Nociones de sexo tántrico

Cuando se mantienen relaciones sexuales existe una meta personal que parece llevarnos hacia el orgasmo como único objetivo. La repetición del esquema besos-caricias-sexo oral-penetración no lleva a nada positivo, se acaban las ganas rápidamente y ya hemos cumplido con nuestra labor.

El sexo tántrico propone justo lo contrario, la idea es disfrutar todo lo posible del cuerpo de la pareja y no tener prisas para nada. La sesión de sexo tántrico comienza con unos masajes del cuerpo de la pareja durante 15 minutos. Caricias suaves, simpáticas, con alguna pluma o algún objeto al uso, pero para nada buscando la masturbación sino el contacto de la piel.

Prosigue la técnica con caricias de los genitales, de todo tipo, durante unos minutos. A renglón seguido se pasa a una nueva sesión de masajes de la espina dorsal, fuente de vida, para concentrar toda la energía en ese punto. Todo esto con voz baja, susurros y mucha cercanía.

Luego se pasa a la penetración pero en un primer momento no hay movimiento, sólo se miran los amantes y sienten la penetración. Posteriormente se pasa al movimiento en sí y de esta manera se consigue alargar los preliminares, sentir mucho más a la otra persona y darle al sexo la importancia que tiene. ¿Habéis practicado el sexo tántrico?, ¿qué pensáis de esta forma de practicar sexo? Esperamos vuestros comentarios.

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‘Viagra’ para ellas

"Viagra" para ellas- Pep Montserrat

"Viagra" para ellas- Pep Montserrat

 

La píldora azul nació para combatirel gran problema’ de los hombres. Ahora, los laboratorios se lanzan a buscar soluciones a la inapetencia sexual femenina. ¿Campaña de la industria farmacéutica? ¿O la gran esperanza… ‘rosa’?

El día que cumplió 62, Marta se fue a dormir a otra habitación. «Ya tenemos una edad para dormir en camas separadas. Y punto», le soltó a su marido después de media vida de habitación compartida y tres hijos en común. Al parecer, el marido abandonado se había venido arriba en los últimos meses después de que su urólogo accediera a recetarle «eso de la Viagra» que él llevaba tiempo pidiéndole. En la siguiente consulta el hombre le puso al médico la cajita encima de la mesa: «Mi mujer ya no está para estas cosas». Esta historia es real y frecuente. También lo es esta otra, de signo contrario: La mujer visita a su ginecóloga y cuela el mensaje del marido inapetente: «Pregúntale; según lo que te diga, ya iré yo». A los ginecólogos, andrólogos, sexólogos y urólogos, la casa se les ha llenado de gente con mucha esperanza, poca resignación y, quizá, confianza ciega en la Medicina. «Antes abundaba el conformismo, ahora tengo pacientes de más de 80 años que quieren tener una vida sexual activa», cuenta Eduardo García, urólogo del hospital Clínic de Barcelona. «Hubo un tiempo en que se aguantaban, pero ahora todo el mundo habla de sexo y de orgasmos, y la gente dice: ‘Yo también quiero eso», razona Francisca Molero, presidenta de la Sociedad Catalana de Sexología.

Bienvenida la generación posviagra. Hombres y mujeres que entraban en sus 50 y 60 años en 1998, cuando salió al mercado la píldora azul de Pfizer, que fue seguida luego por Cialis (Lilly) y ahora por Visarsin, el genérico de Viagra, un 25% más barato que el fármaco de marca. Todos diseñados para tratar la disfunción eréctil. Más reciente, de julio de 2009, es el antídoto contra el segundo demonio, la eyaculación precoz. Priligy (Janssen Cilag), conocida en Europa como la píldora de los cuatro minutos, apuntaló la autoestima masculina. Son ellos los que ahora señalan como queja en su historia clínica: «Mi mujer ya no tiene ganas». Ellas tampoco se andan con chiquitas. «Las tengo sentadas cada día en mi consulta, siempre habían dicho que sí a todo, y ahora, con 65 y 70 años, se permiten decir que no», cuenta el sexólogo Santiago Frago, que en 2006 abrió la primera asesoría de sexo para mayores en España (www.amaltea.org). El ginecólogo Santiago Palacios también las conoce. A su clínica del barrio de Salamanca de Madrid llegan algunas con cierta preocupación y otras con ninguna: «Es cierto, no tengo deseo, ni quiero… Para lo que tengo a la derecha de mi cama… antes me iría al cine». Y aunque todos han disparado sus expectativas sexuales, los hombres llevan ventaja. Al menos en lo que a disponibilidad de «herramientas técnicas» se refiere, importantes a partir de cierta edad para conseguir «una buena ejecución», que no es lo mismo que «una buena técnica», según los expertos consultados. «El hombre ha conseguido un alto nivel de rendimiento erótico», confirma Frago.

«Les ha subido mucho la autoestima, mientras ellas siguen en el punto de partida. La cronología está desfasada, un hombre de 70 años está a la altura de una mujer de 40», apunta Alicia Úbeda, jefa del servicio de ginecología de Salud de la Mujer Dexeus. Ellas tienen más frentes abiertos, unas hormonas resbaladizas, una sexualidad variable, años de educación represora a sus espaldas, y, agrega el doctor Frago, «una batería de medicamentos, sobre todo antidepresivos y tranquilizantes, que estropean su sexualidad». Francisco Cabello, del Instituto Andaluz de Sexología, tiene una teoría y así la expuso en un congreso médico. Ante cientos de ginecólogos proyectó la diapositiva de una episectomía (un corte en la vagina que se hace durante el parto) para mostrar cómo se destruía una parte de la «plataforma orgásmica»: «¡Cuidado! ¡Estamos tocando cosas serias!», advirtió a un auditorio de aludidos.

