Pompeya, ‘questo è un lupanare’

Uno de los frescos de la Lupanare pompeyana. | Reuters

Uno de los frescos de la Lupanare pompeyana. | Reuters

 

PATRIMONIO HISTÓRICO | Prostitución

  • La Policía interviene por la proliferación de meretrices junto a las ruinas
  • La Iglesia denuncia: «Vivimos una degeneración que no conoce límites»

Había una vez una ciudad llamada Pompeya, famosa por sus burdeles. Así, sin complejos: sus prostíbulos estaban señalizados con frescos eróticos y placas tentadoras que revindicaban: «Hábitat hic felicitas» (Aquí reside la felicidad) o «Suma aere tua» («Por dinero soy tuya»). Tal fue la desvergüenza, que los dioses se enfadaron y enviaron un río de lava sobre la ciudad en el año 79 d.C. Pero, ay, será que los lugares también tienen un destino tozudo, porque las ruinas de la ciudad, 2.000 años después del estallido del Vesubio, está llena de prostitutas, otra vez.

‘Che cosa dire?’ Hasta ahora, todos pensábamos que la Pompeya del tercer milenio es un honrado destino turístico que cada año recibe más de dos millones de visitantes y que cuenta con la categoría de Patrimonio de la Humanidad de la Unesco. Sus ruinas son las más visitadas en el mundo romano y es la ciudad del Santuario de la Virgen del Rosario, al cual han sido devotos los papas Papa Juan Pablo II y Benedicto XVI.

Pues no. Pompeya está estos días en los periódicos porque muchos de sus hoteles, construidos para hospedar a turistas y peregrinos, se han reciclado en lupanares, con luces rojas en la fachada incluidas.

El asunto ha irritado, en primer lugar, a la Iglesia. Monseñor Carlo Liberati, arzobispo del Santuario de la Virgen del Rosario de Pompeya, clama porque el entorno de las ruinas ha sido «invadido» por prostitutas. «Estamos a merced de una degeneración que no conoce límites«, afirmó.

La policía dijo que la mayoría de las meretrices trabajan cerca de la ‘Villa dei Misteri’ y la arbolada Via Plinio, en el borde mismo de la zona arqueológica.

El pasado pecaminoso de la ciudad

El caso es que, como si fuera una premonición, la ‘Lupanare’, el más grande de los burdeles antiguos, abrió al público hace cuatro años como una atracción turística única, con sus frescos sexualmente fresquísimos. Lasd pinturas habían sido restauradas, con un coste de 200.000 euros.

Los clientes del viejo ‘Lupanare’ podían ver las pinturas mientras esperaban su turno en cubículos estrechos y sin ventanas. Las habitaciones estaban equipados con camas de piedra, que habrían sido cubiertas por colchones.

Se sabe también que las prostitutas pompeyanas de la Antigüedad usaban mucho maquillaje y túnicas de seda de colores brillantes. Los precios se colocaban en la entrada a la sala, junto con el nombre de la mujer. ¿Los precios? Medio litro de vino o dos hogazas de pan por servicio. Las prostitutas registraban su oficio en un albo, en presencia de un magistrado y se resignaban a vivir entre los niveles más bajos de la sociedad, junto con los gladiadores y los actores. También hay pruebas de la oferta de prostitución homosexual estaba normalizada.

Un hombre casado podía tener relaciones sexuales con una prostituta o un esclavo sin violar la ley, pero las mujeres tenían prohibida la actividad sexual fuera del matrimonio.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/04/05/cultura/1270469911.html

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Erecciones vergonzosas

No hay momento más vergonzoso para un hombre que tener una erección en público. De seguro tu primer momento de vergüenza fue en la pubertad o en la adolescencia cuando tu mamá entró sin avisar a tu habitación en la mañana.

Tener una erección matutina esa algo normal, no es que hayas tenido sueños eróticos sino que tu amiguito tiene vida propia y puede levantarse entre 3 y 5 veces mientras estás dormido. No se conoce exactamente por qué ocurre, pero no es por aguantarte las ganas de orinar, eso es un mito.

ereccion involuntaria

Otras situaciones de erecciones vergonzosas son el autobús o el tren, sobre todo cuando está lleno, en el trabajo o en la piscina. Para los dos primeros casos, o te cierras el saco o te colocas una carpeta encima, y en el segundo, pues quédate en el agua hasta que baje.

