Un estudio alerta sobre la explotación de menores rumanas y subsaharianas | El 75% de los 15.000 menores no acompañados que han llegado a España son de origen marroquí.
El fenómeno de los menores inmigrantes no acompañados (MINA) no sólo se ha consolidado en los últimos años en España, sino que presenta nuevas características derivadas de la llegada de chicas solas y de jóvenes de otras nacionalidades. De los 15.000 jóvenes que han entrado en la última década, la mayoría son marroquíes, pero actualmente hay ya un 25% que procede de Europa del Este (destacan los menores rumanos), y de países subsaharianos (principalmente Senegal, Mali y Ghana). Son los datos que ayer ofreció Violeta Quiroga, directora del estudio Los y las menores migrantes no acompañados en Catalunya. Estado actual y nuevas tendencias, realizado durante tres años por el Grup de Recerca d’Infància i Família en Ambients Multiculturals de la Fundació Pere Tarrés de la Universitat Ramon Llull.
El estudio ha permitido visualizar colectivos que hasta ahora pasaban desapercibidos. Uno de ellos es el de los menores marroquíes que no llegan completamente solos sino acompañados por hermanos o compañeros, pero que están igualmente en situación marginal. También hay menores pakistaníes y bengalíes. El segundo grupo detectado es el de las chicas, que llegan “insuficientemente acompañadas”, lo que puede incluir a tíos, como sucede con las marroquíes; suegros y maridos, cuando se trata de chicas rumanas de etnia gitana, que serán utilizadas para la mendicidad; o supuestos compañeros e intermediarios que utilizan a las chicas para la prostitución. En este último caso, como señala Violeta Quiroga, se suele tratar de “chulos que se hacen pasar por novios”. En cuatro años han llegado a Catalunya 105 chicas menores de edad.
Otra investigadora, Ariadna Alonso, explicó que las menores que se dedican a la prostitución son en su mayoría de Rumanía y de Nigeria, y otras de Bulgaria y Eslovaquia. El perfil más repetido es el de una chica rumana, de 17 años, del sudeste del país, de las provincias de Galati o Constanza, y que ha venido a través de alguien de su entorno familiar que la ha engañado. El motivo para salir del país es escapar de una situación familiar muy conflictiva, en la que se repiten los malos tratos, los abusos sexuales o el alcoholismo. Irene de Luis, directora de Talaia, uno de los dos centros de acogida de chicas de Catalunya, explicó tras presentarse el informe, que a su centro han llegado chicas de 13 años “que no pueden llamarse trabajadoras del sexo porque no lo han escogido voluntariamente sino que han sido inducidas a ejercer la prostitución y esto es un delito”.
Por el centro Talaia, creado en el 2001, han pasado 676 chicas de 40 países distintos. Son atendidas por 44 profesionales (24 educadores, 6 técnicos y el resto de personal de cocina, limpieza y seguridad). Uno de los problemas repetidos es el de las chicas rumanas. Hasta 122 han pasado por este centro, de las cuales 102 han sido retornadas a su familiares o se han escapado en menos de 48 horas. Muchas de estas niñas se dedican a pequeños robos o a la mendicidad y son instrumentalizadas por sus propios familiares. Generalmente viven en itinerancia y antes han pasado por Italia o Francia.
Otro fenómeno nuevo es el de las chicas procedentes del norte y centro de Marruecos, que han abandonado los estudios a los 14 o 15 años y huyen de su familia para evitar el control de los padres o hermanos. Por el camino tendrán que pagar a los intermediarios (conductores de camiones o familias que los trasladan en coche) y al llegar aquí corren el riesgo de ser explotadas por sus propios familiares. En ese grupo debe incluirse también a las chicas aventureras que van a probar suerte y más recientemente algunos chicos y chicas que vienen con la ilusión de triunfar como deportistas.
Ninguna repatriación en el 2009
En el año 2006 España llegó a repatriar 111 menores, la mayoría a Marruecos (60 desde Madrid y 13 desde Catalunya). Pero desde entonces esa cifra ha disminuido por la presión del Defensor del Pueblo, las ONG y otras entidades, hasta el punto que se han paralizado. En el 2009 no se ha producido ninguna en Catalunya, aunque se dan de forma encubierta hacia Rumanía como “retorno voluntario”.
Según Violeta Quiroga, “Catalunya vivió el momento más complicado en el año 2002 cuando había 1.139 menores no acompañados, mientras que ahora se ha bajado hasta 821 y en el último año han entrado la mitad de los que entraban entonces”. El problema de Catalunya se ha trasladado a otras comunidades como el País Vasco, que, pese a ser una de las comunidades con menos inmigrantes, actualmente “no puede dar una solución de forma efectiva y eficiente”.








