Hugh Hefner escribe un libro sobre la historia moderna del erotismo

Hugh Hefner, fundador de la mítica revista ‘Playboy’, ha decidido hacer un balance de estos cincuenta años de la publicación para lanzar al mercado un libro en una edición de lujo donde resaltar y revivir imágenes importantes e impactantes dentro del erotismo del siglo XX. Un merecido homenaje a lo que supuso la apertura sexual en la concepción erótica de la humanidad.

Pero, además, el libro cuenta con una suculenta autobiografía que nos habla de un Hefner falto de besos y abrazos durante la infancia y que, a fin de compensar, dejaba volar su imaginación a través de los dibujos y del cómic. Muchos de ellos ven ahora la luz por primera vez que ilustran una vida llena de amoríos junto a sus estudio en psicología o su estancia en el ejército.

Pero más allá de lo que quiera contarnos de su biografía, la importancia de este libro reside en la equilibrada mezcla de imágenes eróticas junto a artículos donde, los grandes pensadores, dejaban su impronta en una publicación que tardó muchos años en aceptarse como ‘decente’. Por eso, de igual modo que podemos ver el mítico desnudo de una bellísima Marilyn Monroe, también se recoge la entrevista realizada a Martin Luther King, en 1965, donde era impensable que un hombre negro llegara a ser presidente de los Estados Unidos.

En la actualidad, ‘Playboy’ es ya todo un clásico que ha ido evolucionando al mismo paso que lo ha hecho el hombre aunque, según Hefner, todavía queda mucho por hacer. “Antes de Playboy estábamos muy reprimidos, ahora no está tan mal como en los años 50, pero los estadounidenses todavía son muy hipócritas en lo que a cuestiones sexuales se refiere“, comentó en la fiesta en Los Ángeles a la cadena Fox.

Vía | ABC

http://www.lacosarosa.com/5390/hugh-hefner-escribe-libro-sobre-historia-moderna-erotismo.html

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Shere Hite: Las mujeres tenían dificultades para llegar al orgasmo de la misma manera que los hombres

Julie Bouchard y Pascal Froissart entrevistan a la reconocida investigadora, escritora y sexóloga, Shere Hite, autora del «Informe Hite», sobre la sexualidad de la mujer.

Usted es Shere Hite, una de las investigadoras feministas más citadas en el mundo gracias a la publicación de una serie de encuestas de gran envergadura sobre la sexualidad femenina, o humana en general. Después del primer Informe Hite en 1976, todos sus libros se han convertido en bestsellers. ¿Es eso para usted una sorpresa? ¿Las razones de esos éxitos se encuentran en el marketing, el renombre del editor y sus medios, los debates intelectuales del momento, las innumerables controversias que acompañaron la aparición, o finalmente la presentación de sus informes que privilegian el testimonio y la confesión más que los datos estadísticos y el debate teórico?

Creo que mis libros han tenido éxito y han pasado a ser temas de discusión en todo el mundo ya que tratan temas que la gente lleva dentro de sí y que no son abordados en otra parte.

Por ejemplo, al momento de mi primer informe, fueron numerosas las personas que ya sabían que «las mujeres tenían dificultades para llegar al orgasmo de la misma manera que los hombres», pero esas personas concluyeron que las mujeres que podían acabar de la misma manera y al mismo tiempo que los hombres tenían un problema.

Sin embargo, para mí es evidente, y ello lo corroboran mi encuesta y las respuestas que recibí, que la conclusión lógica era que las mujeres estaban física y biológicamente bien constituidas. Mi conclusión, por lo tanto, fue que no había ningún problema con ellas, sino más bien con la sociedad que no quería aceptar su realidad.

Por supuesto, había que presentar al público la información que había obtenido durante mi encuesta y mis conclusiones. Me di cuenta de que lo más eficaz para ello eran «las encuestas en los medios», (revistas, periódicos, encartes, etc.). Por ensayo y error, aprendí a cumplir con ciertas pautas de manera de poder trasmitir lo mejor posible mis ideas.

Algunas veces, los periodistas eran inteligentes y receptivos. Otras veces, encontraban el tema del «sexo» demasiado «caliente» para ser tratado de manera seria y más bien comenzaban a hacer preguntas y bromas ridículas y de mal gusto. En la medida de lo posible trato de evitar ese tipo de personas. En definitiva, parecía que algunos, específicamente los hombres, se sentían agredidos por las declaraciones sostenidas por las mujeres en mi libro sobre el momento y la manera de llegar al orgasmo.

