Policía tiene constancia de denuncias de prostitutas por persecución islámica

Cartagena, 1 jun (EFE).- La policía nacional tiene constancia de al menos dos o tres denuncias de prostitutas del casco antiguo de Cartagena que se sienten “insultadas” y “perseguidas” por miembros de las comunidad islámica de esa zona.

Responsables de la asociación de vecinos confirman que el imán de la mezquita Ennour ha emprendido “una cruzada” contra las meretrices y ha prohibido a los musulmanes que se acerquen a esas calles.

Un portavoz de la comisaría de policía de Cartagena ha indicado que se trata de amenazas leves o de “rencillas” y que en su momento se tomó declaración a los implicados y se trasladó el asunto a los juzgados, donde ya ha llegado a celebrarse alguna vista relacionada con estas denuncias.

Los miembros de la comunidad religiosa islámica, que tienen una mezquita en la calle Villalba la Larga, quieren acabar con la prostitución que ejercen varias mujeres a pocos metros del lugar donde se encuentra su local de oración y, al parecer, según un responsable de la asociación de vecinos “Isidoro Maiquez” se han producido varios episodios de insultos y zarandeos entre las prostitutas y estos ciudadanos extranjeros.

Los miembros de la mezquita, que es la más antigua de Cartagena, han llegado a situar a vigilantes en las entradas de estas calles para impedir que los ciudadanos marroquíes pasen siquiera por San Cristobal La Larga, que es la zona donde se ponen las prostitutas.

El responsable de la comisaría de Cartagena ha confirmado que desde que se detectó hace unos años prostitución en esta zona se realiza una actuación policial constante en el casco antiguo de la ciudad.

http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia=404183

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Biblioteca lésbica

Las mujeres –y las lesbianas en particular– poco han pintado, si no es para ejercer de objetos de deseo, en una tradición literaria machista

Los éxitos de la “literatura femenina” en los años 80 y 90 no trajeron aparejada la gestación de una literatura de clara impronta lésbica  |  En los últimos años, el mejor catalizador de la visibilidad lésbica han sido los personajes de series de televisión como “Hospital Central”

“A Chloe le gustaba Olivia”. Imaginando leer esta frase, Virginia Woolf hacía patente una carencia: la de la visibilidad de las relaciones entre mujeres en la tradición literaria. Desde entonces, novelistas, poetas y ensayistas han sacado poco a poco a la luz una temática oculta

¿Existe una tradición en la literatura lésbica? Por supuesto que sí. Aunque exigua, parca, o mejor dicho casi raquítica, existe. Ni que decir tiene que va de la mano de las teorías sobre la liberación de la mujer y de los denodados esfuerzos por devolverle a esta el lugar del que jamás debió carecer. Y es que mujeres en general y lesbianas en particular poco pintan en la tradición literaria machista y androcéntrica dominante, si no es para ejercer de objetos de deseo (la Dulcinea de Cervantes, la Laura de Dante…) o como casquivanas (la Madame Bovary de Flaubert, la Lolita de Nabokov…).

Resulta pues difícil jugar a la identificación y al desafío a la norma con ejemplos tan pasivos y poco constructivos, aunque por suerte la mujer posee una capacidad de ensoñación infinita que le permite transformar los panes en peces y allí donde lee él decir ella. Así lo revela Virginia Woolf en ese ensayo fundacional para el feminismo (perdón, los feminismos) que es Una habitación propia (1929), cuando de pronto imagina estar leyendo un libro de una escritora inventada. De esta guisa, le da un vuelco al corazón cuando lee: “A Chloe le gustaba Olivia”. Esa frase es una bomba capaz de trocar el rumbo de las cosas. Jamás escrita, sin embargo, en estos términos diáfanos, Woolf se duele de su ausencia y, dándole nombre a la carencia, la reinventa.

Asimismo, al no existir una Grecia clásica femenina, no hay en obras pretéritas canto alguno al deseo de una mujer hacia otra, como sí hubo Adrianos que adoraban a Antinoos. ¿Y Safo, cuyo nombre dio lugar al amor sáfico? Seamos sinceros: Safo queda como un hecho aislado que no sienta precedente, una flor que no hace verano. Y aunque sí existe algún texto libertino que se recree en el tema, como el anónimo del siglo XVIII (aunque atribuido a Pidansat de Mairobert) Anandria. Confesión de la señorita Safo (traducción de Joaquín López Barbadillo, e-litterae), rotundamente debe afirmarse que es con el siglo XX cuando arranca la verdadera literatura lesbiana.

De Francia nos llega en 1901 la que se considera la primera novela lésbica firmada por una mujer, Idilio sáfico, de Liane de Pougy (traducción de Luis Antonio de Villena, Egales). ¿Nos llega? Ojalá, pues no ha sido hasta ahora que acaba de editarse aquí. Gertrude Stein le pisa los talones y en 1903 alumbra Q.E.D., donde cuenta una agitada relación que vivió. Pero Stein oculta voluntariamente ese texto para no herir a su gran amor, Alice B. Toklas, de modo que este no ve la luz hasta… mediados de los ochenta. Ocupa su lugar cronológico una liberada Colette, que escribe sobre lesbianismo bastante descocadamente. Lo cierto es que el París de los años veinte lo propicia. Y es que, como dijo Hemingway, en esos tiempos la ciudad era una fiesta. Pero no es hasta 1928 cuando la inglesa Radclyffe Hall publica la oscurantista El pozo de la soledad, que le lleva a correr una suerte similar a la de Wilde. Sometida a juicio, su obra es prohibida bajo la acusación de obscenidad y no se reedita hasta veinte años después. En ese mismo año, Djuna Barnes tiene más suerte y consigue publicar El almanaque de las mujeres (hay una reciente edición de Egales realizada por Isabel Franc) y, en 1936, la fantasmagórica El bosque de la noche (Seix Barral y Ed. 62 en catalán), a la que pone prólogo ni más ni menos que T.S. Eliot.

