‘La Vanguardia’ convoca a 26 entidades culturales para reflexionar sobre La Rambla

26 entidades convocadas por ‘La Vanguardia’ aportan ideas para mejorar el paseo  |  Teatros, museos, librerías y facultades se debaten entre actuar en defensa de la zona o aceptar la globalización

El debate y el reportaje que sustentan esta iniciativa de La Vanguardia surgió de una constatación: la Rambla es la arteria barcelonesa a cuyo alrededor se agrupa un mayor número de entidades culturales. Teatros, museos, salas de exposiciones, librerías y galerías de arte, centros universitarios y hasta restaurantes de probada reputación literaria. También las sedes de cultura del Ayuntamiento y de la Generalitat. En palabras de Oriol Bohigas, la Rambla es el gran eje cultural de Barcelona. Históricamente, de Hans Christian Andersen a Maria Aurèlia Capmany, y desde Pla y Sagarra hasta Vázquez Montalbán o Genet, son muchos los autores que han plasmado su carácter emblemático.

Y otra constatación fue que, en la polémica de los últimos meses sobre la Rambla, la cultura como tal apenas había hecho oír su voz. Se ha hablado de deterioro, de turismo masivo, de suciedad, de prostitución. Se ha especulado con la desnaturalización y la desbarcelonización del paseo. ¿Hasta qué punto es todo cierto? ¿Qué pueden decir, en tanto que vecinas, las entidades culturales? ¿Cómo pasar de ver la Rambla como paisaje y objeto de la cultura a percibirla como creadora y agente cultural?

Estos son algunos interrogantes que marcaron el debate organizado el jueves por La Vanguardia en el Arts Santa Mònica, aceptando la invitación de su director, Vicenç Altaió. Se trataba de aportar nuevas ideas a la labor de revitalización que ya llevan a cabo entidades como Amics de la Rambla y Tot Raval. Y se marcaron posiciones contrastadas: desde quienes postulan que la situación actual, con sus tensiones y conflictos, responde a la realidad de la era de la globalización y no debe regularse, hasta quienes, sobre todo entre los que viven y tienen negocios propios en la zona, reclaman una acción más directa para mejorar la Rambla. Y un cierto consenso se perfila en torno a la idea de promover más acciones conjuntas y publicitar la marca Rambla.

El encuentro celebrado en el Arts Santa Mònica contó con la participación de 26 representantes de las instituciones y centros del entorno de la Rambla. A continuación ofrecemos un extracto de las intervenciones, siguiendo el orden de estas.

Carme Cruañas (Directora Espai Cultural Caja Madrid): «Podría ser un referente mundial de la cultura»
«Este encuentro me ha abierto los ojos sobre el espectacular potencial cultural que hay en esta zona, que concentra el mayor porcentaje por metro cuadrado de Barcelona. La degradación de la Rambla es un hecho debido a la masificación del turismo barato, lo cual hace que el público local y el turismo de más calidad sean cada vez más reticentes a pasear por la zona. Como centros culturales, podemos convertir la Rambla en un referente mundial de la cultura. ¿Cómo? Uniendo esfuerzos y realizando proyectos conjuntos: itinerarios, editando un plano anual de esta zona que identifique todos los equipamientos culturales y sus ofertas…».

Jaume Doncos (Casa Beethoven): «Han expulsado a la gente de siempre»
«Trabajo aquí desde hace treinta años y he ido viendo el deterioro de la Rambla. Tenemos que trabajar todos juntos para salir adelante, pero lo veo difícil. La gente del barrio de siempre nos hemos tenido que marchar o nos han expulsado poco a poco. No tenemos ese orden necesario para poder vivir con respeto y naturalidad. Pero los medios están reflejando una Rambla mucho más peligrosa, que aleja al barcelonés».

