El “temido” punto G masculino

Si el punto G femenino es un tema de discusiones, el de “ellos” lo es aún más. Según especialistas, es una de las zonas erógenas que más intensidad genera a la hora del orgasmo

La humana es una integralidad en la que a modo de puzzles se van conformando las piezas del rompecabezas para que el placer de lo , no se determine por un solo aspecto.
En ese umbral de la existencia humana, el famoso “punto G”, da lugar a los más variados mitos, leyendas urbanas y verdades a medias.

Más aún si hablamos del “punto G” masculino, una zona de placer intensa, que no todos experimentan por falta de información, prejuicios, o un pensamiento homofóbico.

Cada pareja es un mundo y de eso no hay dudas, lo importante es que en el marco de la integralidad sexual, la información y el derecho al placer conjunto no se vea vapuleado por falsas apreciaciones.

Zonas sensibles

Son variadas y nutridas las zonas erógenas que forman parte de la sexualidad masculina. Hagamos un racconto para decantar en una de las más placenteras e intensas para muchos hombres: el denominado punto G.

Pero comencemos por el principio ¿cuáles son las zonas erógenas masculinas? Abarcan en ellos su cabello; orejas; labios; cuello; pecho; brazos y manos; abdomen; espalda; piernas; nalgas y ano. En éste último caso esto se debe gracias a la gran cantidad de terminaciones nerviosas sensitivas de la zona, lo que la hace una de las áreas erógenas más sensibles del cuerpo masculino. Es aquí en donde se encuentra el punto G del hombre.

Los estímulos apropiados en esta zona pueden elevar por mucho el placer y su disfrute sexual.

Sin embargo muchos hombres se niegan a descubrirlo por considerarlo antihigiénico o por miedo a perder parte de su masculinidad. Pero como en todo, hablamos de una parte de la sexualidad, entendida sin prejuicios, que conforma un todo.

Según precisó la licenciada en sexología clínica Alejandrina Román de Giro, “antes que entender la profundidad de esta zona de placer, tenemos que partir de un precepto básico. La sexualidad es algo mucho más amplio que la genitalidad, es lo que nos humaniza. Somos la especie más sexuada, y más allá de las relaciones light o touch and go que se den, la sexualidad es ante todo un vínculo que nos hace ser humanos”.

Roberto -nombre ficticio- tiene 25 años y está de novio hace dos, con su novia de la facultad de Ciencias Económicas. “La paso increíble con ella, y cada vez tratamos de experimentar el placer de a dos en cuanto a posiciones o juegos nuevos. Lo único que me jugó en contra hace poco, es que en pleno acto sexual ella intentó sutilmente estimular mi punto G.

Tuve que parar porque me dio mucha vergüenza. Me pregunté a mí mismo si era normal, ya que comencé a experimentar cierta excitación. Algunos amigos lo han hecho, y me dicen que no tiene nada de raro, y que el placer es intenso. Pero la verdad a mí me da pudor”.

Antes que nada hay que entender que la sensación orgásmica se da previamente en la cabeza de la persona y sus proyecciones y . Esto tiene disparadores en zonas erógenas próximas a orificios del cuerpo con terminaciones nerviosas.

“Hay todo un mapa que puede despertar sensaciones placenteras, y no tiene nada de extraño que el hombre se excite aún más si se lo estimula externa o internamente su punto G. Hay zonas como los pezones y ano masculinos que tienen para la sociedad una mirada homofóbica. Si en una pareja heterosexual, el placer de explorar el cuerpo mutuo está consensuado y los completa en su vínculo, es más que positivo y bueno. El hecho de que una mujer estimule el punto G de su par, no significa para nada que se tienen tendencias homosexuales por parte del hombre, ni que modificará su elección sexual. Informarse y vivir la sexualidad en su completud es la clave”, aseguró la sexóloga.

La estimulación en “punto”

Pero para pasar bien en limpio qué es el punto G masculino? No es ni más ni menos que la próstata, un órgano glandular, de tamaño similar al de una nuez, que se encuentra debajo de la vejiga y delante del recto. La función de la próstata es producir y segregar un líquido por el cual salen los espermatozoides.

El punto G en los hombres se encuentra en el interior del recto, a unos 5 cm del ano y en la pared que da hacia el frente, hacia la vejiga, y tiene dos maneras de estimularse: externamente presionando o masajeando la zona del periné (la zona que va desde el ano hasta los testículos) o internamente (introduciendo un dedo lubricado por el recto y palpando la próstata, aunque por tabú o prejuicio no todos los hombres están dispuestos a probar este tipo de estimulación directa).

Esta clase de estimulaciones en el punto clave, genera en el hombre una mayor excitación, orgasmos más intensos y una eyaculación más potente.

Andrés (30), tiene una librería y desde hace cinco meses mantiene una relación en la que experimentó con su pareja el denominado punto G.

“Varios amigos me dijeron que probara, porque la sensación era increíble. Lo hablé con mi novia para ver qué pensaba y probamos. No como una obligación, sino para vivir la sexualidad sin rollos. No tengo ninguna mirada de homofobia al respecto, y a lo mejor fue por eso mismo que la intensidad del orgasmo que viví, y el placer que sentí fue lo más”.

“La completud sexual de cada pareja es única y los umbrales de placer, un consenso entre ambos que les permita sin mitos ni prejuicios gozar ese encuentro”, concluyó Giro.

http://www.losandes.com.ar/notas/2010/6/30/estilo-499554.asp

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