Y aquí, ¿nadie osa escribir sobre ese pecado nefando? En España la primera en abordar el sexo entre mujeres es la murciana Ángeles Vicente con la historia de la zozobrante cupletista Zezé, que da nombre a la novela en cuestión y que vio la luz en 1909. Asimismo, Carmen de Burgos, compañera del audaz Gómez de la Serna, da cabida en sus obras a los sentimientos lésbicos tangencialmente. A partir de entonces se extiende un páramo más infecundo que la Yerma lorquiana, que tan sólo verdea cuando se anuncia el cambio de régimen. De esta guisa, hasta los años setenta impera el silencio administrativo más absoluto.

Aires de cambio
Y con un gran salto en el tiempo, aterrizamos en el presente. Con alegría constatamos que, ya sumergidos en el siglo XXI, irrumpe con plena carta de naturaleza lo que podemos llamar literatura lésbica o lesbiana, que recoge los frutos sembrados desde los años setenta. ¿En igualdad de condiciones? Ya quisiéramos. Lamentablemente, permanecen encastillados, y encasillados, en las librerías especializadas (Berkana, en Madrid; Cómplices, Antinous, en Barcelona) y las generalistas se resisten a albergarlos en sus estantes, como si a sus lectores no fuera a interesarles leer El pozo de la soledad o alguna de las entretenidísimas novelas policiacas de la neorleanesa J.M. Redman –creadora de la detective lesbiana Micky Knight–, una autora jamás invitada a la Semana Negra de Barcelona ni nada similar, cuya última entrega publicada aquí es Las hijas ausentes (traducción de Zoraida de Torres Burgos, Egales).

Pero pequeños indicios hacen pensar que se anuncian aires de cambio y vale la pena dejar constancia de ello. Por un lado, resulta curioso que este año se hayan publicado dos novelas sobre un tema tan inusual como el hermafroditismo, tan cercano al lesbianismo, Esclava de nadie. La increíble historia de Elen@ de Céspedes (Espasa), de Agustín Sánchez Vidal; y Elisa y Marcela, de Narciso de Gabriel (prólogo de Manuel Rivas, Libros del Silencio), ambas basadas en casos reales, respectivamente, del siglo XVI y de finales del XIX.

Sorprende también que acaben de editarse las relaciones sentimentales de dos poetas tan célebres como Elizabeth Bishop, con una arquitecta brasileña (Carmen L. Oliveira, Flores raras y banalísimas. La historia de Elizabeth Bishop y Lota de Macedo Suárez, traducción de A.J. Alonso, Vaso Roto Ediciones), y Gabriela Mistral, con una joven escritora norteamericana (G. Mistral, Niña errante. Cartas a Doris Dana, edición y prólogo de Pedro Pablo Zegers B., Lumen), la primera en forma de biografía y la segunda a modo de epistolario. Y también nos congratula que una editorial tan prestigiosa como Minúscula acabe de ofrecer al lector el único texto abiertamente lésbico de Annemarie Schwarzenbach, Ver a una mujer (traducción de María Esperanza Romero, edición y posfacio de Alexis Schwarzenbach). Lástima que no se pudiera leer en su día, allá por un lejano 1929, cuando fue escrito. Tal vez hubiera cambiado el curso de la historia de la literatura lésbica, que en lugar de basarse en una novela pesimista como El pozo de la soledad lo habría hecho en este relato sin afán castrador. Porque la censura, y también la autocensura, tienen mucho que decir en esta coja y vacilante tradición. De no existir ninguna de ellas, 1929 se hubiera erigido en un año glorioso para esta tradición: Schwarzenbach hubiera podido publicar su nouvelle y Virginia Woolf hubiera podido leerla. Otra interpretación sin duda del célebre crac.

Sea como fuere, por arduo y accidentado que haya sido el camino, se huye de la oscuridad y se va hacia la visibilidad. Acaso tardaremos en seguir el ejemplo del Reino Unido, donde la poeta oficial es en la actualidad una mujer abiertamente lesbiana, Carol Anne Duffy. Pero lo dicho, algo se mueve.

El arte, en sus diferentes manifestaciones, es siempre la expresión de su tiempo, un espejo colocado al borde del camino, como decía Stendhal sobre la novela. Mientras el cine suele ser renuente, se resiste a tirar la primera piedra, y la televisión hace lo que puede, en lucha permanente con los conflictos de intereses, la literatura es otra cosa, hasta el punto de que casi se podría decir que la historia literaria es un cúmulo de desafiantes lanzamientos de guantes.

El despertar
Eso es precisamente lo que sucedió en nuestro país en un temprano 1978 con la publicación en Lumen de la que quizás fue la primera novela importante descaradamente lésbica, El mismo mar de todos los veranos, título inaugural de la trilogía que consagraría a Esther Tusquets, en este caso autora y editora a la vez. No olvidamos, claro está, el antecedente de Julia, de Ana María Moix, que vio la luz en 1970 (en el mismo sello), ni tampoco las dos bellísimas nouvelles que a mediados de los setenta firmó la mallorquina Carme Riera, Te deix, amor, la mar com a penyora y Jo pos per testimoni las gavines. Pero los libros tienen vida propia y, echando la vista atrás, constatamos que El mismo mar… ha salido fortalecido, entre otras razones por la insistencia de la autora en ocuparse de dicha materia.

