otras cuestiones relacionadas, como a quién se debe de perseguir. Por un lado, tres de cada 10 apuntan que más a los clientes que a las prostitutas, un 10% lo contrario y un 33,1% multaría a ambos. En cambio, algo más de un 15% considera que no se habría de actuar contra unos ni contra otras.
Y a la hora de buscar posibles soluciones para evitar que esta actividad vuelva a la vía pública de manera descarada cuando acabe la presión policial que Mossos y Guardia Urbana están ejerciendo en las últimas semanas en la zona de la Rambla, un despliegue que aprueban ocho de cada 10 independientemente del electorado (a excepción de los votantes de ICV-EUiA, donde hay más división de opiniones), la gran mayoría de ciudadanos opta por la apertura de prostíbulos (91,3%), una alternativa que en Ciutat Vella podría tener luz verde a principios del próximo año, según ya ha anunciado la concejala Itziar González.

‘BARRIOS ROJOS’ / Resultan curiosas, asimismo, las respuestas en función de los distritos en los que viven los entrevistados sobre una medida sugerida: la creación de zonas de tolerancia en la ciudad, algo por lo que abogó hace un mes el secretario general de ICV-EUiA, Joan Herrera –aunque luego se desdijo–, y que no cuenta con el apoyo de ninguna formación política. En cambio, el 49,5% de los ciudadanos se muestra partidario de su existencia, un porcentaje que se eleva hasta el 64,9% entre los residentes de Ciutat Vella, donde la prostitución genera una mayor problemática ya que se practica cerca de las viviendas. Por contra, en Les Corts, otra zona con gran actividad de sexo de pago, aunque más alejada de viviendas, solo el 38,6% de los vecinos apoya la creación de estas zonas de tolerancia.

http://www.elperiodico.com/default.asp?idpublicacio_PK=46&idioma=CAS&idtipusrecurs_PK=7&idnoticia_PK=650105

RADIOGRAFIA D’UNA CIUTAT (1)|DEBAT SOBRE UNA POLÈMICA ACTIVITAT ALEGAL

Més del 90% de la ciutadania és partidària de regular la prostitució

  1. • Vuit de cada 10 enquestats aproven que hi hagi més policia als carrers
  2. • La majoria dels veïns de Ciutat Vella crearien zones de tolerància
EL PERIÓDICO
BARCELONA

El fenomen de la prostitució s’ha convertit aquest estiu passat en un dels problemes més greus per a l’Ajuntament de Barcelona, especialment després de la publicació d’unes imatges que mostraven amb tota claredat actes sexuals amb prostitutes sota els porxos del mercat de la Boqueria, cosa que va portar l’alcalde de la ciutat, Jordi Hereu, a demanar una llei que la prohibeixi al carrer i va derivar en un debat social promogut des d’EL PERIÓDICO sobre la seva regulació. Un aspecte, aquesta última opció, que recolza el 93,9% dels barcelonins que van respondre a l’enquesta del GESOP, davant el 4,4% que la prohibiria.
Aquesta majoria es repeteix a l’hora de valorar el fenomen al carrer, ja que vuit de cada 10 consideren que exercir-la a la via pública és un problema molt greu. No obstant, no hi ha tan consens en altres qüestions relacionades, com les persones que s’han de perseguir. Per un costat, tres de cada 10 apunten que s’ha de perseguir més els clients que les prostitutes, un 10% pensa el contrari, i un 33,1% els multaria tots dos. En canvi, una mica més d’un 15% considera que no s’hauria d’actuar contra els uns ni contra els altres.
I a l’hora de buscar possibles solucions per evitar que aquesta activitat torni a la via pública de manera descarada quan s’acabi la pressió policial que Mossos i Guàrdia Urbana estan exercint en les últimes setmanes a la zona de la Rambla, un desplegament que aproven vuit de cada 10 independentment de l’electorat (a excepció dels votants d’ICV-EUiA, on hi ha més divisió d’opinions), la gran majoria de ciutadans opten per l’obertura de prostíbuls (91,3%), una alternativa que a Ciutat Vella podria tenir llum verda a principis de l’any que ve, segons ja ha anunciat la regidora Itziar González.