Antonio Ramírez (Librería La Central del Raval): «Estamos en un punto de no retorno»
«La apertura de La Central encajaba perfectamente con el proyecto que había de convertir el Raval en un eje de interés cultural. Los primeros años la experiencia fue realmente positiva, tanto que unos años después abrimos otra librería en el Macba. Hoy nos planteamos la posibilidad de cerrar alguna. No porque el modelo comercial haya fracasado, sino por los robos que tenemos dentro de las tiendas. Robos de libros para vender en el mercado de segunda mano y robos a clientes. Ya no es cómodo estar aquí. Estamos en un punto de no retorno en el cual la degradación del barrio ya parece irrecuperable. Hay algo que se nos ha escapado de las manos y esto convierte al barrio en un espacio inhabitable, invivible para quienes hemos apostado por él. ¿Cuáles serían las causas de fondo? Básicamente un modelo de ciudad fundamentado en la atracción de turistas a toda costa y la ceguera del Ayuntamiento, que se niega a hacer autocrítica. Tenemos el barrio antiguo que nos merecemos como ciudad burguesa».

Carles Carreras (Vicerrector de la UB): «Intervenir es matar la calle»
La primera reflexión que desde la Universitat de Barcelona quiso transmitir Carles Carreras es que «la Rambla no es nuestra, es de mucha gente» y está sometida al mismo proceso de crecimiento que el conjunto de Barcelona. «Los cambios que se detectan en la Rambla son cambios de la sociedad y es importante recordarlo. Quiero traer aquí el espíritu de la periodista norteamericana Jane Jacobs, una de las más influyentes del pensamiento urbano del siglo XX, en cuyo libro La muerte y la vida de las grandes ciudades norteamericanas (1961) defendió la tesis de que la muerte de la ciudad norteamericana era el asesinato de la calle. Nosotros no estamos a favor del intervencionismo en la Rambla. La calle, para que se pueda mantener, ha de ser un lugar de encuentro social. A veces es el encuentro de un pobre ciudadano con un ladrón, un violador o un asesino, pero hay muchos otros encuentros. En el momento en que regulamos y suprimimos determinado tipo de actividad, corremos el peligro de matar la calle, el espacio público, el lugar de encuentro. Nada de lo que pasa aquí es ajeno a lo que pasa en el mundo, por lo que para encontrar soluciones es preciso comprender los problemas», concluyó, y ofreció los locales de la universidad, un espacio de conocimiento y reflexión, para proseguir el debate.

Bartomeu Marí (Director del Macba): «No hay industria limpia»
Desde su observatorio de la plaza dels Àngels, el director del Macba constató que la degradación de esa zona del Raval se ha acelerado en el último año. «Pero no nos pilla por sorpresa», admitió, y señaló el fenómeno turístico como el principal causante de esta nueva realidad. «No hay industria limpia, que no produzca polución, por lo que no deberíamos sorprendernos de una manera tan ingenua». Marí cuestionó la tendencia a dejar en manos de las instituciones culturales y en la intervención de los espacios públicos la regeneración de un barrio. «No es suficiente, y eso se ve muy bien en el Raval, donde el efecto contaminador ha tocado en una serie de sitios pero no en otros. Mejor que no se determine y que se deje a la ciudad misma generar y ocupar».

Rafael Vilasanjuan (Subdirector del CCCB) «La Barcelona cosmopolita es la de la Rambla»:
«La Rambla, la Boqueria, el Raval no pueden convertirse en banderas políticas. Estamos ante una situación en la que no niego que hay cierta inseguridad. Ahora bien, ¿degradación? Fue en los años ochenta cuando esta zona estaba degradada, hoy el nivel de inseguridad en el Raval es exactamente igual que en el centro de Praga. ¿Por qué lo que ocurre en la Rambla no pasa en Madrid, en Londres ni en París? Porque en ninguna de las tres ciudades hay un lugar donde pasan 85 millones de personas al año, lo que significa que hay días que circula medio millón de personas. Si pensamos y defendemos una Barcelona cosmopolita no es la de Gràcia, no es la de Sarrià ni es la de Les Corts, es la de la Rambla. Eso comporta riesgos y retos nuevos que hay que afrontar. El CCCB tiene vocación urbana, no está en el Raval por casualidad sino por una decisión que se tomó para renovar el centro de Barcelona. Nosotros entendemos que no hay ciudad sin espacio público, que produce tensión porque es donde encontramos las diferencias. ¿Qué podemos hacer desde el CCCB? Crear redes a través de las redes que ya existen. Estimular la cooperación y proporcionar a los actores locales instrumentos de diálogo junto con nuestra reflexión sobre lo que está pasando».