Desde que nació la célebre pastilla azul, muchos fármacos han querido ser la pink viagra y hasta hoy ninguno lo ha conseguido. Lo corrobora la doctora Úbeda: «¡Se ha anunciado la viagra femenina tantas veces! Con píldoras, parches de hormonas, cremas vasodilatadoras del clítoris…». La más famosa de ellas, Viacreme, también vendida, estaba compuesta por un aminoácido, aloe vera y mentol. Fue desautorizada en 2004 por el Ministerio de Sanidad, que no la consideró un medicamento. La propia compañía Pfizer puso en marcha un ensayo clínico para probar el efecto de la Viagra en 3.000 mujeres. Y aunque la píldora mejoraba los signos externos de excitación, el deseo seguía en el subsuelo. En la mujer ambos mecanismos están frecuentemente desconectados. Ante el fracaso evidente, la compañía cerró el estudio. La industria farmacéutica busca El Dorado. A saber, una píldora –será de color rosa con toda probabilidad– de efecto casi inmediato –no más de una hora– y eficacia probada para solucionar el gran problema. Pero si en el universo sexual masculino estaba claro cuál era el gran problema, en las mujeres eso está todavía por demostrar.

Todos los intentos de ‘feminizar’ la Viagra han fracasado porque la sexualidad de la mujer está a años luz de la del hombre. «La masculina es como el interruptor de la luz; la femenina, como el cuadro eléctrico de un avión», resume Juan I. Martínez Salamanca, urólogo del hospital universitario Puerta de Hierro. Y no ha sido por falta de intentos. Hay un mercado amplio y creciente. Un estudio encargado por la Asociación Española de Andrología, Medicina Sexual y Reproductiva (ASESA) aseguró que el 98% de las mujeres se trataría un problema sexual si existiera un fármaco eficaz. «Sería el maná», reconoce Ana Puigvert, andróloga de la Fundación Puigvert. «Llegan a la consulta y quieren una pastilla; cuando les dices que se tienen que ir a terapia, no vuelven. Es más fácil tragarse algo con agua que aceptar el aburrimiento, la ausencia de deseo o los conflictos de pareja», explica José Luis Doval, jefe del servicio de ginecología del Complejo Hospitalario de Orense. La farmacéutica estadounidense BioSante, implicada en la carrera por el elixir del deseo sexual femenino, estima que sólo en Estados Unidos existe un mercado de 2.000 millones de dólares anuales.

Sin embargo, la viagra rosa se resiste. La industria investigó primero en el mundo de la sexualidad masculina. «Creo que preveían que los mayores consumidores iban a ser hombres, del mismo modo que el mercado de los anticonceptivos es mayoritariamente femenino porque ellos son más reacios a usarlos», reflexiona Doval. La consecuencia es que, en opinión del doctor Salamanca, «no se ha encontrado una diana terapéutica clara». La diana terapéutica es el blanco donde tiene que dar un fármaco para solucionar un problema. En los hombres impotentes eran las arterias del cuerpo cavernoso del pene que no se llenaban de sangre. Solución: un vasodilatador, Viagra. Pero, ¿qué pasa con las mujeres? «En ellas el apetito sexual es el centro de todo, un gran desconocido que vive en la cabeza de cada quien. Y con el cerebro hemos topado, amigo», dice Santiago Palacios, que añade que se han tenido que estudiar muchos años los neurotransmisores cerebrales para encontrar «un producto válido».

Se refiere a la nueva esperanza blanca, una molécula desarrollada por la farmacéutica alemana Boehringer Ingelheim llamada flibanserina y aún sin nombre comercial. Los resultados finales de los ensayos clínicos ya concluidos están guardados bajo llave, a la espera de la aprobación de la Agencia Europea del Medicamento. Casi todos los expertos consultados conocen las conclusiones de los ensayos, pero un acuerdo de confidencialidad les obliga a mantener la boca cerrada. «Apunta maneras», «pinta bien», es todo lo que dicen. Si todo marcha, en 2011 estará a la venta.

Entretanto, en España se aprobó en 2008 el uso de unos parches (Intrinsa, Procter&Gamble) que liberan testosterona, una de las hormonas claves del deseo sexual, pero sólo en mujeres con una menopausia de quirófano, es decir, la que sobreviene tras extraer el útero y los ovarios por razones de enfermedad. Estas mujeres, unas 600.000 en España, ven caer en picado sus niveles de testosterona y su apetito sexual. Un tercio de ellas lo llevan mal y son las candidatas perfectas para los parches.

Pero volvamos a la flibanserina. Lo último que se sabe de ella se escuchó en el congreso de la Sociedad Europea de Medicina Sexual celebrado el pasado otoño en Lyon. Después de probar la píldora en 1.946 mujeres premenopáusicas mayores de 18 años se observó un aumento de «los eventos sexuales satisfactorios». La píldora en cuestión, que reduce la serotonina y aumenta la dopamina en el cerebro, se ha encontrado por error. Los investigadores probaban la molécula como antidepresivo y los resultados eran pésimos, pero observaron que tenía un efecto secundario «interesante». Tanto los animales de laboratorio como los humanos estaban más «predispuestos, receptivos, vigilantes y sensibles» a la actividad sexual. Habría que tomar 100 miligramos diarios antes de irse a la cama y los primeros efectos empezarían a notarse al cabo de dos o tres semanas. Una pega se les pone a los ensayos: la píldora se ha probado en el mejor de los mundos posibles, las mujeres premenopáusicas que no han sufrido caídas hormonales, una de las causas más frecuentes de la pérdida de deseo. Desde Boehringer Ingelheim aseguran que se prepara un ensayo con mujeres en la menopausia.

Para llegar hasta aquí hubo que definir cuáles eran las disfunciones sexuales femeninas y cómo y con qué frecuencia afectaban a la mujer. Se llegó a la conclusión de que el trastorno del deseo sexual hipoactivo (escaso deseo sexual) era el caballo de batalla. Una de cada diez mujeres podría padecerlo en algún momento de su vida. Al fin se había encontrado el gran problema, oculto tras el socorrido «hoy no, me duele la cabeza». El estudio Deseo y sus efectos en la sexualidad femenina incluyendo las relaciones (Desire, por sus siglas en inglés), financiado por la propia farmacéutica alemana, se encargó de demostrar que las mujeres con bajo interés sexual «sufrían de forma personal y emocional». Las voces críticas se levantaron contra el laboratorio acusándolo de inventar una patología que causa angustia y que debe ser curada cuanto antes… con un fármaco a punto de salir al mercado.

