Un pedacito de mí: Mi historia, mi trayectoria, mi vida.

El Libro de El Blog de Paula en Bubok

Un pedacito de mí: Mi historia, mi trayectoria, mi vida.

Hace unos días os comentaba, que estaba ya casi listo el libro que he escrito sobre mi paso por el mundo del escorting.

 

No soy escritora, por lo menos no como profesión. Pero he intentado en el libro El Blog de Paula, que las personas que lo lean, sean o no: afines o contrarios a la prostitución, usuarios/as del sexo de pago, prostitutas, curiosos, maridos, esposas, mujeres u hombres que están pensando en entrar en esta profesión debido a la crisis, jovencitas, mujeres maduras, y en general cualquier tipo de persona, sea cual fuere su ideología política, su origen y su trayectoria; decía, que he intentado plasmar lo que se vive y cómo se vive desde el interior, desde las entrañas.

 

Desde uno y otro lado de la orilla. Porque no somos nada los unos sin las otras y viceversa.

 

Ni es un mundo tan maravilloso como algunos intentan hacernos creer, ni es tan horroroso y sucio como otros lo plantean.

 

En cualquier caso, no es más que un desnudarse ante personas que conozco y ante otras que no conoceré jamás.

 

Es contar la historia del porqué, el cómo, el cuándo y el dónde de Paula Vip.

 

Y transmitir la humanidad y la frescura de opiniones de compañeros de juego, que la hay. Y mucha.

He tenido la suerte de poder contar con la colaboración, en el prólogo, del periodista y escritor Antonio Baquero, con un texto que me impresionó y enterneció. Antonio es una persona a la que adoro por su calidad humana y por su exquisita honradez.

Mujeres Abracadabra, es el título de este prólogo, y os aseguro que su texto está escrito desde la más absoluta objetividad.

 

También han querido colaborar en este proyecto las chicas del Colectivo Hetaira, la reivindicación de estas mujeres, su lucha por los derechos de las profesionales más desprotegidas, es siempre tan real, tan cercana, que duele al respirarla.

 

Mamen Briz, colaboradora incansable, mujer fuerte y sensible, una guerrera nata que nos describe las líneas de actuación del Colectivo en su defensa de las prostitutas.

 

La foto de la portada, se la debo a la  fotógrafa Laura Guerrero, reportera de La Vanguardia.

Persona maravillosa, cómplice en todo momento y una perfeccionista encantadora.

  

Para aquellos que estéis interesados en poder saber un poco más sobre este sector, tan especial, sobre mí, sobre mi vida y mis compañeros de juego, os dejo algunos enlaces en los que podréis encontrar el libro El Blog de Paula.

 

http://www.bubok.com/libros/19232/El-Blog-de-Paula

 

Por supuesto, y como no podía ser de otro modo, en agradecimiento por su labor altruista y su saber hacer en sus muchos años de recorrido ya, una parte de los beneficios resultantes de estas ventas, serán destinados a el Colectivo Hetaira.

 

Sólo espero que os guste. Que disfrutéis leyéndolo, como yo lo he hecho al escribirlo. Que podáis reíros con las anécdotas, o que os ruboricéis con alguna malicia.

 

Un besazo.

 

Paula

 

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Te recomiendo en Bubok.com

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Punto G vs clítoris

Si te preguntas qué hace que la mujer se excite más, si el punto G o el clítoris, la respuesta es, los dos. Cada una de estas zonas erógenas necesita especial atención, y bien estimuladas, lograrán producir en ella sensaciones únicas que le harán sonreír de oreja a oreja.

El punto G

¿Dónde está el punto G?

El punto G está adentro, frente a la pared vaginal (hacia el ombligo), justo a mitad de la distancia entre la abertura y la cerviz. El punto G  se siente áspero al tacto.

 

mujer manos sobre pubis

¿Cómo se estimula el punto G?

– Puedes estimular el punto G con tu pene si te colocas as una postura sexual que te lo facilite. Las posturas por detrás son las mejores. Haz que ella se apoye en sus hombros en lugar de sus manos para que tú tengas mejor ángulo de penetración.

– Tus dedos son más efectivos que otra parte de tu cuerpo, así es que úsalos para buscarlo y estimularlo. Introduce tu dedo hacia arriba, buscando su ombligo, y tócalo con suavidad. No te preocupes, ella te dirá si lo encontraste.

El clítoris

¿Dónde está el clítoris?

El clítoris está en la parte externa, justo arriba de la abertura de la vagina, es como una bolita rosada que se hace más grande cuando la mujer está excitada.

¿Cómo se estimula el clítoris?

– Tócalo con suavidad porque es un área un sensible, y la respuesta de ella será mejor si empiezas con suavidad. Ella te dirá si necesita más presión en el clítoris.

– Explora el área alrededor del clítoris que es también muy sensible y por lo tanto, ella se excitará.

– Ve rápido. Darle varios toques seguidos al clítoris es más efectivo que tocarlo de forma lenta y esporádica.

http://www.sexologia.net/07-12-2009/mujer/punto-g-vs-clitoris

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Cuando los hombres no llegan al orgasmo

En muchas ocasiones, o en casi todas, las mujeres se quejan de que se quedan a medias al tener sexo con un hombre. Es muy posible que tengan razón, entre los eyaculadores precoces y los que sólo van a lo suyo las mujeres tienen toda la razón al quejarse.