‘BARRIS VERMELLS’ / Resulten curioses, així mateix, les respostes en funció dels districtes on viuen els entrevistats sobre una mesura suggerida: la creació de zones de tolerància a la ciutat, un fet pel qual va advocar fa un mes el secretari general d’ICV-EUiA, Joan Herrera –tot i que després se’n va desdir–, i que no compta amb el suport de cap formació política. En canvi, el 49,5% dels ciutadans es mostren partidaris de la seva existència, un percentatge que s’eleva fins al 64,9% entre els residents de Ciutat Vella, on la prostitució genera una problemàtica més important, ja que es practica a prop de les vivendes. Per contra, a les Corts, una altra zona amb una gran activitat de sexe de pagament, encara que més allunyada de vivendes, només el 38,6% dels veïns recolzen la creació d’aquestes zones de tolerància.

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De profesión, prostituta

Siete mujeres cuentan los motivos que las llevaron a trabajar en la calle y opinan sobre los problemas que acarrea esta actividad y el repunte experimentado en Zaragoza Nunca pensaron que su viaje a España acabaría así.

«Vine con la meta de darles una casa a mis cinco hijos y todavía no he podido». Alexandra es ecuatoriana. Llegó hace siete años a Aragón y los dos primeros los pasó cuidando a ancianos en Teruel. Después, se quedó en paro.

«Llegué a España en patera embarazada de tres meses, me dijeron que venía a trabajar de peluquera, luego amenazaron a mi familia para que les pagara 45.000 euros». Elisabeth es nigeriana. Tiene 35 años y dos hijos que viven con su madre en África.

Alexandra y Elisabeth son prostitutas, al igual que Josefina, Luci, Maribel, Emi y Mercedes. Sus historias son reales; sus nombres, no. A diario luchan por sobrevivir en un mundo que no las ha tratado demasiado bien y ejercen una profesión con la que ninguna se siente cómoda. Son todas inmigrantes, con hijos, y acuden de manera habitual al centro de acogida para prostitutas y transexuales Fogaral. Allí pueden hablar de sus problemas abiertamente porque se sienten «seguras y apoyadas» por las demás.

Los problemas de la prostitución callejera en Zaragoza, que en las últimas semanas ha ocupado páginas en los medios, han despertado una vez más una polémica en la que ellas son parte, pero en la que su voz no se escucha. Lo que sí recae sobre ellas es la parte negativa (menosprecio, insultos, lacra social…). La coordinadora de Fogaral insiste en la necesidad de que la sociedad vea que «sin el cliente no habría negocio».

Los vecinos de la calle Escosura se han manifestado los viernes del último mes para protestar por la nueva situación de prostitución que viven en sus calles. El problema principal es el comportamiento agresivo de las chicas con los clientes y el clima de inseguridad que se vive en el barrio. Emi trabaja en un club de la zona, llegó a España con la intención de estudiar, pero no le fue bien. «Las quejas son comprensibles. Veo a las chicas en la puerta del club, se echan encima de los coches, dejan preservativos por todas partes. Aunque lo peor son las peleas que hay entre los dos bandos de chicas y los robos a los clientes, que hacen que ya no vuelvan», relata. Josefina lleva once años en Zaragoza y defiende ante todo el respeto que ellas han de tener y que se les debe como personas. «Somos putas, pero hay que ser decentes también y respetar a los demás, porque si no, pasa que nos tratan mal; por ser putas se creen con derecho a todo», recalca.

Una de las consecuencias que las mujeres destacan de los problemas de Escosura es que las redadas policiales han aumentado considerablemente en los clubes. «Van en busca de chicas sin papeles para acallar el tema y se olvidan de otros problemas», afirma Luci, dominicana, que llegó a España para continuar sus estudios de hostelería. Los problemas a los que se refería Luci pertenecen a la zona que ella frecuenta. «Entre las calles Cerezo y Boggiero hay mucha delincuencia porque algunas chicas –rumanas o marroquís– llevan a sus novios y cuando salen de estar con un cliente les avisan si tiene dinero y el hombre le da una paliza y le roba», narra. Luci afirma que la prostitución es una realidad muy fácil de juzgar, pero que solo cada una conoce; con diferentes razones para estar ahí, pero donde la mayoría no quiere. Elisabeth mostraba su indignación por el trato discriminatorio que sufren. «El cliente pega, roba y encima la policía me lleva a mí al calabozo por no tener papeles», aseguró.

