«Yo trabajo aquí. Atiendo a gente de todo tipo». La afirmación sale de una mujer de mediana edad, con pelo largo y dentadura castigada que merodea por el parque de La Legión, en el barrio de San Roque de Badajoz. Prefiere no dar su nombre, pero no esconde que ejerce la prostitución entre los setos y los jardines «desde hace mucho tiempo». Se queja de que ha conocido épocas mejores. «Ya no hay tantas chicas, ahora quedamos pocas y viene menos gente».
El testimonio pone en evidencia el ejercicio de la prostitución en el parque pacense a plena luz del día. Felipe, un guardia municipal de parques y jardines que suele cumplir servicio en La Legión, corrobora la explicación. Por lo que ha podido observar se trata de una cuestión con perfiles muy definidos: pocas mujeres («seis o siete como mucho»), la mayoría toxicómanas y de nacionalidad española que buscan a hombres mayores que ya conocen y se han convertido en clientes habituales. Una de las mujeres que se prostituye explica que no tiene tarifa ni hora fijada. «Puede venir gente por la tarde o por la noche y les pido lo que puedan darme. A veces más y a veces menos. Nosotros no molestamos a nadie», se disculpa.
Felipe, el guardia, advierte que no es extraño ver a señores mayores acompañados por mujeres en el parque. «Esto no sorprende a nadie». Por su experiencia también ha constatado que las chicas suelen esquivar a los guardias que vigilan los jardines. Por eso no resulta fácil erradicar el problema. «Ellas saben más o menos nuestro horario. Cuando estamos aquí no se acercan, pero en cuanto nos vamos empiezan a desfilar muy disimuladamente».
Por la mañana, la jornada de los vigilantes termina en torno a las dos, y por la tarde se vigila de forma alterna. «A veces pasamos varios días sin pisar por aquí. Depende de cómo se organice el trabajo que nos marcan». Esto supone un amplio abanico de horarios para que las mujeres puedan aprovechar los jardines. Pero el ‘regateo’ que hacen las prostitutas no siempre es efectivo y los vigilantes han tenido que intervenir en más de una ocasión. «Nosotros lo único que podemos hacer es reprenderles y avisar a la Policía Local de lo que está pasando». La reprimenda, a veces, se la llevan los clientes de las chicas. «A los hombres les digo: caballero que usted ya es demasiado mayor para tener tan poca vergüenza».
Menos que antes
A pesar de los pequeños incidentes, Felipe intuye que la presencia de prostitutas ha descendido en los últimos años. En su opinión, «no se puede decir» que se repitan continuamente casos de escándalo público ya que «lo hacen de forma muy sigilosa. Se esconden mucho y suelen hacerlo en la zona de arriba, junto a La Alcazaba y La Muralla, donde es imposible verlos de lejos». Las prostitutas no suelen dar problemas cuando les llaman la atención, «simplemente se van antes de que venga la Policía». Esta obediencia no sucedía en otra época, cuando, según el guardia, las chicas se ponían en el perímetro del parque y provocaban más de un incidente con los peatones. «Eso ya ha cambiado».
Jesús y Andrés, dos vecinos que acuden a menudo por el parque, reconocen que suelen ver a prostitutas a primera hora de la tarde. «Ellas no molestan a nadie, están aquí y el que quiere las busca». También confirman que los clientes suelen ser hombres mayores. La frondosidad de los jardines y el poco tránsito de paseantes convierten a La Legión en un punto ideal para las prostitutas, según el diagnóstico de estos dos vecinos que conocen bien la zona.
A Jesús y Andrés, como a los habituales del parque, ya no les llama la atención. «Casi siempre son las mismas, y cuando ves que acompañan a alguien en dirección a La Alcazaba sabes a lo que van». Según estos vecinos, la Policía Local conoce lo que sucede. «Más de una vez han venido por aquí».
Comentarios recientes