Las Fuerzas de Seguridad desmantelan cada año 120 bandas organizadas en tierras valencianas
El líder de la mafia rusa en España, Zakhar Kalasov, se sentó hace una semana en un banquillo de la Audiencia Nacional. Temido y respetado, ostentaba el reconocimiento de ‘vori v zakone’ o ladrón en ley. Invertía en Alicante dinero procedente de asesinatos por encargo, tráfico de armas y una largo rosario de actividades ilícitas. Hace poco más de un mes, fue arrestado en Sagunto el jefe de una poderosa trama hispano-colombiana de tráfico de coca. Tenía un imperio de locales y negocios y hasta un yate presuntamente comprado a fuerza de alijo.
Capo tras capo, operación tras operación, el poder de las bandas organizadas en la Comunitat Valenciana queda al descubierto. Pero surge una pregunta. ¿Cuánto pueden llegar a ganar las bandas organizadas en tierras valencianas? Según Joaquín Parra, presidente de Independientes de la Guardia Civil (IGC) y jefe de Policía Judicial, cada grupo desmantelado en la Comunitat «posee un patrimonio medio de 180.000 euros en bienes el momento de su detención y mueve anualmente unos 200.000».
La Policía Nacional y la Guardia Civil arrestan cada año unas 120 bandas organizadas, unas 60 por cada cuerpo, lo que significa que estos los delincuentes profesionales mueven anualmente unos 25 millones de euros a costa de sus víctimas en la Comunitat: ciudadanos asaltados, prostitutas explotadas, inmigrantes engañados hambrientos de papeles… La lista de delitos es larga, pero los más rentables son las drogas, la prostitución y los robos.
«Y lo peor es que algunos de estos delitos acaban en sangre, sobre todo en los ajustes de cuentas procedentes del mundo de la droga», alertó Parra. El policía judicial no se equivoca. Según fuentes policiales, se trata de algo aleatorio, pero las mafias pueden estar cometiendo una media de un crimen cada mes en la Comunitat Valenciana.
Es lo que le ocurrió al hombre que el pasado 26 de agosto apareció carbonizado dentro de un vehículo en llamas en las afueras de Benifaió. La víctima estaba atada. Fue abatida a tiros antes de ser consumida por el fuego.
Según los datos de Parra, la presencia de bandas organizadas en la Comunitat es muy significativa. La Guardia Civil desarticula cada año unas 250 de estas redes. Un 25%, unas 62, caen en tierras valencianas. Por provincias, se detecta una gran presencia de mafias en Alicante, Almería, Málaga, Madrid y Baleares.
Las cifras que maneja la Policía Nacional son muy parecidas a las de la Benemérita. Según datos ofrecidos por el jefe Superior de Policía de Valencia, Antonio Moreno, 61 grupos de delincuentes organizados fueron desmantelados en 2008, un 32% más que el año anterior. En total, los agentes pusieron a disposición judicial a más de 600 integrantes de las redes.
Más de 600 grupos
Pero pese a los continuos arrestos y la creación de grupos especializados como el GRECO, la lacra no cesa. La Fiscalía General del Estado encendió en septiembre la luz de alarma: en 2008 estos grupos crecieron un 17% en nuestro país. Policía Nacional y Guardia Civil detectaron el año pasado más de 600 mafias en España.
¿Cuáles son sus rasgos? En la Comunitat, aseguró Parra, un 40% de las bandas desmanteladas por la Guardia Civil mezcla a españoles y extranjeros, un 28% están compuestas únicamente por ciudadanos de nuestro país y el 37% restante son sólo de ciudadanos de fuera de España.
«Los más violentos», explicó, «son los que proceden de países balcánicos en guerra o aquellos que incorporan en sus filas a ex militares rusos. En general, los que han manejado armas en sus países de origen». Muchos han dejado el ejercito y ahora prestan servicio en los clubes de alterne, amedrentando a prostitutas rebeldes o contratados como encargados de ajusticiar a quien paga tarde o mal una entrega de droga.
En el podio del derramamiento de sangre están también los grupos de atracadores colombianos como los que el 8 de julio amordazaron a un industrial de Denia. «Sólo queremos olvidar. Mi familia y yo aún lo estamos pasando mal», confiesa Raúl López.
Según un experto de la Guardia Civil, «las mafias de la Comunitat se especializan y jerarquizan cada vez más. Incorporan a miembros diferentes. Está el técnico, el falsificador, el matón, el cerebro, el receptador (encargado de guardar objetos robados) o el blanqueador».
En la última década se han detectado hasta diez modalidades delictivas diferentes en manos de grupos organizados. Pero hay algo que no cambia. La costa sur alicantina sigue siendo la zona cero en cuanto a presencia de mafiosos. Torrevieja, Orihuela, Santa Pola, Guardamar del Segura y Murcia constituyen un eje clave. Así lo explica Parra: «Es una zona con más desempleo, muchos locales de ocio, gran trasiego de personas, clubes de alterne, turismo y droga», el caldo de cultivo perfecto para el delito.
Comentarios recientes