HBO inicia la búsqueda del orgasmo femenino

La cadena americana adapta en comedia un libro sobre el orgasmo.

La rentable cadena por cable compró los derechos de la adaptación del libro “Thanks for Coming: A Young Woman’s Quest for an Orgasm” (“Gracias por haber venido: la búsqueda de una joven de un orgasmo”).HBO desea convertir la trama de este libro en una comedia. Esta obra sigue la experiencia de su autora, Mara Altman, una mujer de 26 años que vivía en Nueva York y que está buscando su primer orgasmo. Mara Altman será consultoar de este proyecto, titulado actualmente “Thanks for Coming”.

Mark Steven Johnson (“Daredevil”, “Elektra”, “Ghost Rider”) adaptará el libro y Howard Deutch (“Más falsas apariencias (The whole ten yards)”) realizará el piloto

http://www.pizquita.com/noticia17953.html

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Las ninfas cautelosas

Por Remedios Morales

Estimados copulantes: La semana pasada os di la vara con dos rasgos biológicos de la cautela sexual femenina; a saber, la posición de la vulva entre los muslos y el ángulo de penetración en la vagina. Hoy os mostraré un tercero, que seguro sabréis apreciar en lo que vale.
Las ninfas, además de ser esas señoritas que se ven en los museos posando medio en bolas entre arroyuelos, a menudo perseguidas por unos tipos propensos al rapto y a la siesta llamados faunos, son esos repliegues de mucosa en forma de crestas que cuelgan dentro de los labios mayores, cierran la entrada de la vagina y forman por delante el capuchón del clítoris. Ahora ya casi han perdido ese poético nombre y atienden por otro más técnico: labios menores.

¡Ojo! Los labios menores constituyen un rasgo único y exclusivo de la especie humana. No están presentes en las hembras de los primates, y ni siquiera se corresponden con algún resto neoténico. (Se llama neoténico a un rasgo embrionario que permanece en el individuo adulto. Acordaos de esta palabra, porque la usaremos más veces). Los labios menores son órganos suplementarios, definitivos y exclusivos de las mujeres.

Resulta curioso lo diferentes que son de una mujer a otra. El tono varía del rosa pálido al negro, y pueden ser regulares, irregulares, simétricos, asimétricos, remangados, colgones y muy colgones. Son tan característicos y peculiares de cada mujer como la nariz o la boca. Y eso es lo extraño. ¿Qué diablos hacen estos rasgos de identidad en un sitio tan oculto? Pues ni idea, pero ya dijo Arthur Koesler que la evolución, a veces, parece “un cuento épico narrado por un tartamudo”. Curiosas son también las especulaciones sobre los motivos por los que la evolución distinguió a las mujeres con este regalito.

Algunos expertos dicen que los labios menores ayudaban a esparcir el aroma del celo –que lleva oculto varios millones de años–, y otros, que son imprescindibles para disparar el pipí lejos de las piernas cuando se hace de pie. Pero no hay una única postura instintiva y humana para hacer pipí. En algunas tribus lo hacen en cuclillas y en otros de pie. En Europa, actualmente, visitamos al señor Roca, pero en el campo se hizo de pie hasta el siglo pasado. Me cuesta trabajo creer que los genes de las hábiles lanzadoras de chorritos fueran capaces de imponer su equipo, y que este equipo sea el ideal para tales fines. Otras explicaciones me parecen más razonables.

Durante la excitación sexual, la zona vulvar sufre una congestión que endurece e hincha los labios mayores. Los labios menores también se hinchan y son muy sensibles, pero no se abren como los mayores, al separar las piernas, y se comportan como las cortinas almidonadas de mi abuela (¡horror!, ¿he dicho yo eso?), con volantes y puntillas que se resisten a despejar la entrada de la vagina y dificultan una acometida directa y al descuido,como la que realizan los machos de otras especies de primates. La separación de los labios menores forma parte de los rituales preliminares de la penetración, y si el amante es torpe e impaciente puede empujarlos hacia el interior de la vagina, lo cual equivale a entrar con muy mal pie.

Los labios menores constituyen una de esas barreras de cautela diseñadas para evitarel sexo banal y casual y que, por el contrario, lo conducen a la personalización y a la intimidad. Aunque seguro que el encuentro sexual rápido y sencillo de los tiempos cavernícolas no incluía los largos prolegómenos que se consideran necesarios hoy día, se puede rastrear, por los rasgos biológicos, una confrontación entre dos tensiones: por una parte, la desconfianza y la prudencia femeninas, con sus correspondientes obstáculos interpuestos, y, por la otra, la necesidad del varón de franquear dichos obstáculos, lo cual exige cierto brío y constancia, pero también habilidad, delicadeza y tiempo. El resultado, en una pareja en formación, sería un ejercicio de seducción, un regateo que tendría como fin, a medida que se gana la confianza femenina y se consigue la entrega, el surgimiento de un vínculo duradero.

