Traviesas y diablitos, el erotismo de barro

HÁBILES ALFAREROS CAPTURAN LA INTENSIDAD DEL EN ATREVIDAS CERÁMICAS

Las vasijas elaboradas en uno de los talleres más antiguos de Huayculi, en Tarata. – López Gamboa Carlos Los Tiempos

Ella está sentada y desnuda sobre la tierra, con los senos descubiertos y las piernas abiertas, mostrando su sexo de la forma más atrevida posible y esperando a un cliente, que a veces pregunta por la “traviesa”, la “malcriada”, la “k’alita” o la “piernuda”. Se trata de una vasija de barro, como las tantas que hay en Huayculi (Tarata), reducto de alfareros y cuna de las cerámicas eróticas que se ven en mercados, boliches y ferias rodantes.

 

 

Zacarías Paniagua, un alfarero de sangre, lleva la mitad de su vida haciendo cerámicas. Dice que las “traviesas” vienen de tiempos inmemoriales, pero que desde hace unos ocho años hay una fiebre por ellas. Los clientes preguntan: “¿Tienes una k’ala malcriada?”.

 

 

Justamente en manos de estos clientes, ella se llena de chicha o garapiña, pero como está llena de orificios, obliga a su poseedor a beber hasta la última gota a través de su vagina. Un desliz es suficiente para que el trago rebalse por los orificios atrincherados en el borde de la vasija algunas veces en forma de corazón y moje al novato bebedor.

 

 

Pero donde hay una “traviesa”, hay un “diablito”. Se trata de una figura mítica de ojos diminutos con la cabeza pequeña rodeada de grandes cuernos y un cuerpo alargado que siempre está trepado sobre una vasija. Unos le dicen “El Tío de la Mina”. A veces se lo ve en un grupo de siete. Aunque sólo aparecía para el carnaval y Todos Santos, con el tiempo se ha adaptado a q’oas y otras celebraciones.  

 

 

En la cúspide de las vasijas eróticas está el pene. Los alfareros lo representan en cerámicas, pero siempre solo, nunca junto con el resto del cuerpo varonil. El falo aparece en vasijas y también en el “toma y vete”, una cerámica compuesta por pequeños vasos que tienen orificios que hay que saber cubrir con los dedos para no derramar una gota.

 

 

La tradición mandaba que “traviesas” y “diablitos” se entreguen a los recién casados la noche de bodas. Según Luciana, esposa del alfarero, la madrina del regalo sorpresa es la delegada para esta tarea. Pero como la juventud es alegre, dicen los alfareros, también las usan para las despedidas de solteros y se han extendido a los locales. Incluso las emplean en despedidas de difuntos.

 

 

Después de endurar en el molde, las imágenes se secan al sol por un día. Luego se las afina con una esponja o un cuchillo. Finalmente pasan al horno, donde se cuecen por unas cinco horas y están listas para abandonar a los alfareros .

 

 

Una vez horneadas salen a los mercados o restaurantes, donde se venden entre 20 y 30 bolivianos, pero en manos de revendedores superan hasta en 20 bolivianos su precio original.

 

 

Es común ver a las “malcriadas”, “desnudas” o “traviesas” en los estantes de cerámicas y en las ferias donde a veces las cubren con una pollera, típica de la mujer del valle.

 

 

“La costumbre está creciendo. Hay fanáticos que se quedan diciendo ‘¿No tienes tal piecita?’. Se compran la que les gusta y se van a la chichería y empiezan a tomar en las k’alas y se matan de risa cada uno con su vaso”, revela el alfarero.

 

 

LA ARTESANÍA

 

 

De los cerca de 100 artesanos que existen en la población de Huayculi, 20 de ellos se dedican a la “alfarería ”.
Es una tradición que se reproduce en familias de alfareros que siguiendo las recetas de sus ancentros preparan una mezcla de arcilla especial para realizar las figuras.

 

 

Se elaboran en moldes de yeso con la arcilla suave y oscura de los yacimientos de Huaykuli.
Cada alfarero diseña sus moldes exagerando el cuerpo femenino e imitando la pose de la mujer rural de sentarse sobre sus muslos. Las hormas se guardan como un secreto para cuidarse de los imitadores.

 

 

La producción está a cargo de unidades familiares que moldean el barro desde el amancer hasta el final del día en hornos de tierra, atizados con leña. Algunos utilizan barnices especiales como el polvo de una piedra.

http://www.lostiempos.com/diario/actualidad/local/20091129/traviesas-y-diablitos-el-erotismo-de-barro_47495_82545.html

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