¿El trastorno sexual hipoactivo nace o se hace? ¿Es acaso una creación de la industria farmacéutica? Ésta es una pregunta incómoda, pero sexólogos, ginecólogos y andrólogos tiran de fuentes independientes y de su propia experiencia clínica. «Cuando no existía ninguna molécula en desarrollo, yo tenía pacientes con el deseo sexual inhibido», asegura José Luis Doval. «Es un trastorno frecuente en un porcentaje alto de mujeres jóvenes que toman antidepresivos y de no tan jóvenes que sufren caídas hormonales por la menopausia», apunta Ana Puigvert. «Yo hablo de un 40% de mujeres que tienen la libido baja. Tiene que haber angustia asociada para que se considere un trastorno», acota Santiago Palacios. «Es difícil de diagnosticar, hay que preguntar mucho para definir los niveles previos, y buscar una pérdida continua y progresiva de deseo respecto al nivel anterior», concede Doval. «Obviamente, la industria está interesada, pero es un problema real», apunta el urólogo Eduardo García. «Cada día tengo pacientes que me cuentan que no tienen ganas y su marido sí, y eso no es normal en alguien que ha tenido apetito sexual antes», zanja el doctor Martínez Salamanca. «Llevo 26 años haciendo terapia sexual, y la falta de deseo siempre ha sido la primera causa de consulta», tercia Francisco Cabello. Otros especialistas ponen la patología en cuarentena. «No es un problema exclusivo de las mujeres, hay hombres con el deseo sexual inhibido, pero jamás lo reconocerían. Antes prefieren que les pase un camión por encima», comenta la terapeuta sexual Mila Cahue.

Un estudio independiente publicado en 1999 en The Journal of the American Medical Association aseguraba que el 43% de las mujeres experimentaba alguna forma de disfunción sexual, una circunstancia que sólo afectaba al 31% de los hombres. La existencia en sí de este trastorno no es carne de polémica entre la mayoría de los especialistas. Sí lo es que una píldora sea la solución total. En el caso de la Viagra «estábamos ante un problema hidráulico» –ilustra el doctor Salamanca–, pero con algo tan poliédrico como el deseo femenino nadie lanza las campanas al vuelo.

A la consulta de Sexología de Santiago Frago, especializada en personas mayores, apenas entran mujeres solas. Sus pacientes suelen ser señores solteros y parejas, ellos recauchutados y en plena forma con la asistencia de la química y ellas «poco cooperadoras». «Tienen el tema erótico aparcado, y no por salud: se quejan de que no se sienten valoradas, mimadas o seducidas. ¿Todo eso puede encapsularse en una pastilla de última generación?», se pregunta el sexólogo. Los expertos consultados opinan que recetar la píldora y no mirar a la pareja sería lo mismo que prescribir una estatina para bajar el colesterol y no poner una dieta. «Nunca, y me atrevo a ser categórico, se va a encontrar una sola pastilla que revolucione a la mujer como hizo Viagra en su día con el hombre. La sexualidad masculina está muy centrada en la erección; y las mujeres, por tener, tienen hasta tres tipos de deseo», dice Francisco Cabello, que asegura haber leído en la prensa mejores datos de flibanserina que los que aporta la propia industria. «Hay alguien por ahí inventándose algo. Este fármaco funcionará con las mujeres que tengan bajo el deseo y se lleven bien con su pareja, pero las que ya no se aguanten seguirán igual».

Si la causa orgánica más aceptada de falta de apetito sexual es la caída hormonal que produce la menopausia, ¿por qué algunos sexólogos sostienen que encuentran más problemas de inapetencia entre las mujeres sanas de entre 30 y 40 años con niños pequeños? «El sexo está demasiado mediado por el rato que queda libre, no hay espontaneidad», opina Alicia Úbeda.

Madre joven, profesional de éxito, guapa, con pareja estable, deportista… la superwoman se desmonta en la cama. «Están tan ocupadas que no dedican tiempo a pensar en el sexo, lo hacen porque toca, y eso mata el deseo», cuenta la doctora Francisca Molero, que ha obligado a más de una a sacar la agenda: «Vamos a poner fecha ya para quedar y hacerlo». Por si fuera poco, la sobreexposición a escenas cinematográficas ha puesto las expectativas por las nubes. «Vivimos en la cultura del éxito, que en la cama quiere decir tener miles de orgasmos en poco tiempo, y eso no es real», señala Cabello. «Las mujeres han cambiado. Antes, ellas aprovechaban el mínimo problema para decir: ‘Punto, se ha acabado’. Ahora se apuntan las primeras al carro de la autoexigencia». Tanto han cambiado, que el doctor Salamanca, ponente de congresos internacionales, empieza a pensar en la fecha de caducidad de su diapositiva estrella, aquélla capaz de sacar las carcajadas a los auditorios más espesos: «Un señor y su mujer consultan al médico y él se lanza: ‘¿Y eso de la Viagra?’. A su espalda, la señora saca un cartel: ‘Doctor, diga que no’. Una pena, se reían mucho, pero en poco tiempo no se parecerá a la realidad».

http://www.elpais.com/articulo/portada/Viagra/elpepusoceps/20100411elpepspor_8/Tes

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El flamenco desde el prisma de un burdel

Un momento del desfile de ayer. / punto press

Un momento del desfile de ayer. / punto press

 

 Dos jóvenes diseñadores flamencos presentan una original colección de vestidos en los que se hace un recorrido por la historia del siglo XVIII, donde los prostíbulos ocupaban un importante papel

