El procesado, que llevaba siete meses en prisión a la espera de que se celebre el juicio, sostiene que el responsable del prostíbulo de la ronda de Outeiro es un travesti y niega que traficase con drogas
Un hombre acusado de prostituir a chicos, algunos de ellos menores, y de traficar con droga en un piso de la ronda de Outeiro que funciona como casa de citas salió ayer de prisión. El sospechoso ingresó en la cárcel el pasado mes de julio después de que la policía registrase la vivienda, pero los jueces consideran ahora que no hay riesgo de fuga ni de que destruya pruebas que lo incriminen. El individuo niega ser el responsable del local, que permanece abierto, y asegura que nunca traficó con sustancias estupefacientes
TANIA SUÁREZ | A CORUÑA La Audiencia Provincial dejó ayer en libertad a un acusado de obligar a hombres, algunos menores de edad, a prostituirse en un piso situado en la ronda de Outeiro. El imputado también está acusado de tráfico de drogas, ya que utilizaba a sus prostitutos para distribuir cocaína entre sus clientes. El individuo estaba en prisión provisional desde que fue detenido, en julio del año pasado, pero los jueces decidieron ponerlo en libertad hasta que se celebre el juicio porque su abogado, Rubén Veiga, del despacho de José Ramón Sierra, probó que el prostíbulo continúa abierto.
El procesado acusa a un travesti de ser el responsable del domicilio que funciona como una casa de citas, una versión que también sostiene su letrado, que basó su solicitud de libertad en que el prostíbulo está abierto. El imputado afirma que uno de los chicos le presentó un carné de identidad falso, por lo que desconocía que era menor de edad. “No indujo a la prostitución de menores”, subraya su abogado. El procesado también negó durante la vista para solicitar su libertad su relación con el tráfico de drogas en el prostíbulo y contó que se limitaba a proporcionar a los clientes que querían sustancias estupefacientes un número de teléfono para que las pidiesen y se la llevasen al prostíbulo.
La Policía Judicial detuvo al sospechoso en julio del año pasado después de escuchar las declaraciones de las víctimas y de realizar escuchas telefónicas. El individuo ingresó entonces en prisión para evitar que pudiese fugarse o destruir pruebas que lo incriminasen. El tribunal de la Audiencia, sin embargo, consideró que ahora no existe riesgo de fuga ni de que borre pruebas porque los agentes ya concluyeron la investigación del caso. El procesado, según consta en el auto de entrada y registro firmado por el magistrado del Juzgado de Instrucción número 7 de A Coruña, obligaba a los hombres que trabajaban para él a mantener sexo a cambio de dinero con otros hombres o mujeres. Los captaba con “posibles engaños” sobre las condiciones en las que iban a desempeñar su trabajo. Algunos de los perjudicados aseguraron en sus declaraciones que el individuo los vigilaba a todas horas, que trabajaban de lunes a viernes y que algunos días sólo descansaban dos horas.
En algunas de las conversaciones telefónicas que mantuvo el sospechoso y que fueron intervenidas los agentes escucharon cómo ofrecía a los chicos a posibles clientes y ponía precio a los servicios que prestaban a cualquier hora del día. El sospechoso, según el auto por el que se acordó inspeccionar el piso, se quedaba con el 50% o incluso más de la recaudación.