Solo dos de las mujeres tienen los papeles en regla. Alexandra y Josefina dicen que incluso en situación regular no consiguen trabajo. Las dos han tenido empleos que las han mantenido apartadas de la calle el tiempo que les ha durado. «Pero luego hemos tenido que volver para pagar todo». Las familias que permanecen en los países de origen son uno de los motivos por los que el dinero es esencial. Dicen sentirse frustradas porque hay otras chicas que llegan a sus países con mucho dinero –procedente del tráfico de drogas– en muy poco tiempo y reconocen que es porque no solo se dedican a la prostitución. A Luci no le gusta lo que hace. «Pero no me voy a jugar mi libertad para ganar más dinero haciendo algo ilegal», dice.

Entre las posibles soluciones, las mujeres aportaron varias ideas, y todas pasaban por la regularización de su trabajo. Para algunas, los polígonos industriales no son una solución por la inseguridad que generan. Para otras, habilitar zonas como el Madrazo y crear un sitio específico donde hubiera clubes podría ser un comienzo, pero también coinciden en que no habría trabajo suficiente para todas por las distancias. Por todo esto, conscientes de los peligros de su trabajo, su objetivo es dejar la calle.

http://www.elperiodicodearagon.com/noticias/noticia.asp?pkid=528948

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Fingiendo ser virgen

Novedad japonesa: un artilugio que permite a las mujeres fingir ser vírgenes. Se trata de un himen artificial que se introduce en la vagina quince o veinte minutos antes del coito y que, cuando se produce la penetración, expulsa un líquido que presenta una textura similar a la de la sangre. Según sus fabricantes, la cantidad de sangre falsa expelida es muy pequeña (no hay ninguna necesidad de reproducir La matanza de Texas) por lo que las posibilidades de dar el pego son bastante elevadas. ¿Utilidad del invento? Pues por lo visto su venta está haciendo furor en los países árabes, especialmente en Oriente Medio, no en vano en la cultura musulmana la noción de ‘desprecintado’ de la mujer asociada al acto sexual sigue muy vigente. También lo es entre los elementos más fundamentalistas de la religión cristiana, pero ahora se cortan un poquito a la hora de exigir pruebas o castigar culpas. Aunque conviene no confiarse y mirar de vez en cuando el retrovisor, por si vuelven a la carga.

La reacción en muchos países musulmanes al enterarse del elevado número de ventas de este estrambótico invento entre sus ciudadanas no se ha hecho esperar. Por lo pronto, en Egipto algunos políticos han solicitado al gobierno que prohíba la importación del reconstructor de himen artificial. Como no iba a ser menos, el que se ha pasado tres pueblos es un profesor de la universidad religiosa egipcia Al-Azhar, que ha solicitado la pena de muerte para compradoras y personas implicadas en la distribución y venta de este invento diabólico. Se da la circunstancia que en muchos países árabes algunos centros de cirugía estética practican de manera ilegal reconstrucciones quirúrgicas del himen, pero a precios desorbitados. El precio bajo del himen falso japonés, 30 dólares, asegura su fácil adquisición a nivel general, por lo que no es de extrañar que su volumen de ventas haya puesto de los nervios a algunos. Estamos arreglados.

Más de uno estará comentando alucinado lo mal que lo pasan muchas personas en algunas partes del planeta, sometidas aún a ritos y costumbres milenarias y absurdas. Que la rotura de una membrana del cuerpo comporte tanta tontería, todavía hoy en día, es algo que no deja de sorprender, sobre todo si tenemos en cuenta que el himen puede romperse accidentalmente de mil maneras y porque, y este es el gran quid de la cuestión, la pureza y la inocencia sexuales pueden mancillarse de otras tantas formas, no necesariamente o exclusivamente por vía vaginal.