Si había una persona sexy a tu alrededor, pues ahí tienes la respuesta. Pero si no había aparentemente nadie estimulante, ¿por qué ocurrió? Como te dije, tu amiguito tiene vida propia y aunque tú no lo notes,”él” sí está alerta y se manifiesta ante las sensaciones físicas que te rodean.

No te preocupes, tener una erección sin razón o no tenerla justo en el momento preciso (puede ser por timidez o ansiedad) es normal. Como también es normal que tu pene se vaya para un costado (uno de los cuerpos cavernosos del pene es más grande que el otro) o que tu erección se vuelva más “horizontal” con la edad.

http://www.sexologia.net/05-04-2010/hombre/erecciones-hombre/erecciones-vergonzosas

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Alorgasmia, cuando tu fantasía es un problema

 

Se entiende por alorgasmia la parafilia sexual que lleva a una persona a imaginarse que está con otra en el momento del acto sexual. Es decir, que estás haciendo el amor con tu novia y crees que lo haces con esa otra mujer con la que sueñas o con el vecino del quinto.

¿Es una infidelidad?, pues dependiendo de a quién le preguntes te dirá que sí o que no. Eso sí, no puede considerarse infidelidad porque estás haciendo el amor con tu pareja y no con otra persona, que sueñes con otra persona sólo puede llevarte a tener una relación sexual mejor porque la fantasía suele ser la gasolina de la pasión.

Evidentemente casi toda parafilia conlleva un pequeño cambio en el terreno psicológico y no es lo mismo imaginarte que es otra persona o que estás haciendo un trío una vez que cada vez que lo haces. En este último caso es que hay algo que no funciona bien en tu vida sexual.

Y si se trata de aburrimiento o rutina la solución está bien clara, el diálogo con la pareja. Si sigues pensando por tu cuenta que tu mujer es una leona en la cama o que tu hombre es Clooney pues no estás haciendo nada positivo, entre otras cosas porque no se puede vivir en un mundo paralelo toda la vida.

Como normalmente este tipo de fantasías sólo se producen para buscar un plus de pasión o imaginación os aconsejamos que optéis por ponerlas en práctica con vuestra pareja. Hablando claro, usando juguetes sexuales y comentando qué nos gustaría hacer o sentir podemos lograr nuestro objetivo.

http://www.hablamox.com/2352/alorgasmia-fantasia-problema.html?utm_source=feedburner&utm_medium=feed&utm_campaign=Feed%3A+hablamox+%28Erotismo+y+sexo.+Hablamox%29&utm_content=Google+Feedfetcher

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Masajes para estimular el punto G

Masajes para estimular el punto G. El punto G es una zona erógena que otorga sensaciones de intenso placer a la mujer, si es bien estimulado puede ofrecer orgasmos más duraderos y profundos que los que se logran con la fricción del clítoris.

Un buen masaje en el punto G es crucial para que la mujer la pase estupendamente en la cama, y el mejor momento para realizarlo es cuando ella está sumamente excitada.

Masajes para estimular el punto G

Ante todo tienes que comenzar con un masaje genital, suavecito y con paciencia. Una vez que la chica está en plena excitación, ingresa el dedo índice y el corazón en la vagina y acaricia la parte frontal de la misma. Cuando notes que se “hincha” dobla los dedos suavemente imitando el gesto de “ven aquí”.

En este punto el masaje tiene que ser más fuerte y de mayor presión. Procura mantener el mismo ritmo e intensidad, los que puedes ir aumentando a medida que ella se vuelve más loca de deseo.

