EL PAÍS DE LAS HADAS

Dejando atrás las teorías más o menos descabelladas sobre la ubicación, jerarquía, costumbres y fobias sobre este, suponemos, PAÍS DE LAS HADAS, me gustaría plantearos si alguna vez habéis soñado en trasladar vuestro nuevo domicilio a estos lares. Donde pequeños seres morbosamente sexys, con esbeltas figuras, cinturas de ensueño, preciosos rostros,  y gráciles movimientos, recorren con sus sensuales alitas, nuestros movimientos, revoloteando a nuestro alrededor y sonriendo picaronas a cualquiera de nuestros actos. Heterosexuales, podemos recordar a Campanilla, celosa a rabiar de Wendy y perdidamente enamorada de Peter Pan.

Ella cuidaba de los Niños Perdidos, velando por su seguridad, mientras que el inconsciente e irresponsable Peter Pan, les hacía vivir en una que no llevaba a  parte alguna. Eternamente niños, sin capacidad para la madurez y el desarrollo.

Apartados de los adultos y sus prisas; sus ambiciones y sus tejemanejes. Sin preocuparse por el dinero, o por tener una casa más grande o un coche de mayor cilindrada, o más cash en su cuenta corriente, ni bonos del estado, ni propiedades inmobiliarias. Desconocedores de la letras del tesoro, sin agentes de bolsa que gestionen sus dineros, alejados de la jet-set (qué obsoletos están por Dios).

Sólo se preocupan por sus juegos infantiles pese a haber llegado más allá de los cuarenta. Preocupados por sus batallas de comida. Y su lucha contra el malvado Capitán Garfio. Un solo enemigo. Un único frente abierto.

Campanilla tenía dos frentes. Garfio y Wendy. La realidad del peligro por ser capturados por el capitán y los celos que sentía por Wendy.

Los celos son lo peor, junto con la envidia, pero también la lujuria, la ira y la soberbia.

Es una mala combinación, no hay duda.

Hay quienes sitúan ese maravilloso enclave frente a las costas de Escocia, aunque la creencia más extendida es que, indefectiblemente, está dentro de cada uno de nosotros.

O sea, en realidad tenemos la posibilidad de ser felices, de escaparnos de nuestras vidas en momentos felices, buscando dentro de nos, buceando en nuestro inconsciente, buscando esos maravillosos seres de largas piernas, rostros angelicales y melenas azules o verdes. Su mundo es de vegetación verde, naturaleza en estado puro, mariposas, pajarcillos, y música hipnotizadora.

Hay que hacer un ejercicio mental que requiere un cierto esfuerzo, de soledad voluntaria, de conocimiento del Yo, el Ello y el Súper Yo. Reflexión y silencio.

Peter crece, Campanilla espabila, los Niños Perdidos recobran su vida, Wendy, la madura del grupo, la sensata, triunfa sobre la fantasía. Y Garfio, el malo, sigue anclado en su mundo de odio y venganza, en el lejano País de Nunca Jamás.

Recapitulo… ¿es mejor, pues, ser el malo y fantasear en tu mundo imaginario, o por el contario, dejamos de soñar y tocamos de pies en el suelo y nos olvidamos de imaginar?

¿Os acordáis de cuándo queríais ser maestras, médicas, ingenieras, astronautas, bomberos, o acaso misioneros en África?

Luego todo quedó en un mero sueño, la vida nos arrastró sin consideración alguna, nos vimos atrapados, encerrados en esa vida que, escogimos “libremente” (es lo mejor para ti hijo/a), y cuando pasas lista a los nombres de tu vida, a tus aspiraciones, a tus visiones de “lo que yo seré cuando sea mayor”.  Libertad. Todos hemos soñado con eso.

Ser Personas Libres. Pero, nuestro entorno suele marcar nuestras “libres decisiones”.