El informe Hite, a pesar de su tesis feminista y su metodología universitaria, apareció bajo la forma de un ensayo destinado a un gran público. ¿Por qué esa elección? ¿No temió estar confrontada a los mismos problemas que encuentra la vulgarización científica: monopolización del tiempo y del tema por los organizadores del debate, espectacularización y reducción superflua o anecdótica, énfasis retórico en lugar de confrontación de ideas, etc.?

Hubiera podido, en teoría, reservar mis declaraciones solamente al público universitario. De hecho, pensé al principio que mi primer libro sería leído por los especialistas y no por un público en general. Sin embargo, los hechos se fueron rápidamente del escenario inicial. Ello no me impidió seguir participando regularmente en los debates académicos y dar conferencias en las universidades del mundo entero durante todos esos años: soy miembro de al menos diez sociedades científicas (Asociación Americana para el Avance de la Ciencia, Sociedad Antropológica Americana, Mujeres en Filosofía, Asociación de Estudios Americanos, etc.).

Tampoco ello impidió que los medios hayan sido extremamente entusiastas con respecto a «mis» temas. Sólo las ideas menos espectaculares dejaron de ser relatadas, y en cualquier caso, dicha información era accesible en revistas universitarias, entre ellas, Crónicas de una educación superior.

Desafortunadamente, la mayoría del público no estaba conciente de esa selección invisible, y generalmente no leía sino los artículos que aparecían en los medios, con los cuales cada vez más me vi forzada a colaborar (antes, sólo enviaba resúmenes aproximativos de mi trabajo).

La «ciencia» debería ser «popular». Las personas deberían estar más informadas. Es cierto que se hace más difícil en materia «sexual» que en cualquier otra, según mi parecer.

Usted ha sido violentamente criticada a propósito de la representatividad de su muestra, y muchas veces justificó su posición. ¿Por qué decidió distribuir millones de cuestionarios y trabajar con miles de ellos (3 mil en 1976 y 7 mil en 1981) con cientos de preguntas? ¿Puede explicarnos por qué escogió una población de encuesta tan vasta en lugar de una muestra en particular? A posteriori, ¿podemos decir que se valió de una estrategia que legitimó su tesis, es decir, que superó la certeza con datos estadísticos más que con el puro debate?

Creo que mi metodología estaba a la vanguardia en comparación con las utilizadas para aquel momento, y actualmente lo sigue siendo. Espero que sean numerosas las personas que encuestan basándose en la sociedad, que utilicen mis métodos y que comiencen a hacerse en un gran número de universidades (por los estudiantes de segundo y tercer ciclo, en particular). Esos métodos se describen en detalle (50 páginas) en los anexos del tercer Informe Hite, titulado Women and Love: A cultural revolution in progress (Mujeres y amor: una revolución cultural en progreso), cuyos extractos aparecen en el próximo Shere Hite Reader (Seven Stories & Open Media Books, Nueva York, 2005). Creo que todos aquellos que deseen comprender las razones que me condujeron a ese tipo de metodología deberían leer ese pasaje en detalle.

De más está decir que los resultados de mi encuesta traspasaron la prueba del tiempo, lo cual muestra su valor científico mucho mejor que otros estudios en ciencias sociales.

Con frecuencia, usted es citada en los medios tanto a favor como en contra, y su trabajo se ha visto en una mediatización sin precedente en un campo tan especializado. ¿Ha visto usted esa mediatización como un instrumento, un placer o un sufrimiento? ¿Ha tenido ella una influencia sobre su vida profesional o personal?

Estoy horrorizada de ver cómo la prensa ha reseñado lo que se cree que es mi trabajo. Ha aumentado más allá del entendimiento los temas que he avivado, dando pie al sensacionalismo, dejando a un lado las informaciones esenciales, valiéndose de los testimonios de las mujeres con el fin de buscar expresiones de dudas sobre ellas mismas y de sus padres. La prensa no ha restituido lo que he hecho, es decir, no les ha dado a las féminas una plataforma para que puedan expresarse con orgullo.

Inclusive, llegó un punto en que dejé de dar entrevistas, hace una decena de años. Noté que lo que trataba de decir era tan mal relatado y fuera de contexto que me parecía que ello podía herir a las mujeres (y a los hombres) en vez de serles útil. Antes de detener todo, me puse a verificar cada una de las entrevistas y ver la certeza de la información, pero al final ello requería mucho tiempo.

