Escritor Benito Rivas pasó 15 años de su vida dándole guaraca en busca de la fórmula del amante perfecto
ELLAS SABEN: Benito Rivas experimentó durante 15 años con prostitutas y damas de casa sólo para encontrar la fórmula del buen amante.
Como dicen que no es lo mismo vivirlo a que te lo cuenten, el escritor Benito Rivas decidió experimentar en carne propia -y de qué forma- lo que significa ser un buen amante, y se fileteó a 80 chiquillas sólo para escribir un buen libro.
La idea de Rivas era darle forma, con la máxima credibilidad, a su “Manual de un Mejor Amante Chileno”. “Quería vivir la experiencia y contrastarla con impresiones de otras gentes”, aclaró el letrado sexual. Para la “investigación” entrevistó a 80 evas. “Si bien a todas les pagué las lucas, no siempre sólo fue conversa”, dijo cachiporra.
Benito, más conocido como el “Huaso Gorbea”, tardó 15 años en terminar el trabajo. Comenzó cuando tenía 20 pepitas.
En su periplo conoció a Samantha, una prostituta de Conce, quien le aseguró no haber conocido nunca a un buen amante. “Un hombre capaz en la cama se valora a sí mismo y como persona, se respeta y entrega respeto. En estos días se busca la satisfacción personal y falta generosidad”, le dijo la experta en el salto del águila, el andrómaco, la balanza y el jinete.
Otra profesional de las sábanas de Temuco le contó que en dos años dejó con los ojos blancos a 3.500 machos.
Pero no sólo a chimbirocas entrevistó el “Huaso” literato. También le vio el lado feo a la cosa. Quedó impactado con la historia de una mujer iquiqueña ciega, quien fue violada en varias oportunidades y jamás pudo identificar al asqueroso. También conoció a una fémina que realizó un extenuante viaje entre Chago y Valdivia sólo para reencontrarse con su pierno. Tras pasarlo a todo cachete en el ring, él estiró la gamba a las dos semanas.
PICARONAS
Los expertos en sexo dicen que a los mayorcitos les gusta empacharse con carne fresca. Así fue como una señora de 62 pepones, chata de la indiferencia de su marido, agarró papa con un mozalbete de 22 que la hizo echar humito por los poros.
Y cómo no, en el trabajo de Benito también está presente la picarona con doble vida: “Esta fémina durante el día es una abnegada esposa, buena madre y vecina ejemplar. Sin embargo, por las noches, se encaja las mejores medias caladas, se enchufa un par de tacones y sale a matar con la mini más sexy de su clóset”, relata.
Cuenta que esta comadre goza mintiéndole al marido, pues le dice que trabaja en una oficina durante las noches, cuatro paredes que en realidad ocultan flor de casa de huifa. Ese toque.