Lamentablemente, tras ese amanecer rotundo, la literatura de temática lésbica pareció ocultarse durante unos años cual Guadiana. No hay pues demasiados libros a los que hincar el diente en esos lustros –los ochenta y noventa– tan proteicos sin embargo a la hora de dar voz a las novelistas, que vivieron un momento de auge análogo a lo que a mediados del siglo XX se llamó en EE.UU. la nueva conciencia femenina y que vino de la mano de autoras como Rosa Montero, Rosa Regàs o Ángeles Caso, que se posicionaron como muy premiadas y leídas, y pasaron a erigirse casi en una amenaza para la instaurada hegemonía del escritor macho. Apartir de entonces, el pastel iba a tener que repartirse, y que la masa lectora fuera en su mayoría femenina facilitaba las cosas.

Lo cierto es que por aquel entonces, en lugar de gestarse una literatura de clara impronta lésbica que aprovechara el esplendor de la literatura femenina, se impuso la ambigüedad. ¿Por escapismo o por afán literario? Chi lo sa. La cuestión es que pocos fueron los libros publicados en que se trató el amor entre mujeres y, entre ellos, en unos cuantos se hizo veladamente. Por ejemplo, en la apuesta por permanecer en el terreno de lo innombrado que hizo Marina Mayoral en Recóndita armonía y que también cultivó con gran acierto Cristina Peri Rossi en Solitario de amor.

Huyendo de la represión uruguaya, Peri Rossi aterrizó en Barcelona en los bocaccianos años setenta y desde entonces no se ha apeado de su condición de defensora de las libertades y del feminismo. Aunque ella misma afirma rotunda que la literatura no tiene sexo y asegura no haber escrito jamás una novela que trate la temática que nos ocupa, en muchos poemas y relatos sí la deja asomar sin rodeos, lo que la ha convertido en una autora muy seguida por las lectoras lesbianas. Poemarios como Estrategias del deseo o Habitación de hotel dan fe de ello.

Otro nombre que destacar es el de la prolífica y versátil Flavia Company, argentina residente en España desde niña, que sí hizo desde su primer libro una apuesta por esta temática. Partidaria de una literatura de cariz experimental, salvo en algunos relatos concretos (como uno digno de mención que trata el lesbianismo en la tercera edad y pertenece a su último libro, Con la soga al cuello), ha elegido moverse entre brumas. Así lo demuestra Melalcor, una novela que juega con las identidades y las tendencias sexuales hasta el punto de que no sabemos si sus protagonistas son hombres o mujeres, homosexuales o heteros.

Otro punto de referencia podemos hallarlo también en la poeta cordobesa –barcelonesa de adopción– Concha García. Autora de una obra poética consolidada que no rehúye el tema del género, sino que lo cultiva con entusiasmo, aunque sin caer en el encasillamiento, sirve de referencia a nuevas voces y es abundantemente citada. Hace unos años publicó en Plaza & Janés, de la mano de Ana María Moix, Miamor.doc, una novelita lírica de clara adscripción lésbica que ahora ha recuperado Egales. De su misma generación es Neus Aguado, argentina residente también en Barcelona, quien ha dedicado parte de su corpus poético a esta materia.

Aunque sin duda la escritora que más esfuerzos ha dedicado a construir una literatura propiamente lésbica es la catalana Isabel Franc. Finalista del premio Sonrisa Vertical en 1992 con la novela paródica Entre todas las mujeres (Tusquets), Franc firmó ese libro con su nombre real. Pero al siguiente ya nos sorprendió con un divertido pseudónimo: Lola Van Guardia. Con pedigree fue la primera entrega de un “culebrón lésbico por entregas”. Corría el año 1997, fecha también de Amor, curiosidad, prozac y dudas, el primer éxito de la polémica Lucía Etxebarría, que trata el lesbianismo con gran fluidez.

Como Lola Van Guardia publicó a continuación Plumas de doble filo y La mansión de las tríbadas, y No me llames cariño firmada por Isabel Franc (todas editadas por Egales). Las cuatro novelas, voluntariamente humorísticas, constituyen una propuesta única, dado que no sólo sus personajes son exclusivamente femeninos, sino que el uso del lenguaje se feminiza también y desaparecen los plurales genéricos. Muy ingeniosas y divertidísimas, no tardaron en cautivar a las lectoras y pusieron de manifiesto la existencia de un colectivo de mujeres que decía sí a una literatura hecha como un traje a medida. En esta línea, su último libro publicado es Cuentos y fábulas de Lola Van Guardia (Egales).

A colación del estreno de Franc como autora erótica, no quisiera dejar de mencionar que años más tarde otra novela lésbica, Tu nombre escrito en el agua, ganó el Sonrisa Vertical. Esta vez iba firmada con el pseudónimo de Irene González Frei, cuya identidad aún desconocemos. Lola Van Guardia satisfizo una demandayabrió la veda, entre otras, a autoras como Jennifer Quiles (cuya obra se truncó por su repentino fallecimiento) o Libertad Morán (madrileña que narra sin complejos la vida cotidiana de la juventud más desenfadada), que pasaron a engrosar los catálogos de editoriales como Egales u Odisea, sin las cuales el reciente avance (con acelerón incluido) no sería posible. Empezaba a no ser precisa una lupa para leer entre líneas y comenzaba la visibilidad, hasta el punto de que una autora podía dirigirse sin ambages incluso al público juvenil, como sucede con Em dic Laia (Ed. 62), de Gemma Puig Masip, una lectura optimista de las relaciones entre chicas.