Lunares y volantes ha sido siempre la forma más tradicional de entender la moda flamenca. Pero Alejandra Pérez y Raúl Román, dos jóvenes diseñadores malagueños, han querido romper con la tendencia más recurrente y demostrar que se puede ser original y lograr la más sofisticada y elegante distinción con una colección de trajes de flamenca que tiene en los burdeles del siglo XVIII su principal fuente de inspiración.
Flamenco e historia se han fundido de la mano en esta ocasión para dar como resultado una amplia variedad de vestidos, camisas y faldas que reflejan con cada movimiento la exquisita y a la vez descuidada elegancia de aquella época. Chapetas con botones, camisería al estilo capitán propia del siglo XVIII y vestidos en los que la seda salvaje, los encajes bordados, las gasas, la batista y la organza se han unido para imprimir el carácter tan particular a esta colección de flamenca llamada El Burdel.
Pero también tienen su hueco de protagonismo los puertos donde se desarrollaba buena parte de la vida de aquel entonces y las lavanderas de la época con un homenaje a las tradicionales rayas marineras que impregnan el estilo de algunos de los vestidos flamencos de la colección. Los colores son quizás los que más diferencian el estilo de estos trajes de flamenca en los que el rojo o el blanco más recurrente han dado paso al oro viejo, distintos tonos de marrones, el verde oliva y el turquesa más propios del ambiente militar que impregnaba la sociedad del siglo XVIII.
Anoche fue la puesta en largo de esta obra de arte que sus diseñadores quisieron presentar en un típico cortijo andaluz donde más que un desfile se vivió un verdadero espectáculo. Es lo que pretendían, según Alejandra Pérez, “hacer una representación de la historia de los últimos siglos hasta nuestros días a través de la moda flamenca”.
Actores que representaron a militares y mujeres de la época, caballos, música y luces fueron el complemento de un desfile original que logró recrear durante una media hora el ambiente de los antiguos burdeles en los que se han basado sus creadores.
Para Alejandra Pérez es la primera vez que presenta una colección como ésta, aunque el flamenco que ella misma reconoce que le corre por las venas ha hecho que le resulte relativamente sencillo lograr un resultado así. Dirige una empresa de catering y “eso quizás me ha ayudado a probar muchas cosas nuevas y no a sorprenderme tan fácilmente”. Se considera sólo una aficionada pero lo cierto es que junto con Raúl Román, que sí es diseñador de alta costura y que había tenido algún contacto previo con la moda flamenca, han logrado crear una colección “completamente diferente” pensada principalmente para todas aquellas mujeres que “quieran vestirse de flamencas en la feria sin ir demasiado recargadas”.
Y es que muchos de los vestidos “no son nada ostentosos”, explicó esta diseñadora, sino “elegantes y más propios para una fiesta o una tarde de paseo”. La búsqueda de una línea elegante ha marcado el diseño de la colección, pero también “el tono irónico de aquellos burdeles que tanto protagonismo tuvieron en otra época” .Hasta las peinetas y los pendientes han sido diseñados por ellos en un intento de hacer la colección más propia y auténtica.

http://www.malagahoy.es/article/malaga/674988/flamenco/desde/prisma/burdel.html

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Piden siete años para un hombre que estranguló a una prostituta que le negó el servicio

La Fiscalía de Sevilla solicita siete años y seis meses de prisión para K.O., de nacionalidad marroquí y 24 años de edad, al que acusa de intentar matar a una prostituta que se negó a mantener relaciones sexuales con él a cambio de un teléfono móvil.

   Según relata el Ministerio Público en su escrito de acusación, consultado por Europa Press, los hechos tuvieron lugar sobre las 6,00 horas del día 21 de junio de 2009, fecha en la que víctima, C.M.M., ejercía la prostitución por la zona de Su Eminencia de la capital hispalense.

   De esta forma, contactó con el encartado, que se le acercó y requirió sus servicios pidiéndole que le acompañara a su casa, tras lo cual ambos fueron a un edificio ubicado en la barriada de La Plata, «sacando el acusado unas llaves para simular que vivía en el inmueble, franqueando el portal, que estaba abierto, y subiendo ambos a la azotea».

   Tras ello, el imputado extendió una manta en el suelo al fin inicialmente expuesto, pero como la víctima le pidió el dinero por adelantado, el encartado le quiso dar su móvil como pago, a lo que ella se negó, momento en que el imputado «montó en cólera y, de modo totalmente inesperado, la agarró fuertemente con sus manos por el cuello y, poniéndola contra la pared, intentó estrangularla».

   A consecuencia de esto, la víctima perdió el conocimiento momentáneamente, pero cuando la recuperó «se vio en el suelo, y aunque el acusado le dijo que no gritara ella intentó pedir auxilio», momento en el que el acusado «la volvió a agarrar con fuerza del cuello para estrangularla definitivamente, lo que no logró porque ella cogió una botella de cristal del suelo y golpeó al encartado, que se fue herido del lugar».

   Por todos estos hechos, la Fiscalía pide para el imputado siete años y seis meses de prisión y el pago a la víctima de una indemnización de 6.000 euros por un presunto delito intentado de homicidio.

http://www.europapress.es/andalucia/noticia-piden-siete-anos-hombre-estrangulo-prostituta-le-nego-servicio-20100411105853.html

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Karine: «He trabajado para María de Mora como prostituta»

Karine ha estado en el plató de Dec para desenmascarar a María de Mora. Karine asegura que trabajó para ésta como prostituta, algo que ha negado rotundamente De Mora. María asegura que la agencia, que poseía hace ya unos años, sólo se encargaba de poner en contacto a empresarios con famosas.

El pasado febrero María de Mora acudió, por primera vez, a un plató de televisión y eligió nuestro espacio para sacar a la luz los entresijos del oscuro negocio de la prostitución de lujo. Tras muchos años de silencio, los colaboradores de Dec esperaban conocer los nombres de aquellas famosas que habrían prestado sus servicios sexuales, pero María de Mora defraudó al público con su testimonio. Negó haber tenido una agencia de prostitución de lujo. Ahora, después de dos meses, lo ha vuelto a ratificar. De Mora confiesa que la agencia, que poseía hace ya unos años, se encargaba únicamente de poner en contacto a empresarios con modelos, actrices y presentadoras de televisión.

María ha confesado que Ivonne Reyes trabajó para ella y se llegó a embolsar por dos cenas unos 24.000 euros. Nuria Bermúdez señala a De Mora como la Madame de las famosas y no es la única. Karine ha estado en nuestro programa y nos ha explicado todos los detalles de este turbulento negocio. Karine nos ha revelado que trabajó para María como prostituta y que ésta se lleva el 50 por ciento del dinero que ella obtenía por sus servicios. De Mora lo ha negado rotundamente.

http://www.antena3.com/PortalA3com/DEC/Karine-trabajado-para-Maria-Mora-como-prostituta/PA_81670_5951256_10373002