Pero ¿qué pasa si es el hombre le que no puede eyacular?. Se ha dado el caso de que tras varios minutos de estar intentándolo la mujer sí consigue el orgasmo pero el hombre no. El necesario preservativo no siempre es el mejor aliado para conseguir eyacular y esto también puede provocar un problema sexual en el hombre.

 

Y si nos quejamos de que las mujeres finjan tener un orgasmo y nosotros no nos enteramos pues no nos queda de otra. En muchas ocasiones hay que llegar a ese extremo, quitarse el condón y tirarlo a la papelera antes de que ella se de cuenta.

Pero todo obedece a la eduación sexual que hemos recibido. Parece ser que el orgasmo es el único objetivo de la relación sexual. La eyaculación retardada sólo provoca problemas tanto en el hombre, que piensa que tiene algún problema, como en la mujer que opina que ya no le gusta a su pareja.

Cada acto sexual es completamente distinto y es muy normal estar completamente influenciado por el contexto. Los problemas personales, la situación de la pareja y otra serie de factores provocan que el hombre esté pensando en estos problemas y no en el mero acto sexual. Por suerte no somos máquinas que reaccionamos siempre igual ante los mismos impulsos. Si tienes este problema lo mejor es hablarlo claramente con tu pareja, explicarle que no es que ella/él no lo sepa hacer bien o que no nos guste sino todo lo contrario. La calma ayuda en estos casos y seguro que podrás recuperar el orgasmo con un poco de tranquilidad.

http://www.hablamox.com/2031/cuando-hombres-no-llegan-orgasmo.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+hablamox+%28Erotismo+y+sexo.+Hablamox%29&utm_content=Google+Feedfetcher

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Garaizábal tiene razón

El Partido de la Libertad Individual (P-Lib) apoya las declaraciones que realizó ayer la dirigente del Colectivo Hetaira, Cristina Garaizábal, durante unas jornadas celebradas en Granada. Garaizábal pidió “diferenciar la prostitución ejercida como un trabajo voluntario de la que se ejerce bajo la presión de las mafias organizadas” y reivindicó la promulgación de leyes que “permitan mejorar las condiciones laborales de las prostitutas y evitar su explotación”.

El P-Lib considera contraria a los derechos de este colectivo la proliferación de ordenanzas municipales que acosan a estas personas y tan sólo pretenden esconder el problema. Estas medidas generalizadoras no diferencian entre las personas que ejercen la actividad de forma libre y voluntaria y aquellas otras que lo hacen obligadas y deben ser liberadas de las mafias que las explotan. El P-Lib pide la plena legalización de la actividad como una profesión más y la adopción, únicamente, de las medidas necesarias para garantizar la salud pública y la libertad de las personas que ejerzan la prostitución. El P-Lib lamenta la hipocresía generalizada sobre esta cuestión, y culpa a esa hipocresía del actual vacío legal, que favorece tanto la explotación como los demás problemas derivados.

http://www.p-lib.es/derechos-y-libertades/garaizabal-tiene-razon/

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Sexo gratis para los delegados en la Cumbre del Cambio Climático

Las prostitutas de la ciudad se rebelan contra el alcalde

La prostitución es legal en Dinamarca

Al alcalde de Copenhague le va a costar caro querer dar una imagen al mundo de su ciudad como un lugar libre de prostitución durante los días que durará la cumbre del cambio climático (del 7 al 18 de diciembre). Las prostitutas de Copenhague han reaccionado a las medidas antiprostitución ofreciendo sexo gratis a todo aquel que demuestre estar acreditado en la cumbre como participante.

Susanne Moeller, del grupo que defiende los intereses de las trabajadoras del sexo (SIO), ha explicado que la medida es una reacción contra la distribución de tarjetas por toda la ciudaden los que se lee «Ser sostenible: no comprar sexo» y donde se pide a los participantes en la cumbre que no consuman placeres eróticos. En principio, una medida tomada por Ritt Bjerregaard, el alcalde, contra la explotación de las mujeres.

«Querido propietario de hotel, nos gustaría pedirle que no arregle contactos entre huéspedes y prostitutas», se puede leer en las tarjetas, según The New York Daily Mail.

Pero en Dinamarca, la prostitución es legal y las prostitutas le han dicho al alcalde que no se meta en sus asuntos y han tachado de discriminatorios los folletos. «No esperamos que muchos de los delegados hagan uso de la oferta, pero queremos protestar por lo que consideramos una discriminación», ha señalado Moeller, quien agregó que la oferta estaría vigente durante toda la cumbre, según se explica en el portal avisen.dk.

http://www.telecinco.es/informativos/sociedad/noticia/100012907/Sexo+gratis+para+los+delegados+de+la+cumbre+del+clima

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Siempre listos

Cuando los varones ejercen la prostitución hasta el lenguaje se modifica: ellos no cargan con el estigma que se imprime en los cuerpos de mujeres y travestis. Para nombrarlos basta el eufemismo de taxi-boy o escort, motes que parecieran otorgar un estatus diferente a la mercantilización del cuerpo. Además, la calle parece ser cada vez menos su lugar, reemplazada por el sistema de contactos vía Internet que conducen directamente a departamentos privados que protegen de la persecución policial. Convertidos en objetos de consumo de otros varones que se suponen heterosexuales –por estar casados, por ejemplo–, los protagonistas hablan de lo que consideran su trabajo y las normas que lo rigen en este principio de siglo donde el mayor valor podría resumirse en una palabra: versatilidad.