A su vez, este masaje lo tienes que complementar con caricias en el clítoris y en el monte de Venus.

http://www.sexologia.net/05-04-2010/mujer/masajes-para-estimular-el-punto-g

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Gallardón descarta crear un barrio rojo como el de Ámsterdam

Gallardón apuesta por «rehabitar» Gran Vía con usos hosteleros y residenciales para que no acabe como «parque temático»

Descarta crear un barrio rojo como el de Ámsterdam ya que únicamente «se haría el juego a las mafias de tratas de blancas»

El alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, apostó hoy, cuando se celebra el centenario de la Gran Vía, por «rehabitar» esta arteria de la ciudad con usos hosteleros y residenciales, imponiéndose a los terciarios, ya que «una ciudad sin ciudadanos se convierte en parque temático».

En una entrevista concedida a Telemadrid y recogida por Europa Press, el regidor abogó en la Gran Vía por unos «edificios maravillosos por fuera y útiles por dentro». Insistió en que la arteria se está recuperando como contenedor cultural, especialmente para los musicales, el teatro y la música, más que para el cine, y a pesar de que, precisamente, uno de los primeros recuerdos del alcalde de la Gran Vía fueron sus pantallas cinematográficas, que le transportaban a «la fantasía».

«Creo que la Gran Vía va a recuperar aquello para lo que nació y que nunca se alcanzó. En un principio eran casas residenciales pero luego fueron a unos usos más terciarios y las oficinas sustituyeron a las viviendas», declaró el alcalde. Destacó que en el siglo XXI esta arteria contará con muchos espacios hoteleros al tiempo que recuperará edificios para uso residenciales «desplazando probablemente al extrarradio de Madrid los terciarios».

En cuanto a la movilidad por el corazón de la ciudad, Ruiz-Gallardón aseveró que la idea que maneja el equipo de Gobierno no pasa por poner peajes ya que eso «castigaría la economía». Lo que sí defendió es una restricción del tráfico. «No hablamos de peaje sino de una limitación como tienen todas las grandes ciudades europeas», matizó el primer edil, que señaló que no se llegará a la peatonalización absoluta debido a que es muy difícil cortar el tráfico cuando ya está peatonalizada otra arteria muy vinculada a ella, como la del eje de la calle Arenal.

«Lo que pasará también es que la calzada será cada vez más utilizada por el transporte público y por los residentes. Los que no sean residentes en Gran Vía tendrán que recurrir al transporte público en todo el centro de Madrid», apostilló Ruiz-Gallardón.

No quiso olvidar tampoco la prostitución en Gran Vía y sus calles aledañas definiéndola como «el problema de una mujer que está esclavizada», por lo que tildó de «gran ejercicio de insolidaridad» verlo «como un problema para los paseantes porque molesta verla».

«Contra la prostitución tenemos que luchar todos», declaró tras afirmar rotundamente que nunca consentiría la constitución de un barrio rojo como el de Ámsterdam. Consideró que con la opción holandesa «no se aborda el problema de la mujer explotada sexualmente» sino que se crearían espacios «donde se fomenta la prostitución, donde se hace el juego a las mafias de tratas de blancas y proxenetas». Por eso aseguró que le sorprende que la prostitución se vea como «un problema estético» olvidando la «tragedia» de esa mujer que la sufre. 

http://www.que.es/madrid/201004051337-gallardon-apuesta-rehabitar-gran-usos.html

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Las políticas de la prostitución

El debate sobre la prostitución quedó oficialmente zanjado (en falso) en 2007, cuando las Cortes españolas aprobaron el informe de la comisión mixta de los derechos de la mujer. Allí, frente a quienes reclamaban derechos laborales para los trabajadores del sexo distinguiendo entre prostitución voluntaria y forzada, se asume la tesis abolicionista dominante de que nadie puede elegir libremente vender su cuerpo.

La investigación social sugiere que casi todas las prostitutas están situadas en un punto intermedio del continuum que va de la coerción criminal a la opción vocacional, soportando distintos grados de constricción (que no determinación) estructural. Hay pues prostitución voluntaria: la que se elige racionalmente como fuente de ingresos en un contexto que limita pero no elimina las alternativas.

La prostitución tiene varias puertas de entrada y se practica de formas diversas: a tiempo completo o parcial, recurrente u ocasionalmente. Las políticas de intervención basadas en el estereotipo de la víctima de explotación sexual obvian esta diversidad y provocan efectos perversos. Con el ánimo de que el debate se replantee en términos menos crispados someto a consideración lo que sigue.