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Mucho vicio

Mi adorado Georges Simenon, ese escritor que me ha dado tantas horas de felicidad perezosa, aseguraba que se había acostado con unas treinta mil mujeres. La primera esposa del novelista, con la que consiguió mantener a lo largo de los años una milagrosa buena relación, comentó sobre el asunto: «¡Ja, ya serían menos!». Es lógico pensar también que exageraba porque, aunque se sabe que el gran Simenon fue un hombre compulsivo tanto para escribir como para el sexo, no parece que quepan en una sola vida tantas novelas y tantas mujeres. A no ser, claro, que un día simenoniano obedeciera a una agenda como la que paso a relatar: se levantaba a las cinco de la mañana, echaba un polvo con su mujer; tras ducha y desayuno frugal se sentaba a su mesa de estudio dos horas; salía a la calle, buscaba una prostituta (hubo muchas en su vida) y echaba otro polvo; con las piernas aún laxas por el esfuerzo volvía a casa; comía sano y ligero; echaba una siesta de unos diez minutos, lo suficiente para que el cerebro se le enfriara, luego, se daba un paseíllo y sintiéndose energético tras el descanso buscaba otra prostituta; regresaba a su mesa de trabajo, escribía tres horas, rápido, sin dudar, yendo directo al argumento y pasando de adjetivos superfluos; tras el tiempo de escritura, le echaba otro polvo a su mujer para evitar la culpa de sus infidelidades; salía después, con la conciencia tranquila, a estirar las piernas, no sin antes tirarse a la portera del edificio; se sentaba en un café y aprovechaba para tomar algunos apuntes para la novela que empezaría según hubiera terminado la que le esperaba en la máquina del escritorio; con el estómago calentito se iría al teatro a ver a Josephine Baker, que le tenía loquito, lógico es imaginar que, en aquellos años veinte, de felicitar a una cabaretera a perpetrar un coito en el camerino había un trecho cortísimo; volvía a casa un poco apiplado por las calles del París acordeónico, imaginando una aventura de su viejo comisario Maigret y en estas, lo que es la vida, le saldría al paso una vieja prostituta a la que se sentiría obligado a echar otro polvo más por caballerosidad que por verdadero deseo; llegaría a casa a las tantas, y en vez de darle explicaciones a Tigy, la bella esposa que años más tarde diría aquello de, «¡Ja, ya serían menos!», el torrencial escritor pensaría que no hay mejor excusa para el marido que vuelve a casa como en el chiste (borracho, a las tantas y oliendo a puta) que darle a su legítima un poco de amor conyugal. Sólo de imaginar semejante jornada he acabado exhausta, pero, ¿por qué dudar de un individuo que le entregó a la historia de la literatura más de veinticinco mil páginas? No hay novela de Simenon que no me guste, por una causa o por otra todas me resultan perspicaces, sórdidas y humanas a la vez. De lo cual, deduzco que aunque el hombre se entregara a la tarea de cumplir una media de ocho coitos al día no lo haría mal del todo. Yo a Simenon le imagino unos coitos rápidos pero vocacionales, como su literatura. Su vida sexual tiene también un lado triste, tenebroso, ya que su hija, a la que tanto quería, padecía de una enfermedad mental que la llevó al suicidio, no sin antes intentar (sin éxito, claro) acostarse con el gran donjuán que había sido su padre. Tal vez porque estemos hablando de otros tiempos en los que los comportamientos de los seres humanos estaban menos categorizados, a nadie se le hubiera ocurrido pensar entonces que Simenon sufría algún tipo de patología y nadie hubiera excusado sus aficiones puteras por ser el síntoma de una incontenible dependencia enfermiza. Quién de nosotros no ha conocido a alguien a quien le gustara acostarse con cualquiera, en cualquier sitio y que tuviera un cuerpo capaz de responderle a cualquier estímulo. Hay mujeres a las que no nos impresionan los donjuanes, pero eso no me lleva a ninguna conclusión ni moral ni fisiológica. Que lo disfruten. Puedo imaginar que en algunos casos promiscuidad y patología andan de la mano, pero la tendencia creciente con que algunas estrellas americanas se quitan de encima la culpa de la infidelidad aduciendo algún tipo de trastorno es ya sainetesca. El primero en buscar la redención espiritual fue Clinton, que anduvo visitando a un párroco para que lo recondujera y ser perdonado por el pueblo americano. Pero la búsqueda del perdón divino se ha quedado obsoleta, lo que ahora se lleva es internarse en un hospital. Lo hizo Michael Douglas, lo acaba de hacer el golfista Tiger Woods y en esas está el marido de Sandra Bullock. Tiger Woods tenía diez amantes y confiesa estar luchando contra la adicción al sexo. Francamente, en el mundo de las actuales celebridades se ha leído muy poca literatura: Simenon puso el listón muy alto como para pensar que Woods necesita medicación. El marido de la Bullock también lucha por curarse. El hombre ponía anuncios en la red reclamando «tías buenas, tatuadas, moteras y con buenas tetas». Hace tan sólo una década a eso se le hubiera llamado tener mucho vicio. Un diagnóstico simplón pero certero. Yo misma me siento capaz de hacérselo a algunos sin necesidad de internamiento en un hospital y sin cobrarles un duro. Y en la receta médica les escribiría: «A lo hecho, pecho».

Elvira Lindo

http://www.elpais.com/articulo/opinion/Mucho/vicio/elpepusocdgm/20100411elpdmgpan_2/Tes

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Crónica negra: Jóvenes, españolas y en la calle

Liberación, en 2006, de 146 mujeres obligadas a prostituirse en diferentes ciudades españolas

Liberación, en 2006, de 146 mujeres obligadas a prostituirse en diferentes ciudades españolas

 