En una entrevista, Christopher Isherwood recordaba la candidez con la que un muchacho una vez le confesó: “Soy homosexual por motivos económicos”. Una manera curiosa de justificar su sexualidad y de exponerla como gaje del oficio. Que el muchacho dijera “homosexual” en lugar de “taxi-boy” (o de la palabra que nombraba a la prostitución masculina en Berlín en la década de 1920) no implica tanto pensar la clase social como variable psicológica, sino más bien la sexualidad como variable de clase. “Me hice homosexual para dejar de ser pobre”, parece querer decirle el muchacho al escritor. Y es esa ambivalencia entre lo proletario y lo sexual lo que convierte al cuerpo en mercancía y medio de producción simultáneamente.

“Yo genero dinero con mi cuerpo. Yo soy mi propia PYME”, dice sin rodeos Juan Cruz, uno de los casi doscientos chicos que venden sus servicios sexuales en Soytuyo.com, la página de acompañantes masculinos más grande de la Argentina. Pero ¿qué pasa cuando el sexo y el trabajo son una y la misma cosa? ¿Y cuánto hay de trabajo en la prostitución, y cuánto de sexualidad administrada?

Se sabe que la prostitución masculina, a diferencia de la femenina, incurre mucho menos en el fenómeno del proxenetismo y el tráfico de personas, y en este sentido tiende a ser más voluntaria. “Mucho menos institucionalizada que la femenina, parece carecer de los aires de fatalidad irreversible que impregnan míticamente la condición de prostituta”, dice Néstor Perlongher en La prostitución masculina, libro que escribió a mediados de la década del ’80, luego de estudiar de cerca (bien de cerca) la prostitución callejera en la ciudad de San Pablo. Quizá por eso, también, la prostitución masculina es mucho más ignorada, como se trasluce en el hecho de que casi no haya estudios sobre el tema en la Argentina, en contraste con lo que sucede con la prostitución de mujeres y travestis, objetos frecuentes de investigaciones, ya sea por el fenómeno de la trata o por la exclusión social que sufren las travestis.

Estudios realizados en México y España acaso puedan ayudar a echar un poco de luz sobre lo que ocurre en estas pampas. Según una investigación que difundió el año pasado la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), centrada en la prostitución masculina y su relación con el turismo, se sabe que la mayoría de los hombres que ejercen la prostitución en ese país son menores de 30 años, provienen de estratos socioeconómicos bajos, cuentan con poca formación académica y suelen prostituirse por períodos más o menos cortos o de manera esporádica. La investigación también reveló que entre los trabajadores sexuales no se detectó una mayor incidencia de infecciones de transmisión sexual que en el resto de la población, lo que parece entrar en contradicción con un estudio realizado en 2006 por la Fundación Triángulo en Madrid, que dio como resultado que el 19,8 por ciento de los hombres que practican la prostitución en esa ciudad y se hacen el test del VIH son seropositivos (entre las mujeres trabajadoras, sólo el 0,8 por ciento resultó tener VIH). En ambos casos, la totalidad de los consultados afirmó “ejercer la prostitución por voluntad propia”. Lo que demuestra el escaso protagonismo que la explotación sexual tiene entre los hombres.

Pero si algo cambió de aquella prostitución callejera y semiclandestina que Perlongher describía en su libro; de aquellos chongos que se jactaban de ser heterosexuales frente a locas que buscaban encamarse con tipos cuya heterosexualidad no se viera por ello cuestionada, es la virtual desaparición de la calle como lugar de reclutamiento. “Los chicos de la calle son taxis. Esa es la diferencia. Taxi es el chico de la calle que no tiene estructura. Que no tiene departamento, ni ropa ni perfumes y, en algunos casos, ni celular siquiera. Si vos cobrás 100 dólares o 300 pesos, tenés que valerlos. No podés cobrar 300 pesos estando en la calle, cagado de frío, o si hace calor, con olor a transpiración en la ropa.” No en vano Juan Cruz se define como “escort”, término que en inglés significa acompañante y que se ha impuesto en un mercado que se ha ido globalizando como todo. De ahí que Internet y el auge del turismo que, mal que mal y crisis financiera mediante, Buenos Aires sigue disfrutando, hayan permitido que el negocio alcanzara un estatuto diferente. No en vano los chicos que solían pavonearse en la típica esquina de Santa Fe y Pueyrredón, o en la calle Marcelo T. de Alvear, reductos de la prostitución masculina en la década del ’90, hoy apenas se cuentan con los dedos de una mano.

Costos y Beneficios

“Hoy si no tenés departamento propio, estás muy limitado laboralmente, porque casi el 80 por ciento de la gente que consume escorts masculinos son tipos casados que se cuidan de ir a telos y que, por razones obvias, no pueden llevarte a su casa”, dice Ariel, 32 años. El, que hace diez que trabaja y que en Soytuyo.com se presenta como “súper completo” (léase sexualmente versátil), recuerda que en aquellos tiempos Internet casi no era un recurso y todo se manejaba con publicidad en los diarios. “Yo empecé en un departamento privado, medio de casualidad. Antes trabajaba en una empresa como administrativo, pero en un momento dado hicieron reducción de personal y caí en la volteada. Al poco tiempo, vi un aviso en el diario en donde buscaban chicos deportistas, con buena presencia, para trabajar en un departamento. Llamé, concerté una entrevista y al otro día ya estaba trabajando.”