-Cielo, es mucho mejor que te centres en el derecho, como papá. Él te echará una mano y ya tienes la vida solucionada. Luego, un maravilloso esposo o esposa, cuatro hijos maravillosos (rubios y de ojos azules, claro), un piso en la zona noble, un apartamento en la costa, vacaciones de invierno en la nieve, un barquito, discreto pero majestuoso (sic) y codearse con lo bueno y mejor de cada casa.

Y ya está decidido…”libremente”, eso sí.

Se acabaron los sueños, las utopías, las quimeras, las ilusiones de libertad, pero a cambio eres un ser respetable y honorable, dentro de la Sociedad.   

¿Vamos y volvemos a nuestro antojo, volviendo locos a los que tenemos a nuestro alrededor? ¿Nos encerramos en nosotros mismos y nos alejamos cuál asceta? ¿Compartimos neuras, miedos, desilusiones, desesperanzas, fantasmas, con nuestros amigos, para que los sufran con nosotros? ¿los sueños se hacen realidad, o por el contario las realidades se esfuman como una quimera inalcanzable?

Si tenéis alguna idea que aportar al respecto, se agradecerán.

Paula
 

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13 Responses to EL PAÍS DE LAS HADAS

  1. L321 says:

    -”Hay quienes sitúan ese maravilloso enclave frente a las costas de Escocia, aunque la creencia más extendida es que, indefectiblemente, está dentro de cada uno de nosotros”-.

    Hola Paula
    Para mí lo mejor es, sin duda, soñar con los pies en el suelo. Correr por el mundo y, empujados/as por los sueños, saltar para volar. Unos/as lo consiguen y otros/as (los más pesados, los menos fuertes y ágiles, los que no tienen suficiente miedo a lo que dejan atrás, los de fácil acomodo, los que…) vuelven a caer, y se levantan, y vuelven a tomar carrerilla para de nuevo saltar.
    Muchos/as, probablemente una mayoría, a fuerza de caerse terminan despertando y dejan de soñar y, ahí, comienzan a vivir una vida que dejó de ser suya o, dicho de otra forma, pasan a formar parte de los sueños de otros/as o, de otra forma más: mueren en vida.
    Y, ¿qué hacemos después?.. ¿Culpamos a alguien, o a algo? ¿Fue porque nos tocó correr cuesta arriba o sobre suelo pedregoso?… quizás para algunos/as influyó, pero de nada de ello tienen culpa ni la despreocupada y egoísta inmadurez de Peter, ni las falsas esperanzas de Campanilla ni la sensatez de Wendy (salvo que simplificándonos los tomemos por arquetipos) y, mucho menos, los padres, maridos, esposas o hijos. En mi opinión, la culpa (si es que hay que buscar un culpable) recae en que somos muchos a ocupar el mismo espacio con nuestros diferentes sueños. Un espacio que es finito y que, por lo tanto, no puede albergarlos a todos. Un espacio donde, al final, prevalecen los que vuelan más alto y que, en no pocas ocasiones, se corresponden con los que más tuvieron que esforzarse para despegar.
    Un cariñoso abrazo

  2. PaulaVip says:

    Sería la caña poder echarle la culpa de todo lo malo que nos ocurre en la vida a los demás. Pero creo que, a partir de los cinco años se considera una acción inmadura.
    Aún así, soñar despierto está bien, o no, porque en ocasiones ocurre que, te crees tu propio sueño.
    Lo que nace como una fantasía, un deseo, un anhelo o una ilusión, poco a poco va tomando forma, primero en una parte de nuestro cerebro, en la creativa, y después, con suerte, (falta por determinar si deberíamos catalogarla como buena ó mala) las circunstancias hacen que, durante algún tiempo esa quimera la creas como verdadera.
    No la vives como real, claro, pero sí te parece que caminas hacia ella. Crees que con unos pasos más…Te has esforzado tanto en que saliera bien…Has puesto en ello tanto empeño y esperanza…
    Pero la realidad es la que es.
    Y no se puede tener todo en la vida. Y la vida es tozuda.
    Y resulta que, para una decisión que sí habías tomado tú, con sus ventajas e inconvenientes, la verdad de la fantasía, triunfa sobre la utopía de la realidad.