Como una bolsita de té.Como una bolsita de té.

La cuestión de fondo en todo este asunto es la de siempre. Para algunas culturas y religiones la sexualidad siempre se ha considerado algo negativo, sucio e impuro, aunque necesario para la perpetuación de la especie. Disponer y disfrutar de ella sin fines procreadores, es todavía algo terrible, por lo que hacer uso del sexo antes de celebrar ninguna ceremonia o rito es lo peor. Además, la concepción sexual de la mujer como un simple receptáculo fomenta esa idea trasnochada de desprecintado o descorche que comporta la primera vez. Como un yogurt. De la virginidad masculina, nadie dice ni mu, claro.

Mientras tanto, la mística de la primera vez permanece vigente en el imaginario colectivo. No sólo en los países fundamentalistas. Por supuesto, perder la virginidad antes del matrimonio ya no tiene las mismas consecuencias funestas por estos pagos, aunque celebrar Pascua antes de Ramos todavía quita el sueño a algunos, y no sólo de etnia gitana. En mi opinión, desdramatizar el desvirgue sexual no significa banalizarlo. La primera vez es importante, pero sacralizarla o rodearla de misterios es un engaño. Aunque vengan de Japón.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/10/02/camaredonda/1254468098.html

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Pisos y clubes predominan frente a los escasos focos de prostitución en la calle que quedan en Galicia

Dicen que es ‘el oficio más viejo del mundo’, pero lo cierto es que el fenómeno de la prostitución también ha ido cambiando a lo largo de los años y ya hace tiempo que aquello de ‘hacer la calle’ se ha quedado en un eufemismo, sobre todo en Galicia. La prostitución en la vía pública es, en la comunidad, un fenómeno escaso y en vías de desaparición.

Un informe de la Policía Nacional reconoce que »no es muy común» encontrar mujeres ofreciendo sus servicios en plena calle, y que apenas quedan dos focos de esta actividad en la ciudad de Pontevedra, concretamente en la avenida Reina Victoria y en el conocido como nudo de O Pino, punto entrada a la ciudad.

El negocio del sexo ha ido derivando hacia entornos más privados como los clubs de alterne. Estos locales abundan en Galicia, donde se calcula que puede haber entre 350 y 400. No resulta difícil identificarlos por decenas en los márgenes de las carreteras, en muchos casos destacados con colores llamativos o neones y, sobre todo, sugerentes y exóticos nombres como Ninfas o Pikardías.

Además de los clásicos clubs de carretera, en la periferia de las ciudades han proliferado otros de mayor dimensión, con servicios múltiples y buscando un aura de más categoría. Desde la Guardia Civil destacan que algunos de ellos »pasaron de ser establecimientos pequeños a la categoría de auténticos complejos hosteleros».

Pisos de contactos
Sin embargo, lo que prolifera especialmente en los últimos años son los pisos de contactos. De su auge ya han advertido las fuerzas de seguridad, los dueños de los clubs y las asociaciones que trabajan con mujeres que ejercen la prostitución, pero no hace falta estar inmerso en el ‘mundillo’ para darse cuenta de la situación. Un vistazo a los anuncios por palabras de la prensa dejan muy claro que se trata de un fenómeno al alza, que tiene varias razones y también varias consecuencias, la primera, la disminución del control y, por tanto, de la protección de las mujeres que trabajan en ellos.

El Fiscal Superior de Galicia, Carlos Varela, explicaba hace sólo unos días que es la »presión de control ejercida sobre los clubs» la que ha empujado a las mafias que controlan el negocio y trafican con seres humanos a »esconder sus ilícitas actividades en casas de citas, lejos de los locales públicos, con el objeto de dificultar al máximo tanto su detección como su eventual control administrativo».

Y es que localizar un apartamento donde se ejerce la prostitución es más difícil que conocer la ubicación de un llamativo club pero además, acceder a ellos es también mucho más complicado. Mientras que los inspectores de Hacienda, Trabajo o Extranjería pueden acceder libremente a los locales para efectuar controles, entrar en una vivienda privada requiere obtener previamente una orden judicial que lo autorice.

