La boca, instrumento de placer

La boca participa en la sexualidad y no solamente para besar. Es una herramienta extraordinaria, tan sensible como la pulpa de nuestros dedos, tan finamente activa como nuestras dos manos. Ésta es la razón por la que puede dar y recibir. Sin embargo, a veces tenemos tendencia a reducir su participación al mínimo: algunos besos en los preliminares, algunas prácticas buco-genitales un poco estandardizadas. Para aumentar los placeres, te presentamos algunas ideas, a veces originarias de las noches de tiempos ancestrales…

Si el oral puede procurar un gran placer es porque el instrumento oral es a la vez complejo, eficaz y sensual

La boca
Toda la boca, como orificio, produce placer. Puede contener ciertas partes del cuerpo: labios, lóbulo de la oreja, una porción de piel y, por supuesto, una parte del sexo, de la vulva, de los testículos o de su pene. La boca es cálida, húmeda, suave y sensible, lo que la transforma en una herramienta de placer excitante.

La lengua
La es junto con los dedos, la zona más sensible de nuestro cuerpo y también la más hábil. Ésta es la razón por la que cuando realiza caricias orales, éstas son extremadamente eficaces. También es el centro de la sensación del gusto y permite que éste aporte placer y también lo reciba: el de probar el cuerpo de la pareja.

Los labios
Son una frontera entre el exterior y el interior del cuerpo. El límite entre el beso y el french-kiss más penetrante, un aperitivo de la relación sexual. Los labios son activos, ya que pueden chupar, aspirar, acariciar, pero también pueden actuar como receptores, el encuentro de dos bocas es asimétrica, como asexuada.

Los dientes
En medio de la boca suave, tierna y húmeda, los dientes son duros. Es precisamente esta diferencia de consistencia lo que les vuelve interesantes, cuando se practica la oral. Utilizarlos suavemente, con moderación, en los labios, en el lóbulo de la oreja, en el cuello, en los pezones, en los genitales, procura sensaciones interesantes… a condición de que se tenga siempre confianza en el otro.

La saliva
Es el lubrificante del beso. Pero también suele servir de lubrificante natural durante los encuentros “sexo-boca”. Y como el aroma de un buen plato, el deseo provoca la segregación de saliva. La cual puede ser voluntariamente utilizada como lubrificante durante las relaciones de penetración vagina-pene. La saliva siempre está disponible y es eficaz.

El gusto
Probar al otro con su lengua, su boca. ¿Encuentro su gusto salado? ¿Dulce? ¿Un poco amargo? ¿Delicadamente picante? El gusto como el olfato son los dos sentidos que permiten experimentar a fondo el amor oral.

El olfato
Es el sentido más primitivo. El sexo oral permite conocer realmente el perfume de la intimidad del otro. Y en la mayoría de los casos, cuando se ama a la persona, nos encanta este delicioso olor… siempre y cuando la higiene sea irreprochable.

El aliento
Sirve para respirar, para percibir los perfumes, para soplar, para procurar caricias delicadamente ligeras en el cuerpo del otro.

PASANDO A LA ACCIÓN

Lamer
La lengua es hábil, sutil, húmeda y suave. Es el órgano ideal para realizar caricias muy . Ya que lamer es a la vez acariciar con la lengua y degustar al otro, para sentir un placer compartido. Y la lengua puede divertirse realizando movimientos circulares, de arriba a abajo, vibrando… realizando todo lo que te dicte la imaginación.

Chupar
Chupar, aspirar… este gesto tira y estimula la zona en donde se practica. La zona de los pezones es la parte más excitante, pero también hay que probar a chupar el glande, el clítoris e incluso el tronco del pene o la vulva… y todos los lugares en los que te apetezca practicar.

Soplar
Una caricia con el aire que respiras. Este aire que soplas es caliente, húmedo y puede procurar una caricia extremadamente suave. No es tan excitante como un contacto más directo, pero la ligereza también puede proporcionar placer.

Presionar
Presionar con la lengua o con los dientes. Rítmicamente al principio, para después ejercer una presión prolongada o vibrante, o entrecortada de succiones o de caricias más ligeras… La presión suele ser erógena en las zonas sexuales, como el clítoris o el glande, ya que los captores de voluptuosidad son muy sensibles.

Mordisquear
Los dientes son capaces de lo mejor y lo peor. Puede procurar placer o hacer daño. Por lo que explorad juntos, hasta llegar ahí donde el otro siente placer y a partir de qué fuerza empieza a sentir sensaciones desagradables.

Frío-calor
El hielo en la boca para procurar un escalofrío, el chicle de menta o incluso un poco de helado son muy efectivos para provocar sensaciones. Un sorbo de una bebida caliente en tu boca también puede hacer maravillas. Con la combinación de ambos, alternadolos, las sensaciones pueden ser indescriptiblemente placenteras.

Siempre existirán los que disfrutan con estos juegos y los que, decepcionados, no lo vuelven a probar nunca más. ¡Sois vosotros los que decidís!

Fuente: educasexo.com

http://www.sexomail.com/boletin/articulo.php?id=169

Share
Enlace para bookmark : Enlace permanente.

Comentarios en FaceBook:

Deja un comentario