Del mismo modo que Lumen fue fundacional para la literatura lésbica, el nacimiento de las editoriales temáticas dedicadas a gais y lesbianas ha marcado un antes y un después. Se trata de sellos considerados por algunos reductos autodiscriminatorios, aunque el día a día los convierte por el contrario en asideros para quienes no encuentran aún en la cultura una igualdad fehaciente. Cabe señalar asimismo que son claramente deudores de pequeñas y esforzadas editoriales crecidas a la sombra de la transición. Es el caso de la nunca suficientemente valorada Horas y Horas, responsable de aportaciones feministas de gran enjundia (algo así como la heredera de la catalana La Sal Edicions de les Dones). Hay que destacar entre sus publicaciones recientes la magnífica Zami. Una biomitografía (traducción de María Durante), autobiografía de la poeta de Harlem de origen caribeño Audre Lorde, aquella que se bautizaba a sí misma como “una guerrera poeta feminista negra y lesbiana”. Altamente recomendables son también sus ensayos reunidos en el volumen bautizado a lo Marçal como La hermana, la extranjera.

Hoy en día la editorial gay/les más significativa es Egales. Nacida en 1995 del matrimonio entre la librería Berkana de Madrid y la librería Cómplices de Barcelona, esta editorial hoy puntera hace una tarea encomiable, poniendo anualmente a disposición de los lectores un considerable número de títulos interesantes, y ello sin renunciar a una línea comercial. Así pues, en su seno reúnen iniciativas tan variadas como recuperar el clásico Dos amigas (traducción de Alberto Mira), novela sobre bohemias inglesas escrita en los difíciles años cuarenta por la enfermera Mary Renault, o bien arriesgarse con la primera antología de relatos lésbicos de autoras de hoy, Las chicas con las chicas (de Cristina Peri Rossi a Concha García pasando por jovencísimas nuevas apuestas).

Con clara voluntad visibilizadora, a la publicación de la más variada ficción nacional y extranjera Egales ha sumado en fechas recientes un notabilísimo esfuerzo en el campo del ensayo, que aspira a sentar nuevas bases. En el terreno de la crítica literaria, cabe citar dos significativos volúmenes. El primero viene de la mano de la también poeta María Castrejón, que construyó con pluma ágil y osada una encomiable guía de la narrativa lésbica española: … que me estoy muriendo de agua (2008). El segundo, Ellas y nosotras. Estudios lesbianos sobre literatura escrita en castellano (2009), coordinado por la profesora Elina Norandi, profundiza en la obra de algunas autoras especialmente significativas y, en una línea algo más académica, reúne por vez primera lo que tan sólo se oye aisladamente en congresos y seminarios. Ambos textos siguen la estela de Que sus faldas son ciclones (2008), en edición de Rosa García Rayego y María Soledad Sánchez Gómez, donde se analiza la representación literaria del lesbianismo en lengua inglesa en su vertiente contemporánea y que toma prestado el verso de Marina Tsvietaieva. Los tres títulos son una clara evidencia de la apuesta que dicha editorial está haciendo para afianzar el género. Sin olvidar, claro está, los estudios en el ámbito de las ciencias sociales, que recogen la herencia del activismo posfranquista. Trabajos recientes como Identidad y cambio social (Transformaciones promovidas por el movimiento gay/lesbiano en España), de Jordi M. Monferrer Tomás, o La voluntad y el deseo (La construcción social del género y la sexualidad: el caso de lesbianas, gays y trans), de Gerard Coll-Planas, que ahonda en la construcción social del género y la sexualidad, así como, ya específicamente en el terreno femenino, el trabajo de Gracia Trujillo Barbadillo Deseo y resistencia (1977-2007), que hace un exhaustivo repaso de la movilización lesbiana en esas tres décadas, contribuyen a seguir afianzando la realidad homosexual en este país.

De cine…
Pero ¿acaso la letra impresa sigue un rumbo dispar al de otros soportes artísticos? Nada de eso. La última película de Julio Medem, Habitación en Roma, amén de levantar polémica, está llamada a ser un hito en el cine español, hasta la fecha muy poco generoso con la temática lésbica. Una película valiente –como todas las suyas–, estéticamente algo greenawayesca, en la que dos mujeres comparten cama en una noche única. Una película que en todo caso evoca la reciente Eloïse, de Jesús Garay, que cuenta sin tapujos la relación de dos jovencitas. Y  es que a excepción de algunos títulos de Almodóvar donde sí se trata, escasos son en la filmografía española los ejemplos que de ella se ocupan, siendo uno de los más significativos sin duda El pájaro de la felicidad (1993), de Pilar Miró. Aunque si hay alguien que merece considerarse pionera en estas lides es la dicharachera barcelonesa Marta Balletbó-Coll, que en 1995 estrenó una artesanal Costa Brava y en el 2004 reincidió, ya con mayor presupuesto, con Sévigné. Asimismo, en el cine de vocación claramente comercial, algunas comedias han tratado la cuestión con éxito de público, como Los dos lados de la cama, la película española más taquillera del 2002. Esa y alguna que otra, como la coproducción ¿Entiendes?, dieron lugar a productos frescos que buscaban combatir los castradores estereotipos. Lejos de cosechar los aplausos de producciones extranjeras como Tomates verdes fritos, Las horas o Monster, sí significaban un punto de inflexión. Pero ¿llegará Habitación en Roma al público heterosexual rompiendo barreras como lo hicieron estas películas foráneas?