Para lograrla es preciso tener sospechas muy fundadas sobre que allí se está produciendo una actividad delictiva o haber recibido una denuncia, algo que no es muy habitual porque son pocas las mujeres obligadas a prostituirse que revelan su caso a las autoridades.

Lugares inapropiados
»La policía va a lo fácil, todo el mundo sabe dónde están los locales y son perfectamente accesibles pero los pisos son competencia desleal porque escapan a todo tipo de inspección» dice el responsable de comunicación de la Asociación Nacional de Empresarios de Locales de Alterne (ANELA), José Roca, que considera que los pisos particulares no son lugares »apropiados» para el alterne. »Están en plena ciudad, los pueden ver los niños y nadie asegura las condiciones de seguridad e higiene», opina.

Las asociaciones de apoyo a las mujeres que ejercen la prostitución también sufren la proliferación de los pisos. »Conocemos los clubs y allí les damos a conocer nuestro recurso, pero llegar a los pisos es más difícil», explica Cleo Rodríguez, coordinadora del programa Vagalume que funciona en Compostela y alrededores. Asegura que a veces alguna chica se acerca a pedir ayuda pero que en general »son muy reservadas, casi ninguna cuenta dónde trabaja», por lo que es difícil llegar a las demás.

Si los pisos implican menos ayuda a las mujeres y más impunidad para las mafias, también resultan la opción más elegida para quienes quieren dedicarse al negocio del sexo de manera esporádica y discreta. Además, desde Vagalume apuntan que a veces las extranjeras sin papeles o con orden de expulsión, se refugian en ellos, temerosas de ser localizadas en los clubs.

Vuelta a la calle
Mientras los sectores implicados confirman que los pisos de contactos van a más, hay colectivos que denuncian que también vuelve a aflorar la prostitución en plena calle. Desde A Coruña, la presidenta de la Asociación de Vecinos Ensenada del Orzán, Áurea López, asegura que cuando la zona empezaba a regenerarse, la oferta sexual en la vía pública ha vuelto a resurgir.

»Son chicas jóvenes, las traen en coches y las dejan aquí. A plena luz de día se insinúan a los coches y a la gente y eso es un problema para los negocios. Además, al final de la calle hay un instituto y un colegio» relata, antes de insistir en que la »inmensa mayoría» de las chicas son »víctimas» y no responsables del problema.

Vecinos del Casco Vello de Vigo también se quejan. Aseguran que hay más chicas y que se han diseminado por más calles. Sin embargo, desde organizaciones que conocen bien el mundo de la prostitución rechazan que haya un repunte de actividad callejera.

»No es cierto, yo misma fui a Vigo a comprobarlo y el fenómeno no se extendió en absoluto. Siguen estando las mismas chicas en el mismo sitio de siempre, Orillamar» dice Ana Míguez, fundadora de la extinta Alecrín y portavoz de la Plataforma por la Abolición de la Prostitución. Míguez cree que las denuncias de los colectivos vecinales responden a un ‘efecto contagio’ a raíz de las denuncias con fotos en Barcelona.

8.000 prostitutas y clientes más jóvenes
Saber con exactitud el número de mujeres que ejercen la prostitución es tarea imposible debido a la clandestinidad con la que se desarrolla la mayor parte de esta actividad. Con todo, según cálculos de la Guardia Civil, coincidentes con los de algunas asociaciones, la cifra en Galicia podría rondar las 8.000. La inmensa mayoría son extranjeras. El porcentaje ronda el 95%, con predominio de sudamericanas.

Algunas voces apuntan que la crisis económica está llevando a algunas gallegas a incorporarse al negocio del sexo, pero las asociaciones que trabajan con el colectivo aún no pueden confirmar el fenómeno. »En los clubs siguen siendo apenas el 1%» dicen desde Vagalume. Sí reconocen que la mala situación laboral está llevando a algunas extranjeras que habían regularizado su situación a volver a prostituirse, tras perder sus empleos. En todo caso, Míguez es rotunda: »la pobreza siempre afecta más a las mujeres».

