Muchas personas, ante la frecuencia en las relaciones sexuales se plantean con qué frecuencia es correcto mantener dichas relaciones sexuales. La realidad es que hacer mucho el amor no provoca ningún tipo de problema para la salud, ni para la salud física ni para la salud mental.

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Otro de los conceptos que hay que tener claros es que las necesidades sexuales no obedecen a los mismos patrones que otras necesidades fisiológicas. Mientras que, por poner un ejemplo, el hambre se calma cuando llegamos a la saciedad, en las relaciones sexuales no sucede lo mismo, no por tener más contactos sexuales disminuyen las ganas.
La sexóloga Helen Fischer enunció hace bastante tiempo una ley que sigue teniendo actualidad, y que defiende que cuando una persona disminuye el número habitual de relaciones sexuales por semana, lo que se produce es un aumento del deseo sexual.
Sin embargo si ese aumento del deseo sexual no es vehiculado de alguna manera y no es respondido lo que sucederá es que el deseo sexual tenderá a disminuir y en casos extremos en los cuales el individuo no tenga más contactos sexuales puede llegar hasta a desaparecer.
El proceso contrario también se puede producir: si una persona aumenta el número de veces que mantiene relaciones sexuales semanalmente se producirá una saciedad sexual, pero de proseguir con ese aumento en el número de relaciones sexuales semanales el deseo sexual se aclimatará al nuevo número de relaciones sexuales.
Este proceso que enuncia la ley de Fisher es fácilmente constatable en parejas que por algún motivo sufren algún tipo de distanciamiento, si este es muy dilatado en el tiempo, suelen sufrir procesos de pérdida del deseo sexual, que vuelve a ser recuperado en cuanto este distanciamiento cesa.
Fuente: Geo Salud | Imagen: sinabeet
http://seressexuales.com/frecuencia-en-las-relaciones-sexuales-la-ley-de-fisher/








