Francesc Betriu califica como retrato del barrio chino y de su gente ‘Mònica del Raval’

El debate sobre la prostitución está en la calle. Especialmente desde que en julio un diario publicara las fotografías de ejerciendo en plena calle y a la luz del día en la zona de la Boquería.

La casualidad ha hecho –porque el estreno estaba pactado desde mucho antes– que Francesc Betriu estrenara en este contexto Mònica del Raval, un documental que parte de la historia de una que se presenta como “un retrato del barrio chino y de su gente”.
A medio camino entre la realidad y la ficción, Mònica del Raval se estructura a través de una persona de 42 años que ejerce la prostitución “de forma libre” en la calle Rovador del Raval y que además es una persona “culta, que cursó estudios de informática sin acabarlos y que un día decidió ejercer este oficio” en el barrio chino de Barcelona. “Combino personajes reales y de ficción, pero no hay ningún autor profesional. Todos son gente que viven en el Raval”, explica el realizador de Organyà. “Sin manipulación ni cámaras escondidas”, Mònica del Raval es un documental en el que predomina “el humor” en consonancia con las primeras películas de Francesc Betriu, como Furia española, La vida andaluza o Sinatra. Y es que el autor de l’Alt Urgell argumenta que su obra tiene mucho del “esperpento valleinclanesco”. “Es un cine que practicaba mucho Berlanga”, recuerda el autor, que afirma que su cine, a diferencia de películas como La plaça del Diamant o Réquiem por un campesino español, ha tenido muy en cuenta.
Estructura dramática
Mònica del Raval es un filme con una “estructura dramática medida” y es, a la vez, un documental en el que conviven “diversas historias”.
Francesc Betriu comenta que el documental no sólo explica la vida de Mònica, sino que también se adentra en su entorno, habla con sus amigos, narra cómo son sus clientes y sus vecinos de escalera. En definitiva, un “retrato de un barrio y de su gente”. Un barrio chino, además, que como recuerda Betriu, está siempre en “transformación” y es la zona que siempre ha recibido a la inmigración llegada desde otros puntos de España o desde otras partes del planeta, lo que convierten al barrio chino en un “barrio peculiar”.
Sobre Mònica, el realizador explica que trabajó durante más de 15 años en la puerta del Liceu y que es una gran lectora y aficionada del Barça. “Asistió a la final de la Copa de Europa de Wembley”, afirma el autor, que dice que en la película también habla el director del instituto en el que estudió la protagonista del documental.
Francesc Betriu también habla de la coincidencia del estreno de su película –que en Lleida se pudo ver en el Funatic– con el debate sobre la prostitución en Barcelona. “El estreno se pactó mucho antes de que El País publicara aquellas fotografías”, explica el realizador de Organyà, que asegura que el documental ni quiere ni debe participar de este debate.
Un recuerdo para su población natal
Francesc Betriu muestra su voluntad de continuar trabajando en la misma línea de Mònica del Raval. “Haré más cine de este tipo”, dice el autor, que ahora se centra en la preparación de Les varietés y Naltros, els ganxos, un retrato sobre sus convecinos de Organyà.
“Será un filme subjetivo sobre mis recuerdos en Organyà”, afirma Betriu, que relata que hasta los ocho años vivió en su población natal y que después ha mantenido una estrecha relación con la villa de l’Alt Urgell.
“Ya he comenzado a rodar alguna cosa, pero espero que el trabajo dure años”, dice Francesc Betriu, que recuerda que para el rodaje del documental Mònica del Raval ha invertido cuatro años de trabajo y nada menos que 198 horas.

http://www.lamanyana.es/web/html/lanoticia.html?id=94465&seccio=cultura&fecha=2009-10-26&sortida=03:00:00

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