Ariel tiene buenos recuerdos de esa época, sobre todo por la rapidez con la que ganó el dinero que le permitió, un año más tarde, abrir su propio departamento. “Nunca había cobrado por sexo, ni siquiera tenía la fantasía. Era un ambiente tranquilo, había varios chicos y el departamento funcionaba con dos turnos (yo siempre estaba de día). Nos presentábamos de a uno, en ropa interior, y el cliente se quedaba con el que más le gustaba. El trabajo era muy bueno porque la tarifa por una hora de sexo era de 100 pesos, que equivalía a 100 dólares. Y te estoy hablando de una época en la que un sueldo de administrativo era de 700 u 800 pesos, lo que a fin de mes hacía una gran diferencia.” Esto, por supuesto, más allá del porcentaje que siempre se queda el dueño del departamento por cada servicio y que oscila entre el 50 y el 60 por ciento de lo que se cobra. “No me molestaba trabajar a porcentaje –aclara Ariel–, porque salvo que tengas tu propia empresa todo el mundo trabaja a porcentaje. Cualquiera que trabaja por un sueldo trabaja por un porcentaje de las ganancias. Y con esto pasa lo mismo. Trabajar a porcentaje es la realidad de cualquier trabajo.”

Diferente es el caso de Claudio (24 años), que luego de abandonar su casa familiar por las peleas cada vez más violentas que tenía con su padre, vivió y trabajó durante dos años en un departamento privado del barrio de Recoleta. “Lo que tiene de desventajoso trabajar en un departamento es que suelen segmentarse los turnos y, por ende, las tarifas. Más allá de la competencia que se genera con los demás chicos, hay muchos clientes que toman el servicio mínimo, que es de 20 minutos, y de ahí a vos te quedan sólo 30 o 40 pesos. Si a eso le sumás el hecho de tener que pasar casi todo el día encerrado, condición que tienen los chicos que, además de trabajar, viven en los privados porque no tienen otro lugar a dónde ir, a la larga sentís que te están explotando un poco. Pero a mí no me quedaba otra, y me aguanté estar ahí hasta que con otros dos chicos decidimos irnos a vivir a una pensión e independizarnos.”

Los costos de trabajar de manera independiente no son, a diferencia de lo que se puede pensar, para nada onerosos. Publicar en una página como Soytuyo.com o Revistaratones.com (la otra página de referencia) cuesta cien pesos por mes. Una inversión que se recupera casi de inmediato, si se tiene en cuenta que cualquiera de los chicos que publican allí sus fotos y su número de celular (a diferencia de quienes aparecen publicados con teléfonos de línea, lo que es signo de que se trata de departamentos privados) hoy por hoy cobran, como mínimo, ciento cincuenta pesos. La alta visibilidad que proveen estas páginas y la mayor seguridad que supone contratar un escort a través de Internet (es requisito para inscribirse que el modelo le provea a la empresa sus datos personales) contribuyen a que la prostitución masculina, durante tanto tiempo asociada con la delincuencia, se repliegue cada vez más al ámbito privado. De ahí que esta forma de prostitución, a diferencia de lo que ocurre en el caso de las travestis, esté prácticamente exenta del acoso policial; el cual, en la mayoría de los casos, se ampara en anacrónicos códigos de faltas que penalizan las formas de prostitución que suponen un desafío “contra la moralidad pública y las buenas costumbres”. Básicamente, la prostitución callejera: la prostitución que con su carácter nómade y cuentapropista busca eludir los mecanismos de chantaje con los que la misma policía forma parte del negocio.

Recursos humanos

Nada más lejano, entonces, que ese temor y temblor que constreñía décadas atrás a los homosexuales en sus incursiones furtivas a los bajos fondos; esa tentación del crimen y la sangre que en otro tiempo hechizaba a los clientes locas (“La loca es la suela del zapato del chongo”, cita por allí Perlongher), y sobre la que Guy Hocquenghem ironizaba una vez cuando se refería a la reacción que tuvo un gordo amanerado cuando le informaron que el muchacho con el que quería acostarse acababa de asesinar a su anterior cliente: “Yo no soy celoso”.

Si le creemos a Juan José Sebreli cuando dice que “el taxi-boy es el heredero transfigurado, en tiempos del capitalismo tardío, del mítico chongo”, hoy podría decirse que el escort es el heredero transfigurado del taxi-boy en tiempos en que el machismo y la pose heterosexual (la virilidad como valor de cambio) tiende a diluirse en el igualitarismo gay y en lo participativo que un trabajador sexual puede ser en el servicio que brinda. De hecho, basta echar una ojeada a los perfiles de Internet para advertir que “participativo” es la palabra que más se repite. Término cuyos alcances nunca están del todo claros (¿significa que besa? ¿Que da besos de lengua? ¿Que abraza? ¿Que accede a una charla poscoito?) y que más allá de cómo se materialice en la cama después, denota una horizontalidad que pretende hacer creer que el escort en cuestión reúne lo mejor de un gay y lo mejor de un hétero.