Toda política requiere un diagnóstico previo que no confunda ser y deber ser, hechos y valoraciones. Fundamentar opciones políticas legítimas en hechos distorsionados sólo lleva a callejones sin salida. Y en España se tergiversan hasta los datos básicos. La hiperpublicitada cifra de 300.000 prostitutas al menos duplica el número de mujeres en el sector. Las políticas derivadas de tal lectura de los hechos van a producir el mismo resultado que las que intentan acabar con la inmigración irregular blindando fronteras y desmantelando redes criminales de tráfico de personas. La prostitución exige políticas diferenciadas; el objetivo de erradicarla no debería pagar el peaje de complicar más aún la vida de las mujeres que se la ganan con ella.

Todas las políticas tienen efectos no deseados. Desde las neoprohibicionistas inspiradas en el abolicionismo hasta las neorregulacionistas laboristas, como reconocen muchos de los que las propugnan que no necesariamente simpatizan con el oficio. También la de dejar las cosas como están, que es lo que está propiciando la retórica abolicionista y lo único que está haciendo la Generalitat valenciana.

La colonización del sector por inmigrantes añade complejidad al tema. La represión de la trata no puede ser el caballo de Troya de procedimientos de control de la inmigración poco compatibles con la sensibilidad democrática. El discurso abolicionista del rescate muestra todas sus contradicciones y limitaciones ante las inmigrantes en prostitución, pues la mayoría de lo único que quieren escapar es de su condición de sin papeles. Las políticas de prostitución tienen que diseñarse en estrecha coordinación con la de regulación de los flujos migratorios.

Desde finales del siglo XIX las políticas de prostitución han atacado problemas como la preservación de la moral y buenas costumbres, seguridad ciudadana o higiene y orden públicos. Desde mediados del siglo XX la prostitución ha pasado a ser también otro escenario donde librar la guerra de sexos contra el patriarcalismo y por la dignidad de todas las mujeres. Aquí y ahora no estaría de más plantearse como objetivo prioritario mejorar la situación de todas las mujeres en prostitución.

De la minoría sometida a coerción criminal. Para esto y poco más sirven las recomendaciones del informe citado. De las que entraron empujadas por la constricción estructural y quieren dedicarse a otra cosa. Pero si la alternativa es el servicio doméstico siempre habrá quien prefiera aguantar las impertinencias del señorito en la cama antes que en la mesa. De las que la utilizan como fuente válida de ingresos y consideran que aún no ha llegado el momento de dejarla. Éstas no necesitan ser rescatadas y también tienen derecho a vivir y trabajar en paz. Su problema no es la prostitución sino las condiciones que a menudo tienen que soportar para ejercerla, así como el estigma que la acompaña. Atacar ese estigma antes que toda forma de prostitución tampoco es mal objetivo.

Es sobre todo la situación de estas mujeres lo que obliga a reflexionar sobre la cuestión del reconocimiento de derechos laborales, en absoluto sencilla. Primero, por las posibles consecuencias perversas. Las de no reconocerlos son evidentes, pero ¿habría que hacerlo sólo con las autóctonas para evitar el efecto llamada como se hace en algunos países neorregulacionistas? Segundo, por la composición heterogénea del colectivo. Distingamos al menos entre profesionales y oportunistas. Entre las primeras están las líderes laboristas, mujeres emancipadas cuyas reclamaciones merecen ser escuchadas sin que la histeria abolicionista lo impida. Entre las segundas, muchas de las que no habría que preocuparse demasiado porque se cuidan solas. A éstas los derechos de las prostitutas no les quitan el sueño; sólo quieren pasar desapercibidas, que miremos hacia otro lado y no nos inmiscuyamos en sus asuntos.