    ¡Humanos obstinados! Nunca estamos contentos con lo que tenemos, el espíritu conformista se desvaneció hace ya lustros. Lucen algunas arruguillas (muy monas, sí, pero arruguillas) en torno a los ojos y alguna incipiente alrededor de la boca…de sonreir, claro; sentimos que cada vez, de esta estación, salen menos trenes. Y parece que, ninguno se acerca, ni remotamente, al destino elegido. ¿De qué sirve pues el libre albedrío? ¿Para qué soñar, si la maldita realidad siempre se impone? ¿De qué sirven las esperanzas y las ilusiones si, a la postre, no puedes compartirlas con las personas que deseas a tu lado?
    Vivir fantaseando es genial, siempre que se mantenga ese modo de vivir, en esa zona restringida de tu cerebro. Para el resto, es necesario ser siempre realista y pragmático. Dudar de todo, no dar nada por hecho y por sentado. Nada es lo que parece. Y nada parece lo que, en realidad, es.
    O quizá sí…en El País de las Hadas.

  3. L321 says:

    Uhmmm… imaginar y soñar. Ambos producto de nuestra mente, aunque con sustrato diferente (y no me refiero al aspecto onírico del segundo). Imaginar es crear una fantasía de la que somos, o no, parte. Podemos ser lo que queramos y quien queramos. Podemos cambiar la realidad de nuestro ser y adaptar los acontecimientos a nuestra conveniencia. Imaginar es jugar sin peligro para nosotros. Establecemos muy bien la línea divisoria con nuestra realidad (más nos vale). Imaginar es divertido y, además, un buen ejercicio. Como bien dices, vivir fantaseando es genial, siempre que se mantenga ese modo de vivir, en esa zona restringida de tu cerebro.

    Soñar es otra historia, es imaginar un mundo del que también formamos parte pero sin concesiones a nosotros mismos. Soñar es proyectarse en el tiempo y en el espacio para modificar una realidad. Utilizamos los recursos de los que disponemos para dar forma a ese sueño. Creo que soñar sin conocerse es estar abocado al fracaso pero, si no te arriesgas, no te conocerás. A diferencia de imaginar, soñar no es inocuo, es un ejercicio de libertad que puede pasarnos, y habitualmente lo hace, factura.

    El artista imagina sus obras y sueña con el éxito.

    Un abrazo

  4. PaulaVip says:

    Jopetas Pere, cada vez me lo pones más difícil.
    Por eso me gustan tanto tus comentarios. Me resulta complicado, a veces, responderte.

    Todos tenemos diferentes estados de ánimo, todos somos volubles.
    Hay quienes no lo exteriorizan jamás, otros que te vuelven loco con sus constantes cambios de humor, y otras personas están acostumbradas a fingir. Siempre.
    Todos tenemos en mente, alguna persona, sobre todo mujeres; según mi experiencia, que parecen la alegría personificada.
    Pero lo peor es, cuando insistes en querer mantener tu fantasía; ese sueño, que sabes que lo es, arraigado en tu mente, formando parte de tu día a día.
    Finges que no estás triste, ni enfadado. Finges que no sientes ira, o humillación, o abandono, o abuso, a amenaza… Aprenden a ser verdaderos actores de la vida.
    Su cuerpo está aquí, con su familia, sus hijos, sus amigos, sus compañeros de trabajo o sus vecinos.
    Si pudieras verlas durmiendo, verías un gesto de desconsuelo, amargura y desdicha infinitas.
    Es cierto que su cuerpo sigue aquí, pero cada vez más, precisan de la compañía de Peter. Cada día que pasa, su mundo paralelo pesa más, simplemente porque en él, son felices. Por eso, es habitual verlas sonriendo por la calle, aparentan dicha, se las ve radiantes.
    Sólo cuando un hecho, no uno cualquiera, tiene que ser, EL HECHO; las obliga a abrir los ojos, es cuando se vienen abajo, se derrumban. Envejecen diez años en un solo día.
    Todos conocemos a algún Niño Perdido, y Wendy no siempre está cerca para ayudarles a escapar del País de las Hadas.