La característica más asombrosa de los labios menores es que son muy elásticos y extensibles, como el chicle o la plastilina. Pero los tirones repetidos les causan una hipertrofia permanente. Hay sociedades en las que, para bien o para mal, se ha prestado una atención especial a los labios menores. El amable copulante me permitirá clasificar estas sociedades en labiófilas y labiófobas, como ya lo hizo el doctor Gerard Zwang. Entre las primeras se encontraban algunas tribus africanas rodesianas, bantúes, swahilis y sobre todo hotentotes, en las que las mujeres, coquetas ellas, se confeccionaban el llamado delantal hotentote o mfuli, que caía muchos centímetros por debajo de la vulva. Las mujeres hotentotes trabajaban desde niñas, y se estiraban los labios para conseguir un bonito faldón que las adornase. Según los antropólogos que visitaron estos pueblos cuando la costumbre estaba vigente, las madres, cuando veían ociosas a sus hijas, les decían: “¿Qué haces ahí? ¡Vete a hacer tu mfuli!”. Y las niñas, obedientes, se ayudaban mutuamente a elaborar sus delantales, sin vergüenza ni picardía. Que yo sepa, las mujeres de estas sociedades son las únicas que no tuvieron reparos en vestirse con su propia vulva y emplearla como órgano de exhibición y cortejo.

Ese atrevimiento puede parecer un golpe bajo para la supervivencia de una cultura –recordemos que la promiscuidad no se promociona bien a largo plazo–, pero el delantal hotentote quizá fue un rasgo de cautela mayor aún que el que la naturaleza tenía previsto al inventar los labios menores, porque, de hecho, no impidió una gestión del sexo alejada de la promiscuidad. Dado que los hotentotes eran polígamos, es posible que el delantal actuara a modo de cinturón de castidad, porque no debía ser fácil para los solteros excedentes montárselo a toda velocidad con una esposa adúltera abriéndose paso a través de ese impedimento.

El segundo grupo, el labiófobo, está integrado por las tribus que repudian los labios menores y que son partidarias de eliminarlos totalmente durante los lamentables rituales de ablación e infibulación.

Los misioneros y demás gentes bienintencionadas se escandalizaron profundamente de la conducta de las tribus labiófilas que, salvo por su dudoso buen gusto y extravagancia, no se metían con nadie, y se pusieron tan pesados que consiguieron que el delantal hotentote pasara de moda. Ojalá pudiéramos decir lo mismo de la ablación, que parece que no escandalizó tanto y sigue estando vigente de un extremo a otro de África.

http://findesemana.libertaddigital.com/las-ninfas-cautelosas-1276237228.html

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Adiós, regla, adiós

Por Remedios Morales

Queridos copulantes: La menopausia consiste en la desaparición de la fertilidad de las mujeres en una etapa de la vida en la que todos los órganos, excepto los reproductores, están todavía en su plenitud.
Las mujeres nacen con un número determinado de folículos en los ovarios. Los folículos van madurando y soltando los óvulos a lo largo de la vida fértil. No madurarán más de 400 o 450 óvulos, aunque no haya embarazos, porque muchos folículos se pierden por un fenómeno llamado atresia. Cuando todos los folículos han madurado o se han echado a perder, nos quedamos sin óvulos y sin hormonas para el resto de nuestras vidas.

La regla desaparece, por fin, y eso sería motivo de regocijo si no fuera porque pueden aparecer sofocos, insomnio, osteoporosis y… disfunción sexual. Sin hormonas, la mucosa de la vagina adelgaza y pierde elasticidad, se vuelve frágil, los vasos sanguíneos que la riegan van desapareciendo, los pliegues de sus paredes se alisan y pierden parte de su cualidad frotadora, tan apreciada por el pene. En fin, que todo se atrofia y se va a freír monas. No nos damos cuenta de lo que tenemos hasta que lo perdemos. ¿Qué fue de aquella humedad constante tan incómoda? ¿Dónde pasta ahora el hermoso y fiero toisón que pacía en su monte y que había que trasquilar para ponerse el bikini? ¿Y aquel exótico y misterioso animal marino escondido entre cavernas, antes vivo y palpitante y ahora fosilizado en medio de un secarral? No sigo porque acabaré componiendo unas coplas al estilo de Jorge Manrique.

En fin, lo que parecía que nunca iba a llegar, llega… y el coito se hace molesto y luego doloroso y después se vuelve imposible. Se puede tener buen sexo sin coito, pero el apetito sexual disminuye, porque junto con las hormonas femeninas se pierde también la testosterona, la hormona del deseo, aunque el deseo femenino no es cosa de hormonas. Dicen que si se persevera y no se deja de copular se puede mantener la vagina en uso, pero hacerlo como si el pene fuera un aparato ortopédico es duro, y quizá, de cualquier manera, te pille el toro, porque la atrofia es rápida y ocurre que si el marido tiene un ataque de gota o se va de viaje, es posible que al volver se encuentre que la vagina tiene una talla menos y parece forrada de esparto. No es cosa de contraatacar con un guante de cuero y un aparato de abrir ostras –como decía la vecina de Cameron Díaz en Algo pasa con Mary–, así que hay que ser realistas: es una lucha contra corriente.