… y de televisión
Claro que acaso la mejor catalizadora de la visibilidad lésbica en estos años recientes ha sido la pequeña pantalla. De un tiempo a esta parte, las series de televisión han alentado el ritmo de lo que sucede en la calle y se han hecho eco de los avances legislativos. En 1999 llegó a Telecinco la primera protagonista lesbiana autóctona, la Diana de Siete vidas, una de las series más ocurrentes y longevas de nuestra televisión. Hay que decir que aunque esta fue la primera a escala estatal, en Catalunya se le adelantó TV3 con la serie Nissaga de poder, que presentó por vez primera a una pareja lesbiana en el horario de sobremesa. A continuación vendría la Bea de Aquí no hay quien viva, otro gran éxito entre los televidentes. Estas series, seguidísimas por el gran público y con muy buena prensa, rompieron con la imagen manida de la lesbiana y ayudaron a más de una joven a salir del armario.

Finalmente, en el 2000 llegó el bombazo, ya sin el humor como subterfugio. Nos referimos a la pareja formada por los personajes de Maca y Esther en Hospital Central, con adopción de niños incluida. Cabe destacar que la ceremonia nupcial se hizo coincidir con la legalización del matrimonio homosexual en España. Emitida en horario de máxima audiencia, en ella la pareja gay recibe el mismo tratamiento que una pareja heterosexual. Apartir de ahí fue como un tobogán donde ninguna serie que se preciara se permitía carecer de una subtrama lésbica. La sociedad empezaba a latir a un ritmo mucho más saludable y se forjaba la primera generación de chicas con espejos. Y es que los espectadores también quieren escuchar que a Chloe le gustaba Olivia.

La autora

M.ª Ángeles Cabré es escritora, traductora y crítica literaria, también es guionista de la serie lésbica de humor gráfico “The Lola’s world” (Ediciones de la Tempestad / Llibres de l’Índex). En el 2008 publicó su primera novela, “El silencio” (Caballo de Troya)

http://www.lavanguardia.es/cultura/noticias/20100526/53933371893/biblioteca-lesbica.html

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Un spray para eyaculadores precoces

CONGRESO DE UROLOGÍA

Dos estudios ofrecen datos prometedores sobre un nuevo producto para este problema

(Ilustración: El Mundo)

(Ilustración: El Mundo)

Aplicar cinco minutos antes para aguantar cinco minutos más. ¿Así de fácil? Esto es lo que promete, a priori, un nuevo spray que espera revolucionar el tratamiento de la eyaculación precoz primaria -aquella que se ha padecido desde siempre- y mejorar la vida sexual de aproximadamente el 30% de los varones que sufren este problema en el mundo y, también, la de sus parejas.

Dos estudios, presentados en el Congreso Anual de la Asociación Americana de Urología que se está celebrando en San Francisco (EEUU), parecen corroborar la eficacia del PSD502, como de momento conocen los investigadores al nuevo spray. En el primero de los ensayos participaron 1.092 varones con eyaculación precoz de EEUU, Canadá y Europa, de los que 556 fueron designados a un grupo que recibió un placebo y 536 al grupo que utilizó el nuevo producto, compuesto por dos anestésicos de uso tópico, la lidocaína y la prilocaína.

Durante el tiempo que duró el estudio -tres meses-, los hombres que se aplicaron el spray en el pene cinco minutos antes de mantener una relación sexual aguantaron 5,5 veces más en el acto que aquellos que se habían aplicado un placebo. Además de durar más tiempo, quienes probaron el PSD502 también experimentaron más control sobre su eyaculación y más placer sexual.

El segundo de los trabajos ofrece datos similares. Los participantes, procedentes de 70 centros de Norteamérica y Europa, padecían eyaculación precoz primaria y un tiempo de Latencia de Eyaculación Intravaginal (IELT) de menos de 0,6 minutos. A un tercio de estos pacientes les pusieron un placebo mientras que al resto les dieron el spray. Estos últimos lograron mantener la erección dentro de la vagina una media de 3,3 minutos frente a los 0,9 minutos a los que llegaron los del grupo placebo.

Pendiente de aprobación

Sin embargo, el spray también gana al placebo en efectos secundarios. Un 6,1% de los hombres que se lo aplicaron sufrieron algún efecto adverso, frente al 0,6% de los del grupo placebo. La molestia más frecuente fue sensación de quemazón en la zona y también en la vagina de las parejas.

“Estos resultados son realmente excitantes”, ha declarado la doctora Ira D. Sharlip, investigadora de uno de los ensayos y profesora de urología de la Universidad de California, San Francisco. El PSD502, que aún está en investigación y no ha sido aprobado por la Agencia estadounidense del Medicamento (la FDA), ha sido desarrollado por la compañía japonesa Shionogi & Co a partir de dos productos anestésicos que sí están autorizados. La clave del spray está en combinar las dosis justas de ambos fármacos.

Aunque durante años los expertos han estado debatiendo la mejor definición sobre la eyaculación precoz, en 2008 la Sociedad Internacional de Medicina Sexual decidió, por consenso, que la eyaculación precoz primaria es una disfunción sexual masculina caracterizada por eyacular antes de la penetración o a los pocos segundos de introducir el pene en la vagina -nunca después del minuto-; por la incapacidad de retrasar el momento en ninguna relación y por sus consecuencias negativas como los sentimientos de frustración, tristeza, estrés e, incluso, intentos por evitar cualquier contacto sexual.

http://www.elmundo.es/elmundosalud/2010/05/31/medicina/1275329325.html

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De la cama al diván con Louise

Louise Bourgeois, en 1996.