Las laboristas tienen derecho a reclamar la normalización de la prostitución como trabajo, y la sociedad a seguir negándole legitimidad. ¿Qué hacer? Conjugando la ética de los principios con la de la responsabilidad podrían ensayarse soluciones de compromiso, combinar el objetivo último de erradicar la prostitución con el inmediato de mejorar las condiciones de vida y trabajo de las prostitutas. Para orientar el celo policial más hacia los clientes poco recomendables y menos hacia quienes se ganan la vida con ellos no hacen falta innovaciones normativas. Apelando al pragmatismo puede concebirse una vía intermedia entre el sí y el no formal al reconocimiento de derechos: asumir que es ilusorio pretender regular de manera inequívoca éste y otros ámbitos de la vida social particularmente delicados y reconocer de hecho, por la puerta de atrás, el acceso a derechos. El resultado no es evidente, pero si se sacara la reflexión sobre la prostitución del ámbito de la sociología de la marginación y se ubicara en la del trabajo quizá podrían verse las cosas con más claridad.

Enric Sanchis es profesor titular de Sociología en la Universitat de València.

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/politicas/prostitucion/elpepuespval/20100404elpval_5/Tes

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Más chicas al raso, más jóvenes y más baratas

La crisis consolida en áreas metropolitanas una prostitución juvenil día y noche en vías de servicio y rotondas. Quienes la ejercen ofrecen como reclamo una belleza adolescente que pone en duda la mayoría de edad. Algunas cobran a sus compañeras por ejercer a su lado. Llegan sobre todo de Rumania, pero, en caminos rurales, aparecen españolas.

En los últimos tiempos, la Comunidad Valenciana ha destacado en oferta de mujeres que ofrecían servicios sexuales en mega-clubes de alterne y pisos-club. La crisis, sin embargo, ha afectado este año a las opciones medias que piden mayor dinero al cliente. En Castellón, por ejemplo, hay clubes antes populosos que ahora languidecen o cambian de manos.

Pero según los problemas económicos han ido arreciando, se ha ido apreciando un cambio en la prostitución callejera. No en la urbana, que es bastante terminal, sino en la que se ha centrado en rotondas, caminos o, especialmente, en vías de servicio. Se ve con impacto, en dirección desde Valencia a Alicante en el tramo de la vía que empieza en Massanassa y casi llega hasta Silla (aunque incluso en la salida de Valencia ya hay algunas chicas, pero más disimuladas). Es la vía de servicio de la llamada pista de Silla, la autovía V-31, de 13 kilómetros, que sirve de acceso sur a Valencia para todos los pueblos de l’Horta Sud y sus polígonos industriales.

En los aledaños de esos polígonos, pero a la vista de los coches, cada ciertos metros, aparecen grupos de dos o tres chicas. Más de 20 muchachas en cada turno -unas durante el día, desde la 11 hasta la noche, otras desde la noche hasta las 5 de la mañana- ejercen a lo largo de la larga vía, que también alberga un club bastante sonado. Las chicas tienen sus esquinas propias, y éstas no pueden ser usurpadas por otras sin acuerdo entre ellas o sus proxenetas. Las chicas que llegan son cada vez más llamativamente bellas y jóvenes. «Comprobamos si son menores», explica una fuente policial, «pero tienen documentación en regla de Rumania, aunque igual se les ha puesto edad falsa en origen». «A veces llevan una denuncia para indicar que les han robado la documentación, y en ella pone que la chica, sea cual sea su edad tiene 20 años». «No dan su nombre cuando denuncian», indica, «sino el de alguna familiar suya que sí es mayor de edad».

No todas tienen aspecto de tan jóvenes, pero suelen serlo más que las que ejercen en clubes. «Lo normal es que un club tenga chicas de veintitantos para evitar problemas legales», explica un antiguo propietario de un local. Un empresario que tiene una nave en una de estas zonas de prostitución dice que el trajín de clientela es «regular». «Las chicas no molestan, todo es rápido, discreto, dentro o fuera del coche del cliente», añade. «Algunas», no todas, «recogen todo para no ensuciar la calle, no quieren causar problemas». Se refiere a preservativos y a lo que usan como bidé: toallitas húmedas.

La prostitución es alegal, pero hay pueblos y ciudades que aplican normativa relativa a uso indebido de espacios públicos para complicar su ejercicio. «Sirve de poco», comenta un agente de la ley que ha participado en controles. «Podemos detener el proxenetismo si advertimos que se está produciendo». «Y si nos ponemos junto a ellas para que no vengan clientes, las chicas vuelven con la cara hinchada por el chulo». Él recuerda haber visto sangrar a una chica tras un aborto sin dejar de trabajar «por miedo».