Joan-Francesc Marco (Director del Liceu): «¿Queremos la paz del cementerio?»
«Nos tenemos que preguntar qué queremos, si la paz de los cementerios o el conflicto de la convivencia. Lo tengo claro. Prefiero el riesgo, una cierta inseguridad. Estoy a favor de la intervención de los poderes públicos, pero a veces esa intervención comporta la muerte de la ciudad y la muerte del espacio público. Hay que huir de las soluciones fáciles y abordar el tema a través del diálogo. Desde el Liceu vemos que la Rambla no es ni inhabitable ni invivible. Si lo fuera no tendríamos 20.000 abonados ni habríamos vendido 380.000 localidades».

Carles Sants (Teatro Poliorama): «No es la calle del pecado»
El integrante de Tricicle, cogestor del teatro junto a Dagoll Dagom y Anexa, admitió que en torno a la Rambla se ha extendido «un pesimismo alarmista que hace que se hable más de sus defectos que de sus virtudes, que son más numerosas e importantes. Pero es un auténtico privilegio ser vecino de la Rambla, cuya oferta cultural no es comparable a la de cualquier otra zona de la ciudad. Hay que destacar este aspecto para mitigar el exageradísimo eco mediático de las fotos de las . No podemos conformarnos con el sello de calle del pecado».

Gabriela Mpragas (Codirectora de Àngels Barcelona): «Dejemos de estigmatizar el Raval»
«La galería Àngels Barcelona está a dos manzanas de la Rambla. Y si estamos donde estamos, es por convicción y vocación. Creemos que el Raval se acerca mucho a lo que es el mundo. La alta densidad de comunidades y culturas dispares y poco asentadas en Barcelona puede acarrear problemas, pero también es un gran estímulo. De ahí que el barrio sea un generador cultural. La apertura del Macba en 1995 atrajo al barrio muchas galerías. La mayoría, sin embargo, han cerrado o se han trasladado a otras zonas. Si nosotros seguimos es gracias a un sentimiento de resistencia, que sería imposible de mantener si el Raval no tuviera este carácter vivo, regenerador, en constante evolución. El barrio ha mejorado en los últimos años. Aun así, a la gente de Barcelona sigue costándole acercarse. Es necesario un cambio de actitud. Es necesario dejar de estigmatizar el Raval».

Jordi Martí (Deleg. de Cultura del Ayuntamiento): «Necesita acciones de acupuntura»
«La primera vez que pisé la Rambla fue con un abuelo al que le gustaba pasear por la rambla Catalunya. Un día me debió de ver suficientemente mayor y al llegar a plaza Catalunya, que era el límite, me cogió de la mano y me dijo: «Hoy vas a conocer el mundo». Retomando una encuesta realizada el pasado junio, me di cuenta de que lo que les gusta a los barceloneses de la Rambla se parece bastante a aquella primera impresión mía: el cosmopolitismo, la mezcla de actividades, la diversidad, la sorpresa… Más sorprendente es saber que también les gustan mucho las estatuas (un 80%), los músicos de la calle (80%), y sólo un 3% por ciento se queja del exceso de turistas. Obviamente el problema número uno es la inseguridad y lo que menos gusta son las celebraciones de Barça. ¿Qué hay que hacer? Se necesitan acciones de acupuntura urbana, pequeños pinchazos que permitan mejorar algunas cosas: iluminación, seguridad, aunque sin desplegar al ejército de salvación nacional… Por otra parte, la Rambla comienza muy bien. En Canaletes sientes que estás en la calle más importante de la ciudad, y a medida que vas bajando esa sensación se va diluyendo. La apuesta por el sur es necesaria: dentro de unos meses se inaugurará la biblioteca del Gòtic y confío también en que podamos recuperar el teatro Principal para la ciudad».