Donde se encuentran españolas y también portuguesas es en los locales más antiguos, los pocos que sobreviven en barrios chinos y zonas marginales. Suele tratarse de mujeres con más edad de la habitual (la mayoría de las chicas de clubs y pisos están entre los 20 y los 30 años), que no encuentran trabajo en los clubs o se resisten a abandonar el negocio de toda la vida, que en ocasiones se ha convertido en su casa. En cuanto a la minoría que ejerce directamente en la calle, la Policía Nacional dice que hay una presencia importante de chicas con drogodependencia, que se venden para pagarse la dosis, a veces a muy bajo precio.

En cuanto a los clientes, el consumidor de prostitución tiene rostros muy variados en cuanto a clase social, nivel económico o situación sentimental. Lo que sí se ha detectado es el rejuvenecimiento de la clientela, aumentando la presencia de chicos e incluso adolescentes, cuestión que la policía y algunas asociaciones abolicionistas relacionan con una »normalización”» del fenómeno de la prostitución, que ha dejado de percibirse como algo asociado a la marginalidad, para dar paso a una cierta permisividad.

http://elprogreso.galiciae.com/nova/40105.html

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Adiós a los barrios chinos de Galicia

El traslado de la prostitución a clubes y pisos ha llevado al abandono de los tradicionales barrios chinos, acosados también por planes de rehabilitación. En Galicia suelen estar en lugares céntricos, incluso a escasa distancia de edificios emblemáticos, como catedrales o ayuntamientos. Casi todos forman parte de cascos históricos, por lo que son zonas urbanísticas muy codiciadas, pese a que algunas se convirtieron en guetos de prostitución, droga y delincuencia.

Su carácter marginal fue creciendo a la par que los edificios se arruinaban y envejecían sus moradoras, últimas representantes de una prostitución que se ejercía a pie de calle y en la que mafias y extranjeras no eran todavía tan predominantes. Sin embargo, estos barrios están mudando su cara. Vecinos y administraciones se han dado cuenta de la oportunidad que suponen y han decidido recuperarlos .

Ejemplo de ello es A Tinería, dentro de la muralla de Lugo. Tras una propuesta del concello, la Xunta inició la compra de edificaciones y solares para su rehabilitación. Una vez recuperadas y declaradas de promoción pública, las casas se sacaron en alquiler para personas de entre 18 y 35 años.

Así el barrio ha recuperado población, después de que un par de negocios de hostelería y varios de prostitución fueran lo poco que había. La responsable municipal de Urbanismo, María Novo destaca la »recuperación física y social» y que el comercio ha vuelto a la zona. La iniciativa ha sido premiada por la ONU como ejemplo de buenas prácticas.

Remodelaciones en A Coruña y Vigo
Si en A Tinería se intentó respetar el estilo tradicional del casco histórico, en A Coruña se optó por un aire más actual, en una remodelación realizada por iniciativa privada. El Papagayo, donde estaban los más conocidos lupanares herculinos, ha sido sustituido por una lujosa urbanización con más de 10.000 metros cuadrados de viviendas y oficinas y una plaza de diseño de más de 3.000 que conecta los barrios de Pescadería y Monte Alto, además de un área comercial que se llama ‘Bulevar del Papagayo’, a pesar de que hay quien abogaba por olvidar tal nombre.

Así se hará en Vigo, donde el barrio marginal de A Ferrería, en plena ciudad vieja y a la sombra del ayuntamiento, pasará a llamarse de San Sebastián para alejarse de connotaciones negativas. La zona está incluida en el plan de rehabilitación del casco histórico en el que colaboran concello y Xunta. La actuación prevista es similar a la que se realizó en Lugo pero por el momento las cosas van lentas, aunque ya han empezado a realizarse algunas obras, que conviven con unos pocos locales de alterne y los van abocando, aún más, al cierre.

Otros lugares de encuentro
En O Pombal de Santiago también son pocos los que aguantan, apenas 3 ó 4. Dicen que alguno no cierra porque espera una buena oferta de las inmobiliarias. A escasos 5 minutos de la Catedral, la zona está llamada a convertirse en extensión del remozado barrio do Carme. A finales de año, el concello empezará un proceso de reurbanización y, aunque no existe proyecto integral de rehabilitación, hay ayudas municipales y de la Xunta para restaurar viviendas. Muchos ya lo han hecho. Inmobiliarias estiman que el precio del metro cuadrado se ha multiplicado por cuatro.