Ya sé que ahora es políticamente correcto animar a que las maduritas tengan sexo hasta que se les descoyunte la pelvis –la que se desapunte no cumplirá con los objetivos impuestos a la vieja progre–, pero yo os digo que, ceteris paribus, los hombres siguen activos sexualmente mucho más tiempo, y de hecho se han encontrado espermatozoides vivos en hombres muy, muy ancianos. Y si el hombre sigue interesado en el sexo y la mujer no, la pareja atraviesa una crisis. No es raro que, en esa etapa, surja una muslos que estaba al acecho y arramble con el cincuentón, con su calva, con su pene y, de paso, con los ahorros. Tampoco es raro que un señor muy decente se dé un homenaje con una buena profesional. En este caso, al menos, no peligra la familia. Quedan otras opciones: si descartamos atizarle al marido un jicarazo de bromuro, como en la mili, podemos recurrir a la terapia de sustitución hormonal, aunque tiene efectos secundarios y no garantiza el deseo, o aprender a dar masajes eróticos como quien aprende a hacer empanadas.

La menopausia es un fenómeno humano, ya que en la práctica totalidad de las especies se encuentran hembras de avanzada edad capaces de parir y criar sin problemas. Es cierto que las ballenas rorcuales y las elefantas pueden vivir un periodo de tiempo infértil antes de morir. Aun así, es posible encontrar muchas elefantas y ballenas viejas con crías recién nacidas. También algunas hembras de macacos o de ratones de laboratorio que viven en cautividad y tienen edades muy avanzadas debido a los cuidados que se les prodigan presentan infertilidad al final de sus vidas. Pero la detección ocasional de alguna hembra estéril próxima a la muerte, ya sea en la naturaleza o en los laboratorios, no permite definir la menopausia como un fenómeno biológicamente significativo en la naturaleza. Para considerarla un rasgo extendido a otras especies tendría que haber un número relevante de hembras estériles que mueran después de un largo periodo posmenopáusico.

Las mujeres viven entre un tercio y la mitad de su vida en periodo posmenopáusico, y eso, desde un punto de vista evolutivo, no parece un rasgo conveniente, ya que reduce considerablemente el número de embarazos de una mujer. Parece, más bien, una aberración biológica, porque una mujer que portadora de un rasgo de infertilidad tan claro no podría tener una prole tan numerosa como las otras, y por tanto sus genes de infertilidad prematura no se transmitirían ni acabarían generalizándose a la totalidad de las hembras de la especie. Pero ha sucedido justamente lo contrario: han tenido más éxito que las hembras de mayor fertilidad.

Un fenómeno paradójico como éste es causa de mucha polémica entre los científicos. Algunos opinan que la menopausia no pudo aportar ventajas evolutivas porque, en tiempos prehistóricos, ninguna mujer vivía para llegar a ella. Bueno, bueno; es cierto que los esqueletos prehistóricos hallados evidencian, en promedio, una muerte prematura, y que no se han hallado esqueletos de auténticos ancianos, pero los estudios realizados por los antropólogos en los pueblos primitivos sugieren, sin embargo, que la vejez no es un acontecimiento raro. En todos ellos, independientemente de lo atrasada que sea su cultura, viven algunos individuos que superan los sesenta años. Por ejemplo, en las tribus ache y kung, hasta un 40 por ciento de las mujeres podían ser posmenopáusicas.

Pero para algunos científicos la menopausia no tiene ventajas evolutivas ni tiene misterio alguno. Ellos creen que la hembra humana no ha restringido su fertilidad, sino que la vida se ha prolongado. El número de óvulos está calculado para una esperanza de vida más corta. Ahora vivimos más, pero los óvulos se acaban como en los tiempos prehistóricos. Simple, ¿no? Pues no. La vida se ha prolongado en todas sus etapas, y, además, si antes se moría joven no era porque los órganos tuvieran fecha de caducidad, como los ovarios, sino porque la vida era muy dura.

Por otro lado, la menopausia no puede ser explicada mediante los mecanismos fisiológicos que la desencadenan. El hecho de que se agoten los óvulos no es, en sí mismo, un dato capaz de justificarla. Si se pudo alargar la vida de todos los demás órganos, tuvo que haber alguna razón importante para que no se prolongara la vida del órgano reproductor femenino. Sí, pero ¿cuál? Paciencia, la tita Reme os lo contará todo.

http://findesemana.libertaddigital.com/adios-regla-adios-1276237888.html

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Amor sadomaso

Por Santiago Navajas

Queridos cinéfilos, estimados copulantes (como dice Remedios Morales): A la búsqueda del placer perdido, algunas parejas deciden transitar el camino del dolor que no lleva al sufrimiento sino al gozo.
Pocas han sido las películas (de calidad) que se han atrevido a investigar ese oscuro objeto del deseo con la voluntad de aclarar uno de los rincones más secretos del cuerpo sexual, del alma sensual. Sin embargo, haberlas, haylas. De Belle de jour (Buñuel, 1966) a Nueve semanas y media (Lyne, 1986), pasando por El imperio de los sentidos (Oshima, 1976), Mentiras (Woo, 1999) o El portero de noche (Cavani, 1974). Y, por supuesto, el sadomaso implícito en gran parte de las parejas de enamorados de Hitchcock: véase, por ejemplo, Sospecha, en la que una sumisa y obediente Joan Fontaine se derretía ante las dominantes y sofisticadamente crueles bromas de Cary Grant.