10 Abril 10 – Francisco Pérez Abellán

Mujeres más jóvenes y prostitución más barata y la vuelta de las españolas al oficio. Eso es lo que trae la crisis al tráfico sexual. Según Save The Children, en España podría haber unos 20.000 menores en manos de redes sexuales y un número importante sufrirían abuso.  La Guardia Civil,  que se ocupa del control en las zonas rurales, cuantifica que, según los últimos años computados, más de 2.500 chicas menores de edad estaban, de una u otra forma, en las redes de prostitución.  
     Mientras que la pornografía infantil es fácilmente detectable y representa en sí misma una prueba del delito, el acuerdo carnal con menores resulta muy difícil de probar. A medida que en nuestro país empeora la situación de la mujer prostituida, los ministerios de Interior e Igualdad manejan cifras que indican que la prostituta en España es una joven mayor de edad, entre los veintitantos y los treinta, y extranjera.
     Algunos cálculos optimistas sitúan las cifras de mujeres prostituidas en cerca de las 80.000 en todo el territorio nacional, de las que el 80 por ciento  no serían españolas. Pero mientras se elaboraban estos datos, el mercado progresaba cambiando para peor el panorama: la crisis ha echado a la calle a mujeres españolas que ya se pueden encontrar disputando clientes en plazas y caminos rurales. Las chicas que pueden contemplarse en  los lugares habituales de prostitución han variado de aspecto: priman las jóvenes o muy jóvenes y se detectan muchas de procedencia rumana.
Volver a la esquina
La falta de dinero, el paro, el frenazo del gasto en diversión y ocio han hecho que los grandes clubes de antaño sufran caídas espectaculares en su recaudación y las mujeres tengan que abandonar el «lujo» conquistado para volver a las esquinas en peores condiciones.
    En carreteras y clubes aparecen mujeres provocativas, bellas y sospechosamente jóvenes, que exhiben documentación de mayores de edad. Incluso en algunos recodos del camino o calles se muestran desnudas. Está claro que el descenso del consumo exige medidas radicales. Se ofrece sexo dudoso, sin condón, con toda clase de peligros y a precios de derribo. Fuentes policiales indican que los proxenetas aplican una presión muy fuerte. Las chicas reciben golpes y amenazas, todo bajo la ley de la «omertá» que obliga a callar por el bien propio y el de familiares y amigos.
        En cuanto a los precios, hay unos estándares que sirven de referencia: en la calle, 30 euros un completo; 20, sexo oral. En el interior de un local hay que pagar 10 euros a la entrada y poner al menos otros 70 para pasar una media hora con una de estas jóvenes. Además, dentro, los caprichosos están excluidos: se suele exigir protección contra las enfermedades.
      El material humano que puede encontrarse se reparte por zonas: mujeres del Este, subsaharianas y españolas. Sorprende el creciente aumento de las españolas que ejercen en la calle o en el coche, al mismo nivel que las rumanas, por precios competitivos, y con el mismo descaro. Si les preguntas qué hace una chica como tú en este muladar, te dicen que son de familia desestructurada, con hijos y necesidades urgentes. No llevan ropa interior y apuestan decididas por un poco de sexo en una cuneta a cambio de dinero negro que pagará la cuenta de la compra.
      Los chulos que manejan el tráfico de blancas suelen ser mafiosos fuertemente jerarquizados que trabajan con grandes movimientos de pupilas. Una de las fórmulas es montarlas en furgonetas y hacer que recorran diversas regiones escapando  al control policial.
Adiós «casa de lenocinio»
Lo peor de la prostitución es que allí donde se instala degrada el entorno, baja el precio de las viviendas y llena de molestias a vecinos y viandantes. La prostitución atrae a toda clase de delincuentes: empezando por los soldados de otras mafias que celebran sus éxitos buscando mujeres de alquiler. En brazos de prostitutas se refugian atracadores y sicarios. Y entre los grandes capos, se disputan las barriadas de mejor actividad.
        Hay un repunte de enfermedades venéreas, un exceso de sexo turbio en la vía pública y una incesante actividad de matones, sirleros (navajeros) y traficantes de droga, rodando entre las reinas más jóvenes de la prostitución. Entre el público hay de todo: desde el oficinista entregado y discreto al borrachín rebelde. Todo menos aquella paz perdida de las casas de lenocinio de antes, donde D. Juan y D. Julián, sentados a la mesa camilla, se intercambiaban las muchachas después de haber tomado café, con aquel estoicismo del general francés en la batalla: «Señores ingleses, disparen Vds. primero».

http://www.larazon.es/noticia/5148-cronica-negra-jovenes-espanolas-y-en-la-calle

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La calle, nuevo escenario de prostitución infantil

Delito. El acceso carnal abusivo de infantes de menos de 14 años da una pena que puede oscilar entre los 12 y los 20 años de prisión. Por inducir a la prostitución, las penas van entre los 10 y los 22 años de cárcel. Para los actos sexuales con menor de 14 años o en su presencia, o cuando se le induzca a prácticas sexuales, la ley estipula reclusión de 9 a 13 años.

Delito. El acceso carnal abusivo de infantes de menos de 14 años da una pena que puede oscilar entre los 12 y los 20 años de prisión. Por inducir a la prostitución, las penas van entre los 10 y los 22 años de cárcel. Para los actos sexuales con menor de 14 años o en su presencia, o cuando se le induzca a prácticas sexuales, la ley estipula reclusión de 9 a 13 años.

 

 El País presenta el panorama de la explotación sexual de menores en la ciudad. Padres o tíos ‘alquilan’ a niños en plena calle para prácticas sexuales.

Son las ocho de la noche de un miércoles cualquiera en la capital del Valle. Dos hombres sostienen una conversación a unos pasos del cruce de la Carrera 66 con Avenida Pasoancho, al sur de Cali.

–No le haga cochinadas a la niña.

–¿Cuanto vale el ratico?

–Cien mil y puede parquear el carro acá a la vueltica… pero si se la quiere llevar es el doble y me deja la cédula.

La charla es el punto culminante de una negociación para adquirir sexo, transacción que según las cifras de las autoridades es cosa de todas las noches en la ciudad y que en esta ocasión comenzó cuando un carro se detuvo frente a dos niños que se rebuscan la vida en el semáforo de dicho cruce.

El hombre del vehículo les compra un paquete de cigarrillos y pregunta si conocen alguien que quiera subirse al carro y pasarla rico. Sin inmutarse el mayor de los muchachos, de unos 13 años, le responde que si quiere con ellos o si está interesado en una mujer y señala otra figura infantil que los mira indiferente desde el poste donde recuesta la delgadez de sus 15 años.

Tiene los ojos grises como el pavimento donde se convirtió en mujer y dice que se llama Rosario, pero que el precio lo cuadra su tío, un hombre alto y obeso que atiende una venta ambulante donde se consiguen desde minutos para celular hasta papeletas de basuco. Es el tipo que pide como garantía $200.000 y la cédula, por dejar ir a la sobrina a tener sexo con un desconocido.