Acepté entonces colaborar con los medios con la condición de escribir yo misma los artículos. Inmediatamente, mis artículos se comenzaron a publicar en 17 países, y eso es lo que actualmente sigo haciendo.

Al respecto, después de los años ochenta, constaté que mi trabajo sobre el orgasmo femenino había sido tomado por numerosas «revistas femeninas» en el marco de varias campañas publicitarias, con fines comerciales. Se pretendía dar información sobre el orgasmo y la sexualidad femenina mencionando algunas veces mi nombre. Cuando veo los kioscos de periódicos y revistas en diferentes países con esas portadas y esos titulares atroces, me pregunto con angustia si el éxito de mi primer libro no contribuyó a «legitimizar» el tema y a hacer creer a los propietarios de revistas que se trataba de un tema de gran marketing.

A fuerza de tener que codearse con los medios, ¿pudo evaluar su rol en la difusión de sus tesis? ¿Fueron ellos un obstáculo, una alienación, un aliado o más bien una herramienta?

Los medios desempeñaron un rol esencial en la difusión de mis ideas. Sin embargo, cuando se habla de sexo, de derechos del ser humano, de las mujeres o de los hombres, el número de torpezas es más lo que desinforma que lo que informa, sea o no intencional. Ello depende de quien escribe el artículo; en otros términos, la calidad de lo que se presenta depende de la personalidad de los periodistas, al igual que los jefes de redacción y la política de la redacción. A eso se une el tiempo del cual disponen o no los periodistas para los arcanos del periódico, al momento de la revisión, del tiraje, del número, de la compaginación, de la elección de la sección, etc.

El rol de los medios en la sociedad desde luego que es importante; sin embargo, ¿qué piensa usted en particular de su rol en la difusión de los estereotipos sexuales?

Creo que la mejor forma de entender mi trabajo es leyéndolo.

El renombre que la da la mediatización es válido, ya que induce a la gente a leer los artículos en su versión original.

¿Podría usted hablarnos un poco sobre su trayectoria académica? Por ejemplo, ¿puede explicarnos lo que la llevó a comenzar su carrera estudiando Historia?

Siempre me ha encantado estudiar y aprender. En efecto, crecí amando los libros. A mi abuelo le gustaba llevarme a la biblioteca municipal todos los sábados por la tarde, y allí podía pasar horas y horas mientras él paseaba en su carro. La atmósfera era grata y tranquila, estaba rodeada de libros interesantes, y allí me reunía con mujeres maravillosas con las cuales solía trabajar.

Más tarde, obtuve tres diplomas de dos universidades diferentes. Comencé en la Universidad de Florida, donde alcancé una licenciatura en Historia; luego realicé una maestría en Música Clásica.

Ambas ocasiones con todos los honores habidos y por haber. Luego en la Universidad de Columbia en Nueva York realicé un doctorado en Historia de Francia Contemporánea, pero al cabo de dos años abandoné temporalmente el campo universitario para dedicarme de lleno a los que iba a ser el primer Informe Hite; mi primera encuesta sobre la sexualidad femenina exigía el envío de miles de preguntas en toda América con destino a diversas asociaciones y juntas parroquiales.

Muchos años más tarde, finalmente obtuve un doctorado en Relaciones Internacionales en la Universidad de Nihon (Japón). Mi tesis se basaba en las modificaciones de la estructura familiar y en la percepción que tienen los niños de esa estructura, así como la manera de integrarse, según el género: varón o hembra, y según la percepción de los géneros por la familia y la sociedad.

El hecho de no tener una formación «ortodoxa» en sexología o incluso en psicología, ¿ha sido un impedimento para volverse una universitaria reconocida en sexología?

Su pregunta incluye varios sobreentendidos, los cuales no encuentro pertinentes. De cualquier manera, en alguna oportunidad me vi afectada momentáneamente por ser considerada como una «especialista en sexología». Considero, en efecto, que lo que hago es explicar o aclarar los derechos tanto de los hombres como de las mujeres en un ámbito que desde hace mucho tiempo ha estado confinado a la trivialidad. Nunca he estado de acuerdo con el término «sexólogo», el cual se utiliza imitando otros «ólogos», como sociólogo o antropólogo, a pesar de que muchos de mis colegas les gusta utilizar el término. Por mi formación académica, considero que estoy extremadamente bien preparada para el terreno por el cual soy reconocida. Asimismo, mis libros van más allá del límite de la sexología y contribuyen a crear un nuevo marco de comprensión de la psicología humana, que espero algún día supere la de Freud.