Centrémonos en la película protagonizada por Mickey Rourke y Kim Basinger, una adaptación de la novela de Elizabeth McNeill (pseudónimo de una ejecutiva seguramente agresiva) publicada en 1978, que describía la relación sadomasoquista entre un tiburón de Wall Street y una galerista de arte contemporáneo. Se ve que el tema estaba en el ambiente de los felices y luminosos, liberales y libertinos 80, porque unos pocos años después Jenny Diski relató una historia similar: Nothing natural, en la que una joven independiente y feminista se siente realizada sometiéndose a una experiencia sádica.

Amo y esclavo, dominación, subordinación, control, subversión, deseo… amor fou. Rourke, el hermético financiero, seduce a Basinger, romanticona y ardiente, regalándole caros objetos que ella deseaba e invitándola a almuerzos en los que la entretiene con sabrosas anécdotas de asesinatos. El típico intercambio entre primates: tú me das alimento, yo te premio con sexo; tú me demuestras a través de una narración lo listo que eres, yo te premio con sexo. Con el añadido de que él se excita con el sometimiento y la esclavitud de ella. Ojo, no cualquier sometimiento. El equilibrio entre el deseo de dominación y la necesidad de renovación exige cierta resistencia, la necesaria para hacerle demostrar al sádico su voluntad de poder, la justa para que su superioridad no sea puesta en cuestión.

Hegel había explicado en la Fenomenología del espíritu: “La autoconciencia es en sí y para sí en tanto es en sí y para sí otra autoconciencia, sólo en cuanto se la reconoce”. Palabras mayores, la dialéctica del amo y el esclavo hegeliana. Aplicada a nuestro caso, viene a significar que el sádico necesita más al masoquista, para afirmarse como tal, que a la inversa. Porque mientras que el reconocimiento de la dependencia no afecta a la identidad y a la autoestima del masoquista, la creencia del sádico en su propia superioridad se derrumbaría como un castillo de naipes si reconociera su necesidad del masoquista. El sádico es duro y a la vez frágil como un diamante. El masoquista es maleable pero denso como el plomo.

En el tira y afloja entre el sádico Rourke y la masoquista Basinger, la cantidad del dolor y la calidad de la humillación que el sádico necesita aplicar a la masoquista para que la relación siga vibrando va desafiando la capacidad de aguante de ella, que va oponiendo cada vez más resistencia. Una resistencia que renueva el deseo del sádico de vencer esa nueva oposición. Paradójicamente, también mina su autoestima, en cuanto que le advierte de su necesidad. Su presunta superioridad es sólo una fachada. Además, también le produce inquietud el hecho de que el aumento de la humillación pueda alcanzar un punto de no retorno, tras el que la masoquista se plante. Si la azota demasiado, malo (se rebela ella); si la abofetea demasiado poco, peor (se aburre él).

En su estreno, la película fue calificada de frívola y superficial por reflejar acríticamente el mundo de los yuppies. Veinticinco años después, destaca precisamente su desprecio por la psicología, la refracción a la moralina, la ausencia de reflexiones pseudofilosóficas; la celebración festiva de los encuentros sexuales, la velocidad con la que se desarrollan los perfiles, la brillantez eficiente de una puesta en escena lujosa y elegante. No sólo no ha envejecido un ápice, sino que es aún más perturbadora que en 1986, debido al terreno que ha ganado lo políticamente correcto, ya sea en clave conservadora o progresista.

Lyne construye una sutil y férrea tela de araña en la que el depredador Rourke va ligando, atenazando y devorando a la mariposa Basinger. La subversión de la mirada de Lyne reside en que no cae en fáciles existencialismos desgarrados, a lo Bertolucci en El último tango en París, ni pierde el tiempo elaborando metáforas y paralelismos entre la conducta sádica del financiero y el capitalismo, como hubiera hecho Oliver Stone. Por el contrario, como después haría Paul Verhoeven en Instinto básico, emplea toneladas de humor y desparpajo visual en mostrar cómo la pareja de sadomasoquistas disfruta comiendo y comiéndose ante un frigorífico abierto de par en par, o comprando una fusta y probando un colchón… ante el escándalo y la sorpresa de los dependientes. Y el que no guarde una fusta debajo del colchón, que dé el primer latigazo…

En su desafío a los estereotipos del amor en los tiempos de la igualdad, el diálogo y la comprensión mutua, 9 semanas y media comparte con Belle de jour, El portero de noche, Mentiras y El imperio de los sentidos una visión del amor desequilibrado, perturbador y abismal; del sexo como una experiencia límite, innovadora y muy divertida; de esas relaciones peligrosas que le hacen a uno suspirar que es mejor morir que perder la vida. Rourke y Basinger protagonizan una performance erótica antológica: si el final no es absolutamente feliz, siempre les quedará el no menos antológico: “Que me quiten lo bailao”.

Pinche aquí para acceder al blog de SANTIAGO NAVAJAS.

http://findesemana.libertaddigital.com/amor-sadomaso-1276237891.html

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Un mandato contra la prostitución

Tras más de tres años, el proceso avanza muy lentamente aunque empieza a dar sus frutos

El Ayuntamiento empezó a trazar su hoja de ruta contra la prostitución en 2007, en el inicio del mandato. Transcurridos tres años han quedado atrás debates efectistas y de corto alcance como el de instalar cámaras en determinadas vías o reuniones más mediáticas que efectivas con las asociaciones de vecinos más reivindicativas para plantear dispositivos policiales y de limpieza en algunos barrios. 2010, el ejercicio de los recortes, debía ser el año del despegue del proyecto.

