Blanquean el show erótico, no el sexo pago

Hoy no se permite ninguna de las dos cosas en whiskerías. Pero legalizarán el espectáculo, como en cabarés.

Aunque los están prohibidos desde hace más de 70 años, nadie se atrevería a decir que en Córdoba es imposible conseguir a cambio de dinero. Sin embargo, para la normativa vigente y la próxima a sancionarse, nada de eso ocurre en los bares, whiskerías y cabarés. El pareciera ser algo que sólo ocurre en la intimidad de una casa, un motel o la discreta oscuridad de algún rincón de la ciudad.

En el nuevo proyecto de ordenanza de espectáculos públicos de la ciudad de Córdoba, la oferta en whiskerías y cabarés seguirá siendo un invento del imaginario popular. Eso sí, en ambos tipos de locales será posible encontrar shows en vivo, bailes y coreografías de contenido .

La concejala Susana Frosi, titular de la comisión especial que analiza la nueva normativa para la ciudad de Córdoba, aseguró a este medio que las whiskerías y cabarés integrarán una única categoría de habilitación que permitirá la realización de shows en vivo, algo que hasta ahora sólo estaba permitido en cabarés.

Frosi destacó que en ningún momento consideraron la posibilidad de prohibir estos locales, como sucedió en al menos seis localidades de La Pampa, donde se decidió la clausura por su vínculo con la explotación sexual y trata de personas.

«Estos espacios están dentro de la ley. En ningún momento se habló de suprimirlos. El tema es que se respeten los requisitos de habilitación», señaló Frosi.

Guillermo Rivero, director de Espectáculos Públicos de la Municipalidad, aseguró que en Córdoba no hay ningún local habilitado como whiskería y sólo dos negocios están inscriptos como cabarés. «Si hay algún otro, está funcionando en la clandestinidad», indicó.

El número que maneja la Municipalidad dista bastante del que puede arrojar cualquier recorrido por la ciudad. Basta caminar algunas cuadras del centro de Córdoba para toparse con al menos un par de locales donde mujeres «alternan» copas con los visitantes.

Según el funcionario, los locales que funcionan como whiskerías sin la habilitación correspondiente suelen estar inscriptos como bares. En ese caso, les corresponde a los inspectores del área Habilitación de Negocios efectuar los controles. «Los cabarés que están habilitados son controlados como cualquier local normal», aseguró Rivero.

Medida inédita. Mientras la ordenanza cordobesa seguirá contemplando la existencia de estos locales, seis municipios pampeanos decidieron cerrar y prohibir la apertura de cabarés y whiskerías, por considerar que estos lugares funcionan como fachadas de prostíbulos en los que hay explotación de personas.

En lo que va de 2009, Santa Rosa, Eduardo Castex, San Martín, Winifreda, Quehué y Jacinto Aráuz se convirtieron en las primeras localidades del país en impedir la apertura de cabarés y whiskerías, por notar que en esos locales no sólo hay oferta de sexo sino también el delito de trata de personas.

La Subdirección de Políticas de Género de Santa Rosa fue la encargada de motorizar el cambio de ordenanza en esa ciudad. Su titular, Mónica Molina, señaló a este diario que el objetivo fue terminar con la habilitación de lugares que funcionan como «primer eslabón» de la trata. «Un tercero no puede explotar a una persona para el ejercicio de la prostitución. A partir de allí insistimos en la modificación de la ordenanza entendiendo que esto no se trataba de un trabajo sexual sino de explotación», señala Molina.

¿Libreta para qué? Un indicio fuerte de que en whiskerías y cabarés se ofrece algo más que tragos y compañía es que a las mujeres que trabajan en estos locales se les exige una libreta sanitaria, en la que constan los resultados de test ginecológicos y análisis de VIH. En Córdoba, el carné es expedido por el área de Medicina Preventiva de la Municipalidad.

«Hay algo que no cierra: ¿para qué quiere un control ginecológico una persona que trabaja en un lugar donde supuestamente sólo sirve copas? Evidentemente, en esos lugares no sólo se pasa un momento de recreación. Allí están enmascarados verdaderos prostíbulos», analiza desde La Pampa Rubén Funes, secretario de Derechos Humanos de esa provincia.

Según Mónica Molina, el pedido de libreta sanitaria fue un aspecto clave para identificar irregularidades en el funcionamiento de whiskerías y cabarés. El otro fue un registro de alternadoras en la Subdirección de Control y Sanidad del municipio de La Pampa, en el que constaba el ingreso de grupos de mujeres provenientes de un mismo país o provincia, con documentación irregular.

«Las mujeres se iban a vivir al mismo lugar donde supuestamente trabajaban. Era claro que las whiskerías funcionaban como pantalla, entre otras cosas, de la trata de personas», señala Molina.

http://www.lavoz.com.ar/09/10/28/secciones/sociedad/nota.asp?nota_id=562937

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