
Vamos a vueltas con lo mismo. Una y otra vez. Repaso noticias y siempre es lo mismo.
“Prostitutas detenidas”, como grandes titulares de noticias, cuando en realidad, son mujeres detenidas, por tráfico de drogas, de personas, o porque son inmigrantes ilegales, o porque de un modo u otro han quebrantado la ley, no por prostitutas, que el serlo, aún no es delito en este país.
Las prostitutas tienen (tenemos) mala fama. Las escorts, somos más…como lo diría, más “buenas”. Se conoce que, si no pareces una prostituta, si no vas maquillada en exceso y vistes con elegancia y discreción, eres menos puta.
Parecería que, las escorts, no somos putas.
Si además, posees cierta cultura y sabes expresarte, ya les rompes los esquemas.
Me niego a que se siga manteniendo esa “discriminación positiva”, hacia las escorts.
Claro que, me niego yo, y muchísimas colegas más. Pero no tenemos voz.
No se nos escucha ni se nos oye. No existimos para nadie.
Vende más, presentar la cara más paupérrima de este sector. Conviene a los titulares que, se nos siga viendo como “víctimas del patriarcado”. Como mujeres maltratadas por nuestros “violadores”.
Argumentos como éstos, son los que ostentan los grupos abolicionistas, para definir la prostitución y a las prostitutas. Usan otros, pero es que, me da vergüenza ajena reproducirlos.
A diario, tengo que poner noticias con titulares como los mencionados y se me quiebra un poquito el alma cada vez.
La hipocresía es la reina y las mentiras, a fuerza de repetirlas hay quienes se las creen.
Sólo nosotras, las profesionales (pobrecitas víctimas de malos tratos), y nuestros clientes (esos violadores), podemos decir lo que de verdad vivimos y sentimos.
Pueden realizar simposiums, conferencias y debates. Pueden gritar (que lo hacen y mucho) pero eso no les va a dar la razón. Y pueden esconderse tras discursos obsoletos y trasnochados. Y no sólo pueden. Lo hacen.
Y nos queda escuchar con resignación, suspirar con agotamiento y tragar la saliva de la rabia contenida.
Pero, a mí me ronda desde hace ya muchos meses, algunas preguntas que lanzo al aire: –¿A quién beneficia que los abolicionistas se salgan con la suya y se declare a la prostitución como un acto ilegal?
-¿A quién beneficia que se repita hasta la saciedad que, la prostitución es un acto de violencia de género?
-¿Por qué los grupos feministas con más relevancia, se posicionan en contra de las mujeres que, libremente ejercen la prostitución?
-¿Por qué se retiran las ayudas económicas a las ONG´s que ofrecen ayuda social, laboral, y profesional desde el apoyo a la prostitución, y sin embargo se les conceden los dineros a los abolicionistas?
-¿Por qué se consiente que estos grupos sigan estigmatizando aún más, a las más desfavorecidas…con dinero público?
Prostituirse es ofrecer sexo a cambio de dinero.
Y ya. No hay más. Es una transacción comercial. No le demos más vueltas a la perdiz, que anda la pobre con dolor de cabeza.
¿Es menos puta que yo, quién cede ante su jefe para ascender en la empresa donde trabaja? ¿Es menos puta que yo, quién se casa por dinero? ¿Es menos puta que yo, quién lo hace “esporádicamente”, o por…probar? Por supuesto, hablo de hombres y mujeres, sin excepción.
Casi todos, nos vemos obligados, en un momento u otro de nuestras vidas a hacer cosas que, quizá sólo unas horas antes, hubiésemos creído que no éramos capaces de hacer. Pero nobleza obliga, y hay que hacer, lo que hay que hacer.
Sólo es un trabajo. Un trabajo. No creo que, sea tan complicado de comprender.
La estigmatización existe porque, las personas que manipulan y engañan a su antojo, así lo favorecen. Claro que, si yo no me sintiera estigmatizada, se lo contaría a mi familia.
Pero no podemos cambiar el mundo así, de un plumazo…ya me gustaría.