El alcalde de Sevilla, Alfredo Sánchez Monteseirín, lo presentó formalmente en noviembre de 2009: anunció la inminente ordenanza, una batería de ayudas para la reinserción y una serie de programas con un coste global de medio millón de euros. Con los presupuestos ya aprobados inicialmente y más de medio año transcurrido, la Delegación de la Mujer hace balance. Asegura estar más cerca de cumplir sus objetivos aunque incide en que son difícilmente cuantificables.
El plan integral no tiene un reflejo claro en los presupuestos. Aunque el alcalde anunció 500.000 euros para 2010, sólo hay 100.000 en las cuentas. 50.000 para subvenciones a distintas asociaciones, 24.000 para elaborar un mapa de la prostitución en la ciudad, y otros 24.000 para la campaña de concienciación de septiembre en el Día contra la Explotación Sexual y la Trata de Mujeres. “No ha habido recortes – subrayan desde el área de Mujer- hay muchas partidas que no son cuantificables”. Durante estos años, la labor del área que dirige Dolores Rodríguez se ha centrado en coordinar a las distintas delegaciones y lograr la implicación de todas. Y ahí es dónde, según la edil, se ha producido un avance cuyo coste es incalculable.
La asistencia directa se ha reforzado. Desde enero, dos técnicas de la Delegación de la Mujer destinan parte de su jornada laboral a informar en los distritos del plan integral y a acercar las medidas a las prostitutas. Ha habido 20 sesiones informativas. Esta labor de sensibilización se completa con nuevas ayudas directas que se suman a los programas ya existentes: como la incorporación de este colectivo a los planes de asistencia bucal gratuita del área de Salud y Consumo.
Pero el objetivo es la reinserción. Y la principal vía son los talleres de empleo de IU: una oferta de formación laboral que permita empezar de cero. Ocho mujeres han completado ya este ciclo, y recibieron esta semana sus títulos. Otras siguen aún en unos cursos que comparten con otros muchos colectivos. “No queremos formar guetos”, matizan desde Mujer. La reinserción social continúa con el acceso a una vivienda. Y ahí ha entrado Urbanismo. El registro de demandantes de vivienda, aprobado por la Gerencia, recoge la reserva de un 10% para “personas con problemática social”: inmigrantes, víctimas de la violencia de género y, por supuesto, prostitutas.
Estos elementos conforman una vía de trabajo, la destinada a las prostitutas. Pero hay una segunda, las medidas encaminadas a erradicar este fenómeno. El proceso es lento. La ordenanza que abrió el debate público en 2007 sigue sin ver la luz, pese a que se han presentado ya varios borradores. El área de Mujer asegura que está casi todo listo, que las sanciones están ya establecidas y que serán más graves para los clientes que sean descubiertos cerca de colegios. La normativa no estará hasta diciembre. En el otro extremo, la restricción de los burdeles sí cuenta ya con armas: la ordenanza de actividades, de Medio Ambiente, avala el cierre de un club de alterne que tenga licencia de bar u hotel y se prepara la prohibición de la publicidad de los clubes.
Pero el mandato avanza, y el Gobierno local tiene ya menos de año para cerrar estos debates y afianzar este lento proceso contra la prostitución.

http://www.elcorreoweb.es/sevilla/096696/mandato/prostitucion

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¿Sexo antes y después del partido?

Aliviar tensiones antes del partido

Aliviar tensiones antes del partido

Con el coito el cerebro estimula la producción de testosterona, la hormona del deseo y la agresividad, lo que es útil para jugadores más agresivos y que corren riesgo de ser expulsados del partido
 

Lo vio claro el entrenador holandés Rinus Michels cuando permitió a sus jugadores compartir alojamiento con sus respectivas parejas durante el Mundial del 74. Llegaron a la final, y aunque fueron derrotados por los alemanes, hicieron historia por partida doble. No sólo crearon un nuevo concepto de juego basado más en el movimiento que en la posición, sino que legitimaron el sexo «deportivo». Y pese a que para muchos ésta no sea una prueba científica de peso, lo cierto es que los expertos apuntan que las relaciones sexuales previas a una competición no resultan, ni mucho menos, un inconveniente para rendir en el terreno de juego. Todo lo contrario.
Según explica a este semanario Emmanuele Jannini, miembro del comité científico de la Sociedad Europea de Medicina Sexual y profesor del departamento de Medicina Experimental de la universidad de L’Aquila (Italia), «durante las relaciones sexuales el cerebro estimula la producción de testosterona, la hormona que activa el deseo. Pero es también la hormona de agresividad, lo que sería útil para determinados jugadores, especialmente los más agresivos y que corren el riesgo de ser expulsados del partido». Además, para este experto, la testosterona es un anabolizante natural. Por lo que «en vez de medicinas ilegales, practicando sexo se aumenta el rendimiento de los deportistas».