Además, el «sexo» frecuentemente es visto como un lugar común, un objeto «exclusivamente biológico»e incluso impermeable a los análisis culturales e históricos. Estoy en total desacuerdo con ese punto de vista. Si he estado indecisa en aceptar el término «sexóloga» para designarme, es porque según mi punto de vista el sexo no es simplemente psicológico; sin embargo, nuestra sociedad lo ha aislado tanto del «pensamiento elevado» que lo ha transformado en un hecho natural o biológico. La reproducción es necesaria para continuar la especie humana. Ello no impide que la actividad reproductiva tenga que ver con la historia y la cultura. Es sobre eso que escribo, tratando también de darles a las personas la oportunidad de expresar sus propias opiniones y sus experiencias de manera totalmente anónima y segura. Mi ambición es mostrar y definir el sexo como una institución que refleje las diferencias de estatus entre hombres y mujeres dentro de la sociedad, el cual nunca ha tomado en consideración el cuerpo femenino.

Fuente: L’événement médiatique «Rapport Hite». Entretien avec S. Hite. MEI «Médiation et information», n 20, 2004. Entrevista realizada por Julie Bouchard y Pascal Froissart. Traducción del francés por Charlie Cecilia García Lárez / 15/10/2009 / Ultimas Noticias

http://informe21.com/shere-hite/shere-hite-las-mujeres-tenian-dificultades-llegar-al-orgasmo-misma-manera-los-hombres

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La prostitución callejera aumenta y se extiende por los polígonos industriales

La ONG Médicos del Mundo calcula que 1.500 mujeres prestan servicios sexuales en las calles de Valencia

«Solo te pido 25 euros, es muy poco y más barato no puede ser». Este es el ruego que reclaman jóvenes prostitutas a sus clientes en callejones oscuros y descampados de Valencia.
La prostitución callejera se ha disparado en la ciudad en este último año en casi un 20% y ya son 1.500 las mujeres que buscan de esta forma ganar dinero. La crisis económica ha obligado a muchas jóvenes de apenas 19 años a mantener relaciones sexuales a cambio de 25 euros, cuando hace unos años la media era de 40 o 50 euros. Pero la falta de trabajo y las pocas posibilidades que tienen para salir de la calle les obligan a continuar ejerciendo la prostitución, en condiciones muy precarias y en la mayoría de veces con agresiones físicas y psicológicas. Son muchas las que sufren una gran depresión.
Hasta ahora ejercían la prostitución en Pinedo, Nazaret y en el centro histórico, pero ante la constante presión policial estas jóvenes están concentrando su actividad en los polígonos industriales del entorno de Valencia como el de Silla o el de Quart de Poblet.
Estos días la prostitución vuelve a ser cuestionada con la campaña realizada por la actriz británica Emma Thompson que presentó la semana pasada en colaboración con el Ayuntamiento de Madrid una campaña en contra de la trata de mujeres. Una acción muy realista, que llegaba a poner los pelos de punta. La exposición ‘El viaje’ reproduce las anécdotas de vida de Helena, víctima explotación sexual.
En el interior de siete vagones instalados en el Parque del Retiro se podían escuchar los gritos y la violencia que sufren las mujeres como una joven originaria de República de Moldavia, (Moldova), país de la Europa Oriental, que con 18 años fue obligada a prostituirse en Londres.
Thompson no ha dudado en prestar su imagen para frenar esta situación y reflejar el verdadero calvario por el que pasan estas chicas.
Campaña en Valencia
La campaña es tan impactante que la concejala de Bienestar Social, Marta Torrado, desea que esta también se realice en Valencia y con la presencia de la actriz británica. «Ya estamos haciendo gestiones para traer esta campaña a la ciudad. Me ha parecido muy impactante y muy efectiva y me encantaría que Emma Thompson quisiera venir a Valencia porque desgraciadamente aquí también ocurren este tipo de cosas», afirmó ayer la concejala.
De las 1.500 mujeres que ejercen la prostitución en la ciudad, la gran mayoría son subsaharianas que trabajan en la carretera de Nazaret y la Punta y acaban realizando los servicios en un coche o en plena calle. Situaciones extremas y por prácticamente unas tarifas regaladas de las cuales la mitad se las quedan los proxenetas.
La dificultad para hablar español y la falta de documentación les condiciona para poder salir y quienes a diario les intentan ayudar es un equipo dentro del programa Jere Jere. «Les asesoramos para conseguir que obtengan un nuevo trabajo como chicas de limpieza o en cooperativas agrícolas, pero la falta de trabajo les está perjudicando mucho y es muy complicado, aún así continuamos trabajando», comentó ayer Vicens Sanz, responsable del programa Jere Jere de Cáritas.
Junto a las subsaharianas procedentes de Nigeria, también ejercen la calle jóvenes procedentes de los países del Este, sobre todo rumanas que se concentran la mayoría en el centro histórico, el popularmente llamado barrio chino.
A pesar de que trabajan en la calle tienen la compañía y la ayuda de los miembros de Médicos del Mundo que intentan informarles para evitar que no contraigan enfermedades de transmisión sexual o se queden embarazadas. «Les explicamos la forma de evitar contagios, pero desgraciadamente hay muchos clientes que les piden hacerlo sin preservativo y les convencen dándoles más dinero por servicio», afirmó ayer Javier González, coordinador autonómico de Médicos del Mundo.
Aunque la ONG intenta ayudarles y evitar problemas de salud, contagios se siguen produciendo y embarazos no deseados. «Cuando nos llegan casos así los trasladamos a las instituciones sanitarias competentes», aseguró González.
Con estos dos programas asistenciales, el Ayuntamiento controla esta situación, el oficio más antiguo del mundo.
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Pastilla anticonceptiva de los cinco días después llega a España

