Picasso, cautivado por el erotismo japonés

«El arte no es casto. Se debería prohibir a los ignorantes e inocentes. Si es casto no es arte”, versa una de las tantas frases que se rescatan de Pablo Picasso, pero basta con ver a Dora y el Minotauro, Las damas de Avignon” o Mujer y Pulpo para notar la fuerte presencia en su obra, influenciada fuertemente por el arte japonés medieval.

Los grabados japoneses han sido conocidos con diferentes nombres, como “shunga, makura-e, warai-e”. Uno de los términos fue también “higa” cuyo significado sería «Imágenes secretas”, de ahí el nombre que lleva la exposición del Museo de Picasso en Barcelona, donde una veintena de estampados japoneses, pertenecientes a la colección privada del pintor malagueño, son acompañados con obras del propio Picasso referentes al mismo tema.

Lo curioso de la muestra, que permanecerá hasta febrero de 2010, es que se aventura en relacionar los grabados japoneses, de los siglos XVII, XVIII y XIX, con la obra de Picasso, aproximándonos así a la difusión del arte japonés en Europa, ya revelada en la influencia enunciada por diversos autores, entre ellos Monet, Manet y Van Gogh.

De esta forma, obras de Picasso como Mujer y Pulpo (1903), se exponen por primera vez junto a otras como Buceadora y Pulpo (1814) del autor japonés Katsushika Hokusai. 

http://www.latercera.com/contenido/1453_212466_9.shtml

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