Louise Bourgeois, en 1996.

La sensualidad y las obsesiones psicológicas empaparon toda su obra

Había una foto… Louise Bourgeois posaba, en blanco y negro, con una sonrisa de pícara. Tenía 71 años (aparentaba 71 años), vestía una chaqueta de plumas y llevaba en sus brazos un falo esculpido (‘Fillette’; algo así como ‘muchachita’) y, ¡claro! Robert Mapplethorpe firmaba la fotografía. “¡Vaya bromista, la viejecita!” piensa cualquiera al ver el retrato. Pero de eso, nada. Vaya vida llena de angustias, obsesiones y traumas.

La infancia

El gran asunto en la vida de Louise Bourgeois fue la infidelidad (las repetidas infidelidades) de su padre. Y, sobre todo, su aventura con Sadie, la institutriz inglesa que cuidaba a la futura artista. Monsieur Bourgeois, además, era irascible, especialmente con Louise. Y la madre tenía vocación de víctima: no quería ver los enfgaños de su marido, no se atrevía a plantar cara a su violencia… Y a partir de aquí, todo.

La madre

A pesar de la desdicha del hogar familiar, la madre de Louise fue la heroína de su vida. “La araña es una oda a mi madre”, dijo en una ocasión la escultora. “Ella ha sido mi mejor amiga. Como las arañas, mi madre tejía. Como las arañas, mi madre era muy inteligente. Como las arañas, mi madre era protectora”. Ahora ya saben en qué pensar cuando vuelvan a encontrarse con ‘Maman’, la araña gigante de Bourgeois que ha estado expuesta, entre otros lugares, en la explanada del Guggenheim de Bilbao.

La feminidad

Uno de las primeras obras importantes de Bourgeois fue un cuadro llamado ‘Femme maison’ (1946-1947) que representa un busto de mujer coronado por una casa. De alguna manera, la obra representa un presagio del post feminismo, ya que no denuncia la claustrofobia de la vida de las mujeres (como su madre) sino que reivindica su universo como una fuente de inspiración y orgullo.

El erotismo

De ‘Fillette’ ya hemos hablado. Es una obra de 1968 hecha en látex y yeso. Lo interesante es que el falo de Bourgeois tiene una ‘hermana’ mayor llamada ‘Le regard’, la mirada, que representa un óvalo femenino. Pero las dos piezas, pene y vulva, parecen dos personajes casi desvalidos, más que dos representaciones del poderoso mundo del sexo. Y lo mismo pasa con los centenares de fragmentos del cuerpo humano que aparecen por toda la obra de la artista: pechos, barrigas, brazos y,, sobre todo, pelos. Bourgeois, por eso, negaba que el erotismo fuese un tema en su arte. La sensualidad, en todo caso, sí.

http://www.elmundo.es/elmundo/2010/06/01/cultura/1275380567.html

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Un iman aterroriza: “Puta de mierda, te voy a mandar a tu país”

EJERCE DE MATÓN CON PROSTITUTAS

Las prostitutas y comerciantes del casco antiguo de Cartagena están asustados. El iman se ha adueñado del barrio y ha lanzado una fatua no escrita contra ellas. Como un vulgar matón las amenaza: “Te voy a mandar a tu país, puta de mierda”.

Según El Mundo, el iman se ha lanzado contra las prostitutas y sus clientes árabes, contra los que van a comprar a la carnicería del barrio o utilizan el locutorio. Las prostitutas y comerciantes han denunciado a Yazid Koudri en la comisaría y en el Juzgado por agresiones, insultos y coacciones.

“Vas a limpiar toda la basura de la calle, zorra, tienes el sida”. “Te voy a mandar a tu país, puta de mierda”. O amenazas de cortarles el cuello e incluso intentos de atropello, denuncian las mujeres que ejercen la prostitución en el barrio.

Pero también intimida a la gente que entra en la carnicería del barrio. “A la gente le advierte de que no entre aquí, que es de marranos, sólo porque entran ellas. Pone a los suyos en cada entrada a estas calles y no dejan pasar. Dice que es una calle sucia”.

Esta semana, la Fiscalía ha solicitado una orden de alejamiento de 200 metros del iman con respecto a los dos locales. “Se cree la autoridad de todos”, dicen los propios marroquíes.

http://www.libertaddigital.com/sociedad/un-iman-aterroriza-a-un-barrio-de-cartagena-puta-de-mierda-te-voy-a-mandar-a-tu-pais-1276394183/

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Erección: ¿cómo los actores porno duran tanto?

Erección: ¿cómo los actores porno duran tanto?

Erección: ¿cómo los actores porno duran tanto? Los actores porno no son súper hombres, sino que se trata de varones que cuentan con cortes de cámara en las filmaciones, uso de geles retardantes y mucha, pero mucha práctica en el terreno sexual.

Por otra parte tienes que saber que si bien el pene no es un músculo, hay musculatura vinculada con el funcionamiento del mismo, la que al ser ejercitada de forma correcta ayuda a retrasar la eyaculación un tiempo considerable. Asimismo los actores porno ponen en práctica trucos que les sirven para retrasar la llegada del orgasmo.

También ten presente que no todo lo que ves en la pantalla es 100% real, existen muchas técnicas de cámaras y una misma escena puede haberse filmado por partes en días o momentos distintos.