Asunto de ‘chulos’

Lo primero que se debe entender cuando se investiga y se habla de la ‘prostitución infantil’ es que dicha práctica no existe. Elmer Montaña, quien hasta hace poco dirigió la Comisión de Reparación y Reconciliación en el occidente del país, explica que “por lo general los niños son iniciados sexualmente por adultos, quienes abusan de ellos y los explotan. De acuerdo con la Ley un menor de edad no es autónomo para vender su cuerpo, se entiende entonces que su voluntad ha sido forzada”.

Este abogado, que fue fiscal en el Distrito de Aguablanca, insiste en que no se debe estigmatizar a la niñez. “La gente cree que los menores de manera voluntaria, libre y soberana deciden dedicarse a la prostitución y cuando el problema se maneja en esos términos, la sociedad no se motiva para hacer algo por esos pequeños que en realidad están siendo explotados por un adulto sin escrúpulos”, concluye Montaña.

Por eso las acciones de las autoridades van encaminadas contra los proxenetas (chulos) de menores, como el ‘tío’ de los niños del semáforo, que son considerados verdaderos camaleones pues saben mimetizarse en los establecimientos nocturnos y en las calles, la mejor de las vitrinas para quienes comercializan los cuerpos de infantes.

Los pequeños son la presa favorita de las redes dedicadas a la prostitución, la trata de personas y la drogadicción, y en las calles deambulan como la carnada perfecta, pues según las autoridades, los andenes y las vías de Cali albergan a por lo menos 2.000 chicos que son vendedores ambulantes o viven de la mendicidad.

En el Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, Icbf, la Policía y la Alcaldía de Cali manifiestan estar conscientes de que los niños de la calle viven en alto riesgo de caer en las redes del comercio sexual y aseguran que por eso se han implementado operativos en la ciudad, sobre todo por los alrededores de las avenidas Roosevelt, Tercera Norte, Sexta y Pasoancho, la Autopista Suroriental y el centro de la capital del Valle.

John Arley Murillo, director de la regional Valle del Icbf, comenta que por lo menos una vez al mes hay recorridos de control que ya han dejado, como resultado, el retiro de 25 menores del seno de sus familias en el último año. La razón para tal castigo es que los encuentran como vendedores callejeros junto a sus padres, aunque las autoridades no descartan la existencia de algún foco de explotación sexual.

¿Problema menor?

Pese a las acciones emprendidas, para el Director regional del Icbf fue una sorpresa enterarse por este diario que hay niños que se acercan a un carro y ofrecen sus cuerpos a cambio de unos pesos.

“Hasta ahora no había tenido noticia de este tipo de hechos”, dice el funcionario y explica que los casos más comunes se presentan en sitios clandestinos. Reitera que en este trabajo no sólo el Estado y los organismos de protección tienen responsabilidad para recuperar a los niños de las calles. “El Icbf trabaja de la mano con la comunidad, porque la gente ya ha tomado conciencia del poder de las denuncias”, anota.

Aunque Murillo sostiene que la gente está denunciando más que antes, el número de quejas sigue siendo reducido frente a la magnitud de un problema con una tendencia a empeorar registrada en los últimos años.

De hecho, entre las primeras 114 denuncias sobre abuso sexual que el Icbf ha recibido en el 2010, sólo se ha podido esclarecer con certeza que una de ellas correspondió a un menor.

En el resto del país, el panorama es similar, pues el promedio de denuncias es de 400 anuales, según estimaciones que maneja el Icbf en Bogotá. Por su parte, la fundación Renacer señala que al año alrededor de 25.000 niños son explotados sexualmente en Colombia.

Un estudio de esta fundación también indica que los proxenetas saben que ya no pueden frecuentar como antes los habituales prostíbulos que eran el lugar de la transacción, por lo que en la actualidad a las autoridades se les dificulta su localización. Así que las calles y las casas se convierten en los predilectos para camuflar su ilícito.

La intendente Alba Nora Casanova, de la Unidad de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Cali, coincide con esta apreciación y agrega que quienes denuncian no lo hacen de manera oportuna o no entregan la información correcta de los sitios donde se pueden ubicar a estos pequeños.

“Parece que les advierten de la presencia de las autoridades, porque ha habido ocasiones en que se acude al lugar donde estarían los menores y nunca aparecen”, dice Casanova. Incluso, hasta el jueves pasado no se había podido identificar a los niños que estaban en la Avenida Pasoancho, según se denunció hace una semana en un blog de este diario. Ni siquiera cuando los agentes han ido a buscarlos, sin usar el uniforme policial.

En cuanto a las capturas, tampoco hay cifras alentadoras. Hasta ahora no pasan de cinco los detenidos por delitos sexuales contra la niñez, como pornografía infantil, turismo sexual, acceso carnal violento o abuso.

Cadena de abusos

Otro escenario en el que también se puede encontrar el sombrío rastro de la explotación sexual de menores es en la glorieta de Alfonso López, vía que sirve de salida hacía Juanchito y de acceso a una zona del Distrito de Aguablanca.

Allí, sobre el costado occidental de la glorieta y a menos de 200 metros de la Base Aérea Marco Fidel Suárez, camufladas entre los vendedores ambulantes, ofrecen sus servicios sexuales algunas meretrices.

La mayoría son veteranas en el oficio, mujeres entre 25 y 35 años. Una de ellas, al ser abordada por un periodista de este diario ofreció traer por $300.000 a una de sus primas, menor de edad que, según dijo entre risas, “está haciendo sus primeros pinitos en las artes amatorias”.

El sicólogo William Márquez, del Icbf, explica que la actitud incoherente y cruel de prostituir a un familiar, es una forma común de abuso sexual, el cual implica casos ocurridos en los hogares, como violaciones por parte de un conocido o un pariente.

“Esos casos no se denuncian tanto como uno quisiera debido a que el factor económico que implica la explotación sexual dificulta poner en alerta a las autoridades por el miedo que genera todo lo que se mueve detrás”, asegura el profesional.

Otros sicólogos del Icbf manifiestan que hasta el narcotráfico y las mafias estarían involucrados en casos de abusos y comercio de menores.

Al respecto, el Director del Icbf Valle pone de ejemplo el norte del departamento por ser un corredor que conecta con el Eje Cafetero, donde se presenta una tendencia significativa de casos de abuso sexual infantil.