Josep Moran (Institut d’Estudis Catalans): «La inseguridad la provoca la suciedad»
«Nuestra institución está en un edificio emblemático al que van muchos turistas. Ahora bien, todo aquel espacio del hospital de la Santa Creu es mejorable. El cosmopolitismo no está reñido con la dignidad. En Nueva York, una ciudad más cosmopolita que la nuestra, al lado de la Public Library tienen el Bryant Park y está en muy buenas condiciones. Más que la inseguridad, lo que nos abruma es la suciedad, o mejor dicho, la inseguridad que provoca la suciedad. Cuando era pequeño había servicios públicos, ahora no, con lo cual la gente orina donde puede. Ver gente orinando por todas partes será muy cosmopolita, pero no confundamos la suciedad con el progresismo».

Rafael Foguet (Reial Acadèmia de Ciències i Arts): «La zona norte es poco problemática»
Ubicada desde 1764 en el edificio modernista que alberga el teatro Poliorama, esta institución «ha contribuido al crecimiento de la Rambla y del país con cosas como el alumbrado de gas», según glosó Foguet, quien destacó que sus muchos visitantes, entre ellos premios Nobel, siempre elogian el atractivo de la Rambla. Claro que, dijo, en el norte la situación es poco problemática.

Ramon Llamazares (Presidente de Amics de la Rambla): «No hay que salvar la Rambla, hay que vivirla»
«Esta reunión es de lo mejor de lo que ha pasado este verano. La Rambla es un espacio público de 1,5 kilómetros por el que pasan cada año 78 millones de personas. La mitad son turistas, otro veinte por ciento son gente de fuera y el otro veinte por ciento son barceloneses. No podemos renunciar al turismo, no nos lo podemos permitir, pero sí hemos de corregir algunas cosas. Y en eso trabajamos nosotros y trabaja la administración. Por primera vez tenemos una concejal de distrito que necesita escolta. Esa circunstancia nos indica que sí se están haciendo cosas. Hemos de velar para que el dispositivo policial que se desplegó en la Rambla a partir de septiembre no desaparezca. La prensa debería hacerse eco de todo lo que se está haciendo. No hay que salvar la Rambla, hay que vivirla». (Ramon Lamazares hizo entrega de un documento suscrito por las entidades que integran la junta de la asociación, que puede leerse íntegramente en Lavanguardia.es)

Joan Manuel Tresserras (Conseller de Cultura): «Creemos una marca»
«En realidad yo soy un vecino temporal de la Rambla.Tengo la impresión que uno de los problemas que se plantean aquí tiene que ver con el desplazamiento de determinados sectores sociales por otros vinculados al turismo. La Rambla sorprende por lo que es, pero también por la gente. Esta característica, que en algunos momentos había sido un motivo de atracción para la población de la propia Barcelona, ahora es un motivo de desafección. De modo que me parece muy bien la reivindicación del eje cultural. En mi opinión, creo que conviene crear una denominación de origen, una marca, que identifique toda esta oferta y oriente al turismo a algo más que a la venta de souvenirs y de camisetas».

Louise McNally (Universitat Pompeu Fabra): «Unir universidad y barrio»
La intervención de la representante de la UPF se centró en la evolución de la presencia de la universidad en la Rambla. En este sentido, puso de relieve, como una de las últimas intervenciones, la instalación de la escuela Elisava de diseño en la sede de la universidad en la Rambla y la reutilización de la biblioteca como futura biblioteca del barrio.