La pastilla de los cinco días después es el triple de efectiva que la pastilla del día después convencional, ya está a la venta en España, pero solo bajo prescripción médica.

Este anticonceptivo puedes tomarlo hasta 5 días (120 horas) después de haber tenido relaciones sexuales si en caso te ha fallado el método anticonceptivo que usas regularmente.

Lo que hace esta pastilla es impedir o retrasar la ovulación, y evita que el óvulo se implante en el útero. Por esta característica algunos médicos la rechazan y la consideran “abortiva”.

Al igual que la pastilla de urgencia, la pastilla de los cinco días después es más eficaz cuanto más rápido si la tomas durante las primeras 24 horas. Se puede tomar con la comida o sin ella, en cualquier momento del ciclo menstrual.

En cuanto a efectos secundarios, la pastilla de los cinco días presenta los mismos efectos leves que los de la pastilla del día después: dolores de cabeza, dolor abdominal, náuseas y fatiga.

Le nombre comercial de esta pastilla es EllaOne, y se consigue en farmacias con recta médica por 32.78 euros.

Referido: El correo digital

http://www.sexologia.net/19-12-2009/noticias/pastilla-anticonceptiva-de-los-cinco-dias-despues-llega-a-espana

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Flibanserin, ¿viagra para mujeres?

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¿Problemas de líbido? La verdad es que no deja de ser sorprendente uno de los últimos descubrimientos que se han hecho en materia sexual. Y es que al parecer, un fármaco que está indicado contra la depresión, podría ser un buen estimulante de la líbido femnina, algo así como una especie de Viagra femenina.

John Thorp, un profesor de la Universidad de Carolina del Norte ha realizado varios ensayos clínicos con el fármaco, que se llama Flibanserin, tanto en Estados Unidos, como en Canadá y Europa,  y al parecer, 100 miligramos del fármaco al día es un remedio perfecto contra la falta de deseo sexual.

Con este tratamiento, aumenta la libido y la cantidad de encuentros sexuales de las mujeres, y por otra parte, tiene otra serie de efectos beneficiosos, como es la reducción del estrés.

Y eso que en las mujeres, al no haber erección, es más complicado medir el efecto del fármaco. Resulta curioso el hecho de que los efectos de este fármaco se descubrieran de forma casi accidental (como Viagra, que en principio estaba diseñado como un fármaco para el corazón), como ha ocurrido con muchos de los descubrimientos más importantes de la humanidad. ¿Recuerdas la historia de la manzana y la gravedad?

Vía| Muy interesante

Foto de whatheck

http://www.desexualidad.com/flibanserin-%c2%bfviagra-para-ellas/

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