Ni todo es blanco ni todo es negro. Y menos en el amor y en el sexo, donde los matices son muy importantes.
¿A cuento de qué me he levantado pejiguera? Pues a cuento de la cantidad de guardianes de la moral que salen en este blog, que no es el suyo, está claro, y en el que no tienen reparos en insultar a quienes no piensan como ellos.

Que una mujer sepa lo que quiere, después de haber patinado, no es para llamarla puta de la forma en que lo llaman estos, como un insulto. O que quiera hacer lo mismo que han hecho los hombres toda la vida, tampoco. O que viva como le dé la gana sin hacer daño y con consentimiento.
Que una elija una vida libre y sin compromisos no la hace más puta que otra que decida quedarse con el marido toda la vida, aunque ahí no haya más que aburrimiento y hastío. Y lo mismo que sirve para las mujeres sirve para los hombres, pero no sé por qué la palabra puta sale de la boca con más facilidad que otras.
A mí me da lo mismo, porque las putas me merecen mucho respeto, pero habrá a quien le parezca mal que se lo llamen sin motivo. Porque de cuándo acá una es una puta porque le dé alegría al cuerpo.
Lo que decía antes, que hay mucho guardián de la moral reprimido.
Hala y ahora a insultar que se abre la veda.
Para los demás, lo mejor: follar mucho, bien y con quien os dé la gana y podais, que esto son dos telediarios.
http://blogs.20minutos.es/chapiescarlata/post/2009/12/30/putas-y-mucha-honra







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