Oriol Bohigas (Presidente del Ateneu Barcelonès): «El problema es el comercio»
«La Rambla ya es un eje cultural. Y eso no ha evitado que sea un desastre. Los barceloneses no van a la Rambla. Sólo un 17% de la gente que pasa por ella son ciudadanos de Barcelona. Hoy es un paisaje invivible, tal vez porque, más que cultura, lo que le falta es que sea más confortable. El problema es el comercio: un desastre, el peor de Catalunya. Sólo hay cuatro tiendas normales. Lo demás son agencias de cambio de moneda, fast foods y tiendas se souvenirs. Y eso sólo lo puede arreglar el Ayuntamiento con una actuación decidida y sin miedo. ¿Si en el 22@ las actividades están reguladas por la administración, por qué no podemos hacer lo mismo en la Rambla? Hace unos días tuvimos una reunión de las principales instituciones culturales de la ciudad con el alcalde y pude comprobar que la mayor parte de sus representantes no habían pisado la Rambla desde hacía diez años.

Dolors Lamarca (Dir. de la Biblioteca de Catalunya): «La Rambla siempre se ha rehecho»
«Estoy de acuerdo con lo que ha dicho Oriol Bohigas, el principal problema de la Rambla ahora es el comercio, con honrosísimas excepciones. Tal vez este es el turismo que queremos, pero es el que hace que la Rambla no sea un lugar para que los barceloneses paseen. Hemos de reivindicar el carácter cultural de la Rambla. Pero nos sentimos incapaces de dar visibilidad a nuestras instituciones. La Biblioteca de Catalunya no se ve. No se ve el antiguo hospital, el hospital público más antiguo de Europa. Yo lo imagino rehabilitado, totalmente ocupado por servicios culturales. Con un jardín que realmente esté a disposición de todo el mundo. Ahora no lo está: ahora está ocupado por el consumo de droga, la prostitución ocasional y por unas personas que se instalan allí y hacen sus necesidades. ¿Qué podemos aportar? Nuestro propósito es ponernos al servicio de la sociedad: no sólo los libros, sino nuestro propio edificio».

Miquel Espinet (Presidente del FAD): «El conflicto es social»
«Hay pocos lugares en el mundo como este. Y sin embargo, se degrada. ¿Por qué hay esa desafección hacia la Rambla? ¿Porque antes veníamos a pasear y ahora no? Podemos opinar poco sobre esto porque tiene poco que ver con el diseño y mucho con la sociología. Pero como usuarios sí que hemos hecho alguna pequeña reflexión. Creemos que el entorno es importante: aquí se vierte la composición social de los barrios del entorno, la gente que vive y que convive. Esto, combinado con el extraordinario efecto del turismo, hace una combinación explosiva. Hemos de volver a vivir la Rambla».

Joan-Anton Maragall (Director de la Sala Parés): «Celebremos un año Rambla»
«Robert Hugues dice que la Rambla es para Barcelona lo que la plaza San Marcos es para Venecia o Regent Street para Londres. Con una diferencia: ni Londres ni Venecia permitirían que se degradara así. A la Rambla se la ha dejado hacer, no ha tenido una protección especial. Mejorará si la cuidamos, pero quien primero ha de cuidarla es el Ayuntamiento. La Rambla lo que necesita es que la utilicemos los ciudadanos de Barcelona y la única manera de hacerlo es que haya cosas que nos interesen. No hay otro eje con más equipamientos culturales en la ciudad. Son más de cuarenta, y nunca se ha hecho un plan integral que permita al ciudadano percibir ese lugar. Repasemos la señalización de estos equipamientos: es precaria. Sería magnífico que se hiciera una gran exposición sobre la Rambla. ¿Y por qué no un año Rambla? Que esta vía sea un espacio multicultural no es un problema, todo lo contrario, pero la utilización masiva no puede estar reñida con el civismo y el civismo lo ha de cuidar el Ayuntamiento».