Seguramente te preguntas como conseguir durar lo mismo, o al menos casi tanto como los actores porno, pues estas notas te serán de mucha ayuda: Consultorio: cómo retrasar la eyaculación y Consultorio Sexológico: Ejercicios para retrasar la eyaculación.

http://www.sexologia.net/01-06-2010/hombre/ereccion-como-los-actores-porno-duran-tanto

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Sexo anal para hombres

sexo anal hombres

El sexo anal para hombres es muy placentero. Y no me refiero solamente al sexo gay. Si crees que el sexo anal para hombres, por hombres es una ‘perversión’ de este último siglo, te equivocas. El sexo anal es tan antiguo como el sexo vaginal y otras prácticas sexuales.

Penetrar en el ano a un hombre heterosexual no es moda ni tendencia, pero sí tiene las etiquetas de ‘tabú’, ‘prohibido’, ‘cosa de maricones’  y otras más bien pegadas, producto de la estrechez mental de una sociedad que le teme a lo que no conoce.

Un hombre no deja de ser hombre ni se vuelve gay porque se introduce un dedo o un vibrador en el ano. Nadie puede ‘volverse gay’, se nace gay. El sexo entre hombres, que no necesariamente implica siempre la penetración anal, es más complejo de lo que los prejuicios nos dejan pensar.

El hombre tiene la capacidad de experimentar el placer anal y de una manera pasiva mediante la estimulación del punto P o punto G masculino. Así es, una de las zonas erógenas más importantes del cuerpo del hombre está en su ano, ése al que tanto teme.

El punto P no es otra cosa que la próstata, al cual se accede a través del ano, y si se le presiona con cuidado, puede hacer que eyacules de inmediato sin necesidad de tener un orgasmo. Por lo que si, si le sumas a la estimulación del punto P, la estimulación anal, y el sexo normal, el resultado es un cóctel explosivo de placer… ¿qué estás dispuesto a dejar de probar?

http://www.sexologia.net/01-06-2010/hombre/punto-g-masculino/sexo-anal-para-hombres

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Celebra sus 18 años haciendo felaciones a sus amigos

En la localidad italiana de San Remo 

Algunos asistentes a una fiesta de cumpleaños se sorprendieron cuando la anfitriona, una chica italiana que cumplía 18 años, quiso estrenar su “vida adulta” realizando sexo oral a sus invitados. La joven llevaba varias copas encima y acabó la celebración hospitalizada.

Una joven de San Remo (Italia) decidió festejar su mayoría de edad desenfrenadamente cuando, dejándose llevar por los efectos del alcohol, empezó a practicar sexo oral a 18 de sus invitados. La fiesta de cumpleaños terminó en el hospital donde la chica tuvo que ser trasladada para que le realizaran un lavado de estómago, según ha informado la revista digital “Ciao people magazine”.

“Estaba poseída por Satán, no paraba de gritar: ‘Cumplí la mayoría de edad y ahora puedo hacer lo que me dé la gana’”, manifestó uno de los invitados. Además, argumentó que aunque estaba asustado por la extraña conducta que mostraba de la cumpleañera nadie podía juzgar sus actos por ser mayor de edad.

Esta ocurrencia tiene cierto paralelismo con la de la actriz porno Carolin Berger, conocida como “Sexy Cora” en la industria del cine para adultos, que quiso alcanzar el Guinness World de los Records en felaciones practicando 200 coitos orales. En este caso la estrella alemana también tuvo que ser hospitalizada de urgencia por sufrir problemas respiratorios.

http://noticias.terra.es/2010/mundo/0415/actualidad/celebra-18-anos-felaciones-amigos.aspx

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El fiscal pide entre 5 y 46 años por traer a brasileñas para trabajar en prostíbulos

Los propietarios de los clubes pagaban 3.000 euros para que las chicas viajasen a España y no las liberaban hasta que les devolvían el dinero E Algunas jóvenes eran obligadas a atender a los clientes

La mujer que contactaba con las chicas en Brasil, los dueños de cuatro prostíbulos y la propietaria y un empleado de una conocida agencia de viajes se sentarán esta semana en el banquillo de los acusados de la Audiencia Provincial de Santiago. El fiscal los acusa de ser los miembros de una organización que localizaba a chicas en Brasil y las obligaba a trabajar en prostíbulos de Galicia, algunos de ellos situados en A Coruña. Las mujeres estaban sometidas hasta que pagaban los 3.000 euros que costaban sus viajes a España

TANIA SUÁREZ | A CORUÑA Les pagaban el billete de Brasil a Galicia para que ejerciesen la prostitución. Algunas sabían el coste de su pasaje; otras, no. Al llegar las obligaban a trabajar en clubes de alterne de toda Galicia, entre ellos algunos de A Coruña, y no las liberaban hasta que abonasen a los dueños de los locales los 3.000 euros que habían pagado por sus billetes. Así actuaba, según el fiscal, una organización que introducía a brasileñas en Galicia para que trabajasen en clubes de alterne.

La mujer que contactaba con las jóvenes en Suramérica, los dueños de cuatro prostíbulos y dos trabajadores de la agencia de viaje que les facilitaba los billetes de avión se sentarán esta semana en el banquillo de la Audiencia Provincial de Santiago. La Fiscalía exige para los ocho imputados, que en su mayoría estarán defendidos por el letrado José Ramón Sierra, penas que oscilan entre los cinco y los 46 años de cárcel.