Un jueves antes de medianoche, entre Catarroja y Albal, un grupo de cuatro muchachas jóvenes de Europa del Este se muestran con el sexo al aire al que pasa en la vía de servicio. Van borrachas. Beben whisky con Red Bull para calentar el cuerpo y colocarse. Una de ellas extraña que haya cumplido los 18. «Claro que soy mayor, tengo 20», dice. Otra es más corpulenta y lanzada. Lleva en el bolso un cúter abierto, para cortar a quien sea si hay líos (la semana pasada robaron bolsos en la zona). Una fuente policial que la conoce indica que las de su grupo, para ejercer, le tienen que dar dinero a ella. «Sabemos que algunas traen de su país a chicas que son familia, y les organizan la esquina a cambio de porcentajes». De la muchacha fornida se dice que ha llegado a ganar 500 euros en un día, porque es de las que ofrece felaciones sin condón (más caras). «Con la crisis, muchas noches ya son malas», dice ella.

La clientela es diversa: desde trabajadores de polígono, a tipos con coches buenos. No faltan camioneros. Los sábados llegan despedidas de soltero. El bus se detiene, los chavales bajan, comparten bebida con ellas y se pierden en fila con las diferentes chicas, todo al raso. Las muchachas cobran 30 euros por un servicio de felación y coito. 20 euros sólo la felación, que sube de precio sin preservativo. Lejos del dinero que implica un club. Sólo en la entrada hay que pagar ya 10 euros. Media hora con una chica, entre 60 y 80 euros. Y el condón, en un local, suele ser ley. Hay que añadir que, hoy día, la inversión que una mujer de club de cierta categoría debe hacer sobre sí misma es fuerte: pecho operado, maquillaje de nivel, tatuajes caros, lencería cuidada. Y deben pagar al club una cuota diaria media de unos 60 euros (esto es variable).

En la provincia de Castellón, en la inacabable vía huertana llamada Caminàs, por lo que cuesta la copa en un club, las jóvenes ofrecen sexo. Un sábado por la mañana hay un goteo de decenas de chicas en todo el Caminàs, cada una sentada sobre una caja de verduras, con botella de agua al lado. Aquí las adolescentes de ahora son las subsaharianas, y son las más mayores. Sorprende la presencia eventual de españolas jóvenes. En nuestro país, la fundación Amaranta, dedicada a la acción social con mujeres en exclusión, ha comprobado el aumento de prostitución española que practica el sexo en medio de la calle o en el coche. Lo explicó en su momento a este periódico Pilar Casas, directora de Amaranta: «En la mayoría de los casos se trata de casi adolescentes con un panorama familiar y social muy desestructurado, chicas para las que hoy es muy difícil participar del sistema y de sus exigencias». Pero en la carretera de Oliva hacia la Marina Alta, por zonas industriales de Aldaia, en zonas comerciales cercanas a Manises, en los alrededores de la zona comercial de Sedaví, perdidas en carreteras de toda la Comunidad, son sobre todo jóvenes del Este las que se ofrecen. Las hay gitanas y no gitanas, y no se hablan entre ellas. Las hay también de América Latina, se presentan como uruguayas, aunque no está claro que lo sean. Entre ellas, se ve un travestí. Algo que no sucede entre las rumanas: sus proxenetas son bastante homófobos.

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/chicas/raso/jovenes/baratas/elpepuespval/20100404elpval_4/Tes

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Datos actuales de un negocio eterno

En 2008, en unas jornadas organizadas en Madrid por la ONG Save The Children, la representante de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE) Eva Biaudet indicaba que en España podría haber «cerca de 20.000 menores sufriendo explotación». Contemplaba muchas variantes -mendicidad, robo inducido, trabajo no remunerado-, pero daba un peso relevante y creciente a los delitos relacionados con el sexo venal. La Guardia Civil cifró, ese mismo año, hasta en 2.749 las menores afectadas por la prostitución entre 2002 y 2006. Públicamente, la organización Prodeni, dedicada a los derechos del menor, ha considerado recientemente que los estragos económicos están provocando «agudización en la explotación de menores, tanto laboral como sexual». Aunque, al contrario que la pornografía infantil, el sexo de pago con adolescentes menores de edad resulta «difícil de detectar».

