Inocentadas sexuales en la red

La gente ya no gasta inocentadas. Bueno, de hecho muchas situaciones cotidianas lo parecen: alquileres de infraviviendas a precios desorbitados; jornadas laborales remuneradas con salarios pre-revolución industrial; diez millones de personas contemplando en directo en televisión el resultado de la operación de cirugía estética de Belén Esteban; a Obama le dan el Premio Nobel de la paz; el dueño de unas líneas aéreas, que prefiere no volar jamás con su compañía, se tira siete meses sin pagar a sus empleados, no acepta un crédito para evitar el caos navideño en los aeropuertos y sigue presidiendo la organización que agrupa a sus colegas, además de andar dando lecciones de macroeconomía a la que le ponen un micro delante sin que se le caiga la cara de vergüenza… Son ejemplos tomados al tuntún, pero que ilustran a la perfección la inutilidad de las inocentadas hoy en día. La vida en sí misma es una gran broma (de mal gusto). Cuando era pequeño los periódicos solían incluir tal día como hoy una noticia falsa para poner a prueba el sentido del humor y el grado de información de sus lectores. Dicha práctica ha caído en desuso, porque tal y cómo está el patio, maldita la falta que hace. Por mucho que se le fuera la olla a un redactor, difícilmente podría superar las cotas de surrealismo que nos aporta el día a día.

La presunta fundadora del Cuerpo de Pajilleras.La presunta fundadora del Cuerpo de Pajilleras.

Por lo que respecta a las informaciones que tienen algo que ver con el , sucede tres cuartos de lo mismo. A lo largo del año leemos tal cantidad de barbaridades y noticias curiosas que para superarlo hay que ser un portento de imaginación. Hace unos días hablábamos de un colombiano que se extirpó de manera casera los testículos para no tener tentaciones carnales con otras señoras que no fueran la suya. Hace unos meses comentamos el caso de un ciudadano serbio que sufrió graves heridas tras frotarse el pene con un erizo porque una curandera le había asegurado que con dicha terapia conseguiría paliar sus problemas de erección. Por no hablar del misterioso caso del secuestrador australiano de muñecas hinchables. O la mujer estadounidense que murió a manos de su marido durante unas prácticas extremas utilizando la electricidad. O la historia de la absurda muerte de David Carradine, Kung Fu, el pobre… En fin, no es necesario hacer un informe anual para ver cómo está el patio.

En Japón no suena tan raro.En Japón no suena tan raro.

A pesar de todo, hay que reconocer que en ocasiones algunas inocentadas sexuales consiguen abrirse paso desde internet hasta dar el salto a la prensa en general. Tal fue el caso de la muñeca hinchable de Hitler, de la que ya hablamos en un ‘post’ anterior, o de la historia que hoy vamos a comentar. Antes de desarrollarla, quiero aclarar que se trata de una mentira, más o menos ocurrente (según la religiosidad de cada uno), y que ha hecho mucha fortuna en la red. Tanto, que hay muchos que se la han creído y la han difundido como verdadera. Y no lo es. De hecho, los primeros en publicarla(una página humorística mexicana) ya advertían al final del artículo que se trataba de un «simple artículo de entretenimiento sin que haya ningún tipo de evidencia que sustente la existencia de las protagonistas del mismo». Pero como lo ponía al final, muchos no llegaron a leerlo y no me extrañaría que dentro de nada haya un artículo en la Wikipedia sobre el tema. Se trata de la existencia de un Cuerpo de Pajilleras del Hospital de San Juan de Dios de Málaga, fundado en 1847. La función de dichas religiosas, tal y como su nombre indica, era dar consuelo manual a los soldados heridos durante la Guerra de Sucesión española, llegando a conseguir tal nivel de bienestar entre los hospitalizados que la paz reinaba en sus instalaciones, a pesar de albergar contendientes de ambos bandos. En fin, una burrada como una casa, inspirada en una secuencia de la película ‘Johnny cogió su fusil’ en el que una enfermera masturba al protagonista. Tal y como sucedía con la historia de la muñeca hitleriana, el texto está plagado de datos históricos erróneos. En primer lugar, la Guerra de Sucesión terminó más de un siglo antes que el año de creación del presunto cuerpo de abnegadas masturbadoras. Además, el nombre de la presunta fundadora de la orden, sor Ethel Sifuentes (sic), tiene un innegable sabor a culebrón sudamericano, más que a austera y rígida religiosidad ibérica. Aquí tenéis otros artículosque se han inspirado en el original mexicano, hasta darle cierta verosimilitud, situando la acción en el transcurso de las guerras carlistas (éstas sí, tuvieron lugar en el siglo XIX). Lo dicho: feliz día de los inocentes.

http://www.elmundo.es/elmundo/2009/12/28/camaredonda/1261989266.html

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