“Yo no tomo Viagra, lo mío es mecánico. Los que toman Viagra son los heterosexuales”, asegura Juan Cruz, mientras comenta que la mayoría de sus clientes son tipos casados o con novia. “Hay muchos tipos héteros en el mercado. Yo me animaría a decir que son alrededor del cincuenta por ciento de los chicos que publican. Y lo digo con conocimiento de causa, porque a lo largo de los años he hecho muchos combinados (en la jerga, “hacer un combinado” es trabajar con otro escort). Una vez, un cliente quería ver cómo me cogía otro. El pibe nos recibió en su departamento con la pija parada. Se bajó el jean y ya la tenía dura. Y yo dije: ‘Chau, éste es hétero’. Y me dijo: ‘Ponete en cuatro en la cama y yo te la pongo’. El único contacto que tuvimos fue ése. ¡Ni siquiera me agarraba de la cintura el flaco! Así estuvimos una hora. Decí que no fumo, porque si no me podría haber prendido un cigarrillo mientras el otro hacía lo suyo.”

Algo que Perlongher sugiere en La prostitución masculina es que pagarle a un hombre por sexo no significa lo mismo para un gay que para un tipo casado. “En la microcultura gay (son varios los motivos por los que este libro acusa el paso del tiempo), es considerado desprestigiante el hecho de pagar a un miché (taxi-boy en Brasil). Ello expresaría –se argumenta entre dimes y diretes– la decadencia homosexual en términos de valor erótico: devaluado su cuerpo a través de los años, precisaría compensar con dinero esa pérdida.” A este lugar común del narcisismo homosexual, se le suma el hecho de que el ligue entre los gays funcione, habitualmente, como una búsqueda de eficacia y economía que implica la maximización del “rendimiento” (a través del número de partenaires y de orgasmos) y la minimización del “costo” (tiempo invertido en la búsqueda y riesgo de sufrir rechazos). Por eso, la solución para muchos gays, sobre todo mayores, forma parte del problema: si contratar los servicios de un taxi-boy implica pagar el precio de su juventud y asumir la herida narcisista que conlleva hacerlo, supone también ahorrarse la posibilidad del rechazo y los contratiempos de la búsqueda de sexo.

Eso, siempre y cuando del otro lado haya lo que Juan Cruz menciona como la principal de sus virtudes: profesionalismo. “Nunca me cuesta hacer mi trabajo porque yo pienso en verde. Me suena el celular y para mí es billete. No me importa quién está del otro lado, porque lo que importa es la plata. Eso es lo que me excita: el dinero. También la adrenalina de no saber quién te toca. Por más que quien venga sea un viejo gordo y feo, no importa: yo soy profesional y no hace falta que me guste porque no pienso con la pija, sino con la cabeza. Y si bien no diría que me siento orgulloso, sí me halaga que alguien me llame y concrete conmigo. Pensá que la página de Internet es como un menú abierto y vos ahí tenés todos los platos. Y no comen solamente los viejos, come todo el mundo. La idea de que el que paga es porque no puede levantarse a nadie para mí no tiene sustento. El que paga es porque puede hacerlo y porque le resulta más práctico. ¿O vos te pensás que un tipo casado va a ir a una discoteca gay o va a andar dando vueltas por la calle para ver si se levanta a un chico? ¿Qué mejor que fijarse en Internet y elegir el que más le gusta? Además, el cliente sabe que no lo vas a joder porque es tu laburo, y que tampoco lo vas a histeriquear como tanta otra gente.”

Un leve revoltijo

“A veces estoy cogiendo y estoy pensando qué voy a comer a la noche o qué cosas tengo que comprar en el supermercado”, dice Ariel intentando graficar lo que Gore Vidal expresó, más elegantemente, en la siguiente frase: “La erección no tiene conciencia”. Un dato fisiológico que en el caso de los escorts bien puede ser un don o una coartada (después de todo, ¿importa que hayan o no tomado Viagra?), y en cuya carnadura (¿o carnedura habría que decir?) la prostitución masculina sigue erigiendo, invariablemente, su estrategia de marketing. Así, todo parece seguir girando alrededor del pene. Desde las fotos que no escatiman maniobras de photoshop en las páginas de Internet hasta la ausencia casi total de modelos que se promocionen como pasivos. “Mirá, la verdad es que no salen mucho los modelos que son solamente pasivos. Nosotros teníamos uno pero no nos funcionó. Los clientes buscan activos o activos pasivos”, dice por teléfono el recepcionista de un departamento privado que no duda en rechazar el ofrecimiento –fingido– de un chico que se presenta como “sólo pasivo”.

No extraña, pues, que entre tanto chongo metrobisexual que puede verse en Internet siga siendo moneda corriente esa “seducción histérica en torno a las compuertas del ano” de la que hablaba Perlongher. Más allá de que la principal divisa de cambio hoy sea “lo completo” como sinónimo de versátil: esa lógica sexualmente multifuncional, típicamente gay, que no sólo hace pensar que el sexo puede ser más divertido así, sino que arrastra a cuanto activo y pasivo se demuestre intransigente en su rol a una suerte de limbo reaccionario.

“Nunca digo que no. Si me llaman seis en un día, los atiendo a los seis. Si total son diez minutos”, dice Juan Cruz, con tono enigmático, para enseguida explicarse: “El asunto es que el cliente acabe. Una vez que acabó, ya está, se terminó la magia. Y no hace falta que le diga nada. Acabamos y yo me voy a duchar, y si el otro no se va a duchar, cuando salgo del baño ya se está vistiendo.”

Para entonces, el dinero ya pasó de un bolsillo a otro, y lo único que ha cambiado en la habitación es un leve revoltijo que ha quedado en las sábanas.

http://www.sentidog.com/lat/?p=25775

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¿Qué es la amnesia sexual?

