Poco a poco las farmacias se han convertido en una especie de supermercado donde se puede encontrar prácticamente de todo. De los medicamentos de siempre se ha pasado a los naturales, cremas, protectores, gafas y todo un catálogo de productos. Lo que más nos llama la atención es que de la secreta caja de preservativos en los ochenta se ha pasado a mostrar, con todo lujo de detalles, una serie de productos para el sexo.
Anillas vibradoras, masturbadores, consoladores y más productos pueden ser vistos con total facilidad. En una reciente visita a Andorra nos sorprendió que incluso tenían los huevos Tenga para la masturbación masculina así como un surtido de productos y vibradores para las mujeres.
¿Nos parece esto bien?, pues sí y mucho. Lejos de la vergüenza de hace unos años, ahora puede uno echarle un vistazo a estos productos sin temor a ser tachado de nada y sin tener que recurrir al secretismo de internet. Normalizar la masturbación y comprender que lo mismo que compras aspirinas puedes comprar un vibrador nos parece genial.
Al fin y al cabo, se trata de la salud física y mental del ser humano así que la farmacia es el sitio ideal para este tipo de productos. Lejos de las luces de neón y de las calles peligrosas, las farmacias se han convertido en el nuevo sex shop que ofrece productos con diseño discreto para hacer del sexo algo más y no algo prohibido. Aplaudimos la propuesta.









Esto que voy a relataros es una leyenda urbana pero que en boca de ciertos farmaceúticos de ahora se me antoja hasta probable.
Dicen que en cierto pueblo de Galicia, de esos donde se compra el pan, el tabaco y los útiles de pescar en la misma tienda un conocido y respetado dueño de farmacia -mayor y de ideas ciertamente conservadoras, todo sea dicho- pinchaba los condones que vendía en su farmacia cuando aún no se vendían empaquetados en cajas en celofán plástico porque decía él, que daban más beneficio los pañales que los condones.
Creo que por como se venden ahora esto sería imposible ahora, pero que aún existan farmacias que no los venden -que si, que todavía encuentras algunas- y se amparen en sus convicciones morales para mirarte como un depravado cuando los pides pues no me gusta.
Cuando se han hecho tan populares la tupper-sex o las compras “anónimas” por internet, no debe ser porque sea tan normal eso de ir a comprar unas bolas chinas a una farmacia, vamos, creo yo.
Y un detalle más, cuando algo pasa por una farmacia los precios se disparan, sólo pensar en las cremas que usais cuando son compradas en un centro especializado o en la farmacia, yo que por mis vicios acuáticos abuso de cremas hidratantes os aseguro que ir a una farmacia a por ellas es un atraco.
Pd. es domingo y acabo de regresar de “misa” en la taberna Pepe, a ver que se os pasa por la cabeza con eso de vicios acuáticos que sois unos retorcidos, jeje. Bonito domingo, amén.
las farmacias sirven para comprar antigripales, antiinflamatorios para mis cervicales y poco más. Están llenas, al igual que las consultas de los médicos, de gente enferma, ¡cómo no! Y soy aprensiva, no me gustan los hospitales, ni los médicos, ni los farmaceúticos que están en contacto diario y constante con gérmenes, barcterias y bichos varios.
Cada artículo debe comprarse en su establecimiento correspondiente y los juguetes sexuales, mejor en el sexshop.
Por sanidad…
Yo también estuve en misa, pero más tempranito.
Creo que cada tienda tiene que vender lo suyo ya que para eso existen los sex-shops, al fin y al cabo al que monta un sex-shop expone un capital y paga unos impuestos para eso al fin y al cabo no se puede comprar unas aspirinas en un sex-shop. El que monta un sex-shop es una persona que le gustan estos artículos y tiene una información adecuada para cada uno y su funcionamiento.