En Ourense la recuperación de viviendas en rúa do Vilar ha ido provocando el cierre de los burdeles, presionados también por un cambio en el modelo de prostitución que los lleva a desaparecer, mientras que en Ferrol los muelles de Curuxeiras han dejado de ser punto de encuentro habitual, aunque todavía operan allí algunas prostitutas. Sin embargo, el barrio, Ferrol Vello, aún no ha sido rehabilitado.

En Pontevedra, la calle más céntrica asociada al negocio del sexo es la avenida Reina Victoria, donde según la policía sigue existiendo prostitución callejera, aunque la urbanización la desplaza cada vez más a carreteras de las afueras.

http://www.galiciae.com/nova/40106.html

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Prostitución en la Unión Europea

Ha pasado un mes desde que El País publicó una serie “indecente” de fotos de prostitución en el mercado La Boquería, uno de los más afamados de Barcelona; aunque se dijo que era un “escándalo” lo cierto es que el sexo de pago en plena vía pública era y es común en muchas ciudades europeas.
Políticos, profesionales, periodistas y vecinos reavivaron el debate sobre la legalización o la prohibición de la prostitución que hasta ahora sigue en curso y que no encuentra salida alguna. La pregunta más frecuentes que se hizo fue: ¿Legalizar la prostitución es una posible solución?

El Economista, dijo: «No hay razón alguna para negarse a legalizar la prostitución». 20 minutos, precisó: «En España hay 300 mil prostitutas –casi el 90% inmigrantes y víctimas de tráfico– en el limbo de la alegalidad y supeditadas a reglamentos municipales que “preservan el orden público”».

En la UE la legislación es ambigua y contradictoria, y no existe un acuerdo. Las posturas van desde considerarla un trabajo cualquiera, con subsidio de desempleo incluido (Holanda, Alemania o Hungría); o perseguirla con multas y penas de cárcel (Suecia, Irlanda o Rumania).

En Suecia, por ejemplo, se prohíbe comprar servicios sexuales pero no venderlos desde 1999 y, en los cinco primeros años de legislación, el número de prostitutas en Estocolmo se había reducido en dos tercios, el de clientes en un 80% y el comercio sexual en las calles prácticamente había desaparecido.

En Holanda desde el año 2000 la prostitución se convirtió en una actividad laboral igual que las demás, pero contradictoriamente para 2003 sólo 921 de las 30.000 mujeres que ejercían la prostitución habían legalizado su actividad, por lo que se concluye que la legalización fracasó.

En España, Italia o Francia, la prostitución no está ni autorizada ni prohibida y todos los agentes implicados en el negocio se benefician de una serie de lagunas legales. Las asociaciones de apoyo a las prostitutas quieren regular la prostitución y otorgar derechos laborales a quienes la ejercen.

Según Vicky Montero (RTVE), hay cuatro caminos a elegir: abolicionismo, nuevo abolicionismo, prohibicionismo y reglamentarismo. (1) El modelo más común es el nuevo abolicionismo (32% de la UE), seguido por el reglamentarismo (28%), el abolicionismo (24%) y el prohibicionismo (16%).
Es también cierto que los mismos periódicos que denunciaban las “transacciones sexuales callejeras”, páginas después, “ofrecían” anuncios de “señoritas de alto standing”. ¿Cómo se entiende eso?. Pues sencillamente que “negocios son negocios”, y si una mujer “ofrece” sus servicios…

Finalmente, hacemos eco de la opinión de Xavier Sala i Martín, en La Vanguardia, cuando dice: Existen dos argumentos poderosos a favor de la legalización: reducir el tráfico y proteger la salud de la cónyuge. ¿Cómo? Con control sanitario, impuestos, y que cada prostituta sea microempresaria.

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(1) Ver los cuatro “modelos” en: http://www.rtve.es/noticias/20090929/prostitucion-europa-busca-soluciones/294261.shtml

http://www.losandes.com.pe/Sociedad/20091004/28001.html

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