Rosa Gil (Casa Leopoldo): «Nos han robado nuestra calle»
«Nos han robado la Rambla. Nos la han robado porque los propietarios de algunos lugares emblemáticos vieron una maleta llena de dinero y la aceptaron. A mí también me la ofrecieron, pero no la acepté, como tampoco Jaume Doncos, de Casa Beethoven. Cuando estos grupos de presión, estas mafias, se han incrustado de una manera tan contundente…, no es fácil sacarlos. Hemos de conseguir que la Rambla vuelva a estar en manos de gente de aquí porque nadie ama más su calle que el autóctono. O esto, o que se marquen unas pautas y se obligue a cumplirlas a todo el mundo a rajatabla».

Pere Comas (Museu Marítim): «También tenemos una responsabilidad social»
«Yo creo que esta no es la peor época de la Rambla. Hemos olvidado que hubo un tiempo en que el paseo acababa en la calle Ferran. Esto no quiere decir que ahora no sufra por el uso masivo del turismo y la emergencia de nuevas formas de pobreza. No soy partidario de una intervención pública. La verdad es que me da miedo. Después de la ordenanza de civismo…, ¿qué podemos hacer las instituciones culturales? Hacer bien las cosas; continuar ocupando el espacio y asumir nuestra responsabilidad. No debemos olvidar dónde estamos, cuál es nuestro entorno y asumir nuestras obligaciones con él».

Núria Paricio (Gerente de Tot Raval): «La solución es el trabajo colectivo»
«Los equipamientos culturales tienen una gran responsabilidad. Les animo a secundar el modelo que nosotros hemos puesto en práctica en el Raval: la colaboración entre todos. Sin él, este barrio estaría mucho peor. Lo que hoy estamos discutiendo aquí debería ser el primer paso para empezar esa labor en la Rambla. Una labor en positivo en la que deben implicarse los medios de comunicación. En el Raval, cada 11 de noviembre celebramos un gran festival de cultura en el que participan cien entidades y colaboran 2.000 voluntarios. Nunca sale en la prensa».

Josep Cots (Librería Documenta): «En la Rambla ya no hay vecinos»
«El secreto de la Rambla son sus vecinos. Y este es el problema, porque estos barrios están vacíos. ¿Quién vive en el Gòtic? ¿Quién lo soporta? Los turistas que hacen fotos y se van. La ciudad se banaliza, y cuando se banaliza queda indefensa. La red social, la convivencia, ha ido desapareciendo. La prueba la tenéis en la Boqueria: ¿qué se vende en la entrada de la Boqueria? ¡¡¡¡ Zumos para turistas y bandejas de fruta!!! Por esa razón sólo quedan cuatro comercios tradicionales en la Boqueria, porque no hay vecinos, porque no hay red social. Es verdad, en la Rambla hay muchas instituciones culturales, pero una exposición sobre Ocaña no salvará la Rambla, la salvarán los Ocañas de cada día».

Pep Tossar (Director del Círcol Maldà): «La condena del «fast food»»
«El actor mallorquín evocó el efecto devastador que ha tenido el turismo en su tierra de origen, Mallorca, para concluir que Barcelona se halla inmersa en un proceso similar. Tossar vaticinó que dentro de cincuenta años la librería Documenta o la Casa Beethoven serán fast foods».

Vicenç Altaió (Director del Arts Santa Mònica «Evitemos el debate entre libertad y seguridad»
«Soy vecino de la Rambla. Hay unos microproblemas de tipo higiénico y de seguridad que parecen enormes. Me sorprende esta incapacidad para encararnos con ellos. Tal vez se debe a que en este paseo hay muchas mentiras instaladas, muchas confusiones entre cultura, turismo, arte y negocio. Es necesario salir de la banalización del turismo, de los museos hechos para llenarlos de turistas. Y hay que salir del clásico dilema entre seguridad y libertad y hemos de sumar la cultura porque la cultura es urbanismo y es urbanidad».

Octavi Botana (Responsable de la programación cultural de la Fnac): «Apertura nocturna»
«La apertura nocturna de ciertos museos e instituciones ayudaría también a paliar el impacto turístico y la masificación generalizada que ahora padece la Rambla. También pensamos que hay espacios por descubrir desde la altura: deberíamos reivindicar los tejados como espacio.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20091025/53811262986.html

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