Fuerza «vital»
La terapeuta sexual y psicóloga estadounidense, Linda de Villers, también explica que «es un mito fisiológico perpetuado por los entrenadores y la ciencia. Está más relacionado con la creencia desacreditada de ciertas culturas para las que la pérdida de semen significa la pérdida «de la fuerza vital». 
Y también va para ellas. Según un estudio que realizó junto a su equipo en más de 8.000 féminas con edades comprendidas entre los 18 y los 45 años, tras un intenso programa de ejercicio el 40 por ciento de ellas notaba una mayor excitación sexual y el 30 por ciento hacía el amor con más frecuencia. No obstante, algunos y algunas no entran en la lista de beneficiarios. «No se aconseja para deportes o jugadores que necesitan más concentración intelectual. En este caso se requiere más relajación», matiza Jannini. Por otro lado, una sesión sexual (en una escala normal) equivaldría  a subir un par de pisos andando o caminar de forma rápida, por lo que el desgaste físico tampoco es para tanto.
Pero como no todos los entrenadores son como Michels, aquellos que quieren confiar en las bonanzas del sexo deben hacerlo ellos solos, aunque sin los mismos efectos. «La masturbación es eficaz para la próstata y la salud vascular, pero lamentablemente no para hormonas», concluye el científico de la ESMS.
En definitiva, en circunstancias normales no tiene efectos en la fuerza, resistencia u otra capacidad física de los atletas. Lo que sí puede tener es una vinculación psicológica. Para Enrique Cantón, psicólogo Coordinador Nacional del Área Profesional de Psicología del Deporte del Colegio Oficial de Psicólogos «se abusa de la explicación fisiológica, cuando lo que controla es la cabeza. Es cierto que la actividad sexual puede afectar a la concentración. También en algún caso podría ser una fuente potencial de conflicto si genera algún problema personal, lo que lógicamente afectaría al deportista». Y viceversa.

En el marco de las relaciones personales Cantón aclara que «si está estresado por la competición, puede que el sexo no sea satisfactorio y surja un problema que afecte al rendimiento». Para ello, es importante realizar una evaluación psicológica que permita identificar qué factores podrían alterar a cada jugador y enseñarle estrategias para controlar la ansiedad pre competitiva y ayudarles a mantener el foco de concentración».
Ante la duda y para evitar un «partidus interruptus» lo mejor es dar una tregua de al menos unas 24 horas sin revolver las sábanas antes de una competición.

http://www.larazon.es/noticia/4255-aliviar-tensiones-antes-del-partido

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Los políticos, a favor de eliminar los anuncios de prostitución de los periódicos

Los políticos, a favor de eliminar los anuncios de prostitución de los periódicos

Los políticos, a favor de eliminar los anuncios de prostitución de los periódicos

 Por la supresión de los anuncios de contactos

El 77 por ciento de los encuestados por LA RAZÓN apoya la iniciativa

MADRID- La encuesta promovida por el diario LA RAZÓN entre los políticos de nuestro país, revela que una mayoría, de uno u otro signo político, votaría hoy por la supresión de los anuncios de contactos de los periódicos. Una medida que LA RAZÓN y el diario «Público» han adoptado. El 77,1% de los consultados se muestra partidario de eliminar esta publicidad, mientras que un 14,3% votaría en contra y el resto permanecería indeciso. Por partidos, los políticos del PP se muestran favorables en un 71,2%, mientras que desde el PSOE dan su apoyo en un 81,8%.Por sexos, el 85,24% de las mujeres da su voto a favor, por un 71,7%  de los hombres.
Valoración al alza
En total, han votado a favor 118 personas, mientras que 22 se han mostrado en contra y 13 han expresado su indecisión. Los porcentajes de esta última semana parecen dar la razón a la medida adoptada por este diario. Si comparamos los resultados con los de hace siete días, vemos que el porcentaje de los votos favorables a la supresión ha subido casi siete puntos (del 73,5% al 77,1%). Del mismo modo, las respuestas en contra han experimentado una bajada de más de dos puntos.
Hasta ahora, 153 políticos se han pronunciado en nuestras páginas en torno a esta decisión. Entre ellos, varios ministros, como el titular de Interior, Alfredo Pérez Rubalcaba; la responsable de Igualdad, Bibiana Aído; el ministro de Educación, Ángel Gabilondo; y la responsable de Sanidad, Trinidad Jiménez.

http://www.larazon.es/noticia/2134-los-politicos-a-favor-de-eliminar-los-anuncios-de-prostitucion-de-los-periodicos

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Abren un expediente a una clínica de Barcelona que aplica terapias contra la homosexualidad

La Policlínica Tibidabo ofrece terapias reparativas para cambiar la orientación sexual de sus pacientes

Barcelona. (EUROPA PRESS).- La Consejería de Salud de la Generalitat de Catalunya ha abierto un expediente informativo a la Policlínica Tibidabo de Barcelona por aplicar terapias para ‘curar’ la homosexualidad a través de pastillas y tratamiento psiquiátrico, según confirmó hoy la titular del departamento, Marina Geli. 

En una atención a los medios tras donar sangre, en el marco del Día del Donante del que Barcelona es hoy capital mundial, la consejera aseveró que “no existe evidencia científica que sostenga que la homosexualidad deba ser tratada como una enfermedad, al margen de ideologías personales”.