    Peter tiende trampas mortales.

    Un abrazo amigo

  5. L321 says:

    Hola de nuevo Paula

    Nada más lejos de mi intención que entrar en una dinámica de luchas de ingenio. Quizá sea solo un intento egoísta, aunque inconsciente, por mi parte de “exprimirte” porque me interesan tus pensamientos, tu visión de la vida. Solo me da rabia que, a medida que mejoras tu retórica, a mí me cuesta más entrar en tu alma o, no es culpa de la retórica…

    Respecto a tú comentario, entiendo que haces referencia a la resignación de determinadas personas a dejarse llevar por la vida que, o escogieron, o les tocó vivir. Se engañan a si mismas sobre la realidad que viven. Y, como indicas, la realidad es frágil. Decía Bécquer que la vida es un sueño y los sueños, sueños son. Nunca me paré a analizar estas palabras pero mientras escribo han saltado a mi cabeza, posiblemente porque esas personas (supongo que sí predominan en el sexo femenino), a las que haces referencia, viven las vidas de otros/as y “sueñan” con las suyas. Yo no uso el término fingir pues dudo que en su farsa halla un mecanismo de ocultación voluntario.

    La imaginación puede ser una vía de escape que alivia las tensiones o, como cualquier juego, te prepara para la vida pero, se me ocurre al leerte, que algunos/as la utilizan como tabla de salvación. Estos últimos ¿qué es lo que imaginan? ¿Una vida alternativa?

    La realidad es que si estoy en lo cierto en mi interpretación, lo que viven es un sueño que no controlan, una especie de, metafóricamente hablando, estado de sonambulismo del que, sí, determinados “ruidos” los pueden despertar. Y ya sabes lo que nos decían de niños… es malo despertar a un sonámbulo.
    No creo que Super-Wendy pueda ni deba rescatarlos/as. Como mucho ponerles un colchón para que no se hagan daño si despiertan o, mejor dicho, cuando lo hagan.

    Un beso

  6. PaulaVip says:

    “La imaginación puede ser una vía de escape que alivia las tensiones o, como cualquier juego, te prepara para la vida pero, se me ocurre al leerte, que algunos/as la utilizan como tabla de salvación. Estos últimos ¿qué es lo que imaginan? ¿Una vida alternativa?”

    En realidad, creo, viven en esencia la vida imaginaria. Sólo la dejan cuando la rutina de su vida real se rompe por cualquier imprevisto, lo cual les causa un fastidio tremendo.
    En el pensamiento mágico, el individuo termina queriendo creer (que no creyendo) como real, la vida que les gustaría tener.

    Supongo que, exagerándolo, se podría comparar con cualquier tipo de adicción. Porque, imagino que, debe convertirse en necesario vivir esa otra vida alternativa.
    El pensamiento lógico, contrario al mágico, puede resultar para algunas personas, en determinadas ocasiones, demasiado duro, cruel, insoportable y la única escapatoria que encuentra el cerebro para poder seguir en modo “piloto automático” es formar, crear esa realidad alternativa.
    La lógica nos vuelve orates.

    Un beso compi!

  7. l321 says:

    Me encantas…

    Tan entretenido que andaba yo por la calle mirando a la gente para adivinar quién iba de sonámbulo y quien no y ¡zas! a saltar de la imaginación al pensamiento mágico…, y después dices de mí. Te confieso (touché) que he tenido que estudiármelo (eso que he aprendido) y, aunque no he profundizado demasiado, sí me ha parecido que algunos (no va por ti) se dedican a rizar el rizo. Todo sea por la originalidad.

