
Los prostíbulos Flower, de las Rozas, y The Factory, de San Fernando de Henares, ambos regentados por el empresario Antonio Herrero, están en el punto de mira judicial. El 7 de marzo del pasado año se cerraron en Cataluña el Riviera, también controlado por Herrero, y el Saratoga, de Castelldefels. Sobre ambos había abierta una investigación de presunta corrupción policial y maltrato a las prostitutas.
Judicialmente se trató de demostrar si efectivamente los dueños de los clubes sobornaban a los agentes para que les avisaran en el momento en que se fueran a realizar las inspecciones. De este modo evitaban el cierre o la detención de las prostitutas. Finalmente, fueron imputados los empresarios de los burdeles, seis policías o ex policías de diversa graduación, abogados, y un funcionario del Ayuntamiento barcelonés.
El proceso judicial quedó abierto y, ahora, la trama podría extenderse a Madrid en los burdeles inicialmente mencionados. Según informaron a Ep fuentes de la investigación, la Fiscalía Anticorrupción de Barcelona solicitará en los próximos días a los Juzgados de Majadahonda que investiguen un posible caso de corrupción en el Flower y The Factory. Al parecer, podrían estar implicados agentes del Instituto Armado y de la Policía Nacional. De hecho constan diversas grabaciones telefónicas que apuntan en esta dirección, gracias a la intervención del teléfono de Herrero. Fuentes policiales indican que de ellas se desprende que él mismo se puso en contacto con policías de Madrid. Les habría ofrecido dinero, presuntamente, a cambio de avisarle a tiempo de posibles redadas. Siempre según las pesquisas preliminares, después del incendio del club Flowers, habría conversaciones en las que Herrero podría haber sido alertado de un control de extranjería. También se investiga si se puso en contacto con un guardia civil y un agente de la Policía Nacional para evitar el cierre del local. Las indagaciones tratan de dilucidar también si mantuvo contactos habituales con los agentes para estar alerta de las inspecciones en The Factory.
También tocó al «Bloque»
Siempre según las mismas fuentes, el año pasado, un ex socio de Herrero, Manuel García, declaró ante los Mossos d´Esquadra que había sido testigo en tres ocasiones de cómo el dueño cenaba en el restaurante madrileño Casa Nemesio con Ginés Jiménez, ex jefe de la Policía Local de Coslada, y le daba un sobre con dinero: «10.000 euros mensuales que Jiménez contaba descaradamente delante de ellos». En teoría, estaban destinados a la misma función: la alerta. Jiménez lo negó.
En el caso de los burdeles clausurados en Cataluña, el trato que recibían las mujeres que ejercían la prostitución era infrahumano. Según afirmó el fiscal que lleva el caso el pasado 3 de septiembre, las meretrices eran sometidas a una situación de subordinación en las que se las obligaba a ingerir vitaminas, medicinas y hormonas para mejorar su rendimiento sexual. El control farmacológico de estas jóvenes lo realizaban las madamas. Prácticamente todas las prostitutas se encontraban en situación irregular. La gran mayoría era inmigrante ilegal y menor de edad.
Al parecer, como consta en diversas páginas web, los vecinos de Las Rozas habían solicitado en diversas ocasiones el cierre de el Flower, pero su petición nunca llegó a puerto.