  • Es un tipo concreto de amnesia transitoria originada tras una relación sexual, y que impide recordar nada de la misma.
  • Puede ocurrirle a cualquier persona, de forma inesperada.
  • Se asocia con el estrés causado por circunstancias emocionales o físicas.
  • Poco se sabe del fenómeno conocido como amnesia sexual, un episodio concreto de pérdida de memoria producida tras el coito, y que se prolonga durante un breve lapso de tiempo. La persona que lo sufre no es capaz de recordar nada de la relación sexual que acaba de mantener, ni de ningún otro acontecimiento reciente.

    Esta amnesia puede ocurrirle a cualquier persona y de forma inesperada; aunque, sí es cierto que las posibilidades de sufrirlo se incrementan en aquellas personas mayores de 49 años.

    Como informan desde Fox News, es un tipo de amnesia transitoria global (TGA, en sus siglas en inglés) que provoca una pérdida de memoria durante un breve intervalo de tiempo, que no llega a superar las 20 horas. Durante ese lapso de tiempo, la persona es incapaz de recordar acontecimientos recientes, o cualquier información nueva; aunque en ningún caso, llega a olvidarse de su propia identidad o de quién es la persona con la que se encuentra.

    La TGA no es originada por condiciones neurológicas, ni por un golpe en la cabeza (como ocurre en el caso de la epilepsia, por ejemplo); sino que está vinculada al estrés, de tipo emocional o físico.

    En este sentido, la amnesia transitoria puede producirse en los siguientes supuestos: Tras un esfuerzo físico excesivo, tras una inmersión en agua muy fría o caliente, tras un fuerte trastorno emocional, tras sufrir estrés laboral, o tras el coito (amnesia sexual), presentándose normalmente después del clímax.

    La explicación de esta pérdida de memoria radica en la falta de flujo sanguíneo en el cerebro, dañando la capacidad de la persona para recordar las cosas.

    En caso de verse afectado por esta leve amnesia, se recomienda acudir al médico para descartar complicaciones mayores. Los síntomas que pueden indicar este problema son diversos, así por ejemplo, los médicos señalan una repentina confusión y la repetición de preguntas del tipo ‘¿En qué fecha estamos?’, ‘¿Qué estábamos haciendo?’.

    También pueden ser indicios de ello un repetitivo dolor de cabeza, naúseas, agitación o ansiedad. Parece que la probabilidad de sufrir un episodio de TGA en los hombres se vincula más bien al esfuerzo físico; mientras que en las mujeres, son los trastornos emocionales o la ansiedad, los que aumentan el riesgo.

    La media de duración de estos episodios ronda las seis horas, y parece demostrado que no se originan daños graves tras la repentina pérdida de memoria.

    http://www.20minutos.es/noticia/581884/0/que-es/amnesia/sexual/

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    Las feministas piden el fin del acoso a las prostitutas

    Críticas contra las ordenanzas «hipócritas» en las Jornadas Estatales

    «La victimización de las prostitutas no es una buena estrategia feminista». Son palabras de Cristina Garaizábal, del colectivo Hetaira, que participó ayer en Granada en la mesa redonda Nosotras, las malas mujeres. Debates feministas sobre la prostitución. Garaizábal reivindica leyes, no sólo buenas palabras o declaraciones de intenciones, que permitan mejorar las condiciones laborales de las prostitutas y evitar su explotación.

    El debate sobre las prostitutas concitó ayer parte de la atención de las V Jornadas Feministas Estatales Treinta años después. Aquí y ahora. La cita, que concluye hoy, conmemora el histórico congreso feminista celebrado en 1979, también en Granada. «Es importante diferenciar la prostitución ejercida como un trabajo voluntario de la que se ejerce bajo la presión de las mafias organizadas», recalcó Garaizábal.

    Por su parte, la antropóloga Dolores Juliano puntualizó que son las mujeres pobres las que más ejercen la prostitución como «método de supervivencia». Mercedes Belbel, principal organizadora del encuentro, pidió un reconocimiento político y social de las trabajadoras del sexo. «Hay una gran hipocresía sobre el tema y no entiendo por qué resulta tan perturbadora esta otra cara de la realidad social», remarcó.

    En cuanto a la aprobación por parte de ciudades (como Granada o Barcelona) de ordenanzas contra la prostitución callejera que multan a las trabajadoras del sexo, Belbel señaló que estas medidas «crearán más problemas que beneficios», pues son «reaccionarias y discriminatorias para los colectivos más vulnerables».

    Ecofeminismo

    Este no fue el único objeto de reflexión. Rosa Mejuto, de la Asociación Red Ecofeminista, Intercultural y Solidaria REIS, manifestó la necesidad de recuperar «el principio femenino» no desde la masculinización, sino desde la liberalización, el reconocimiento de la mujer como «objeto activo», la «despenalización del aborto», el disfrute del sexo y el placer y la desmitificación de que «la feminista está en la cocina».

    Mejuto también abogó por no posponer la maternidad por motivos sociales o de trabajo, y recalcó el doble sentimiento de culpabilidad que implica este hecho en las mujeres. Por un lado, en aquellas que deciden no tener hijos por no aceptar los roles sociales y laborales impuestos y, por otro, en aquellas que los tienen porque asumen dichos roles.