    Lindas dos palabras, de engañoso significado, que invitan envolvernos en un halo de misterio. ¿Quién no desea tener un pensamiento mágico? Y… ¿un pensamiento feliz? Pero, oh soñadores e “imaginadores” del mundo, no caigáis en la trampa, es un ardid. Alguien parece haber decidido que esperar un día feliz es un pensamiento mágico y, como no lo sea… morimos de infelicidad y, así, lo que se os ocurra. Alguien además ha elaborado la teoría de que la mujer es “tonta” porque, agárrate, parecen ser más proclives a dicho tipo de pensamiento. Alguien ha sacado un concepto establecido y lo ha llevado a lo absurdo. Alguien pensante ha descubierto que si no se cumplen tus expectativas –la compañía no era simpática-, -la película no era lo que nos esperábamos-, entonces eres un ser infeliz que requiere de la ayuda de un psicólogo para enfrentarte a tu frustración y, la solución parece ser parece ser que es disfrutar el momento tal como es (profundo pensamiento ese).

    Las mujeres son de Venus y los hombres de Marte, dejémoslo así, no intentemos ahondar en la brecha. Me rebelo contra ello. A veces me siento parte de una caza de brujas, unas como cazador y otras como cazado.

    Después de mi buceo, he decido quedarme con el concepto original y éste, ha servido para darme cuenta de que convergemos en la conclusión, aunque parece ser que el matiz entre creérselo o querer creérselo (haciendo referencia a nuestra diferente percepción) es la diferencia entre andar de psiquiatras o no. En fin… pequeñeces.

    P.D. A ver qué miro yo mañana en la calle…

    Un besazo

  8. PaulaVip says:

    Ostras, me has hecho, no sonreir, reir a carcajadas frente a la pantalla.
    Te imaginaba en plena calle, mirando, investigando, indagando, quién de estos seres que vienen caminando hacia mí, están en pleno pensamiento mágico…lo reconozco me has arrancado una buena risotada.
    Mi pensamiento feliz del día va por ti compañero!

    Mañana seguimos con las memeces de Freud.

    Mil besos amigo

  9. l321 says:

    Me alegra haber sido tu pensamiento feliz y no tu pensamiento mágico… a dónde va a parar…

    Un fuerte abrazo

  10. PaulaVip says:

    Feliz, compañero, siempre feliz.

    Un placer, como siempre, comentar sobre lo humano y lo divino (nunca mejor dicho) contigo. Todo un honor

    Un besazo
    Paula

  11. Por si sirve de algo, aquí dejo dos intentos míos de plasmar sendos países de fantasía:

    http://hijodragon.blogspot.com/

    http://victoreida.blogspot.com/

    Cuarzo Vargas Samper Díaz es otro pseudónimo mío…

  12. asturiano says:

    “En mi opinión, la culpa (si es que hay que buscar un culpable) recae en que somos muchos a ocupar el mismo espacio con nuestros diferentes sueños. Un espacio que es finito y que, por lo tanto, no puede albergarlos a todos. Un espacio donde, al final, prevalecen los que vuelan más alto y que, en no pocas ocasiones, se corresponden con los que más tuvieron que esforzarse para despegar.
    Un cariñoso abrazo”

    Estas palabras a mí me remiten a la idea referida al inevitable conflicto entre las libertades de unxs y de otrxs por el solo hecho de ‘existir’ del que nos habla la ética de Simone de Beauvoir (y también la filosofía de la libertad de J.P. Sartre)

  13. asturiano says:

    Paula ha escrito:

    “Ser Personas Libres. Pero, nuestro entorno suele marcar nuestras “libres decisiones”.”

    Este problema también lo plantea y desarrolla Simone de Beauvoir en sus breves ensayos de Ética. La lectura de los mismos es muy accesible; si no los conocéis os animo a echarles un vistazo o a leerlos.

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