La eyaculación femenina existe. Si bien es cierto que pocas mujeres llegan a los niveles del porno en las que los squirts son asombrosos, una mujer puede eyacular entendiendo por este verbo emitir un líquido con cierta presión. Es más, hay sexólogos que abogan porque la mujer siempre eyacula y sólo cambia la cantidad de líquido emitido.
En muchas mujeres no se ve bien porque se va a la vejiga bien porque la glándula de Skegel tiene una abertura menor que en otras y es casi imperceptible. El mito de la próstata femenina es totalmente cierto y una mujer suele eyacular en cada orgasmo.
La estimulación del punto G provocaría una mayor cantidad de líquido eyaculado. En la sustancia expulsada hay creatina, urea y glucosa entre otros componentes. Las mujeres que eyaculan abundantemente piensan que es orina e intentan reprimirse antes de llegar a ese punto de no retorno. Es un grave error ya que, al igual que el hombre, tener una eyaculación es síntoma de placer, no hay que avergonzarse por ello.
Las mujeres pueden eyacular o bien unas gotas o incluso hasta cerca de medio litro de este líquido. En este último caso hay que recordar que mientras que están eyaculando están sintiendo el orgasmo por lo que se trata de una reacción física muy fuerte.
Como siempre decimos, para lograr este objetivo lo único que hay que hacer es hablar con la pareja. Siempre que le expliquéis cuando, cómo y donde tocar seréis capaces de sentiros en el séptimo cielo. ¿Alguna lectora eyacula profusamente?, ¿algún truco para conseguir ese objetivo? Esperamos vuestros comentarios.
Vía | Network









La feminista, escritora y genia Carla Lonzi, rompió moldes. “La mujer clitórica y la mujer vaginal”, a principios de los 70 desató una auténtica revolución simbólica en el movimiento político e intelectual en las mujeres.
Estaba leyendo en esta pura “sala de espera eterna tan decente como adecentada” algunos libros…. (si los combino, porque necesito magrear mis neuronas y reinventar mis estímulos….), y éste: “La diferencia sexual en la historia”, de Rivera Garreta me parece cuando menos “andrógino”…..
A lo que iba, Carla Lonzi, lo resume perfectamente para espanto de puritanos y machistas y para gloria y penitencia de ellas:
“El sexo femenino es el clítoris, el sexo masculino es el pene. La vagina es la cavidad del cuerpo femenino que recibe el esperma del hombre y lo canaliza hacia el útero para que se produzca la fecundación del óvulo. A través de esta cavidad el cuerpo del hijo sale del cuerpo de la madre.
El instante en que el pene del varón expulsa el esperma es el momento de su orgasmo. La vagina, es, por lo tanto, la cavidad del cuerpo femenino en la que, simultáneamente con el orgasmo del hombre, se inicia el proceso de fecundación.
En el hombre el mecanismo del placer se halla estrechamente ligado al mecanismo reproductor; en la mujer, sin embargo, los mecanismos de placer y de reproducción están comunicados, pero no coinciden.
Haber impuesto a la mujer una coincidencia que no pertenece a su fisiología, ha sido un acto de violencia cultural que no hallamos en otro tipo de colonización.”
Sublime.
En cuanto a la “profusión” de la eyaculación femenina, pues existen auténticas y preciosas imágenes en los recuerdos de cada una de vosotras. Seguro. Imagino, que hasta alguna sorteando sus niveles de humedales habituales a veces ha desatado un “squirting” de los mil demonios, sorprendiéndose con el rubor desencajado y la pelvis temblando.
Y viceversa.
No es lo habitual, pero cuando se dan esas circunstancias lo habitual es recordarlo como una buena sesión de sexo, sereno y placentero, salvaje e inolvidable.
Manzanas azules.