Cuando observas tanto el titular, como los contenidos de las noticias, sorprende un poco, esa discriminación positiva a favor de las escorts y contra las profesionales que ejercen en la calle, en clubs o en pisos.
Parecería que, ellas son realmente las putas, mientras que nosotras tenemos un cierto trato más…”humano”. Aunque quizá sólo me lo parezca a mí, ¡vete a saber!
Me resulta complicado expresar lo que siento cuando leo este tipo de noticias y me sublevo al comprender que, siempre se pretende mezclar drogas, trata, blanqueo de dinero y prostitución.
Imagino que, si las mujeres que trabajan en un club, lo hacen de manera libre (la mayoría), los trapicheos de los dueños de los locales no son ni culpa ni asunto suyo. Lo mismo que no lo es para un administrativo o un ejecutivo de una empresa, si la directiva o la presidencia de la misma, delinque.
Si están obligadas a prostituirse, que persigan a sus proxenetas.
Si hay blanqueo, que los juzguen.
Si trafican con personas, a la cárcel con ellos.
Si venden drogas, que les apliquen las penas correspondientes.
Pero no veo la necesidad de “infiltrarse” en sus “oficinas” con cámaras ocultas, engañándolas haciéndose pasar por clientes, haciéndoles perder su tiempo…y por consiguiente su dinero.
Tal como no lo harían en otras empresas.
Comprendo que este tema vende. Comprendo que es morboso. Comprendo que para muchos, debe ser estimulante. Pero, tal como lo vemos nosotras, ese trato sí es vejatorio. No saber que te están grabando y quedar expuesta a que cualquier persona de tu familia o amigos puedan reconocerte, es claramente un abuso.
Pero…¿qué van a hacer? ¿Denunciar? ¡Si sólo son putas!
Otro tema a tratar, siguiendo con las cámaras ocultas, sería el de los clientes a los que buscan o “cazan” (francamente comienza a parecerme sospechoso tanto cliente estándar). Parece el mismo actor caracterizado mil veces. Borracho, pendón desorejado, que apenas se tiene en pie, que pone cara de vicio y que reconoce que de vez en cuando se “mete algo”.
Vamos, que es casual…¡y yo soy virgen!
Pues miren, qué quieren que les diga. Que no todos somos tontos. Que sabemos discernir entre buenos y malos periodistas. Que sabemos distinguir entre buenos y malos reportajes.
Sería ya hora de olvidarse de sensacionalismo y morbo para, trabajar en pos de valorar el trabajo de las prostitutas como tal. Una profesión, guste o no guste, ejercida por mujeres y hombres de todas las culturas y en todos los rangos económicos. Que no es de recibo, menospreciar a quienes cobran veinte euros, en lugar de doscientos, desarrollando el mismo trabajo.
¡Despierten, que la vida y la realidad se les echa encima!
Paula









Paula,
los sectores abolicionistas están muy bien posicionados en la sociedad y tienen contactos para acceder a subvenciones millonarias. Subvenciones que luegosse gastan en campañas absurdas y en cócteles y en viajes amén de los sueldos que tienen. Resumiendo beneficios económicos.
Esto no es una tesis. No hace mucho tuve que hacer el presupuesto para un plan DE INSERCIÓN en el que el 75% DEL PRESUPUESTO SE IBA EN VIAJES Y SUELDOS.
¿Te acuerdas que te dije que ya te comentaría algo de AMPRAMP? pues funcionan así. Sus sueldos están en juego, a las pobres prostis que les den. es sólo un instrumento. No son nada altruistas.
En cuánto a los medios de comunicación social lo que vende es el titular sórdido, vende más han detenido a prostis que han detenido a inmigrantes irregulares.
Petonets
Te dejo un artículo mío publicado en la revista de estudios sobre violencia:
http://www.icev.cat/montse_neira.pdf
Me parece genial que, sepan moverse para financiarse, lo que no me parece de recibo es que, a unas se les niegue el pan y la sal y las otras naden en la abundancia.
