El prostíbulo más famoso del mundo también sufre la recesión de Europa

LA CLÁSICA ZONA ROJA DE AMSTERDAM ES HOY UN REFLEJO DE LO QUE SUCEDE CON LA ECONOMÍA DEL CONTINENTE

Las rebajaron los precios por los servicios prestados, pero aún así la demanda está lejos de ser la esperada. Dicen que el euro fortalecido contra la libra esterlina y el dólar atenta contra el negocio

Para cualquier turista desprevenido atravesar la llamada zona roja the red lights, según la definición que usan aquí de Ámsterdam, la capital holandesa, sin previo aviso, es una experiencia destinada a causar sorpresa desde el principio al fin. Famosa a nivel mundial –su origen data del 1200–, aunque pasó por varios nombres combina la belleza de los canales que atraviesan a casi toda Holanda con una oferta femenina sin comparación en cuanto a su abundancia: más de 200 mujeres con poca ropa ofrecen sus servicios desde pequeñas vidrieras. Esa modalidad de exhibición nació en el siglo XVII.

La pintura se completa con espectáculos en vivo, shops al por mayor, casas en las que viven los vecinos de la ciudad y peatones hombres, mujeres y parejas como se podrían encontrar, por caso, en Lavalle y Florida.

Sin embargo, estas tierras no viven la misma algarabía económica que a mediados de la década. Sucede que la combinación entre la crisis económica internacional que nació en 2008 sumada a la fortaleza del Euro contra la cada vez más depreciada libra esterlina –los ingleses son ávidos consumidores de la oferta de Ámsterdam– no permiten aún el nuevo despegue del negocio, según relatan sus propios intérpretes. En principio, se puede deducir que no es una cuestión de precios en sí. Pasar media hora con una holandesa, asiática, alemana o inmigrante de algún país del este las naciones de la ex Unión Soviética cuesta 50 euros.

En términos de cambio argentino, poco más de $ 250, menos que en varios lugares dedicados al mismo rubro de la Capital Federal. Pero eso no convence a los turistas, en especial masculinos, de todas las latitudes que tienen como punto obligado de visita el corazón de esta ciudad. Pasan, miran, entablan diálogos cortos y hasta practican el regateo. Pero abunda la imagen de quien se acerca y no cruza la puerta de vidrio, la clave del negocio.

“Aun no nos recuperamos de lo que ocurrió en 2008”, explica Jessica, quien dice provenir del este europeo pero que habla perfecto inglés. Ocupa un pequeño espacio en la calle Warmoestraat, la más visitada de la ciudad. Pide que no le saquen fotografías, una prohibición tácita en esta zona. Y luego lamenta: “Hay menos ingleses que antes. Ellos consumían más. Ahora vienen muchos chinos, que se quedan mirando las vidrieras pero no consumen”. Es una síntesis perfecta de lo que ocurre en el frío marzo de esta ciudad, y se explica en parte por la economía: la moneda cayó un 7% frente al dólar y es la única, entre las principales, que pierde ante el euro. Pasados dos meses y medio de 2010, la libra sufre su peor inicio de ejercicio de los últimos 13 años.

John R, con inconfundible pronunciación inglesa, lo confirma. “Holanda está cada vez más caro para nosotros”, dice sin rodeos ante la consulta.

Las prostitutas son pequeñas empresarias y el corazón económico de esta zona. Suelen destinar parte de sus ingresos a pagar el alquiler de sus vidrieras, que están en manos de diversos propietarios.

En torno a ellas giran sex shops, bares en los que no se permite fumar tabaco pero sí cualquier hierba no procesada, y pubs. La actividad está tan institucionalizada que hay un Centro de Información sobre la Prostitución (PIC).

Ana R, cuya familia es propietaria de un bar desde hace medio siglo, hace un diagnóstico similar de la situación. “El año 2008, en especial a finales, fue malo. En 2009 hubo una recuperación, y todavía no se ve una mejora en 2010. De todas formas, hay que esperar que llegue el verano”, sostiene esperanzada mientras sirve cervezas, la bebida por excelencia aquí. Guarda reproches para el Gobierno: “No tengo licencia para permitir fumar a los clientes”, sostiene mientras enciende un cigarrillo. “Pero no lo limito, porque para el negocio es peor la prohibición de fumar que la crisis”, asegura.

http://www.cronista.com/notas/225102-el-prostibulo-mas-famoso-del-mundo-tambien-sufre-la-recesion-europa

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