«Diego, prepárame a Francesca que le voy a dar un repaso»

La clase política italiana se supera a sí misma, y desde luego el último escándalo no tiene desperdicio.  «Diego, prepárame a Francesca que le voy a dar un repaso». Es la frase que, según escuchas telefónicas, pronunció el Jefe de Protección Civil, Guido Bertolaso, uno de los asesores del primer ministro de Italia, Silvio Berlusconi.

       Los italianos siguen impávidos el incesante culebrón de episodios que salpican a la clase política italiana. Ahora el jefe de Protección Civil, Guido Bertolaso, es investigado por recibir supuestamente «favores sexuales» a cambio de hacer concesiones de las obras públicas para la organización de la cumbre del G8 de La Magdalena, informa Efe.
       Unos «favores sexuales» que se desarrollaban en el spa Salaria Sport Village de Roma, donde -según Berlusconi convertido en paladín de Bertolaso- el jefe de la Protección Civil sólo era sometido a masajes «a causa de sus dolores de espalda» por una señora mayor.

       Según publica el diario milanés «Corriere de la Sera», algunos de los encargados de las obras de organización para la cumbre de jefes de Estado y de Gobierno del G8, que iba a celebrarse el pasado julio en la isla italiana de La Magdalena, inflaron los precios de los trabajos, llegando, incluso, a incrementarlos en un 50 por ciento.
       Esto es lo que se desprende del dossier de la investigación que se lleva a cabo en la ciudad italiana de Florencia, en base a la que fueron detenidas el miércoles cuatro personas acusadas de abuso de autoridad y corrupción, y por la que se investiga a Bertolaso, asesor del primer ministro, Silvio Berlusconi.
       En dicho informe, el juez Rosario Lupo explica cómo supuestamente se aumentaron las cifras de los presupuestos de las obras con el aval de altos funcionarios para «drenar dinero de las cajas del Estado y repartirse la tarta de las obras públicas».
       El rotativo milanés recoge extractos de algunas de las escuchas telefónicas practicadas por las autoridades de Florencia en las que se justifican estos posibles aumentos fraudulentos, dentro de una supuesta trama en la que también pudieron mediar favores sexuales a cambio de beneficios en las obras del G8, que finalmente se celebró en la ciudad de L’Aquila tras el seísmo de abril de 2009.
       En concreto, el juez recoge en su auto una conversación mantenida el 4 de septiembre de 2008 entre Susanna Gara, funcionaria del Ministerio de Infraestructuras, y el ingeniero Fabio De Santis, uno de los cuatro detenidos y quien participó en las obras del G8 en La Magdalena.
       En la conversación, De Santis le cuenta a Gara cómo tiene intención de mandar «una cuenta que será de 100 millones de euros más» a Bertolaso, quien ha afirmado su desconocimiento de los hechos y cuya dimisión, presentada inmediatamente después de estallar el escándalo, ha rechazado en reiteradas ocasiones Berlusconi.

El ejemplo de Berlusconi

       El primero en dar el pistoletazo de salida en los capítulos de y jarana fue ni más ni menos que Silvio Berlusconi, con sus multitudinarias fiestas sexys rodeado de chicas, champán, chistes y sus inevitables interpretaciones musicales.
       Berlusconi, entonces casado con su segunda esposa, Veronica Lario, acudió en abril 2009 a la fiesta del 18 cumpleaños de una de sus amigas, Noemi Letizia, lo que le valió la petición de divorcio de su mujer y el destape de la caja de los truenos.
       Una larga lista de jóvenes comenzaron a desfilar por los medios de comunicación y describieron las fiestas que organizaba «Il Cavaliere» en sus residencias de Cerdeña y Roma.
       Hasta una , Patrizia D’Addario, relató la noche que pasó con Berlusconi, pero ésta ya entradita en años, 42, fue más cauta y acudió a la cita armada de una grabadora a la que sacó mucho provecho.
       La avalancha de relatos de las chicas vino aderezada con fotografías publicadas en la prensa de las bellas tomando el sol en top-less en la casa sarda de Berlusconi, Villa Certosa, y con el ex primer ministro checo, Mirek Topolanek, recogiendo una toalla al borde de una piscina como Dios lo trajo al mundo.
       El primer ministro italiano no sólo no se retractó, sino que espetó: «Soy así y no puedo cambiar» y negó haber pagado a ninguna chica, lo que era cierto, porque de ello se encargaba el empresario Giampaolo Tarantini, no «gratis et amore», sino para obtener trato de favor para sus negocios por parte del primer ministro.
       No fueron buenos tiempos para el primer ministro, pero hoy, pasada la borrasca, Berlusconi, de 73 años, ha enviado sus besos «a todas mis novias» por San Valentín, una forma de confirmar «soy un truhán, soy un señor» o «no tengo remedio».
       Las juergas del primer ministro se fueron difuminando al estallar en septiembre otra bomba de relojería, esta vez relacionada con la Iglesia.
       El director del diario de los obispos italianos «Avvenire», Dino Boffo, dimitió tras una semana de polémicas con el diario «Il Giornale», propiedad de la familia Berlusconi, que publicó un editorial en el que le señalaba como acosador de la esposa de un hombre con el que supuestamente mantenía una relación.
       Un alboroto ha salpicado hasta al Vaticano y hace unos días hubo de desmentir su supuesta implicación en una conjura orquestada junto a Berlusconi para hacer caer a Boffo.
       Al caso Boffo, le siguió en octubre la del presidente de la región del Lazio, Piero Marrazzo, del opositor Partido Demócrata (PD), y casado, a quien le intentaron chantajear con un vídeo en el que aparecía con un transexual brasileño, Brenda, con cocaína por si hubiera inhibiciones.
       Nuevo escándalo que en un principio negó Marrazo, aunque finalmente tuvo que dimitir y optó por retirarse a la abadía de Montecasino para reflexionar.
       Y ya podía pensar ya, puesto que tanto el transexual, como el camello que suministró la droga a la pareja aparecieron después muertos. Hace unos días los medios de comunicación italianos publicaban unas imágenes de Marrazo cabizbajo y que, por arte de birlibirloque, aparecía con el pelo blanco cuando lo lucía bien oscuro en su época de flirteo con los transexuales.
       Tras un ínterin no exento de rumores de índole sexual que implicaban con posibles imágenes a personajes como Alessandra Mussolini relacionada con un líder de la extrema derecha, y a Lapo Elkann, nieto del magnate Giovanni Agnelli, paseando con un transexual a bordo de un espléndido Ferrari por París, la última barahúnda ha llegado en vísperas de San Valentín. Y es que el caso de Bertolaso no ha hecho más que empezar.

http://www.larazon.es/noticia/4127-diego-preparame-a-francesca-que-le-voy-a-dar-un-repaso

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