No obstante, según el Plan Integral contra la Trata de Personas, presentado por los ministerios de Interior e Igualdad, las mujeres relacionadas con el comercio sexual en España tienen mayoritariamente entre 23 y 32 años, y son extranjeras. A su vez, un singular y novedoso informe llevado a cabo por los profesores del departamento de Sociología y Antropología Social de la Universitat de València Enric Sanchis e Inmaculada Serra apunta las mayores concreciones en el mapa de la prostitución valenciana. A partir de un amplio trabajo de campo realizado en 2006 y 2007, y de una investigación llevada adelante con parámetros científicos, el informe indica que, en la Comunidad Valenciana, el número de mujeres ejerciendo en la calle era de 500. La cifra se elevaría hasta las 5.000 en los clubes (sumando los urbanos y los de carretera), reduciéndose hasta las 1.700 mujeres en los pisos. Sumando el exiguo sector del lujo, el total arrojaría la cifra de 7.560 mujeres prostituyéndose en nuestro ámbito (el 80% de ellas extranjeras). Según los investigadores, el total en España envolvería el número de 75.000 mujeres. El volumen de negocio de la prostitución en territorio valenciano en 2006 ascendía a 230.462.363 euros, una cifra que, según los autores, «debería ser corregida al alza a fin de incorporar desembolsos como las consumiciones en los locales de alterne o el precio de la habitación». En términos relativos, teniendo en cuenta que en 2006 el PIB valenciano ascendía a 94.921.982.000 euros (9,7% del PIB español), la prostitución femenina equivalía en este informe al 0,24% del PIB.

http://www.elpais.com/articulo/Comunidad/Valenciana/Datos/actuales/negocio/eterno/elpepuespval/20100404elpval_6/Tes

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Protestas por el aumento de la prostitución en Estepona

Desde hace casi un año las prostitutas están ejerciendo su trabajo junto a la autovía A-7, a plena luz del día, y cerca de las paradas de transporte escolar

Chicas ligeras de ropa, en medio de preservativos y suciedad es lo que se encuentran muchos vecinos del extrarradio de Estepona al entrar a sus urbanizaciones. Desde el pasado mes de junio, varias prostitutas acompañadas por su proxeneta se dedican a ejercer la prostitución en la autovía A-7, justo a la altura de la rotonda de Guadalobón y en uno de los viales de accesos a muchas viviendas, entre ellas la lujosa urbanización de Valle Romano.
En un principio, las prostitutas comenzaron a desplazarse a este lugar al caer la tarde pero en los últimos meses es frecuente verlas a cualquier hora del día, incluso por la mañana. La situación se ha agravado, además, con la práctica de las relaciones sexuales en este mismo lugar, situación que es contemplada sin dificultad por los ciudadanos vecinos de la zona.
Este hecho ha sido la gota que ha colmado el vaso de la paciencia de los vecinos que llevaban meses quejándose de este problema. Por ello, han enviado varios escritos al alcalde, David Valadez, pidiendo que lo solucione y que estas mujeres dejen de ejercer la prostitución en la carretera de entrada a sus viviendas.
Una de esas comunidades de vecinos es la de Valle Romano en cuyo escrito denuncian que muchas familias con hijos intentan que los niños no vean «semejante espectáculo» a tan sólo 20 metros de la parada del autobús escolar en la urbanización.
En el escrito, los vecinos explican, además, que desde el primer momento vienen denunciando estos hechos delictivos «con numerosas llamadas tanto a la Policía Local como la Policía Nacional, que acude de forma esporádica al lugar, aunque sin efectuar detenciones, al menos no tenemos constancia de ello».
Imagen turística. Los vecinos denuncian también que se está dando una imagen nefasta del municipio ya que las prostitutas se colocan en una de las entradas Estepona por la parte de poniente. En este sentido, recordaron que esta carretera es también el acceso de muchos turistas que se alojan a sólo 50 metros en el Hotel H10 y en el Hotel Elba situado a unos 100 metros, por lo que se está dañando de manera importante la imagen turística de Estepona.
Al escrito de la comunidad de propietarios de Valle Romano se han unido también los vecinos de la urbanización Don Pedro, la mancomunidad de Arena Beach y otros vecinos que tienen negocios y viviendas por la zona.
Además, han solicitado a la delegación provincial de Obras Públicas y Transportes que ilumine toda la autovía para disuadir a los posibles clientes de parar justo en la misma carretera. También, han reclamado al Ayuntamiento que limpie la zona y que aumente la presencia policial.