Por tal razón, afirma, se han reforzado las medidas de prevención y de protección. “Hay una red pública en Cartago, modelo en la aplicación de iniciativas, que trabaja con la Alcaldía de ese municipio”, anota Murillo.

Además, menciona la conformación del Comité Interinstitucional Consultivo de Prevención y Atención Integral de Niños, Niñas y Adolescentes, Víctimas de Abuso Sexual en el Valle.

Uno de los más recientes informes de dicho comité señala que el año pasado se contabilizaron 707 denuncias por abuso sexual de menores. Los niños que tenían entre 5 y 12 años recibieron la mayoría de los ataques y el principal agresor fueron personas desconocidas para ellos.

Sobre el norte del Valle también se ha pronunciado algunos profesionales de la Línea 106 de Atención Infantil y Juvenil, Corpolatin. Sostienen que “detectamos que hay niñas que son utilizadas para redes de explotación hacia el Eje Cafetero, especialmente los fines de semana. Las llevan hasta Cartago y allí las recogen y las trasladan a la zona desde donde las devuelven el domingo siguiente a sus padres, quienes nuevamente las trasladan a Cali”.

El Subsecretario de Gobierno de Cali, Fortunato García, expresa que la Alcaldía está atenta de la situación, la cual calificó de preocupante en Cali, “por los niños y niñas que son forzados a realizar actos sexuales con adultos y, más aún, cuando hay casos de menores que encubren a sus padres”.

Para Ramiro Álvarez, psicoanalista de la Fundación Buen Pastor, una de las entidades de protección de menores en la ciudad, cuando los niños justifican una conducta irregular de alguno de sus progenitores se debe a que están buscando identificarse con un modelo.

Y considera que para llegar a soluciones de fondo no basta con cuestionar los niños que ofrecen su cuerpo en semáforos. “Ese no es el verdadero problema, es sólo un síntoma de un mal mayor, de los factores sociales y culturales que inciden en la formación de la personalidad de ese niño”.

¿Dónde denunciar?

  • En la Unidad de Infancia y Adolescencia de la Policía Metropolitana de Cali, en el barrio Nueva Floresta. Número de teléfono 4442916 o a través del correo mecal.pinad@policía.gov.co.
  • La Fiscalía cuenta con centros de Atención Integral a la Víctima de Abuso Sexual. Uno de ellos está en la Casa de Justicia de Siloé, otro en Aguablanca y en el edificio Los Conquistadores.
  • Se puede acudir al Instituto Colombiano de Bienestar Familiar, en la Calle 34No. 2-00 o a través del número de teléfono 6676525.
  • También funciona la Línea de Atención Infantil y Juvenil, marcando el 106. De las 700 llamadas de niños que buscaron ayuda en 2009, 64 se relacionaron con casos sexuales. Y está disponible la línea gratuita 018000937800 ‘No te calles más’.

    Términos

  • Los organismos de protección como el Icbf se refieren a este problema como explotación sexual ya que los menores no eligen por cuenta propia esa conducta. Es una forma de violencia sexual que incluye el abuso de un adulto que remunera con dineros o en especie a un menor.
  • Los niños son explotados en ilícitos como prostitución, pornografía, turismo y trata de personas, explotación sexual por parte de grupos al margen de la ley y matrimonios serviles.

    En pocas palabras

    «¿Qué por qué lo hago? Pues por plata. Me va mejor en la calle, porque me pagan, mientras que en la casa se lo tengo que hacer gratis a mi tío”.

    «Mientras estoy tocando o me tocan pienso en en otras cosas para que no me dé asco, como en lo que me voy a comprar con la plata que me den”, niño entrevistado en un semáforo.

    Dato clave

    La Unidad de Infancia y Adolescencia de la Policía reporta casos de adolescentes como agresores sexuales de menores de edad. En el 2007 se registraron 11 casos. En 2008, otros 52 y 6 más en 2009.

  • http://www.elpais.com.co/paisonline/notas/Abril112010/prostiu.html

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    Descubre las posiciones que más la excitan

    Más allá del punto G, existen otras zonas erógenas que son una gran fuente de placer; para localizarlas, es necesario poner en práctica algunas posturas, ¿te interesa conocerlas?

    Los puntos erógenos de las mujeres son una fuente de gran placer. Diversos sexólogos, no hace muchos años, descubrieron otra zona localizada específicamente entre el Punto G y el cuello de la vagina, a la que denominaron Punto A.

    Esta área, a grandes rasgos, es la responsable de producir un rápido orgasmo en la mujer; además, causa una mayor y duradera lubricación y como consecuencia, múltiples orgasmos, explica el sitio sexualidadonline.com

    Aunque suene muy tentador, no es tarea fácil localizarlo, pero existen posiciones que favorecen su ubicación:

    1. La mujer boca abajo y su pareja sexual detrás de ella. De forma que los dedos toman mayor movilidad por la parte superior.

    2. La mujer sentada en el borde de la cama y la pareja sexual arrodillada delante.

    3. La mujer en posición de 4 «piernas» y su pareja sexual tras ella, con la misma ventaja que en la primera, aunque con mayor profundidad.

    También se puede llevar a cabo intentando introducir tres dedos en forma de C.

    Al igual que se puede hacer con las manos, es posible hacerlo también con el pene, y llegar a orgasmos mediante este método, comenta enfemenino.com

    Otro de las zonas erógenas femeninas, es el Punto U, una área poco explorada y también descubierta recientemente. Éste se localiza en la uretra, entre el clítoris, y la entrada de la vagina. Es un espacio muy sensible, y para estimularlo, se recomienda hacerlo mediante el sexo oral, ejerciendo una firme presión en el área de la uretra, señala desexualidad.com

    Las posiciones que te ayudarán a encontrarlo, son:

    1. Colocarse encima de la pareja, para favorecer el «frotamiento de la zona» en donde se localiza el Punto U.

    2. Situarse sentada, abrazando a la pareja con las piernas, mientras éste se encuentre de frente y de rodillas.

    La idea es estimular mediante frotes, el área del clítoris, que es muy próximo al Punto U.

    Como te imaginarás, no es nada sencillo encontrar estas fuentes de placer, pero con práctica y paciencia, seguro lo conseguirás. Si tienes algún consejo que ayude a localizar el Punta A y U, ¡compártelo!

    http://de10.com.mx/5250.html

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