El representante del Ministerio público relata en su informe sobre los hechos que una de las acusadas, K.A.L., servía de enlace a los dueños de los prostíbulos. La mujer localizaba a las víctimas en Brasil y les entregaba el dinero que le daban los propietarios de los clubes para que viajasen a Galicia. La imputada, para la que la Fiscalía solicita nueve años de prisión, se quedaba con un porcentaje del dinero.

Los cinco dueños de los locales, situados en A Coruña, Santiago y Ourense, no liberaban a las jóvenes hasta que les devolvían los 3.000 euros que costaban sus billetes. El Ministerio público pide al tribunal que imponga a tres de los cinco dueños de los clubes 12 años de cárcel y el abono de una multa de 9.000 euros; y 15 años de prisión y 13.500 euros para el titular de un local situado en Vilarrodís (Arteixo).

Uno de los procesados se enfrenta a 46 años de prisión y al abono de 72.000 euros. Algunas de las mujeres que trabajaban en su establecimiento testificarán en su contra. El acusado, según el Ministerio público, descontaba a las víctimas lo que ganaban en su club hasta que conseguía que le pagasen los 3.000 euros. El sospechoso agredió a una de las chicas que intentó marcharse del prostíbulo sin hacer efectiva la deuda.

“La persiguió y la agarró fuertemente por un brazo para obligarla a volver, y cuando ella le manifestó que llamaría a la policía, le dijo que no quedaría así”, relata el fiscal en su informe sobre los hechos. El individuo también les imponía multas por cada día que no atendían a clientes y obligó a una joven a ejercer la prostitución. La denunciante, que declarará en la vista oral, aseguró que desconocía que viajaba a España para trabajar en un club de alterne.

La Fiscalía también solicita a los jueces que condenen a cinco años de prisión a la propietaria y a un empleado de una conocida agencia de viajes que facilitaban los billetes de avión a la mujer que localizaba a las chicas en Brasil. Los imputados, según el fiscal, les proporcionaban las rutas adecuadas para que las jóvenes no fueran descubiertas a cambio de una comisión de 200 euros. Tanto el trabajador de la agencia como la dueña están acusados de ser cooperadores necesarios para la red de prostitución.

El representante del Ministerio público imputa a la encargada de contactar con las víctimas un delito contra el derecho de los ciudadanos extranjeros y considera que los propietarios de los locales de alterne son culpables de delitos de prostitución y contra los derechos de los ciudadanos extranjeros.

La policía desmanteló la organización a través de escuchas telefónicas. Los agentes también investigaron las cuentas corrientes de algunos de los ocho procesados, que serán juzgados esta semana en la Audiencia Provincial de Santiago. Algunas víctimas declararán en la vista como testigos protegidos.

http://www.laopinioncoruna.es/coruna/2010/06/01/fiscal-pide-5-46-anos-traer-brasilenas-trabajar-prostibulos/389531.html

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Isaac se delata ante Caridad, la prostituta que le acusa de pagarle con un cheque sin fondos

“¿No te da vergüenza venir aquí y sacarlo todo a la luz?”

“Estuve con caridad pero no mantuve ninguna relación con ella”

Isaac negó una y otra vez en ‘Sálvame Deluxe’ que hubiera pagado con un cheque sinfondos a Caridad, una prostituta que le reclama 800 euros. Días después, el también conocido como ‘Caballito de mar’, seguía negando haber requerido los servicios de Caridad y anunciaba haberle denunciado por “injurias”. Sin embargo, más tarde, se delataba espetándole: “¿No te da vergüenza venir aquí y sacarlo todo a la luz?”. 

Isaac tuvo que enfrentarse en ‘Sálvame Deluxe’ a Caridad, una mujer que trabaja en una sala de alterne y que le acusa de pagarle con un cheque sin fondos. Sin embargo, el ex de Falete negó una y otra vez que hubiera solicitado los servicios de esta mujer. A tal punto llegaron que las palabras dieron paso a los gritos e insultos entre ellos.

Tras lo ocurrido en el Deluxe, Isaac llegaba a ‘Sálvame diario’ pidiendo disculpas: “Me pasé bastante, quiero pedir perdón a mi novia y a toda la audiencia”. Sin embargo, no reconocía que hubiera solicitado los servicios de Caridad y aseguraba que la verdad se demostraría “en los juzgados”.

Mientras tanto, Caridad, la prostituta que le acusa de no pagarle los 800 euros de su servicio, esperaba en un set privado ya que Isaac había pedido que no entrara en plató por respeto a su novia, Lydia, también presente en el programa.

Isaac explicaba que, tras lo sucedido, ha decidido poner el tema en manos de sus abogados: “En breve le llegará la documentación, tiene puesta una demanda por injurias”. Según la versión del conocido en ‘Sálvame’ como ‘Caballito de mar’, el día de los hechos él estaba con su novia, vio a Caridad pero no requirió de sus servicios.

El cruce de acusaciones e insultos se repitió una vez que las conexiones se cruzaron entre el plató y el set privado. Finalmente, Jorge Javier permitió que Caridad compartiese espacio con su rival y, entre bambalinas, se produjo un momento en el que el ex de Falete se puso en evidencia: “¿No te da vergüenza venir aquí y sacar todo a la luz?”.

Jorge Javier Vázquez y el resto del equipo no lograban salir de su asombro. El presentador decía: “Ha pronunciado la frase fatídica”. Todos daban por confirmada la versión de Caridad, todos menos Isaac que, tras unos minutos volvía a plató para decir: “Estuve con caridad pero no mantuve ninguna relación con ella”.

http://www.telecinco.es/salvame/detail/detail23051.shtml

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