http://www.laopiniondemalaga.es/municipios/2010/04/04/protestas-aumento-prostitucion-estepona/331338.html

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Las peluquerías chinas se alían para acabar con el «final feliz»

Expedientes sancionadores y cierres por carecer de licencia contribuyen a la caída de esta práctica

Barcelona (EUROPA PRESS). – Las peluquerías chinas que ofrecen de forma clandestina servicios sexuales – el conocido «final feliz«- se han reducido estos últimos meses en Catalunya, especialmente tras la creación de la Asociación Artesana China de Salones de Belleza de Catalunya, que trata de regular la actividad de los centros de belleza que ofrecen servicios de peluquería y masaje.

En una entrevista de Europa Press, la presidenta de la asociación, Shang Mei Wang, explicó que se constituyeron el 2 de marzo y que tienen a más de 50 peluquerías y centros de masaje catalanes asociados, la mayoría en Barcelona. Antes de su creación, mantuvo numerosas reuniones con los comercios para informarles de las reglas que deben cumplir, y finalmente redactaron un código.

A partir de ahora, si tienen conocimiento de que alguna de las empresas asociadas incumple con estas normas, e incurre en alguna actividad ilegal, la denuncian, aunque, según Shang Mei Wang, por el momento no se ha dado el caso.

Fuentes policiales aseguraron a Europa Press que han constatado que muchas de las peluquerías que ofrecían «final feliz» «lo han dejado», por las denuncias y la apertura de expedientes sancionadores, y por la acción de esta asociación que «controla el sector». No obstante, no descartan que en algún local persistan estas prácticas, aunque de forma mucho más discreta. Los propios comerciantes «han tomado conciencia» y el ‘boom’ que se produjo entre 2008 y 2009 ha caído, también incentivado por el cierre de algunas de estas peluquerías que carecían de toda licencia.

El cliente a veces «quiere más»
La presidenta admitió que la culpa de estas actividades ilegales a veces recae en el propio dueño de la peluquería o en la masajista, pero que en muchas ocasiones se encuentran con algún cliente de masajes que después «quiere más», y que se enfada si la trabajadora no acepta sus peticiones y se va sin pagar.

Cuando algún cliente le pregunta por el «final feliz», Shang Mei Wang les contesta, según ella misma relata, que el masaje es bueno para la salud «y eso ya te hace feliz».

Las peluquerías chinas han tenido un «crecimiento muy rápido» en los últimos años, llevando a Barcelona en 2008 y extendiéndose en 2009, especialmente en el Eixample derecho. Esto creó susceptibilidad entre los vecinos y otras peluquerías, que denunciaron prácticas ilegales en algunos de estos centros.

Shang Mei Wang recalcó que la comunidad china es «muy trabajadora» y que la proliferación de peluquerías chinas se produjo porque el negocio funciona. A pesar de la crisis económica, que también les afecta, están aguantando bien. Según Shang Mei Wang, la competencia en el sector no tiene porque verse de forma negativa, porque al mismo tiempo «anima el negocio». La mayoría de sus clientes son inmigrantes, en un 90%, aunque la comunidad china es una minoría de ellos, y también tienen clientela española. 

Lamentó la mala imagen que llegaron a tener las peluquerías chinas en Barcelona, a raíz de informaciones que salieron tras efectuarse varias operaciones policiales, ya que según ella, la situación estaba «exagerada». 

http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20100405/53901287740/las-peluquerias-chinas-se-alian-para-acabar-con-el-final-feliz.html

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