Hace días que venía yo fijándome en un anuncio en televisión en el que una pareja (muy guapos los dos, claro), sonreían y eran muy felices mientras jugueteaban en la cama. El mensaje final anunciaba una verdadera buena nueva: la eyaculación precoz se puede curar.
Y después no salía el consabido y ‘malrollero’ ‘Gobierno de España’, sino un imperativo ‘Habla con tu médico’ que, dicho sea de paso, un servidor no para de repetir como un loro desde que esta cama redonda abrió sus puertas, siempre que abordamos este tipo de cuestiones.Cosas de la vida, hace unos días recibí una invitación para asistir a una charla del doctor Ignacio Moncada sobre este tema.
Antes que nada, para quien no lo conozca, decir que se trata del Jefe del servicio de Urología del Hospital La Zarzuela, coordinador nacional de Andrología de la Asociación Española de Urología y un excelente comunicador. Seguro que lo habéis visto por la tele en más de una ocasión porque te resuelve un reportaje en un plis plas. En el programa de Lorena Berdún lo sacábamos semana sí, semana también.
Y gratis, pobre. Nunca tenía un no. Habla claro, no aturde con la tradicional verborrea médica y, además, para ser doctor, da muy buen rollo. Total, y para concluir el preámbulo, el motivo de la charla era la presentación de un nuevo fármaco que, por primera vez, permite luchar de manera exitosa contra la eyaculación precoz.
El nuevo medicamento se llama ‘Priligy’ y, antes que a los estajanovistas del sexo se les haga la boca agua y piensen en darle una función lúdica a las pastillitas (como algunos hacen con otros medicamentos indicados para la disfunción eréctil), hay que aclarar que sólo funcionan si se tiene un problema de eyaculación precoz.
Sólo con receta.O sea, que si alguno está pensando en montarse una fiestecita sexualmente maratoniana a costa de este medicamento, se equivoca, pierde el tiempo y, a lo mejor, la salud, porque hay que recordar que siempre hay que tomar Priligy bajo prescripción médica. No son M&Ms.
La eyaculación precoz es una disfunción sexual que se calcula que padece entre un 20 y un 30 por ciento de la población masculina, de cualquier edad. En estos casos, la eyaculación tiene lugar un minuto o menos después de la penetración del pene en la vagina, aunque en ocasiones puede producirse incluso antes de iniciar el coito.
Los hombres que sufren este problema suelen comparar su imposibilidad de retener el reflejo eyaculatorio con un estornudo: saben que va a suceder pero no pueden hacer nada para evitarlo.
Hasta hace poco se creía que la eyaculación precoz era un simple trastorno psicológico o que la causaba un deficiente aprendizaje sexual, motivado por hábitos derivados de una masturbación rápida y compulsiva propia de la adolescencia. Ahora se sabe que puede ser provocada por problemas físicos asociados a las señales de serotonina del cerebro que controlan la eyaculación. Recientemente se han descubierto variaciones de un gen que controla las señales de serotonina y que podría estar relacionado con la eyaculación precoz. En estas causas fisiológicas es donde actúa, y de manera exitosa, este nuevo medicamento.
¡Ups, perdona!Os recomiendo echarle un vistazo a esta web en la que, además de conocer mejor cómo puede superarse la eyaculación precoz, se explica cómo perder el miedo, el pudor o la vergüenza a la hora de plantear estos problemas a un médico. Y, evidentemente, hablamos de una problemática que afecta a dos.
El apoyo de la pareja es importantísimo a la hora de superar esta disfunción. Paradójicamente, tal y como nos comentó en su charla el doctor Moncada, muchas mujeres reaccionan negativamente cuando sus parejas sufren este problema, tachándoles de egoístas o de no saberse controlar.
Se da la circunstancia que, por el contrario, en los casos de disfunción eréctil el apoyo y la comprensión son mayores. ¡Qué cosas!
http://www.elmundo.es/elmundo/2009/11/12/camaredonda/1258013663.html







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