Si los recursos de los que disponen son privados…amén.
Pero que los públicos, una vez aprobados, se hayan perdido por el camino y no lleguen a las ONG´s clama al cielo.
Si el 75% se lo gastan en retribuciones, cockteles, viajes y “otros”, es porque usan el dinero para márqueting. Darse a conocer y dar a conocer su mensaje, es sin duda alguna, más importante que ayudar a “las pobres enajenadas a reinsertarse”.
Y, si lo miramos desde el punto de vista más comercial, es así mismo.
Poderoso caballero amiga.
Quizá si las ONG´s dispusieran de los presupuestos que manejan los abolicionistas, también se podrían hacer campañas más agresivas a favor del libre ejercicio de una profesión. ¿Me lees? ¿En pleno siglo XXI, hace falta reclamar derechos y libertades individuales?
Parece que sí. Resulta muy, muy triste.
Pta: Luego me leo con atención el artículo y te comento. Un besazo preciosa!
Acabo de leerlo Montse, Muy bueno, se te notan las tripas. Mucha pasión.
Un petonet amor!
Gracies Paula, es que en el mateix número de la revista hay un artículo de una abolicionista y claro me ha sacado la pasión.
Si lo consideras oportuno puedes difundirlo.
petonets
Demà el penjo preciosa meva!
Ja el tens cuca
http://elblogdepaula.com/2010/03/porstitucion-no-es-sinonimo-de-violencia-por-montse-neira/
La diferencia entre las putas y las escorts podría ser la higiene que algun cateto pueda confundir con ser saludable?
o quizas una personalidad importante no podría detener su vistoso coche para una felación en una esquina, pero si puede pasar discretamente por un apartamento lejos de las miradas?
O el dinero que pagas es proporcional a la denominación profesional?
Tu observación es curiosa Montse, personas normales…. Pues si, mis amigos son normales, y el 90% hace como yo, escaparse alguna vez. Aseados, afeitados, algunos depilados, u otros que hacen una sesión extra de gimnasio para tener buen aspecto, y todo para un encuentro de sexo de pago. Este ejemplo no es un caso aislado, me consta que muchos otros tienen ese mismo ritual. Porque se empeñarán los medios en describir al “cliente” como un marginado, una persona bajo los efectos de alguna sustancia, o de caracter violento?
Quisas sea porque todos somos clientes en realidad, y conviene disfrazar la verdad, no vaya a ser que alguien reconozca en un periodista respetable a un cliente de sexo de pago.
Es tan hipócrita como absurdo.
Un beso a las dos
El término “escort” en inglés, significa acompañante, escolta.
En un principio no tenía que ver absolutamente nada con la prostitución.
Una manera de hacer distinción, por grupos, de prostitutas es poner énfasis en cómo se las denomina. Unas son “putas de calle”, “las tías de las rotondas”, “puta de carretera”…y así podríamos seguir hasta el aburrimiento.
Sin embargo, cuando se habla de escort, se hace, casi siempre, con un respeto implícito en el modo ya, de dirigirse a ellas. Son como…profesionales de alto nivel.
Y, lo que a mí, personalmente, me subleva son dos puntos:
1-Que se degrada a una profesional, no por su mal hacer hacer en el trabajo, si no por el sitio dónde lo realiza.
2-Si esta misma profesional, mañana, se anuncia en un portal de cierto prestigio en internet, y cobra cinco veces más, ya será una escort.
Ser escort en este sector no es concertar cinco citas de 1h. en un día.
Una escort, realmente acompaña, asesora, conversa, debate, puede incluso trabajar en un informe con el señor que la contrató, acompañarle a una reunión de trabajo o asistir a un concierto.
Los servicios que ofrece una escort son muy variados y selectos.
Y lo que me molesta es, esa manía por parte de algunos marisabidillas en, pretender ofender a “las callejeras”, midiéndolas con las escorts. Nos usan a unas contra nuestras compañeras. A unas contra otras. Eso me hace sentir realmente mal.
Un saludo Kyron