Respecto a personas que puedan vivir este hecho como algo tormentoso y demanden una terapia, la consejera dijo que “no hay que confundir alteraciones emocionales en relación a la vivencia de la propia sexualidad –heterosexualidad, homosexualidad o bisexualidad–“.

“Los elementos emocionales son una parte importante de nuestras consultas psiquiátricas, y a veces pasan por acompañamiento y orientación en entornos familiares y laborales”, explicó a la vez que lamentó: “Nos ha costado muchos años llegar hasta aquí”.

“La homosexualidad no es ninguna enfermedad, y la orientación sexual diversa es un derecho de libertad legislado en nuestro país”, insistió la consejera, que reiteró que “no tiene ninguna justificación tratarla como así lo fuera”. “Por tanto, actuaremos en consecuencia tras este expediente”, señaló.

En un mes, la Consejería confía en recabar suficiente información como para valorar si impondrá una sanción económica al citado centro, que ofrece terapias reparativas para cambiar la orientación sexual, informaron a Europa Press fuentes del departamento. “Evidentemente que le sancionaremos, si se confirma” la información.

Geli concretó que ha sido la Dirección General de Recursos la encargada de iniciar esta acción, en el marco de la cual ha solicitado un dictamen a la Sociedad Catalana de Psiquiatría, a través del Plan director de salud mental, cuyo presidente del consejo asesor es el catedrático de la Unviersitat Autònoma de Barcelona (UAB) y jefe del Servicio de Psiquiatría del Hospital Vall d’Hebron, Miquel Casas.

El mismo Casas se pondrá en contacto con el psiquiatra Joaquín Muñoz de la Policlínica por sus declaraciones en defensa de las citadas terapias correctivas. En esta línea, la consejera señaló la necesidad de abrir un debate entre los profesionales.

La homosexualidad dejó de ser considerada un trastorno en 1973 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría, pero la Organización Mundial de la Salud la mantuvo en su catálogo de enfermedades hasta 1990.

 http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20100614/53945723296/abren-un-expediente-a-una-clinica-de-barcelona-que-aplica-terapias-contra-la-homosexualidad.html

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Diferencias entre el porno y el mundo real

Todos atesoramos en nuestra trayectoria vital algún que otro momento ‘porno’. Días raros en los que, caprichos de los dioses, acabas haciéndolo en un portal con alguien que simplemente te ha preguntado la hora; te subes a un taxi y el conductor te propone pagar la carrera en especies o llamas al fontanero y éste te tira los tejos de manera descarada. Momentos raros en los que en primera instancia piensas ser víctima de una cámara oculta y que, según las ganas de lerele que tengas, te pones el mundo por montera, que salga el sol por Antequera o que sea lo que Dios quiera. Todo rima, como en una canción de Mecano. Luego lo cuentas a tus amigos y nadie se cree que tú hayas protagonizado esa anécdota, pero bueno. Cuando la realidad imita al porno es lo mínimo que te puede pasar.

Nos encontramos ante un debate francamente interesante. ¿El porno imita a la realidad, o al revés? ¿No será que, a fuerza de forjar y normalizar ciertos comportamientos o actitudes ante el sexo, el porno ha conseguido penetrar (con perdón) en el inconsciente colectivo sexual? El tema, sin duda, da para mucho y aquí abajo tenéis el foro para dejar constancia de vuestra opinión. Por lo pronto, una cosa está clara: nos encontramos ante un problema más serio de lo que a priori pueda parecer.

Hoy en día cualquiera puede acceder de manera gratuita a contenidos pornográficos en internet. Si a este hecho le sumamos una deficiente educación sexual en las familias y en las escuelas, nos encontramos con un resultado francamente preocupante. Mucha gente, y no sólo los más jóvenes, piensan que una película X es como un documental de National Geographic. Tomarse en serio y a rajatabla este tipo de espectáculos circenses erótico-festivos es fuente de frustraciones y quebraderos de cabeza inútiles. Por no hablar de la más que discutible satisfacción sexual que comportan ciertos números acrobáticos. Leí en algún sitio que un porcentaje elevado de jóvenes norteamericanos piensa que el acto sexual termina siempre (o es deseable que lo haga) en una eyaculación facial. Independientemente de lo gratificante que sea dicho ‘rush’ final (siempre que sea consensuado por ambas partes), para gustos colores, el dato pone de manifiesto la empanada mental que tienen algunos. Ante esta situación, resultan interesantes ciertas iniciativas como la de Cindy Gallop, la creadora de la web ‘Make love not porn’.

En dicha web se explica de una manera muy clara y entendible qué diferencias hay entre el mundo real y el porno. Por ejemplo, en el porno, la simple inserción de uno o varios dedos en la vagina comporta un humedecimiento y un orgasmo prácticamente instantáneo en la mujer. En el mundo real, ciertas acciones precipitadas pueden cortar el rollo a más de una, provocando dolor e incomodidad. Otro ejemplo: en el porno es habitual usar la saliva a quintales durante el sexo oral. En el mundo real, a muchos hombres tal derroche de saliva les puede resultar repugnante. Ya que hablamos de sexo oral, en el mundo del porno a las mujeres les encanta que les cojan la cabeza durante la felación y experimentar problemas respiratorios debido a las acometidas salvajes del fulano al que están satisfaciendo. En la realidad habrá quién disfrute con esa práctica, pero no es muy popular, sobre todo según el lado que te toque. En el porno, en muchas ocasiones, las únicas partes del cuerpo que entran en contacto son los genitales, debido a las posturas amatorias empleadas destinadas a favorecer el trabajo de la cámara. Utilizar ciertas poses en el mundo real provoca que el placer sensual disminuya, al estar más pendientes de mantener el equilibrio y, sobre todo, por dificultar el contacto piel con piel, tan satisfactorio en estas lides. En definitiva, se trata de una guía muy útil y que recomiendo encarecidamente que le echéis un vistazo.

