La diputada Chantal Brunel, que acaba de ser nombrada ponente general del Observatorio de la Paridad entre Hombres y Mujeres, explicó que quiere que se estudie “la creación de lugares en los que sea posible la compra de servicios sexuales en condiciones de protección médica, judicial, financiera y jurídica”.En una entrevista publicada hoy por “Le Parisien”, Brunel puntualizó que no se trata de volver a la situación anterior a 1946, cuando se prohibieron los burdeles en Francia, y añadió que para poner en práctica su iniciativa, “hay que condenar la prostitución” fuera de las casas de citas registradas.
El objetivo sería que las prostitutas se agruparan para ejercer su profesión y precisó: “Estarían protegidas de las agresiones de la calle. No es obligatorio que tuvieran un patrón. Habría un seguimiento médico para luchar contra el sida, por ejemplo”.
“No hay que cerrar los ojos: la prostitución ha existido siempre y existirá siempre. En espera de un mundo ideal, hay que poner en marcha un sistema que proteja lo mejor posible a las prostitutas”, argumentó la parlamentaria de la conservadora Unión por una Mayoría Popular (UMP), el partido del presidente Nicolas Sarkozy.
Reconoció que ella misma había votado en 2003 la ley Sarkozy -entonces ministro del Interior- sobre la seguridad interior, que prohibía que las prostitutas buscaran clientes en la calle con intención de reducir la oferta de prostitución, pero a su juicio no ha funcionado como se esperaba.
“Hay que constatar que se ha alejado la prostitución del centro de las ciudades, para esconderse en los bosques, en los sitios internet, lugares donde es más fácil” la explotación, y donde “las prostitutas están más maltratadas que antes”.
En ausencia de prostíbulos legales en Francia, muchos franceses forman parte importante de la clientela de los burdeles en países vecinos, como España o Suiza.
Según informaciones de los reporteros de “Le Parisien”, en el complejo de burdeles del área fronteriza hispano-francesa de La Junquera, la mayoría de los clientes son franceses, y en los de Ginebra, un tercio.
Aunque no existen estadísticas oficiales, se calcula que entre 20.000 y 30.000 personas se dedican a la prostitución de forma regular, además de otras 60.000 con carácter ocasional. Un 80% de ellas son extranjeras, sobre todo de países de Europa oriental y de África.
Un 59% de los franceses están a favor de la reapertura de burdeles, frente a un 10% que se oponen, según un sondeo encargado por el mismo diario, que refleja que un 70% de los hombres y un 49 por ciento de las mujeres se decantan por la legalización. EFE
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