    Por otra parte, organizadoras, ponentes y asistentes participaron ayer a mediodía en sendas concentraciones en las facultades de Ciencias y Arquitectura Técnica en apoyo a la activista saharaui Aminatou Haidar, protagonista indirecta de las jornadas. Anoche, emprendieron una manifestación en los Jardines del Triunfo, que desembocó en la plaza de Mariana Pineda, en el centro de la ciudad. Durante el acto se lanzaron consignas como «Marruecos culpable, España responsable» y otras a favor de Haidar, en huelga de hambre desde el pasado 15 de noviembre.

    Las jornadas tuvieron también un marcado acento festivo, con la actuación de la cantautora afrodominicana Ochy Curie, que abrió oficialmente el congreso. «Viva, viva, viva el movimiento feminista» fue la consigna más repetida y entonada, tanto en castellano como en catalán, gallego y vasco por las 3.000 asistentes que envolvieron de espíritu reivindicativo el Palacio de Exposiciones y Congresos.

    La participación en las más de 140 actividades que componen el programa del evento con talleres, mesas redondas, ponencias, proyecciones, videocreaciones, exposiciones, música y poesía en directo fue alta durante todo el día.

    Organizadas por la Asamblea de Mujeres de Granada Mariana Pineda y la Federación de Organizaciones Feministas del Estado Español, las jornadas dividen su programación en cinco bloques temáticos: Devenires y luchas feministas; Identidades como ficciones; Crisis, globalización y acción feminista; Sexualidades y cuerpos y Nuevas representaciones y contextos. Entre otros temas, se abordan asuntos como la ley del aborto, la igualdad, el ecofeminismo, la maternidad, la violencia de género y la prostitución.

    30 años de lucha, reflexión y crítica

    Las primeras Jornadas Feministas Estatales, celebradas en Granada en 1979, supusieron el primer intento del movimiento en España de consolidar unas líneas de actuación comunes. En aquella ocasión, el debate más controvertido fue el de la idoneidad o no de lo que se llamó “doble militancia” (política y feminista). Barcelona acogió las jornadas feministas en 1985 y Madrid, en 1993. Las últimas tuvieron lugar en Córdoba (2000). La actual cita de Granada se caracteriza por la amplitud de miras, y excede los debates convencionales sobre feminismo. Se habla, por ejemplo, de política, crisis, belleza, trabajo, alimentación… El recuerdo a las mujeres republicanas también ha sido objeto de atención. Las participantes han puesto el acento en la necesidad de un feminismo “crítico y constructivo”.  

    http://www.publico.es/espana/276022/feministas/piden/acoso/prostitutas

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    La ex mujer de El Bigotes se desnuda en Interviú

    Esther del Prado cuenta cómo Álvaro Pérez le llegó a ofrecer prostituirse con un conocido político de derechas

    Esther del Prado fue la primera mujer de Álvaro Pérez, uno de los principales implicados en el caso Gürtel.

     

    La revista Interviú trae a su portada de esta semana las fotos y las confesiones que nunca hubiera deseado leer Álvaro Pérez, ‘El Bigotes’, implicado en el caso Gürtel por ser considerado el ‘jefe’ de la trama en la Comunidad Valenciana. Y es que en ella se desnuda la que fuera su mujer, Esther del Prado, ex presentadora del programa Vip noche, azafata del Un, dos, tres y bailarina.

    Además de desnudar un físico muy admirado en la pqueña pantalla en la década de los 90, Esther cuenta el lado más desconocido de El Bigotes y los pocos escrúpulos de él durante el tiempo que estuvieron casados. Así, Esther admite que rompieron tras proponerle él, entonces su representante, que ejerciera la prostitución de lujo: ‘Hice una portada para una revista sexi y un periodista le hizo una propuesta: yo debía irme de viaje en un barco y pasar un mes con una persona muy influyente. Álvaro me hizo la propuesta y me dijo que yo decidiera. Se me cayó el alma al suelo: mi marido me proponía ejercer la prostitución’.

    Aunque no da nombres, Esther sí reconoce que todo sucedió en 1992, que el político en cuestión era ‘de derechas’ y que el periodista que se lo ofreció a su marido ‘es un hombre de la radio de toda la vida’.

    Pero la oferta iba mucho más allá y reconoce que le ofrecían ‘un cheque en blanco’. Eso sí, al político –‘maduro, pero no mayor, casado y padre de familia’- le conocería ya embarcados y que la intentaron convencer dando el nombre, que, por cierto asegura no desvelar jamás porque tiene ‘miedo’.

    Eshter achaca al carisma de su ex el haber conseguido llegar a políticos relevantes a pesar de no tener apenas estudios. Ahora recuerda cómo su seña de identidad, los bigotes, ya se los dejó en su momento pensando en lo que sería en un futuro: ‘Cuando yo le conocí no tenía bigote y cuando se lo dejjó me pareció espantoso pero me dijo: ‘Algún día me conocerán por este bigote’, recuerda esta ex bailarina.

