Ellas y su mundo. Ellas y la necesidad. Las trabajadoras sexuales que Carlos Medina investigó, desde 2002, muestran a una mujer venezolana que vive a merced de los caprichos del hombre que contrata sus servicios, con tal de conseguir el dinero que necesita para alimentar a su familia.
Deva Dásis y sus chicas, muestra que inaugura mañana, es una aproximación a la vida que llevan las prostitutas en Caracas. El comunicador social las abordaba en sus visitas a locales nocturnos y les pedía que le dibujaran cualquier cosa que se les viniera a la mente. El resultado fue la serie Plegarias, integrada por dibujos en los que el espectador puede adivinar el porqué de los trazos infantiles, de la repetición de corazones rotos, de las casas sin terminar y de algunas dedicatorias que Medina considera “poesía pura”.
La exposición, además, alude de forma clara al elemento religioso. Tanto en Plegarias como en Obras sueltas, el artista desmitifica el tabú de la prostitución como pecado. Coloca encima de una cruz una tanga y lapices labiales como armas de doble filo y, sobre todo, coloca las esperanzas de esas mujeres en collages que podrían ser sagrados: cruces, banderas de Venezuela, un Medidor de esfloretamiento vaginal y Stilettos: un par de tacones que son herramienta de trabajo a la vez que alcancía.
Otras series.
Toulouse-Lau- trec Reloaded cuenta con afiches que Medina adaptó a la realidad caraqueña, colocando los nombres de los bares que visitó en el encabezado de cada obra. Tributo a Antonio Espinoza Granados es una reproducción de cómics eróticos en alta resolución. ReadyMades es una vuelta a Marcel Duchamp y la posibilidad de convertir cualquier objeto en arte. Forman parte de ReadyMades un zapato que Medina obtuvo en una pelea de prostitutas en México y la calcomanía “Puta”s”, que lucen muchos carros luego de que sus dueños, a propósito, borran el palito de la letra R en la marca Ruta”s. Todo para aludir al imaginario popular venezolano y a su capacidad de innovación.
Hechos reales es la serie más gráfica e impactante de la exhibición. Consta de tres cuadros en los que se ve a mujeres que practican el acto sexual y a sus pensamientos: “Mi familia no sabe que hago esto”, “Este señor me da mucho asco” y “¿Cómo estará mi hija?”.
Deva Dásis . El nombre de la muestra no es más que un álter ego de Carlos Medina convertido en travesti, creado a propósito de la exposición. La denominación proviene del hindú y era el nombre que se les daba a las mujeres de compañía hace algunos siglos. El artista elaboró una obra, el emblema de la exhibición, en clara alusión a la católica Virgen del Perpetuo Socorro. Su nombre es Virgen del Perpetuo Stripper y su rostro es el de Deva Dásis. Es obvio imaginarse que la madre de Cristo aparece sin mucha ropa, maquillada en exceso y lista para ser contratada por algún cliente nocturno.
“Hay que santificar el oficio, el sufrimiento de estas chicas no tiene parangón”, dice Medina.
Deva Dásis y sus chicas se resume en una semiosis ilimitada, cuando el artista afirma ser “un prostituto del arte y un artista de las prostitutas”.
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