La señora Gallop, entre otras cosas, se gana la vida dando charlas sobre esta cuestión. En este vídeo podéis ver un ejemplo. En su página web asegura no estar en contra de la industria del porno ni de sus productos, sino del papel educativo erróneo que algunos le han otorgado. De la misma manera, no condena ni criminaliza ciertas prácticas sexuales, sino el uso no consensuado de las mismas. En el sexo, como en todo, es imprescindible la comunicación y no dar por hechas ciertas cosas. Te evitas más de una sorpresa.

http://www.elmundo.es/blogs/elmundo/camaredonda/2010/06/14/diferencias-entre-el-porno-y-el-mundo.html

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Jineteras de prisión

Imagen: Pholleto's, Flickr.

Imagen: Pholleto’s, Flickr.

Aún estando preso, si tienes dinero puedes tener una chica

Aún estando preso, si tienes dinero puedes tener una chica. A tu gusto. La familia se encarga de los detalles. Les cuento la historia. Raimundo, 48 años, fue condenado a 20 años por el delito de sacrificio de ganado. Lleva 6 años tras las rejas.

No había cumplido un año de su sanción, cuando recibió dos noticias. Después de doce años de matrimonio, su esposa y madre de sus dos hijos, le envió una carta de tres pliegos argumentando las razones por las cuales lo abandonaba.

“Era joven y bonita, no estaba para el ajetreo de tener que venir cada 45 días a la visita y la preocupación de llevarme una pesada jaba de comida y aseo. Además, no le dejé un centavo. Optó por el camino más fácil, dejarme. Mi primera reacción fue de matarla cuando estuviera en libertad. Hombres con muchos años tras los barrotes me calmaron y me dijeron que al 60 por ciento de los presos, las mujeres los dejan cuando caen en el talego (cárcel)”, cuenta Raimundo durante una visita familiar.

La otra noticia, que su hermano Oscar, un tipo solvente gracias a innumerables negocios turbios, estaba nadando en dinero. “No te preocupes, ‘brother’, yo te busco una chica cuando te toque pabellón”, le dijo para alegrarlo.

Con una duración de entre 3 y 12 horas, según el régimen penitenciario otorgado al recluso, el ‘pabellón’ es una visita para tener sexo en una habitación dentro de la propia cárcel. A las mujeres les realizan un chequeo médico previo. Se han dado casos de muchachas a quienes le han detectado el SIDA u otra enfermedad venérea como la gonorrea o la sífilis. Y para comprobar que no estén embarazadas.

La sodomía

Lo que más desea un hombre en prisión es una mujer. A falta de hembra se consuelan con la sodomía. “No hay nada de tanto valor en una galera como un homosexual”, confiesa Raimundo.

Pero no todos son sodomitas. Y calman sus ardores sexuales con revistas pornográficas, que dentro de la cárcel cobran un valor exagerado. “Por el alquiler de una hora por una ‘Playboy’, a cambio tengo que diez cajetillas de cigarros o cinco vasos de azúcar prieta”, explica Raimundo.

Los que tienen plata, ya sea por tener parientes adinerados o porque cuando los atraparon dejaron una pasta clavada en algún sitio, sufren menos los rigores de la soledad sexual. Es el caso de Raimundo. Cada 45 días sale al ‘pabellón’ perfumado como un galán de cine. Siempre a la expectativa para ver qué chica le escogió su hermano.

“El muy cabrón tiene buen gusto. Las cinco hembras que han venido -blancas, negras o mulatas- han estado muy buenas”, señala pasándose la lengua por la comisura de los labios.

Eso tiene su precio. Según Oscar, el hermano de Raimundo, cada puta le cuesta de 10 a 20 pesos convertibles (8 ó 18 dólares). “A esto súmale que tengo que pagarle el transporte de ida y vuelta, el almuerzo o cena y una merienda de regreso a su casa”, dice con su pinta de gánster.

A otros presos, sus familias también les contratan putas, para que puedan paliar la falta de novias o esposas. Incluso hay casos de jóvenes dedicadas a ligar hombres en las cárceles. Rafael, 34 años, conoció a su actual pareja de esa manera. “Existe el mito de que los presos tenemos un insaciable apetito sexual”.

Los reclusos suelen hacer conquistas amorosas enviando cartas a señoras que desean tener un amigo. Otra opción es enviar misivas a las féminas que cumplen sanciones en la prisión de mujeres.

“Pero no es fácil. Lo normal es que cuando a uno lo abandona su esposa, tenga que estar masturbándose o caer en la sodomía”, dice Raimundo. Después de todo, él ha tenido suerte.

http://www.elmundo.es/america/2010/06/12/cuba/1276367823.html

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