    Aunque lleva bastantes años divoricada de ‘mutuo acuerdo’ de Álvaro, reconoce que no la sorprendió nada saber que estaba implicado en el caso Gürtel. ‘No (me sorprendió), él iba a llegar hasta arriba, lo descubrí el día de mi boda, cuando ví que la mayoría de sus invitados eran de postín. Norma Duval con su esposo, Marc Ostarcevic, y lógicamente sus tíos, Andrés Pajares y su mujer, Chonchi’, añade.

    http://mujer.terra.es/muj/corazon/articulo/bigotes-interviu-ex-mujer-desnuda-37572.htm

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    Chueca, retorno a la degradación

    Desde hace dos años, «la jungla del ocio» se está desgastando. Sus problemas son el creciente «botellón» en sus calles y el aumento del tráfico de drogas, a lo que se añade la prostitución masculina en plena vía pública. Los vecinos se sienten inseguros

    TATIANA G. RIVAS | MADRID
    El esplendor del barrio de Chueca ha durado una década. Si durante las décadas de los 70 y 80, la delincuencia, los estupefacientes y la prostitución relegaron al barrio hasta convertirlo en una zona marginal, ahora, el «botellón», la inseguridad y, de nuevo, las drogas amenazan con llevarlo de vuelta a las andadas.
    La zona se ha convertido en un lugar de culto al alcohol, con los problemas que ello conlleva: ruidos, broncas, suciedad, orines e insomnio, fin de semana sí y fin de semana también. «Si antes los teníamos de jueves a domingo, ahora comienzan los miércoles. Es una novedad desde este verano. En los últimos meses vienen por la tarde los que parecen menores y ya entrada la noche, los mayores», denuncia Marta Rivero, quien conoce a la perfección el «modus operandi» de los «botelloneros», ya que el balcón de su vivienda da a la plaza de Chueca. «La gente ya viene hasta con altavoces inalámbricos para poner la música en la calle», comenta entre risas y resignación.
    En las diversas vías de Chueca hay grupos de jóvenes bebiendo en la calle. «Venimos a esta zona porque es muy tranquila. Nunca se forman peleas», comenta un estudiante de 23 años. «Con diez euros cada uno, nos ponemos pedo. Así en los garitos sólo consumimos chupitos», comenta otro de 19.
    «Hay más camellos»
    Las quejas y preocupaciones de los vecinos de la zona no acaban ahí. «Cada vez hay más camellos y más tráfico en la calle», apunta Alessio Soddu, un vecino de la calle Gravina. «Durante el día están los indigentes. No son muy problemáticos, pero se les ve que trapichean con droga y, además, están bebiendo durante todo el día en las plazas. Da inseguridad», apunta un vecino de la calle Barbieri que prefiere mantener oculta su identidad.
    El concejal de Centro, José Enrique Núñez reconoce que, en lo que concierne al «botellón», en general, «ha repuntado mucho en todo el distrito de Centro. Chueca no es un caso aislado». Según denuncian y coinciden las asociaciones de la zona (Asociación de Vecinos de Chueca; Cogam y Aegal), «Chueca, de nuevo, se está degradando». Una nueva realidad que perciben «desde hace dos años a esta parte».
    Desde la comisaría de Centro revelan que hasta hace un año «el «botellón» era tolerable, pero ahora ha crecido y es más problemático». Como consecuencia de este incremento, estas fuentes apuntan que ha repuntado «el menudeo de droga, pero principalmente hachís, ya que la crisis impide que consuman sustancias más caras». No obstante, aseguran que todos los fines de semana «acudimos a la zona y hacemos incautaciones. Está controlado. No hay diferencia con Lavapiés o Embajadores», aseveran las fuentes policiales.
    «After-hours» ilegales
    «La jungla del ocio», como algunos vecinos denominan, podría finalizar su actividad a las 3.00 de la mañana, «cuando algunos locales cierran y la gente se mete en los que quedan abiertos», como apunta Marta. Nada más alejado de la realidad. Desde hace un tiempo comenzaron a operar los «after-hours». Primero eran dos y ahora son seis repartidos por la zona. «Recogen a los más desfasados y se vuelve a generar gresca. Además, muchos se dedican a la prostitución masculina. Y todo lo hacen con licencia de cafetería», protesta un vecino.
    Desde la comisaría de Centro niegan que estos establecimientos ejerzan como prostíbulos, aunque reconocen que se ha incrementado «la oferta de sexo en la calle, sobre todo de jóvenes marroquíes».
    Otra de las cuestiones que trae de cabeza a los residentes del barrio es el cierre constante de comercios «de toda la vida y alimentación» para la apertura de «bares, pubs y discotecas». Jaime Babio tiene una tienda de frutos secos en el número 3 de la plaza de Chueca. Jaime narra que todo este cóctel molotov de contrariedades afecta a su negocio. «Orinan en la puerta y encima se ponen bravucones si les dices algo». Sus ventas se han reducido, y no duda en apuntar a la inseguridad como causante principal. «A la gente no le da mucha tranquilidad pasar por aquí. Lo dicen los clientes», manifiesta.
    La Asociación de Vecinos de Chueca y Cogam coinciden en que la imagen que da la celebración del Orgullo Gay «está siendo negativa». Como apunta un vecino: «La gente se cree que esta zona es un parque temático donde se pueden liberar tensiones de todo tipo. De miércoles a domingo es una reproducción de la fiesta del Orgullo».
    Manguerazo al «botellón»
    Con el aluvión de críticas de las asociaciones y los vecinos, el Ayuntamiento ha puesto en marcha un dispositivo insólito: el manguerazo. Los viernes y sábados acuden dos o tres dotaciones de limpieza y varias patrullas de la Policía Municipal. Sacan una manguera y comienzan a regar las plazas de la zona (Chueca, Vázquez de Mella y Del Rey). La medida surte efecto: los «botelloneros» huyen. El problema es que se dispersan por las calles aledañas. Al rato, vuelven. Los vecinos están contentos: «Parece que nos hacen caso», pero se mantienen expectantes de que realmente sea efectivo.
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